Capítulo 12
Edward POV
Desperté muy temprano en la mañana, sintiendo una pequeña y cálida opresión en mi pecho desnudo. Sentí cómo la lluvia golpeaba el techo casi con violencia, pero estaba demasiado aturdido mirando a una Bella dormida acomodada sobre mí, como para fijarme que con tamaña tormenta se nos haría algo difícil llegar a la escuela.
Una sonrisa torcida comenzó a aparecer en mi rostro cuando empecé a recordar todo lo ocurrido la noche anterior. Bella me quería, ¡me quería! Y no me importaba si me quería sólo un poco, con eso yo era inmensamente feliz.
Bella se removió, inquieta, y abrazándome, se acomodó sobre mi pecho, dejando su cabeza en el hueco de mi cuello, rozándolo con la punta de su nariz.
Esto era el cielo... O quizá el infierno, un castigo, que luego saldaría alejándome de ella.
Pero aprovecharía mi tiempo, ¡y de qué forma!
Me acerqué lentamente hacia ella, besando sus párpados, su mejilla, su mandíbula, bajando por su cuello, y dejando lo mejor para el final: sus labios.
Los rocé suavemente, con cautela, esperando a que abriera sus ojos. Pero no lo hizo. En vez de eso, hundió sus dedos en mis cabellos y me atrajo hacia sus labios, profundizando el beso:
-Buenos días...- susurró contra mis labios, abriendo sus ojos.
-Buenos...- murmuré, recostándome a su lado.
-¿Qué hora es...?- preguntó luego de un segundo.
-Las...- miré la hora- 7:30... ¡Las 7:30!
Nos levantamos de golpe, completamente apresurados. Bella se dirigió a su cuarto con rapidez, al tiempo que yo me desvestía y entraba a la ducha. En menos de veinte minutos estuve listo, pero ni por milagro alcanzaríamos a llegar.
Bella bajó lentamente las escaleras, supongo que cansada. Traía puestos unos jeans ajustados negros, una blusa azul que le sentaba excelente, y sus ya tan ocupadas Converse negras. Estaba hermosa. Su cabello estaba mojado y extendido por toda su espalda, y tenía una cara de concentración enorme, cuando llegó al último escalón.
-Bella...- susurré, tomándola por sorpresa.
-Edward- dijo con una mano en su pecho- Me has dado un buen susto...
-Lo siento- dije sinceramente, mientras extendía mis brazos hacia ella.
Rodeó mi cintura, mientras yo la acunaba con cuidado.
-¿Lista para ir a la escuela?
Como respuesta, en ese minuto la lluvia se intensificó.
-Claro... Si llegamos vivos- completó.
La cubrí con mi chaqueta mientras corríamos bajo la lluvia hacia el Volvo, que había olvidado guardar en el garaje la noche anterior. Debo mencionar que impedí que Bella tropezara un par de veces con sus propios pies.
-Dios, esta lluvia...- murmuró entre dientes, completamente abrumada.
-Parece como si se fuera a terminar todo...- Bella me miró por un momento, pensativa.
-Si todo terminara ahora...- dijo Bella- No me importaría. Estoy perfectamente feliz. Moriría, sí... Pero contigo, Edward- susurró, completamente sonrojada. ¿Qué diablos había hecho yo para merecerla?
Me acerqué con lentitud para no asustarla, antes de unir mis labios con los de ella dulcemente. Entreabrió los suyos, invitándome para que mi lengua explorara su boca, y era una propuesta demasiado tentadora como para rechazarla.
Y ahí estábamos, besándonos bajo la lluvia, justo al lado de nuestro cálido y seco auto. Pero ninguno de los dos quería entrar, al parecer. Bella pegó su mojado cuerpo al mío, atrayéndome hacia ella, jalándome lentamente de mi cuello.
Mis manos bajaron hacia su cintura de un momento a otro, y ya no era ternura o cariño en lo que se basaba nuestro beso, más bien era una pasión desbordante y alocada, que hacía que la temperatura subiera, pese a que nos encontráramos a
-2 °C.
Pero éramos humanos, y dentro de poco la necesidad de respirar se hizo presente.
-Uy- refunfuñó Bella.
