Capítulo 7: Carrera
El día ya había empezado, se podía confirmar por los rayos de sol que asomaban por la ventana de mi cuarto. Tras una larga noche, un nuevo día y siempre será así, da igual lo que suceda, hay cosas que nunca cambían y nunca cambiarán.
El timbre suena, son Rin y Len seguramente, apresuro el paso, cogo la mochila y salgo por la puerta.
-Buenos días, parece que te has despertado hoy pronto .
-Mejor dicho, no me he ido a dormir aún – suspiré - ¿No esta Len contigo?
-Se fue antes al instituto, Kaito le llamó. Me pregunto que tramaran estos dos – dijo pensativa cruzando los brazos.
-A saber, cualquier cosa se puede esperar de estos dos.
De camino al instituto fuimos hablando amistosamente, hacía días que no había tenido una conversa así de despreocupada y sin ningún tipo de quebradero de cabeza. Todo eso de las preocupaciones y dolores de cabeza no iban conmigo, por mucho que las pensara ahora no iría ha solucionar nada actualmente, tenía que esperar a ver como avanzaba la situación para saber como actuar. Me faltaban algunas piezas del rompe cabeza.
-Rin – la nombré sin pensar mucho. Me miró esperando que continuase – Conozco a una persona que se ha enamorado de otra, pero es casi una relación imposible, pues la otra se va a casar y encima también existe una diferencia de edad. ¿Qué harías tú en su lugar? Yo, es que no sé como podría actuar.
-Una difícil situación, por lo que veo – me miró fijamente y suspiró – Yo no he vivido un romance aún, pero hay veces que la elección más sabía es rendirse, pues es imposible. El amor es lo más bello que pueda haber, pero a la vez es lo más horrible. Crees conocer a una persona y después te das cuenta que no es así y por muchas lágrimas que derrames no cambiará. El mundo no es de color rosa, tiene infinitos colores y aunque ahora pienses que no puedes aguantar esta situación que te quema por dentro, te destroza y piensas que no hay salvación posible, eso no es cierto, porque hay gente que te apoya y te quiere – sonrío – Acepta la mano de aquellos que te quieren y deja atrás el sufrimiento, Miku. Es la elección más coherente y sabia.
No dije nada. Las palabras de Rin eran muy ciertas, demasiado quizás. ¿Tenía que abandonar estos sentimientos que estaba sintiendo? ¿Rendirme sin más y aceptar esta situación? Estaba en un bucle sin fin de sufrimiento y lágrimas con una pizca de satisfacción, pero que sólo duraba un par de segundos. Estaba andando en circulos, un circulo donde no existía la salida.
Es fácil decirlo, pero sé que no puedo hacerlo, el hecho de verla cada día, sus rasgos se graban con fuego en mi piel. ¿Cómo pretende que la olvide de este modo? El no verla haría que fuese más sencillo de decir "Adiós. Borrón y cuenta nueva" ¿Tendré que lidiar con este sentimiento hasta que acabe el instituto? ¿Yo… que estoy haciendo?
Llegamos al instituto finalmente, donde nos encontramos a Neru hablando con Haku y Meiko. Había un ambiente tranquilo y agradable entre las tres, al parecer Neru ya había solucionado sus diferencias con Haku, era un alivio, lidiar con Neru molesta podía llegar a ser muy agobiante.
-Buenos días – dijo Rin saludando con la mano - ¿Habeís visto a mi hermano?
- Pues no, se fue con Kaito, pero ni idea de donde se han metido – encogió los hombros la peliroja.
- Dejales hacer lo que quieran, mientras no molesten, por mi perfecto.
-Tú siempre tan preocupada por los demás, Neru – le dio un golpe Meiko.
-Prefiero evitar los problemas – cerró el móvil – Hoy será un día odioso.
-Hoy teneís en educación física la prueba de resistencia, ¿no? – confirmó Haku.
-No lo sabes tú bien ni nada, es un total fastidio.
