Capítulo 8 : Confesiones.
Nuestros ojos se cruzaron y ninguna queríamos apartar la mirada que estábamos viendo, o al menos eso me pareció a mí. Todo a nuestro alrededor había desaparecido, no había nadie, sólo ella y yo, yo y ella, no queríamos a nadie más. Con pavor acerqué mi mano a la suya hasta poder tocarla, no pareció importarle mucho que cogiera su mano, tan suave y fina como si se tratase de porcelana al igual que todo su ser. Me acerqué lentamente y en sus mejillas un leve rubor pude presenciar y con más ganas quise poseer sus labios de caramelo y acariciar su fina figura. Nuestros rostros se acercaron y pude notar su respiración entrecortada, sonreí satisfecha, en el fondo ella lo deseaba tanto como yo, acaricié su cabello y finalmente iba a descubrir a que sabían sus finos y delicados labios.
-¡ Ya llegué! – gritó entusiasmada la recién llegada. Giré bruscamente la mirada hacía ella que se quedó analizando la situación - ¿Qué estáis haciendo? ¿Neru? ¿Haku?
-Estudiar, estudiar – se levantó de golpe nerviosa la albina –Toma asiento Miku.
-Eso me pregunto yo – me volví a mi sitio- ¿Qué haces tú aquí?
-Invité también a Miku y a los demás para estudiar para los exámenes – dijo con una pequeña sonrisa forzada - ¿No vienen Rin y Len?
-Adiós muy buenas a mi momento a solas con Haku – musité bastante molesta girando la cara hacía otro lado.
- Len no tardará en llegar y sobre Rin prefiere estudiar a solas – se sentó – Rin no se concentra con gente alrededor.
- Entiendo, es una pena – se levanta - ¿Quieres algo para tomar Miku?
- No, gracias, si eso después, ahora no tengo hambre.
-Ojalá tu también fueras como Rin – susurré con el codo apoyado en la mesa y la mano en mi cara.
-¿Has dicho algo Neru? – me miró con una pequeña sonrisa inocentona.
-No, nada – centré mi visión en las hojas de texto del libro – A estudiar se ha dicho.
-Ya que son la semana que viene los exámenes – dijo pensativa Haku - ¿Mejor sería empezar con lengua, no?
-Por mi perfecto – contesto Hatsune sacando dicho libro - ¿Y tu Neru?
-Me da igual.
Empezamos a estudiar en silencio mientras esperábamos la llegada del rubio. De vez en cuando Miku preguntaba dudas a Haku y esta se las contestaba con una pequeña sonrisa, se notaba ya un cierto cambio en la Yowane, se había abierto más a nosotros, cosa que agradecía bastante, era una chica que me estaba gustando bastante. Sus ojos se encontraban bastantes veces y eso me llegaba a molestar, pasaba las páginas con rapidez buscando algo que no entendiera y poder tener a Haku para mi, pero mierda ¿Por qué la lengua se tenía que darme tan bien? ¿Y porque Haku se acercaba tanto a Miku con esa sonrisa inocente? Maldita sea, comprendo que Miku no entienda varias cosas pues ha faltado bastante a clase los primeros días, pero… ¿Es que no lo puede entender con sólo leerlo? Las risitas que Miku y Haku se daban me ponían de muy mal humor y de vez en cuando lanzaba alguna mirada desafiante que quedaba perdida en el olvido.
-¡Ya estoy aquí! – gritó el rubio abriendo la puerta.
-¡Menos mal! – alcé las manos en forma de victoria - ¡Has tardado bastante Len!
- ¿Qué te ha pasado? Hemos empezado sin ti – dijo Miku señalando el libro.
- Perdonad chicas – se rascó la nuca con una sonrisa poco convincente – Es que me he perdido. No veas donde vives Haku, en la zona rica y encima menudo caserón. Es alucinante.
-Tampoco es para tanto – dijo vergonzosa jugando con los dedos – Toma asiento Len. ¿Quieres algo para tomar?
-Si me traes un vaso de leche te lo agradecería, la verdad.
-Pues entonces traigo la merienda de paso – se levantó y se dirigió a la puerta – Esperadme aquí – dijo y se fue.
- La verdad es que Haku es un buen partido, es hermosa, buena chica, inteligente y encima vive en la zona rica y menuda casa que tiene. Quizá le hecho el ojo – dijo el Kagamine con una sonrisa victoriosa.
-Ni se te ocurra, Haku es mía, así que si le pones un dedo encima te mato – le miré con una mirada de muy pocos amigos poniendo la mano en su cuello amenazante. Len no dijo palabra alguna me miró asustado asintiendo rápidamente la cabeza – Así me gusta que lo entiendas a la primera.
