Capítulo 10
Bella POV
-Bella, llegaremos tarde- oí decir a Edward por sobre la lluvia.
-¡Pero míralo!- repliqué, haciendo un puchero, mientras sostenía al pequeño cachorrito de rojizo pelaje entre mis brazos. Edward sonrió:
-No nos lo podemos llevar, puede ser de alguien, Bella...- fruncí el ceño. Tenía razón.
-Pero...- balbuceé. Edward estiró su brazo y acarició mi mejilla. La lluvia no dejaba de caer a las afueras del Instituto de Forks.
-Lo siento- dejó caer la mano- Pero te lo recompensaré...
-Eso espero- murmuré, dejando al cachorrito en el suelo. Comenzó a revolotear entre mis pies, para después irse brincando hacia quién sabe dónde.
Caminé junto a Edward desde el estacionamiento hacia el Instituto. Yo iba enfurruñada, mientras él iba feliz de la vida. Algo extraño le pasaba, era como si escudriñara un plan:
-¿Y tú qué?- pregunté, ya muy curiosa.
-¿Qué de qué?- dijo sin dejar de sonreír.
-¿Qué te pasa?- dije poniendo los ojos en blanco.
-Nada... ¿qué tendría que pasarme?- dijo mientras seguía caminando.
-Descubriré qué te tramas, ¿eh?- le amenacé antes de dar un paso. Edward me tomó del brazo y después de mirar hacia todos lados para cerciorarse de que no hubiera nadie, se inclinó y depositó un dulce beso en mi cuello:
-Nos vemos, Bella- susurró contra mi oído antes de darse media vuelta e irse.
Me costó un poco retomar el ritmo de mis pensamientos y de mi movilidad motora. Entré a mi clase entre un mar de chicos, y sólo me dejé llevar por "la corriente".
Toda la tarde estuve pensando en muchas cosas a la vez: en el cachorrito y en cómo me lo llevaría a casa sin que Edward se diera cuenta... y también pensando en Edward... ¿Qué éramos él y yo? ¿Cómo le explicaríamos al mundo que no éramos hermanos? (puesto que todo el mundo cree que somos hermanos consanguíneos)... Mi mundo estaba de cabeza... ¿qué diría Charlie? ¿Qué pensaría la buena de Esme..? Y, sobre todo, ¿qué opinaría mi madre...? Dios, cuánto la necesitaba en esos momentos...
En Literatura, Rosalie se sentó repentinamente junto a mí. No me lo esperaba, la verdad, Pero, a juzgar por el incidente que había ocurrido en el baile, no debió de haberme sorprendido de tal manera:
-Rose- saludé. Ella estaba radiante, y me dedicó una encantadora sonrisa.
-Hola Bella- saludó animadamente, su voz denotaba su interminable felicidad.
-¿A qué se debe el honor?- pregunté a modo de broma. Rose soltó una carcajada que resonó en todo el salón, vacío aún.
-Se debe a que me cansé de farsas...- respondió, con una sonrisa curvando sus labios, pero con una seriedad inmaculada en sus ojos- Odio a las personas que sólo dicen quererte para conveniencia de ellas mismas. Me aburrí de personas falsas, y quiero estar, por primera vez en la vida, rodeada de personas que me caen sinceramente bien...- guardó silencio, evaluando mi expresión. Sonreí, completamente convencida por sus sinceras palabras, felicitándola en silencio porque al fin hubo recapacitado:
-Bella... ¿aceptarías mi amistad?- preguntó, rompiendo en una risita que no descifré. Yo me uní a ella, riendo por lo tonto e incómodo de la situación:
-Sí... quiero ser tu amiga, Rose- respondí cuando estuve más calmada.
-Gracias- dijo sinceramente, antes de acercarse y abrazarme.
Todo estaba muy bien. Demasiado bien. En la hora del almuerzo, Rosalie se encontró con Emmett de repente, y saltó hacia sus brazos para besarlo. Todos quedamos atónitos (aunque yo ya me lo esperaba), y me regocijé de placer al ver la cara de Irina, y todo su ex grupo de "amigas", acribillar con la mirada a Rose.
