Capítulo 9: Cumpleaños (2n parte)
Domingo, el día de la fiesta de Neru y el día que marcaría un cambio en nuestra vidas.
Fuimos cada uno por nuestra cuenta al local que la cumpleañera había reservado para la fiesta, como siempre sabía hacer las cosas a lo grande. El local era lo suficientemente grande para que un grupo como el nuestro estuviese sin ningún problema, al final de la sala se encontraba una filera de mesas juntas con un mantel de papel rojizo. En las paredes habían pequeños adornos que le daban un toque más fiestero, en una de las esquinas había un mueble donde posaba una televisión con karaoke acompañado de un sofá y a la derecha de la entrada había otra puerta que comunicaba con el baño. Sin lugar a dudas, era perfecto.
-Buenas chicos traigo los platos – dijo contenta la madre entrando por la puerta seguida de la rubia.
-Mamá no hace falta que seas tan ruidosa – dijo suspirando.
-Siempre tan gruñona hija, incluso en el día de tu cumpleaños.
-Así soy yo – dejo los vasos y se fue a por más cosas.
En el sofá dejamos los abrigos y todo lo que llevabamos para ayudar en traer todo para la fiesta. En el maletero del coche habían bolsas llenas de botellas, bolsas de patatas, de pica pica y mucho más. La madre había hecho una buena compra sin lugar a dudas.
-Bueno chicos que os lo paseis muy bien – se despidió la madre y se fue.
-La verdad Neru que esto es una pasada – dijo Rin dejando unos pocos platos apartados para la comida.
-Tengo unas ganas de comer – se relamía los labios el rubio.
-Muchas gracias, en serio – dijo la pelirroja.
-Es lo que menos puedo hacer así que no os preocupeis – dijo la Akita con una pequeña sonrisa – Espero que lo disfruteis.
Entre todos preparamos bien las mesas con sus platos y de vez en cuando pillabamos a Kaito o Len picando de ellos y Meiko y Rin volvían a molestarse. Habíamos llegado antes nosotros para ayudar en preparar la comida y detalles menores aunque la mayor parte ya estaba hecha. A los pocos minutos asomó por la puerta Haku apresurada pensando que llegaba tarde y nos hechamos a reír de su actitud aunque a una en particular se le dibujo una sonrisa dulce.
-Mira que llegas a ser tardona Haku – rió la rubia recogiéndole el abrigo – Pero esta vez te perdono.
Era irónico estabamos preparando nuestra fiesta nosotros mismos y ya sin más invitados.
-¡A comer se ha dicho! – gritó el mayor ya atacando un plato.
-¿Quién ha dicho que estamos todos? – dijo Neru con una sonrisa dejandonos pensativos – Aún faltan más personas por llegar.
-¿Más aún? ¿Pero a quien más has invitado? – pregunté haciendo de portavoz de todos.
-A nosotras – dijeron al unísono entrando dos figuras femeninas, una de cabello rosado y otra de cabello esmeralda. Todos en la sala nos quedamos en silencio sin poder creer ver las dos mujeres que se encontraban en la puerta ahí mismo.
-¿No viene Lily ni Honne Dell?
-Trabajo, trabajo y más trabajo – negó con la cabeza la Megurine – No tienen nada más en la cabeza.
-Pues con vuestro permiso yo me voy sirviendo solita – dijo Gumi mirando la mesa con una mano en la barbilla.
Por mi parte, agarré a Neru y la aparté del resto de gente para preguntarle un par de cosas, no era normal que invitara a dos profesores y más a ellas dos, sobretodo a Luka. Algo se me estaba escapando porque Neru no es lo suficiente amistosa con la gente y ¿Desde cuando las conoce y habla tan amigablemente con las dos?
-¿Qué hacen aquí? ¿Y desde cuando os llevaís tan bien? –mis preguntas parecían una amenaza.