-Eso es quedarse corto...- interpreté lo mejor que pude.
-Mejor nos vamos...- dijo acariciando mi mejilla antes de entrar al Volvo por la puerta del copiloto.
Hablamos de cosas sin importancia durante todo el camino hacia la escuela. Me fui con cuidado, pese a que el Volvo era muy fácil de manejar en las curvas y la carretera resbaladiza.
Cuando llegamos, eran más de las 8:30, ya me había perdido Literatura.
-¿Qué hacemos?- dijo Bella cruzando sus brazos sobre el pecho.
-Pues, primero que todo: Secarnos... Y podemos hacer novillos para lograr entrar secos a la próxima clase- sugerí. Bella asintió, de acuerdo.
Decidimos caminar hacia la acera de detrás de la escuela enfrente de la antigua cancha de basquetbol, pero ya no llovía después de todo.
Nos acomodamos en la galería, bajo un pequeño y viejo techo. Bella se acurrucó junto a mí, esperando a que la rodeara con mis brazos.
-Me pregunto qué cambió...- susurré abrazándola- ...tanto, como para ahora poder tenerte en mi regazo.
Bella lo meditó un momento antes de contestar.
-¿Nunca le has temido al futuro? ¿A las consecuencias? A que... quizá, yo no...- en ese momento calló.
-¿Tú no qué, Bella?- dije sonriendo, mientras levantaba su barbilla para que me mirase.
-A que yo no te merezca, Edward...- soltó.
¿Qué...? ¿Acaso aún no entendía nada?
-Bella, ¿siquiera te das cuenta de lo que significas para mí? ¿Sabes siquiera de cuánto te he esperado? ¿De cuánto te amo...?- susurré, a escasos centímetros de su rostro angelical. Acaricié su mejilla con deleite, apreciando su suave piel con mi tembloroso tacto.
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas, justo antes de que recorrieran por sus mejillas. Con el pulgar, las limpié con cuidado, llevándomelas a la boca. Dulces, como todo lo proveniente de ella.
-Yo también te amo...- susurró Bella, antes de besarme.
Perdí la noción del tiempo y del espacio, estando así con Bella, besándonos con fervor, deteniéndonos y volviendo a empezar...
Hasta que oímos un chillido y nos dimos cuenta que teníamos una espectadora inesperada.
Rosalie, justo al pie de las gradas donde nos encontrábamos, nos observaba con las pupilas dilatadas y la mandíbula hasta el piso:
-Ohh... Yo... Bue... Bueno... ¡Yo no he visto nada!- exclamó tomando su bolso de gimnasia.
Emmett me había dicho que solía entrenar voleibol en la vieja cancha, que estaba frente a nosotros. ¿Cómo no iba a olvidarlo?
El problema era que ella creía que en verdad éramos hermanos...
-Rose, tranquilla- sonrió Bella.
-¿Cómo que...? ¡¿Cómo que tranquilla?- chilló- No puedo creerlo, ¡eran las personas más sensatas que conocía! ¡Esto es incesto, incesto!...- se le apagó la voz, cuando se dio cuenta que no podíamos parar de reír, pero era demasiado, no podíamos seguir torturándola.
-Rose, Bella y yo no somos hermanos...- tranquilicé cuando logré parar de reír.
-¿Cómo que no...?
-Vivimos en la misma casa, y nuestros padres están juntos, sí... Pero no somos hermanos consanguíneos ni nada...- explicó Bella lo mejor que pudo.
Rosalie soltó un suspiro, pero nos siguió mirando de manera extraña.
-Está bien- dijo al cabo de un rato- Pero quiero que todos sepan esto- sentenció.
-¡¿Qué?- gritó Emmett.
-¡¿Cómo?- exclamó Jasper.
-Yo ya lo sospechaba...- murmuró Alice pensativa. Todos la miramos con las pupilas dilatadas- ¿Qué?- se defendió- Era demasiado obvio, no sé cómo no se dieron cuenta hasta ahora...
-Tranquilicémonos- dijo Angela antes de que todos empezáramos a gritarle a Alice- Y aclaremos algo... Ustedes... ¿No son hermanos?
