Romper un espejo
Pocos muchachos de los escasos que vivían en ese pueblo podían saberlo (a pesar de que sus curiosas miradas comenzaban a sospecharlo. Shion siempre opacaba a su hermana mayor/menor, con su sonrisa y maneras abiertamente femeninas), pero Mion tenía un cuerpo cuyas formas desnudas cortaban aliento. No necesitabas ser promesa de hombre para apreciar sus curvas o estremecerte ante los temblores de su carne descubierta.
-¡Por favor!-dijo aferrando los hombros de Shion, que impasible la picaneó de nuevo a la altura de los pechos, haciendo que sus rodillas se doblaran hacia el pozo.
A Satoshi no le dieron la oportunidad.