Cuando llegué a casa, no había nadie, ni siquiera Edward que había salido temprano. Me había dejado las llaves encargadas por Emmett que esperó que Rose saliera para llevarla a casa. Me fui tranquilamente hacia casa, en el Volvo, pensando en qué pasaría cuando viera a Edward en casa. Sin embargo, él no estaba ahí. Suspiré y subí a mi cuarto.
Apenas y había iniciado sesión en Facebook, Alice me envió un mensaje. Seguido de otro... de otro y de otro.
Alice Brandon: ¡Estoy de novia con Jasper!
¡Me lo pidió hoy mismo!
¡No me lo puedo creer!
¿Bella, estás ahí?
¡Contéstamee!
Bella Swan: Tranquila, aquí estoy. Me parece genial! Hasta que abrió los ojos... Espero que sean muy felices juntos...
Alice Brandon: ¡Sí! Pero... ¿qué tal tú con Edward?...
¡¿Qué?...
Edward POV (N/A: Sí, "¡al fin!")
Era un idiota. Sí, un completo idiota. Ella me tenía inevitablemente así. La bola de pelos entre mis brazos, gruñó.
-Shh- regañé- O te dejo aquí, chucho
Okey, sí. Estaba hablando con un perro. Metí al cachorrito en la parte trasera de mi Volvo, y lo eché a andar. Durante el camino, me imaginé a expresión de sorpresa de Bella, cualquier reacción, pero tratándose de ella, todo podía ser posible.
Entré sigilosamente a su habitación. Se encontraba de espaldas a mí, completamente estática, justo enfrente de su laptop.
-¿Bella?- llamé preocupado. Al parecer, se quedó aún más petrificada al oír mi voz. Realmente alterado, me puse frente a ella. Bella me miró con sus grandes ojos chocolate, a través de sus espesas pestañas.
-Tú...- gruñó completamente enfadada.
¿Qué había hecho ahora?
-¡¿Qué mierda le dijiste a Alice Brandon?- vociferó poniéndose de pie frente a mí. Con toda mi fuerza de voluntad, intenté no estallar en carcajadas, pero me fue simplemente imposible. Es que desde su baja estatura, y su cabello todo revuelto mirándome como fiera, su odio se convertía para mí en algo sencillamente adorable. Es que era imposible no quererla.
-¡Cállate!- dijo perdiendo la paciencia, mientras empuñaba sus manos y se mordía fuertemente su labio inferior. Llegué a temer que se hiciera daño.
-Hey, tranquila. Dime qué pasó con Alice, que no entiendo nada- murmuré, tratando de calmarla. Bella me miró por unos segundos, completamente inmóvil, para luego dejarse desplomar en la cama, y dar un largo suspiro.
Su cabello se extendió en abanico por sobre el edredón azul con estampado de rosas negras (mi color favorito era el azul), mientras que dejaba sus brazos cruzados descansar sobre su vientre.
Me quedé contemplándola ahí, como un idiota, mirando cada centímetro de su cuerpo, mientras ella descansaba con sus párpados cerrados y respiraba tranquilamente. Era hermosa, por dios que lo era.
-Edward- susurró de repente. Di un pequeño brinco. Ni cuenta me había dado que había avanzado bastante hacia ella.
-Dime...- dije tomando asiento en su cama.
-Mira... la conversación que tuve con Alice- dijo sentándose y alcanzándome su laptop.
Comencé a leer la conversación (que incluía sobre todo monólogos por parte de Alice), sonriendo en algunas partes:
-No lo creo... -murmuré totalmente sorprendido.
-¿Qué?- preguntó Bella, acercándose más de lo debido, y mucho más de lo que podía mi autocontrol.
Se me cortó la respiración, y no, no cometería otra imprudencia con ella. Bella no se merecía que le arrebatara besos así porque sí y cuando yo quisiera, como si fuera un objeto. No, claro que no. Esme me había enseñado desde siempre, que debía ser un caballero con cualquier dama que tratase, y eso haría.