-No lo somos- dijo Bella cansada de decirlo una vez tras otra- Creo que es nuestra culpa el nunca haberlo aclarado...
-Lo sentimos...- susurramos al unísono.
El semblante de todos nuestros amigos se suavizó, dando paso a una sonrisa traviesa:
-Sólo... queremos saber algo- dijo Emmett con cara de bobo- ¿Desde cuándo ustedes...?
Bella se sonrojó, apartando la mirada, y yo no pude hacer más que sonreír.
-De ayer- me limité a responder, poniéndome en pie. Sin darnos cuenta, la hora del almuerzo había transcurrido bastante rápido. Todos me siguieron algo aturdidos, y nos dirigimos a nuestras respectivas clases.
Antes de que pudiera entrar al salón, la pequeña Alice jaló de mi brazo, produciendo que me girara hacia ella:
-Hey, ¿no deberías estar en clase?- regañé serio a la hermana menor de Emmett.
-Sí, sí- dijo rodando los ojos- Pero esto es mucho más importante que Anatomía.
Enarqué una ceja. Alice solía ser tan extraña...
-¿Sabes el acontecimiento tan importante que ocurre el 13 de septiembre?- dijo a modo de confidencia, abriendo los ojos de par en par.
-¿Qué...?
-¡El cumpleaños de Bella!- exclamó con una sonrisa de oreja a oreja. Me quedé pasmado.
-Pero... Sólo faltan un par de días para eso...- atiné a balbucear.
-Exacto...- dijo con un extraño brillo en la mirada- ¡Te llamaré para ponernos de acuerdo!- exclamó sonriente, antes de dar media vuelta e irse dando saltitos.
Quizá una fiesta sorpresa sería buena idea..
-Entonces, nos encontramos allá. Rosalie la llevará a su casa...
-Sí, ahí nos encontraremos. Adiós, cuídate- dije y corté.
Recargué la cabeza contra la almohada, cerrando los ojos, y pensando en todo lo que había ocurrido desde que había conocido a Bella. Muchísimos cambios significativos en mi vida, pero que junto a ella habían sido llevaderos.
Pero lo que nunca imaginé, fue enamorarme de mi hermana...
Phoenix,1 año y tres meses atrás...
-Edward... Cariño... Hoy cumples diecisiete años- susurró mi madre, con los ojos llenos de lágrimas. Me había despertado muy temprano, y me había hecho caminar hasta el parque en el que solíamos ir con mi padre cuando era pequeño.
-Mamá, ¿qué ocurre?- traté de tranquilizarla. Ella me abrazó, y no hizo más que llorar por varios minutos.
-Edward...- dijo limpiándose las lágrimas, mientras trataba de mirarme- Hay algo que no te he dicho...
La miré confundido. ¿Que sería? Creí que estaba así por el reciente divorcio con mi padre, Carlisle, el cual no había visto desde entonces porque estaba fuera del país. Me había enviado unos cuantos E-Mails, y todo andaba bien, por lo que... ¿Qué le ocurría a mamá?
-Te escucho- dije con firmeza, regalándole una sonrisa.
-Carlisle... Dios...- tomó una gran bocanada de aire- Carlisle no es tu padre, Edward...
En ese minuto, todo mi mundo se vino abajo, y un montón de dudas asaltaron mi mente. Pero sólo tenía una verdadera certeza... Mi madre me había mentido toda mi vida.
-Quiero que me lo digas todo, y que no omitas ningún detalle. Quiero saber quién es mi padre- susurré firmemente, mirando hacie el frente. En el fondo, huyendo de la mirada de ella.
-Tu padre se llama Charlie... Y con él he estado saliendo... Es el jefe de la policía aquí en Phoenix...- empecé a hacer memoria, y claro que lo conocía. Pero todo había sido como una bofetada. Quería salir corriendo detrás de ése infeliz de Charlie, y estamparle la cara de un golpe por no haber estado con mi madre.