-¿No te alegras? – sonrió de forma pícara. La miré con cara de pocos amigos – De acuerdo, pero no me mires así. La verdad es que te has perdido mucho, yo también he tenido mis problemas, también amorosos y solía ir a visitar a Luka con frecuencia a las horas de descanso, ¿Por qué crees que no estaba con vosotros? – volvió a reír – Bueno ,y también quería saber cosas de Haku, nada más – Me aparté de ella con la mano en la sien pensativa, pero unos brazos me atraparon.
-Bueno chicas o venis a comer o os quedaís sin nada – rió la enfermera.
Neru sonrió y se fue al banquete a comer con unos gritos para no quedarse sin nada, por su reacción deduje que ella sabía algo de lo que estaba pasando entre Luka y yo.
Mis ojos se cruzaron con los suyos y a cuento de nada me dio un beso en la mejilla y me cogió de la mano llevandome al banquete preparado momentos atrás.
-Dejarnos paso que también tenemos hambre, ¿verdad Miku? – me dibujó una sonrisa divertida.
-¡Sí!
Todos peleandonos por la comida parecíamos unos críos de parvulario, pero había que decirlo era muy divertido. Al principio fue algo extraño tener a Gumi y a Luka entre nosotros, pero ahora ellas parecían más niñas que nosotros mismos, adultez cero por ciento.
Rin cogió el micrófono del karaoke y empezó a cantar a toda potencia la cual Meiko y Kaito les siguió, por otra parte Len se avergonzaba de su propia hermana. Nosotros nos reíamos del semejante espectaculo que estaban montando, parecía sacado de una película.
-Por cierto Luka, ¿Cómo te hiciste las heridas de la otra vez? – pregunté como si nada.
-Bueno… pues – desvió la mirada – Me caí por las escaleras – dijo con una pequeña sonrisa poco fiable. Alcé una ceja sin creermelo de verdad.
- No mientas Luka – le dio un pequeño toque a la nombrada - ¿A que fue Lily quien te las hizo? – reía la albina.
-¡¿Lily?
-Cuando se enfada hasta Satanás se acobardaría, os lo aseguro – dijo Luka asintiendo la cabeza.
-¡Venga ya! Si te lo buscaste tú solita – dijo Gumi llenando su vaso nuevamente – Mira que emborracharte de esa manera ¡Y como gritabas! – miré a Gumi y seguidamente a Luka con el ceño fruncido.
- Se me fue un poco la cabeza, perdón – dijo disculpándose ante mi la enfermera y le devolví una sonrisa.
-¿De que estáis hablando? – dijo el Kaito el recién incorporado.
-De nada, sólo estabamos preguntando cuando aparecerá el pastel – mostró una sonrisa de oreja a oreja la rubia.
-Ya voy a por él – dijo la Yowane y fue a buscarlo mientras que Gumi fue apagar las luces.
Nos preparamos para la llegada del pastel dejando en primera fila a la cumpleañera y empezamos a cantar cuando unas pequeñas luces aparecieron por la puerta. Todo fue perfecto, pero al llegar a donde estaba Neru algo se interpuso en el camino de la albina haciéndola caer y el pastel le llegó a Neru sí, pero encima de su cabeza. Lo siguiente fue unos segundos de silencio, unos pasos corriendo y la luz se hizo. La imagen de Neru fue, como decirlo, demasiado desastrosa con nata montada y chocolate en su cabello y por todo su rostro, la risa nos la aguantamos todos menos Gumi.
-¿Estas bien Neru? – dijo Haku preocupada.
-No es nada tranquila – dijo sacandose un trozo de tarta de su cabello – Pero tengo que vengarme, lo siento – dicho esto acto seguido el rostro de Haku se cubrió de nata y chocolate. La albina no supo que decir y se quedó con la boca abierta sin poder creer mucho lo que estaba sucediendo, Luka por otra parte, aprovechó la situación para coger un trozo de pastel y lanzarmelo en la cara.
-¡Guerra de pasteles! – gritó Len emocionado. Y, efectivamente, una guerra se dio pues era lo suficientemente grande el pastel para hacerla.