La enamoraría, como debía ser. Aunque deseaba fervientemente probar sus cálidos y carnosos labios, tímidos, deliciosos. Otra vez. Pero no.
-Que Alice y Jasper al fin están de novios. Estoy muy feliz por ellos...- dije creando una barrera entre Bella y yo, con el laptop al medio. La miré a los ojos, esperando respuesta. Leí en sus ojos algo de... ¿tristeza? ¿Sería que...?
-No es eso, Edward- siseó, enojada- sigue leyendo- dijo levantándose y mirando hacia la ventana.
-"¿Cómo van las cosas con Edward?"- cité en voz alta. Bella se giró hacia mí, y acortó la distancia entre nosotros.
-Ajá- murmuró- Edward... ¿cómo es que sabe que...? ¿cómo es que sabe que nosotros...?- por alguna razón, no terminó la frase.
-¿No le preguntaste tú misma?- dije pensativo.
-Justo tú irrumpiste en mi habitación- explicó rodando los ojos, como si ya fuera obvio.
-Entonces...- murmuré- ...preguntémosle
-¡No!
-¿Por qué no?- pregunté, divertido.
-¡Porque creería que me importas!- dijo sin pensar, lanzándose hacia el laptop.
-¿Y yo no te importo?- dije dolido, sacando el laptop de su lugar antes de que Bella se lanzara hacia él. Cayó sobre la cama y quedamos frente a frente.
-Déjate de juegos, Edward- dijo fríamente.
-No sé porqué Alice te preguntó aquello- murmuré- Pero quizá te lo haya preguntado porque yo mismo le dije que no éramos hermanos consanguíneos...
-¿Qué?- susurró aturdida- ¿por qué le dijiste eso?
-¿Por qué no? Si no es una mentira...- dije levantándome- Nosotros no somos hermanos, Bella. Aunque así quieras considerarlo...- caminé hacia la puerta, y lancé una última mirada hacia una temblorosa Bella, antes de bajar por las escaleras e ir a buscar al abandonado cachorrito que se escondía en mi auto.
Okey. Estaba dolido, sí. Quizá demasiado, pero no podía evitarlo. Yo la amaba, como nadie nunca ha amado a alguien, con el corazón, la quería en cuerpo y alma, y eso nunca cambiaría... Pero ¿qué sucedía cuando era ella la que me consideraba como a un verdadero hermano, la que me quería como tal, al que siempre amaría como sólo eso, un hermano?
Ya estaba frente a su puerta, con el cachorrito dormido en mis brazos. Había esperado demasiado tiempo para que se durmiera de una vez, mientras pensaba. Quizá habían sido horas, ya que estaba oscureciendo. Se lo daría, después de todo. Que ella lo interpretase como quisiera. Que creyese que se lo daba como cariño fraternal, de hermanos. Que creyese lo que quisiera. Pero sólo yo sabía la verdad...
-Bella- llamé a su puerta. No obtuve respuesta después de un par de minutos- Bella- volví a llamar y a tocar esta vez con un poco más de fuerza. El mismo resultado, nada.
Quizá estaba durmiendo... Bueno, no tenía nada malo que la espiara mientras dormía. Nunca se enteraría, ¿no?
Entré sin hacer ni el menor ruido a su habitación, y junté la puerta con precaución detrás de mí. Con la otra, sujeté al cachorrito contra mi vientre.
Sí, Bella dormía... y dios mío, si parecía un ángel. Acomodé al cachorrito a su lado, con cuidado para no despertarla. Ella sólo se revolvió más en la cama, pero no despertó. Suspiré de alivio:
-Edward...- sollozó.
Un momento... ¡¿Sollozó?
Me incliné para examinar su rostro, y sí, por sus mejillas había un camino de lágrimas secas. Por el amor de dios, ¡¿porque mi ángel lloraba? Y... ¿por qué había dicho mi nombre?... ¿Qué estaba sucediendo?
-¡Edward!- gritó Bella desde su habitación, saliendo a los segundos después- ¡Muchas gracias, en serio!- sentí que los delgados brazos de Bella rodeaban mi cintura, y me acercaban aún más hacia su delicado y curvilíneo cuerpo.