Miku se echó un poco hacía atrás intentando salir del radio de mi campo de visión que lo logró sin éxito. Poco después apareció por la puerta la nombrada anteriormente con una bandeja donde traía pastas, biscocho de chocolate, entre otras cosas junto a varios vasos y cartones de leche. Me acerqué a ella para ayudarla con todo, despejamos la mesa de todo libro para poder merendar. Empezamos hablar como siempre entre los cuatros aunque Len se veía más tenso de lo normal, Miku evitaba tener mucho contacto visual con Haku y yo, por supuesto, como siempre.
La siguiente asignatura que escogimos para estudiar fue la de ciencias, la que daba el hermano de Haku, Honne Dell y que yo, por suerte, no era muy buena en esta materia. Len no tenía el valor de preguntar mucho y si hacía preguntas se las hacía a Miku, que por suerte era buena en esta materia, yo por mi parte, tenía a una profesora particular albina para mi sola, Yowane Haku. En su voz notaba un cierto nerviosismo, no se había olvidado lo que había sucedido momentos atrás, me reía en mi interior, no podía evitarlo, aún estando con todos podía vislumbrar su pequeño rubor carmesí y como latía su corazón. Por mi parte, no es que me enterará mucho lo que me estaba explicando pues no prestaba mucha atención a lo que decía sino como lo decía, me parecía divertido verla en esa situación y como su fina voz daba altibajos, y como de vez en cuando escapaba de mi mirada o del simple roce con mi piel.
La tarde transcurrió de la misma forma hasta ser de noche, recogimos nuestras cosas para volver a nuestra casa, por desgracia no habíamos planeado quedarnos en su casa a dormir, se me escapó ese pequeño detalle. Nos despidió en la puerta de su casa y se esperó a que llegara el bus para vernos subir en él. Nos despedía balanceando la mano de un lado a otro con una pequeña sonrisa imperceptible en su rostro, algo típico en ella y que le caracterizaba. Algo que me gustaba.
La noche había caído y yo me vestí con un vestido negro de tirantes y unas botas altas del mismo azabache que el vestido. Cogí el coche y fui a buscar a Gumi como habíamos quedado, pasar una noche con las amigas, aunque Lily se negó, a veces llega a ser muy borde, no sabe disfrutar de la vida ni de las buenas compañías.
Gumi tardó más de lo previsto en bajar para no ir especialmente arreglada, a veces a esta chica no la entendía mucho ni lo que le llegaba a pasar por la cabeza.
-¿A dónde vamos Luka? – dijo sentándose en el asiento del copiloto.
-Pues al puff de siempre ¿O es que quieres ir a otro sitio?
-No, me parece bien ese puff.
Conducía mientras hablabamos y quejabamos de la actitud "tan simpática" que podía tener la rubia de nuestro grupo de profesorado y del chico albino, bueno él tenía un pase pues estaba muy ocupado con unos informes que debía entregar la semana que viene más preparar los examenes que realizará a los alumnos. Al final siempre eramos los mismo, Gumi y yo.
Aparqué el coche en una de las calles próximas al puff y nos bajamos sin antes comprobar que el coche estaba bien cerrado tanto las puertas como ventanas, no quería dejarselo fácil al ladrón si venía a por el coche.
Al entrar al puff la música fuerte retumbaba entre las cuatro paredes, apenas podía escuchar mis própios pensamientos, una escena muy típica de estos lugares, la gente moviendo sus cuerpo al son de la música, unos mejores que otros y como siempre jovenes liandose entre ellos en los rincones más oscuros. Gumi y yo nos sentamos en la barra y pedimos un par de cubatas para animar la noche.
-No vayas a beber mucho Luka que tu eres la que conduce – gritó Gumi tapandose un poco los oídos.
-Lo sé, no hace falta que me lo estes repitiendo toda la noche como lo haría Lily – le di un sorbo – Que soy mayorcita y tengo cabeza.
- Me preocupo sólo por llegar a casa, ya sabes – levantó el cubata y le dio un sorbo.
-Muy graciosilla llegas a ser a veces.
-Gracias por el cumplido.
Contemplabamos el panorama y de vez en cuando nos reíamos, por su parte Gumi se animó a salir a la pista a bailar y me empujaba para que fuese con ella, pero yo estaba demasiado ocupada con mi cubata en la mano, además de que no quería dejar a la gente boquiabierta con el movimiento de mi cuerpo.