Hoy era el día que teníamos que medir nuestra resistencia, la verdad es que con todo lo que estaba pasando a mi alrededor lo había olvidado por completo. En parte me alegraba, podía tener unos momentos con la cabeza en otro sitio.
Mientras conversabamos en la entrada, los demás estudiantes iban entrando, se acercaba la hora de empezar las clases. Dos autos pasaron delante nuestro para estacionarse en el aparcamiento libre del instituto, del coche bajó una mujer alta de cabellos dorados y con un lijero movimiento de muñeca se retiró el mechón que le tapaba parte del rostro, de la moto bajaron dos mujeres, una de cabello esmeralda y otra rosado.
-Menudo BMW que tiene la rubia esa – dijo Rin asombrada - ¿Quién es? ¿La conoceis?
-Sí, es la profesora de lenguas, Lily. Al parecer ha vuelto de su viaje – contestó Meiko sin sorprenderse mucho de verla.
-Además es amiga de la infancia de la profesora Luka y Gumi. También de mi hermano – dijo Haku. Todos volteemos a mirarla – Hace tres años que no la veo, se fue a vivir a América para un estudio y al parecer ha vuelto aquí de nuevo.
-De hecho volvió al final del tercer trimestre del año pasado y fue la profesora de refuerzo de Kaito – esperabamos impacientes saber más de ella por boca de Meiko – A mi no me miréis, yo no sé mucho más.
- Debe ser una mujer espectacular – dije sin apartar la mirada de aquella figura femenina.
Un sentimiento de inferioridad crecía en mi interior, todas las personas que envolvían a Luka eran personas de gran categoría que habían conseguido grandes cosas, eran personas importantes y yo a su lado, era un cero a la izquierda. La tenía a unos metros delante de mí, pero para mi eran quilometros lo que nos alejaba, no podía estar a su altura, era demasiado especial para alguien como yo.
-Vosotros – dijo con una voz imponente – dirigiros a vuestra clase inmediatamente.
-Sí – contestamos sorprendidos de la rudeza que presentaba y sin más entramos.
Meiko fue la primera en despedirse del grupo para dirigirse a su aula y la siguiente fue Haku. Al entrar la mayoría de alumnos estaban hablando entre ellos, algunos sentados y otros de pie. Rin, Neru y yo nos sentamos en nuestros respectivos asientos, pero no fue mucha la espera pues la nueva profesora entró casi acto seguido detrás nuestro, todos se quedaron en silencio y se fueron a su lugar. Cogió la lista de clase y empezó a observarla y a relacionarnos con la minifoto.
Lily, definitivamente era el tipo de mujer fuerte y segura de si misma que no toleraba ninguna tontería, era completamente lo opuesto a Luka, incluso llegaba a dar miedo.
-Soy Lily y aparte de ser vuestra tutora seré vuestra profesora de lenguas - cogió el libro de su maletín - ¿Alguien puede decirme por donde os quedasteís con la anterior profesora? – abrió el libro de texto.
-Por la página once.
-¿Sólo por la página once? ¿A quién teníais de profesor? – dijo extrañada mirando de reojo la página dicha.
-A la profesora Megurine Luka – contesté adelantandome a mi compañera. El rostro de Lily cambió a ser molesto.
-Claro, quien iba a ser sino, normal que vayáis atrasados –suspiró de mala gana – Esta semana nos vamos a poner las pilas que estas páginas ya deberíais haberlas hecho.
Durante una hora no soltemos de la mano derecha el bolígrafo ni para descansar, ejercicio tras ejercicio era con un poco de explicación. Una hora intensa, pero no había sido agobiante, llegué a pensar que me había gustado la clase, claramente trazaba la línia entre profesor y alumno, que a diferencia de Luka parecía olvidarese de ese detalle.
-Aquí se termina la clase – cerró el libro de golpe – Muy bien chicos, os podeís ir a vuestra clase de educación física y recordar no entreteneros en los vestuarios.