Acabamos todos asquerosos con tanto pastel por la cara y lo que fuese más, estaba claro este cumpleaños estaba siendo todo un éxito, pero no habíamos caído en un pequeño problema ¿cómo volveríamos a casa con estas pintas?
-¿Neru tienes toallas? – preguntó Meiko quitandose nata de la barbilla.
-Unas cuantas, ¿Por qué?
-Para, al menos, en el baño lavarnos el pelo que esto esta pringoso – dijo alzando un mechón cubierto de chocolate.
-Entonces hacemos parejas para entrar, no es tan grande – dijo cogiendo unas toallas que sacó del pequeño almacén que había – Kaito y Len irán juntos, Rin contigo Meiko, Haku conmigo, Luka con Miku y Gumi te toca ir sola. ¿Os parece bien?
-Que se le va hacer – suspiró el mayor – Perfecto, pero no tardar.
-Y las que salgan después de secarse el pelo a limpar esto un poco.
Las primeras en pasar fueron Haku y Neru, no tardaron más de diez minutos, los siguientes fueron los chicos que tampoco tardaron casi nada y así hasta llegar mi turno con Luka. El baño era pequeño y algo estrecho, pero cabían dos personas perfectamente, la verdad es que estaba un poco nerviosa.
-Que te pasa, pareces estar en otro mundo – me dio un golpecito con el codo.
-No, nada – dije un poco sonrojada.
-Aquí no hay nadie – se le dibujo una pequeña sonrisa burlona. La miré con sorpresa, era cierto estábamos a solas.
-¿Y eso que tiene que ver? – miré hacía otro lado.
-Que puedo hacer esto – dijo esto y seguidamente me cogió de la barbilla y me besó. Pocos segundos duró aquel beso y nos volvimos a mirar – Bueno, bueno, más vale lavarnos rápido el pelo que hay gente esperando.
-Sí…- la verdad es que, sinceramente, me pillo desprevenida, pero con Luka debía estar alerta y esperarme cualquier cosa - ¡Sí! – volví a contestar con una sonrisa bien grande.
El tiempo se pasó bastante rápido pues ya estabamos fuera con un par de toallas en la cabeza y no podía quitarme esta estúpida sonrisa que llevaba puesta, pero no podía evitarlo, ahora mismo era la persona más feliz que podría haber.
Una vez que dejamos las toallas cogimos una escoba y a limpiar lo que habíamos ensuciado. La limpieza fue bastante divertida y en cuestión de una hora y poco más ya estaba todo como antes.
-Por fin acabamos – dijo Gumi frotandose la cabeza - ¿Y ahora los regalos, no?
-Cierto, cierto que no me acordaba ya – dijo Neru buscando un sitio donde sentarse.
-Neru, disimula tu paciencia mujer – dijo Meiko con ironía.
Los primeros en darle los regalos a la cumpleañera fueron Kaito y Meiko que fue un colgante con una nota musical, unos cascos para escuchar música y una pulsera de color negro y con tonos amarillos. Los siguientes fuimos nosotros, las dos camisetas y el oso amoroso suave que al recibirlo no paró de reírse por un rato. Las siguientes eran Gumi y Luka.
-¡Pues aquí tienes! – dijo energética Gumi entregándole una caja que contenía unas gafas del estilo totalmente Gumi, pero con tonos amarillos más una bolsa que llevaba dentro un chandal.
-Está claro que son tus regalos Gumi – reímos todos dejando en desconcierto a la nombrada.
-La siguiente eres tú Luka – dije divertida.
-¿Yo, enserio? – asentimos todos con la cabeza y suspiró – Voy a buscarlo al coche, ahora vengo – No tardó mucho en llegar, pero vino con una gran caja – Espero que te guste – guiñó el ojo.
Esperabamos espectantes el contenido de esa caja que era bien extraña y pesada al parecer. Neru con cuidado sacó la tapa, metió la mano y empezó a sacar lo que contenía.