Gumi movía las curvas de su cuerpo sin vacilar y sin mero esfuerzo, el ritmo lo tenía en la sangre, con sólo verla era una cosa demasiado obvia. Las horas fueron pasando y mi cantidad de cubatas iba aumentando sin darme cuenta, empezaba a notar mi cuerpo bastante caliente y la cabeza me empezaba a dar vueltas y las luces acompañaban mi pequeño dolor de cabeza que iba en aumento. Un chico se puso a mi lado y me sonrió, lo veía tenía segundas intenciones, pero un chico tan mediocre como ese no podía seducirme, no de esa manera.
-Un par de copas para la chica y para mi – dijo el chico y se volteó hacía mi – Invito yo.
El camarero trajo el pedido poco después, cogí la copa y me la bebí de un solo trago.
-Muchas gracias – sonreí dejando la copa en la barra. Ya no sabía ni lo que estaba haciendo, mi cuerpo se balanceaba ligeramente en el tamburete y noté mis mejillas que estaban ardiendo. El chico posó su mano en mi hombro y me miró con una pequeña sonrisa que de la misma forma le contesté sacandole la mano – Perdona tengo pareja y es mucho mejor que tú – me levanté y me dirigí a donde estaba Gumi bailando.
-Te veo un poco mal Luka – me cogió del brazo colocandose alrededor de su cuello – Creo que será mejor salir y que te de un poco el aire.
-¿Yo? Si estoy perfecta – me separé de ella - ¿Ves? Puedo estarme en pie y todo – me quedé mirandola por unos segundos - ¿Por qué no te quedas quieta ? ¡Me estas mareando!
-Estoy quieta Luka – suspiró poniendose la mano en la sien - Cuidado que te vas a caer – se acercó a mi – Menuda borrachera te has pillado.
- No, no, no… - me apoyé en Gumi – Yo… - me paré a pensar - ¡Esto no es nada para mi , que venga todo lo que quiera venir que yo lo voy a resistir y superar con este par de narices!
-¿Pero que estas diciendo ya Luka? – me cogió de la cintura y del brazo – Vamos a fuera a que te de el aire un poco.
Salimos del puff yo apoyada en Gumi sin poder andar en dirección recta y gritaba palabras sin ton ni son y Gumi me respondía con una pequeña sonrisa resignada diciendome "que sí, que sí" y yo aún más gritaba eufórica y desahogandome de mis enfados. Gumi me dejó apoyada en un poste de la calle donde estaba el coche aparcado.
-Son las cinco y media, no sé si Lily estará despierta – musito Gumi mirando el móvil.
-¡Es que no me escuchas Gumi! – pataleaba con rabia el suelo.
-Que sí te escucho Luka, así que ahora callate que voy a llamar.
-¡Mentirosa! ¿Y tú te haces llamar mi amiga? ¡Eres mala, muy mala!
-¡Qué no grites! – me tapó la boca y se puso el móvil en el oído esperando que la rubia le cogiese la dichosa llamada.
-¡Tú no me quieres Gumi! – empecé a llorar aferrada al poste con ambas manos - ¡Miku, tú eres la única que me quiere de verdad!
-¿Y ahora porque te pones a llorar? ¿Y porque nombras a Miku? – seguía llorando abrazando con más fuerza al poste – Por favor Lily cogeme el teléfono.
En una habitación a oscuras con un único foco de luz que era una pantalla de deciseis pulgadas la melodía de un móvil sonaba varias veces sin parar. Una mujer de cabellos dorados cogió el dichoso aparato ruidoso y leyó el nombre de la llamada entrante "Gumi", suspiró y dejó el aparato donde estaba para continuar con lo que estaba haciendo.
-Maldita Lily, ¿Por qué no me lo cogerá? – volvió a marcar el número por cuarta vez - ¡Luka ya deja de una vez el poste!
-¡Calla mala persona! – berreé - ¡Miku donde estas! ¡Te quiero muchísimo mi pequeña! – me acerqué a Gumi con lágrimas en los ojos - ¿Dónde esta Miku?
-¡Esta en su casa! ¡Justamente donde tendríamos que estar nosotras!
-¡¿Estar en casa de Miku? – me levanté de golpe señalando a mi acompañante con el dedo índice - ¡¿Tú que quieres hacerle a mi Miku y para que quieres ir a su casa? ¡Responde!
-¡Que yo no quiero ir a su casa! ¡Yo quiero ir a mi casa y tú deberías estar en la tuya durmiendo!
-¡Miku es mía y solo mía! – me volví aferrar al poste – ¡No quiero que me la quiten!
-¡La última vez que conduces tú! – miró al móvil - ¡Cógeme el móvil Lily! –gritó al móvil y de golpe la llamada se corto - ¡Me ha colgado!