De camino a los vestuarios nos encontramos con Kaito y Len, Rin sin pensarselo les echó ahí mismo un sermón. Kaito había llamado a Len para calentar para la prueba de resistencia de educación física y así sorprender a la profesora Gumi, menudo par de idiotas, su nuevo objetivo era la profesora de cabello esmeralda.
Nos cambiemos rápidamente y nos fuimos al patio donde había una pista de atletismo, ahí mismo haríamos la prueba.
-Bueno ya que estamos todos hoy empezaremos con un par de vueltas para entrar en calor. Después unos ejercicios de estiramiento y empezará la prueba, cuando de una palmada aumentareís el ritmo, si doy dos palmadas disminuireis el ritmo, ¿entendido?
-Sí – contestamos todos a la vez.
-Pues adelante.
Empezamos a correr las vueltas de calentamiento, el pobre Len estaba ya de por si preparado para empezar ya, pero aquí del calentamiento no se libraba nadie. Corríamos a un ritmo lento, pero sin pausa, la verdad es que me estaba ayudando a pensar con más claridad y despejar los pensamientos que podía tener.
- Parece que se lo toman con ganas – dijo la recién reincorporada – Aunque unos más que otros.
-En todas las clases esta quienes más se esfuerzan y los que menos – dijo Gumi cruzando los brazos.
-Yo siempre fui una grandísima estudiante – dijo Luka con la cabeza bien alta.
-Eso se puede cuestionar – reía – No fuiste tú exactamente la que aprobó el examen a la primera como yo.
-¿Otra vez con esas? – le rodeó el cuello con el brazo - ¿Cuántas veces me lo vas a restregar? –reía divertida.
Corríamos mirando de vez en cuando a las dos profesoras que parecían estudiantes de primaria con sus juegecitos de niñas, entre ellas se respiraba serenidad e inocencia, un ámbiente que echaba de menos y me sigo preguntando cuando será que pueda volver a sentir esos momentos y si los volveré a sentir junto a ella.
-¿Se puede saber que estáis haciendo vosotras dos? – dijo Lily con su cara de pocos amigos – Que pareceis crías, por dios.
-¿Y que si lo somos o lo parecemos? Lo importante es vivir el momento.
-Luka – suspiró resignada – No sé si te has dado cuenta, pero Gumi está haciendo una clase y la estás molestando.
-Ya tuvo que venir la señorita que lo sabe todo – el tono burlón de Luka molestó aún más a la rubia.
-¿Estas buscando pelea?
-Como si me pudieras ganar.
-Chicas que estoy en medio de una clase, ahora debo proceder con la prueba – Gumi se interpuso entre las dos separandolas un poco.
-¿Gumi tienes un par de chandals? –dijo con una sonrisa victoriosa Luka.
Nosotros que ya habíamos terminado de estirar y nos quedamos mirando la pequeña discusión de las dos profesoras, a simple vista ya se podía ver la competitividad que se procesaban Lily y Luka, la provocada y la provocante. Conocía muy bien esa faceta de Luka, conseguía todo lo que quería provocandote y sin poder evitar caías en su juego y cuando te dabas cuenta ya era demasiado tarde para salir.
Pasaron unos minutos y de los vestuarios salieron Luka y Lily con un par de chandals puestos. Todos, incluida yo, nos quedamos con la boca abierta, nunca antes habíamos visto algo similar, dos profesoras con camiseta corta y pantaloncillos cortos mostrando sus piernas desnudas. Luka sonreía divertida sin ningún tipo de vergüenza, en cambio, Lily parecía importarle un poco el echo de mostrarse así delante de todos, pero poco después no tuvo tiempo para sentir vergüenza pues se habían puesto las dos en el circuito de la pista de atletismo para empezar.
-Haremos una carrera de cinco vueltas , así comprobaremos quien es mejor si tú o yo.
-Por mi perfecto, pero después no me vengas llorando.
Gumi se dirigió hacía nosotros con una media sonrisa forzada.
-Perdonad chicos, parece ser que será la semana que viene la prueba de resistencia. Hoy tendremos una carrera entre profesorado, espero que no os importe -reía por no llorar.