-¿Unas esposas? – dijo extrañada y Luka le dio permiso para que continuara. Lo siguiente que sacó fue un collar de pinchos que lo miremos con desconcierto, lo siguiente fue un látigo y ya en nuestras mentes empezaron a rondarnos ideas bastante extrañas y de Haku ya ni hablar a cada cosa que sacaba Neru de esa caja se ponía más roja. Neru volvió a mirar a la enfermera con asombro sin poder creerse lo que creíamos creer que era y volvió a meter la mano para sacar ya lo último, un traje de cuero formado por dos finas prendas que tapaban lo mínimo o ni eso. Haku se desmayó de golpe al ver el traje, todos lo habíamos relacionado perfectamente y para quien lo iba a usar y para ella fue demasiada presión.
-¡Haku! ¿Estás bien? – gritó Neru si saber como reaccionar todo.
-Tranquila que descanse un poco en el sofá tumbada y ya esta – dijo Luka colocando a la albina como si nada – ¿Bueno te ha gustado? Después en privado te doy más detalles de "otras" cosillas.
-Sin comentarios – dijo Neru bajando la cabeza avergonzada a más no poder.
-Ya me lo agradecerás ya.
Nadie dijo nada tampoco sabíamos como reaccionar ante aquella situación lo mejor era ser un mero espectador y ver como evolucionaba. Haku tardó un poco más de diez minutos en reincorporarse con nosotros nuevamente mientras nosotros hacíamos como si nada había pasado.
-¿De verdad estás bien? – dijo Neru apoyada en el sofá donde Haku estaba tumbada.
-Sí, creo que sí – se levantó a coger el regalo y darselo a la rubia – Espero que te guste.
Todos nos volvimos a reincorporar a la situación para ver por fin el último regalo, que a la vez, era el que más ganas teníamos de ver. Era una caja ni muy grande ni muy pequeña y con calma Neru empezó a desenvolver sin querer romper el papel. Los ojos de Neru se iluminaron como nunca antes y esbozó una grandisima sonrisa.
-¡Es el nuevo Iphone de diseño y contenido único que salió hace un mes atrás! ¡Sólo se han hecho trenta en todo el país y se vendieron todos! – la emoción a cada palabra que decía era inmensa y su alegría infinita - ¿Pero como?
-Te quedaste sin él cuando chocaste conmigo la primera vez y bueno… - desvió la mirada hacía el suelo – Quería que lo tuvieras por eso desde hace tiempo lo he estado buscando sin parar para dartelo.
-¡Haku! – se lanzó la contra la albina robandole un beso tirándola en el sofá delante de todos dejando claramente cuales eran sus sentimientos. La mirada de Haku se desvió a la caja que trajo Luka y nuevamente los colores se le subieron y quedó fuera de combate. Neru se apartó mirandola con preocupación y sin saber que hacer. Todos nos quedamos en silencio, pero ella nuevamente como siempre rompía el silencio creado.
- No hemos visto nada tranquila – dijo Luka haciendo un gesto con la mano –Pero te recomiendo que la dejes descansar, muchas emociones, ya sabes.
De fiesta ya no quedaba mucho pues era la hora de recoger e irnos para casa, sin duda había tenido este día muchas sorpresas, pero muy divertidas. Los gemelos fueron los primeros en irse, seguidos de Meiko y Kaito, yo me quedé ayudar a recoger las últimas cosas junto a las profesoras. Todos o la gran mayoría nos fuimos de ahí muy contentos y con un buen sabor de boca.
-Lo hemos pasado bien, ¿verdad? – dijo Luka recogiendo los platos.
-Sí, eso sin duda, pero mujer ya te podrías haber cortado con el regalo, ¿no? – dijo Gumi sacando una bolsa de basura.
-Si Haku esta así es por algo, sino no lo estaría – reía un poco la enfermera. Yo simplemente escuchaba sin querer meterme en nada y me quedé mirando a Neru como miraba a Haku con unos ojos llenos de ternura mientras acariciaba su mano – Como cambian las personas enamoradas, ¿verdad? – susurró Luka en mi oído sin yo verla visto venir.
-Sí – contesté sin poder apartar la vista de la escena que estaba contenplando.