Gumi insistió varias veces llamando sin parar al móvil como a la casa de Lily que esta parecía ignorar por completo incluso llegaba a rechazar las llamadas poniendo aún más nerviosa a la profesora de números. Yo, por mi parte me pasé todo el tiempo abrazada al poste sin quererme separar de él.
-¡¿Qué quereís pesadas? – se logró escuchar desde el móvil de Gumi.
- Por fin me lo coges Lily – la voz de Gumi se volvió más relajada y con la mano derecha hacía un gesto de victória - ¿Podrías venir a buscarnos? Es que Luka se ha emborrachado y hemos venido al puff con su coche – a través del auricular se pudo escuchar un suspiro bastante molesto. Gumi cerró fuertemente los ojos esperando escuchar un gritó por parte de la rubia.
-De acuerdo por esta vez, ¡Pero sólo esta vez! – colgó el teléfono. Gumi empezó a saltar haciendo un gesto de vistória con fuerzas.
-Menos mal, Luka va a venir Lily a buscarnos … - me miró resignada – Así que sueltate ya del maldito poste de una vez.
-¡No, no quiero! ¡No me soltaré hasta que Miku venga aquí!
-Lily por favor ven rápido – musitó poniendose la mano en la frente.
En quince minutos la nueva acompañante apareció con su BMW dejandoló al lado del de Luka. Salió del coche con una cara bastante molesta y al ver a Luka suspiró para enviarle una nueva mirada seria y desafiante.
-Luka sueltate del poste, por favor – dijo Lily manteniendo la calma.
-¡No me da la gana! – le saqué la lengua de mala manera. Gumi se apartó un poco de la zona cero.
-Te lo vuelvo a repetir sueltate del poste, por favor – respiró profundamente.
-Y yo te he dicho que no me da la gana.
-Luka haz caso a Lily que se ha tomado la molestia de venirnos a buscar – dijo intentando calmar la situación. Lily se acercó y me cogió de los hombros.
-Después no digas que no te avisé – me empezó a tirar con fuerzas hacía ella y yo me mantenía firme en mi situación.
-¡No me soltaré del poste hasta que Miku venga aquí! ¡Miku yo te quiero! – gritaba a pleno pulmón. Gumi se unió a la causa con Lily – ¡Sueltame tía borde! ¡Y tu Gumi no la ayudes! ¡Eres una mala persona!
-¡No me llames borde! – gritó Lily perdiendo la calma.
-¡Todas las rubias son tías bordes! ¡¿Por qué no te iba a llamar borde a ti? – no había ser , aparte de Miku, que podía hacer que me soltara del poste que tanto cariño le había cogido en un instante.
Lily se separó, dejó su abrigo en el coche, se remango las mangas e hizo crujir sus dedos. Gumi la observaba con un signo de interrogación y yo seguía de la misma forma.
-Yo es que mato a esta tía – dijo con una sonrisa forzada apretando los puños.
-No te lo tomes tan a pecho Lily, ya sabes como es cuando se emborracha – dijo Gumi poniendo sus manos en los hombros de la rubia intentando calmarla.
-¡Miku te amo! – gritaba sin parar mientras unas pequeñas lágrimas volvían a correr por mis mejillas.
-Dime una cosa Gumi - la nombrada asentió con la cabeza espectante a las palabras de la rubia – Esa Miku… ¿No será la que creo yo quien es, verdad? – Gumi abrió la boca unos segundos y la volvió a cerrar con la mano apoyada en su frente.
-Es posible… - dijo pensativa desviando la mirada. Lily respiró lentamente intentando calmar su ira – Pero mira el lado positivo, al menos es recíproco – dijo con el dedo índice levantado.
-¡¿Qué encima es recíproco? ¡¿Y eso es algo positivo? – gritó y me miró nuevamente - ¡Pero tú eres tonta Luka! ¡¿Cómo es posible que hayas seducido a una estudiante que encima es una de mis estudiantes! – gritó echa una furia agarrandome fuertemente.
-¡No es tu Miku sino mía! ¡Tú quedate con el idiota que se va a casar conmigo que yo quiero únicamente y exclusivamente a mi pequeña! - pateaba con fuerzas para deshacerme de a rubia que con fuerzas me tiraba hacía ella.
-¡¿Y encima te vas a casar? ¡Pero tú no eres más tonta porque no te entrenas! ¡Seduces a una menor cuando te vas a casa, so idiota! – gritaba mientras me pateaba y estiraba.