No sabía realmente como explicar esta situación, parecía sacada de un manga, era demasiado irreal. No es algo muy común ver a dos profesores interrumpiendo una clase para competir en una carrera, pero si se trata de Luka puede ser suceder cualquier cosa, esto ya lo había aprendido, era una mujer demasiado impredecible y que para ella no había nada imposible.
Gumi silvó fuertemente y esa fue la señal de empezar, tanto Luka como Lily corrían manteniendo las dos las mismas posiciones, corrían de igual a igual lanzandose miradas amenazantes, aguantandose la mirada. Al principio todos estabamos en silencio contemplando dicha carrera y poco a poco empezamos animarnos y animarlas. Gritabamos el nombre de Luka, agitabamos las manos con fuerzas, era como ver la final de un partido, la emoción y adrenalina podía sentirla en mi interior y sin darme cuenta yo formaba parte del pequeño grupo de fans de Luka.
-Ya podrían animarme un poco a mi – musitaba molesta la rubia.
-Me tienen demasiado cariño – una sonrisa sarcástica se dibujo en el rostro de la enfermera.
-No te lo tengas tan creído, por que la que va ha ganar esta carrera seré yo.
-No subestimes a la que fue capitana del club de baloncesto.
-Ni tú a la que fue la capitana de atletismo.
Estaban muy igualadas, no se podía apostar claramente por una ganadora y sólo faltaba la última vuelta. Entre ellas las chispas saltaban ferozmente, se notaba, eran rivales eternas y a la vez buenas amigas, aunque se hablasen alguna vez con palabras rudas sus ojos decían lo contrario, se respetaban entre ellas y a la vez se envidiaban como admiraban.
Nos asustamos, Luka cayó al suelo, había colocado mal el pie al pisar, pero no se rindió y se volvió a levantar, Lily ya le había sacado ventaja, era ya imposible para Luka ganar esa carrera. En mi interior sentí tristeza, sería la primera vez ver perder a Luka y en algún rincón de mi ser, eso no lo quería ver y desvié la mirada.
-Esta carrera ya es mía – dijo Lily al ver la meta a unos pocos metros.
-¡La carrera aún no ha acabado! – gritó emocionada apresurando aún más el paso intentando alcanzar a Lily.
El grito de Luka llamó mi atención, fijé la mirada en cada gesto que hacía y en como se esforzaba hasta el final, ella no abandonaba la esperanza de ganar aún teniendo todo en su contra. Pisó con fuerza con el pie izquierdo y se lanzó con un salto hacía la meta en el último segundo.
- ¡La carrera ha terminado! - silvó fuertemente Gumi – ¡La ganadora es Luka!
Gritamos todos emocionados por su victoria, nos había dejado a todos anonados momentos atrás mientras ella reía tumbada en el suelo a carcajadas, de vez en cuando tosía intentando coger aire. Una victoria perfecta, sin lugar a dudas, Lily se acercó y la felicitó cogiendola de la mano y levantandola. Una sonrisa se dibujo en mi rostro, sabía que ella era invencible daba igual en que fuera, Luka siempre salía victoriosa en todas las situaciones.
-Esta vez me has ganado – extendió su mano – Enhorabuena.
-Gracias – le cogió de la mano – No me lo has puesto fácil.
-La próxima vez ganaré yo, ya lo verás.
-Estoy deseandolo.
Lily se retiró con una sonrisa incrédula y negando con la cabeza, hoy Luka nos había enseñado una gran lección a todos. No rendirse por lo que nos venga por delante por muy difícil que parezca nuestra vistoria, pues siempre hay un modo de ganar límpiamente sea cual sea el juego, una lección que quedará grabada en mi mente y así lo haré. No me rendiré contigo Luka, por que yo sé que tú estás loca por mi cuerpo y por mi ser como lo estoy yo por ti y cosas como ser profesora y alumna no me detendrán ni la diferencia de edad, al fin y al cabo el amor no entiende de edades ni de profesiones.