-Gracias a ti...- murmuré sin pensar, respirando el delicioso aroma que destilaba su alocado cabello. Me apretó aún más mientras yo la rodeaba con mis brazos, y murmuró:
-No sabes lo mucho que deseaba esto...- susurró contra mi pecho. Bella se estremeció entre mis brazos.
-¿Qué?- pregunté sin poder creérmelo.
-Que no sabes lo mucho que deseaba al cachorrito...- explicó separándose de mí, y diciéndolo como si fuera obvio. Suspiré, realmente decepcionado, ella me estaba volviendo loco, a cada segundo que transcurría.
-Lo sé, por eso lo traje...- dije alborotando su melena... como lo haría un hermano.
Bella me observó confundida por mi gesto, pero después volvió en sí:
-¡Adivina que nombre le pondré!- exclamó, cogiendo cariñosamente al cachorrito entre sus brazos. No lo había dicho como una pregunta, pero le respondí para seguirle el juego:
-¿Cuál?
-Jacob...- dijo lentamente, pronunciando cada sílaba con cuidado... No, yo imaginé que lo decía lento... ¡¿Jacob?
-Y le diremos Jake...- murmuró riendo cuando el cachorro comenzó a morder suavemente su cuello. Genial, lo había visto hacía apenas unos minutos, y ya tenía aquella "intimidad" con Bella.
Me quedé rígido. Jacob, Jacob, Jacob... Quizá había sido una pésima idea lo de hacerme pasar por alguien más. Había sido una idea completamente estúpida. Era un idiota de primera... ¿Qué pasaría cuando supiera que su mejor amigo "Jacob Black", -con quien había estado hablando por semanas- no era nada, no existía, si no que era nada más ni nada menos que yo mismo? ¿Qué haría? ¿Se enfadaría conmigo de por vida...?
No estaba dispuesto a correr aquel riesgo... Ni pensarlo.
Emmett me había llamado hacía un par de horas para que le ayudara a estudiar para el examen de Matemáticas. Me había demorado bastante, había estado jugando con Bella y... "Jake", como ella le llamaba, toda la mañana.
Aunque me apresuré en llegar, la neblina dificultó mi campo de visión, y a duras penas localicé la casa de Emmett. La gigantesca casa color azul, se erguía por sobre las demás del vecindario. Hasta donde sabía, el padre de Emmett era un ocupado Administrador, de diversos negocios (los más importantes en Forks) y nunca estaba en casa. Su madre había fallecido trágicamente al dar a luz a Alice.
Al tocar la puerta, me percaté de que ésta estaba abierta. Me pareció bastante extraño, pero no le di mucha importancia. Me refugié de la lluvia en la sala de Emmett, y cerré la puerta detrás de mí, sabía que lo le molestaría, el se paseaba por mi casa como si fuera suya, pero yo no era tan... Emmett:
-¿Emmett?- llamé hacia su habitación. Nada- ¿Emm?- dije un poco más fuerte esta vez. Nada de nada. Subí las escaleras algo indeciso. Eso me olía muy mal. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando abrí la puerta de la habitación de Emmett, y luego mi cara se tornó roja como un tomate.
Emmett y Rosalie estaban... estaban... ¡Bueno, ya saben!
-¡Edward!- chilló Rosalie escondiéndose bajo las sábanas. Yo me di la vuelta justo en ese minuto, completamente congelado.
-¡No he visto nada, no he visto nada!- exclamé completamente avergonzado. Era verdad, no había visto nada desnudo que no deseaba ver, pero sí vi aquello que estaban haciendo:
-¡Emmett, me voy! ¡No sé para qué me llamaste si tenías mejor compañía!- dije ya bajando por las escaleras.
-¡No, no, Edward!- gritó el grandulón- ¡Espérame un momento en la sala, por favor!
-¡Está bien!- exclamé casi en un hilo de voz.
Pasé un buen rato aguardando en la sala... Tendría una seria conversación con Emmett en cuanto estuviéramos a solas. Rosalie se había convertido en una muy buena amiga, y casi podía considerarla como mi hermana... Dios, ¿sería bueno que le dijera a Jasper...?