-Él no sabe que tiene un hijo mío, Edward- susurró mi madre, como si hubiera oído mis pensamientos- Él ingresó a la escuela de cadetes sin saber que yo estaba embarazada. No quería arruinar su sueño, siempre había querido ser policía... Por lo que le prometí que estaría para cuando él saliera. Pero desaparecí de su vida. Me consta que me buscó sin cansancio, pero yo había salido de la ciudad, y me encontraba lejos, en casa de unos tíos. Ahí transcurrió mi embarazo, y te tuve. Tenía diecinueve años, un bebé recién nacido y ningún peso en el bolsillo. No podía abusar de mis tíos y de su hospitalidad, ya habían hecho bastante por mí. Fue cuando Carlisle me ayudó, sin querer nada a cambio. Carlisle fue quien te trajo al mundo, y nos acogió en su departamento. Con el tiempo, me enamoré perdidamente de él. Nos casamos, cuando tú eras aún muy pequeño, y no creo que lo recuerdes. Él te ama como a un hijo, nunca lo dudes. Pero las cosas no funcionaron como creíamos y Carlisle me pidió el divorcio porque yo me negaba a decirte la verdad. Ya había dejado de amarlo, y los recuerdos que tenía con Charlie, con mi primer amor, regresaban cada dos por tres debido a que había vuelto a reencontrarme con él cuando nos mudamos de vuelta a Phoenix. Le dije que lo lamentaba demasiado, que me había ido de la ciudad para estudiar enfermería, y que había conocido a alguien y me había embarazado de ti. También que ahora estaba a punto de comenzar mi divorcio. Charlie me dijo que también había seguido con su vida, que se había casado pero su esposa había fallecido tenía pocos años, y también que tenía una hija llamada Bella... Tú hermana, Edward...
Presente
-Edward, ¿te sientes bien?- dijo Bella preocupada, acariciando mi rostro.
Sonreí. Mi hermanita. Mi amor. Mi vida. Había pensado muchas veces en decirle la verdad... Pero no había sido capaz. Estaba seguro que ella se alejaría, crearía una barrera de hielo entre nosotros, como lo había hecho una vez sólo porque consideraba que al ser sólo "hermanastros" y estar sintiendo lo que sentíamos, lo consideraba una acción incestuosa.
-Bien ahora que tú estás aquí...- susurré tomándola de la cintura, y recostándola conmigo, mientras inhalaba el aroma de su suave cuello.
-Edward...- susurró Bella cuando comencé a besar su cuello lentamente, succionando su nívea piel, bajando por su clavícula, y posicionando mis manos en sus pequeñas caderas. Gimió, moviéndose debajo de mí.
Cuando caí en lo que estaba empezando, me separé de ella.
-Lo siento mucho...- dije mirando hacia otro lado. Me avergonzaba demasiado mi comportamiento, además era culpa mía que hubiésemos llegado tan lejos, sabiendo incluso que éramos hermanos.
-No, Edward- dijo Bella acercándose hacia mí. Tomó mi mano, y la puso justo debajo de su costilla, donde antes había alcanzado a levantar un poco su blusa. Como siempre sucedía cuando la tocaba piel con piel, un shock electrizante recorrió mi brazo, pero con mayor fuerza que antes. Pero no podía hacerlo. No podía...
-Bella... No quiero que suceda así... y aquí. En cualquier momento pueden llegar nuestros padres...- dije acariciando su mejilla, pero ella se apartó de mí de un tirón, cayendo sentada sobre mi cama, por completo derrotada.
-No quieres hacerlo...- jadeó al borde de las lágrimas- No quieres estar... conmigo como yo contigo...
-¡No Bella, no es eso!- dije arrodillándome frente a ella, mientras aseaba mis manos con las suyas- Créeme... Te deseo- la miré fijamente a los ojos- Pero no es el momento...
Bella se acercó a mí, y me besó, para luego separarse con rapidez e irse de mi cuarto.
Estaba enfadada y muchísimo... Pero lo remediaría. Claro que lo haría...
Hay Dios mio en serio siento mucho el retraso pero al aver empezado las clases se me hace dificil poder escribir no se cuando pueda volver a subir otro cap,... yyyyy bueno ¿Que les parecio el cap?¿Se esperaban algo asi? ¿en realidad son hermanos?¿Creen q belli bels se dara cuenta?... Todo esto lo descubriremos en los proximos cap en especial el siguiente hum.
Att:Ale Masen Cullen