-¡El amor no entiendo de edades ni profesiones! ¡¿O es que me tienes envidia? – reí burlandome en su cara.
-¿¡Qué yo te tengo envidia? ¡¿Pero que dices! ¡¿Y tu te haces llamar profesora? – Lily seguía pateandome con mas fuerzas y se separó .
-Para tú información estoy haciendo las pruebas para ser profesora de enfermería, así que no soy aún una profesora oficial.
¡Idiota! – gritó furiosa y yo seguía sacandole la lengua en forma de burla – Maldita Luka si que es fuerte la muy idiota – dijo secandose el sudor.
-Mujer, es que fue la capitana del club de basquet – contestó Gumi con los brazos cruzados haciendose la interesante.
-¿Tú quieres recibir también , no? – la mirada de Lily llegaba a dar mucho miedo a veces.
-¡No, que va! Yo ya estoy bien como estoy - movía rápidamente las manos nerviosa alejandose un poco. Lily volvió a posar sus ojos en mi.
- Haber como sacamos a Luka de ese poste – dijo Lily intentando calmarse – Gumi trae el casco de moto que te dejaste la última vez en mi coche.
-¿Para que quieres el casco?
-Tú obedece y calla – ordenó y la otra salió disparada a traerle el objeto que le habían mandado – Lo siento Luka, pero hasta aquí ha llegado tu juego – alzó el casco con fuerza y una amplia sonrisa se dibujo en su rostro.
-¡No te atreverás a…! – un golpe resonó por la calle dejando a Luka fuera de juego - ¡Eres una bestia Lily!
-El fin justifica los medios – apartó el cuerpo inconsciente de Luka del perímetro del poste –Gumi ayudame a llevarla a mi coche.
El día empezaba de nuevo y la noche había terminado , una noche bastante tranquila después de los dos días intensivos de estudios que habíamos tenido en casa de Haku.
Nos encontrabamos todos reunidos en la puerta del instituto hablando de pequeñas dudas sobre algunas materias, Kaito no apartaba la mirada del libro intentando memórizar hasta la última coma y punto del libro, Meiko miraba unos pequeños apuntes que se había hecho personalmente.
-¿Teneís hoy un examen? – preguntó Rin a los dos mayores.
-Sí, el de ciencias. Nos adelantaron el examen unos días – respondió Meiko guardando unas hojas en la carpeta – Es que al parecer Honne Dell esta muy ocupado, ¿verdad Haku?
-Sí, últimamente mi hermano no sale de su habitación y se pasa todas las tardes en el laboratorio del instituto con un trabajo, por eso ha tenido que adelantar algunas clases los examenes. Lo siento.
-No te tienes que disculpar Haku, sinceramente unos días más o unos días menos no es que importen mucho – dijo Meiko cerrando su mochila.
-¡Pues a mi sí que me importa! – exclamó Kaito cerrando el libro.
-Lo que te pasa a ti es que lo dejas todo para el último día, pedazo tonto – le dio un pequeño empujón al mayor.
-¡Suerte chicos! – dijemos todos al unísono.
-Esta chupado, ya vereís – dijo Meiko alzando el dedo pulgar.
-Eso lo dirás tú… - musitó el mayor.
Meiko y Kaito fueron los primeros en entrar al instituto sin entretenerse mucho pues tenían el examen a primera hora de la mañana, seguidamente iriamos nosotros, pero algo nos llamó la atención.
-¿Esa no es la profesora Luka? – dijo Len confuso.
-Sí que lo és, pero… ¿Por qué esta llena de venditas? – la pregunta que todos nos rondaba por la cabeza fue echa por la Kagamine. Haku por otra parte reía tapandose la boca, todos volteemos a verla.
-La profesora Luka ha vuelto a ser regañada – dijo y se fue hacía ella, Neru la llamó pero no pareció escucharle.
Ante la afirmación de Haku todos, incluida yo, nos quedamos con una cara de interrogación y la curiosidad aumentaba en mi, quería saber como Luka había quedado así de herida y que es lo que había sucedido. Noté una mirada intensa a mi espalda, era Lily la que me observaba a lo lejos y a cada paso se acercaba a mi, pasó por mi lado y con el rabijo del ojo no apartaba la mirada de mi, me encongí, intimidación sentía hacía ella y un profundo respeto me infundía. Se paró a unos cuantos pasos delante y se giró hacía nosotros y con un gesto nos ordenó entrar a clases. Todos apresuramos el paso para poder salir del rango de su visión , a su lado estaba yo no era nada ni siquiera una mota de polvo, sus ojos podían ver através de mi y eso me aterraba tanto que llegaba asfixiarme.