-Ni se te ocurra, Edward- sentenció Rose apareciendo frente a mi, y diciéndolo como si hubiera oído mi mente.
-Rose...- dije apesadumbrado. Odiaba ser deshonesto.
-Edward, quizá qué le haría Jazz a mi novio... Aunque es completamente normal que esto haya ocurrido... Me muero de la vergüenza, ¿sabes?- dijo sonrojada, y ocultando su rostro entre sus cabellos dorados. Me reí:
-Claro que lo sé, Rose.- dije ahora más tranquilo- Y por supuesto que esto es muy normal. No quise importunar... La verdad es que suelo ser muy inoportuno.
Y fue justo cuando dije eso, en aquel preciso momento, cuando la imagen de Bella completamente desnuda, vino a mi mente. Eso había pasado hacía meses atrás, pero nunca lo había olvidado...
-¿Qué te ocurre?- dijo Emmett sacándome de mi ensoñación- Tienes una cara de pervertido, ¿en qué estás pensando, depravado?- dijo soltando una carcajada. Mi cara no podía estar más blanca. ¿Ahora Emmett se las daba de perceptivo?
-Cállate, Emmett- dije levantándome y plantándome frente a él- Tú y yo tenemos una conversación pendiente.
Emmett me observó un momento, y luego se encogió de hombros, rendido:
-Bueno- balbuceó, acercándose a Rose- Hermosa, creo que es mejor que te vayas... ¿te llevo a casa?- dijo dulcemente, acariciando su mejilla. Me detuve a pensar que algún día, podría tener una conversación similar con Bella, una conversación similar con ella. Una relación con ella..
-No es necesario- dijo Rosalie- Mi auto está afuera, pero muchas gracias después de todo...- se volteó hacia mí y se despidió con un beso en la mejilla- Adiós Edward.
-Adiós, Rose- dije sonriendo de lado.
-Te acompaño afuera...- se incorporó Emmett, tomándola de la mano. Se fueron de mi vista segundos después...
Bella, ¿de dónde lo has sacado? ¡Y ni siquiera preguntaste!- alcancé oír, que decía Charlie.
-Pero papá...
-Bella, no podemos tenerlo- decía su padre dulcemente.
-¿Qué sucede aquí?- dije entrando a la sala. Bella estaba enfurruñada en el sofá, con el pequeño cachorro dormido en su regazo.
-¡Edward!- exclamó tomando al cachorro y poniéndose de pie- Quiere que lo deje...- dijo haciendo un puchero, apuntando a su padre con su mentón. Se veía muy adorable. Besé su coronilla con adoración:
-Tranquila- murmuré- Charlie...- dije girándome hacia su padre- No tiene nada de malo que lo tengamos. Lo cuidaremos bien, nos preocuparemos de él. No tienes de qué alarmarte. Te lo prometo- juré solemnemente. Charlie suspiró, rendido. Y luego una sonrisa surcó sus labios:
-Iré a buscar a Esme...- dijo antes de salir- ¡Adiós!
Viajé mi mirada hacia Bella, que le estaba dando de comer a Jake, ahora despierto. Suspiré. Era hermosa, inevitablemente, puramente, no necesitaba ningún tipo de adorno... Era perfecta tal cual era...
Subí lentamente las escaleras, y decidí darme un baño de agua caliente. Pero no me imaginé que al salir (envuelto sólo en una toalla enrollada a mi cintura), Bella estuviera sentada en mi cama, esperándome...
Bueno, sus dudas fueron aclaradas: Edward es Jacob (irónico, ¿no?) y se ha convertido en el mejor amigo de Bella por chat. ¿Ella lo descubrirá? Y sí, fue él quien bailó con Bella en la Mascarada... y ya saben el resto.
Espero sus Review
P.D: siento mucho el retraso y dejarlas con las dudas pero aquí ya les e respondido con este capítulo y espero que este haiga sido de su total agrado.
Att: Ale Masen Cullen