-Venga cogete la chaqueta que te llevo a casa que es tarde – asistí con la cabeza y fui directa a recoger mis cosas.
Nos despedimos de todas y me monté en el coche de Luka. No cruzamos palabra alguna, yo al menos no sabía que decir, pero tanto silencio me ponía de los nervios. Al parecer Luka se dio cuenta de mi estado y puso música para romper este silencio que tanto me incomodaba o simplemente era ella que no lo soportaba. De vez en cuando desviaba la mirada hacía ella, pero seguía mirando al frente concentrada conduciendo, la verdad es que me gustaría que me haciera un poco más de caso.
-Ya hemos llegado – dijo aparcando el coche.
-Sí, bueno hasta mañana supongo – dije con una pequeña sonrisa y me dispuse a salir del coche cuando su mano atrapó mi brazo- ¿Qué pasa?
-Nada- se acercó a mi y me besó con delicadeza en los labios reteniendome en el asiento del copiloto. Mis brazos rodearon su espalda y su mano me acariciaba el cuello y con la mano derecha tumbó el espaldar del asiento dejándome tumbada yo debajo de ella. Nuestras miradas nuevamente se perdieron en los ojos de la otra y otro beso nos introdujo en este hechizo.
Estaba todo oscuro y no había nadie a los alrededores, estábamos completamente a solas. Su mano se deslizó dentro de mi suéter haciéndome cosquillas y una sonrisa se dibujó en su rostro. Su boca se posaba en mi cuello desnudo, estaba dentro de su juego, un juego que lo deseaba desde hacía tiempo. Entrelacé mis dedos entre sus cabellos e intentaba moverme, pero no podía pues su cuerpo estaba encima del mío y me tenía atrapada en su telaraña de sensaciones. Con la gema de sus dedos rozaba con delicadeza el contorno de mis pechos y reía divertida mientras yo intentaba no escapar ningún sonido. Mis mejillas estaban ardiendo y notar su pierna entre las mías me excitaba, pero no podía moverme y en sus ojos lo podía ver, todo esto lo había planeado.
-No puedes moverte, así que ni lo intentes - sus ojos se entornaron complacidos.
-Eres mala – dije sin gesticular demasiado.
-Lo sé – alzó aún más la rodilla rozando mi parte íntima y con su mano bajaba del pecho hacía mi vientre haciendome arquear la espalda. Esta noche era el juguete personal de Megurine Luka y sólo podía esperar ansiosa sentir su cuerpo con el mío, pero no todo siempre era tan bonito.
El móvil de Luka empezó a sonar desconcentrandonos de nuestro pequeño juego y con su mano libre lo cogió con rabia.
-¿Diga? - dijo molesta haciendo una mueca de fastidio, pero la cara le cambió enseguida al escuchar la voz del emisor -¡Gakupo!- nombró y se retiró a su posición inicial antes de empezar nuestro juego. Parecía nerviosa y a la vez enfadada y comprendí de quien se trataba.
-Luka, mañana nos vemos – dije y salí correndo del coche. Me miró con desesperación y temor, pero poco después desvió la mirada cabizbaja.
Era verdad ella se iba a casar con ese hombre y en esa relación no había sitio para mi, yo no era nadie y no podía serlo para alguien como lo era Luka.
Gumi se quedó conmigo y Haku hasta que Honne Dell apareció para recoger a su hermana que estaba medio despierta y algo atontada. La verdad es que el hermano de Haku me imponía bastante siempre tan serio y con prisas, todo lo contrario a como era ella, los hermanos Yowane eran las dos caras de la misma moneda.
-¿Quieres que te lleve a tu casa Neru? – dijo colocandose la chaqueta Gumi.
-No, he llamado a casa no tardarán en llegar.
-Pues entonces hasta mañana y descansa.
-Hasta mañana.
Mis padres no tardaron en llegar, me preguntaron de todo, las típicas preguntas que suelen hacer siempre los padres y esta claro que les conté todo menos lo que la profesora Luka me había regalado que pude esconder su regalo en una de las bolsas. La verdad es que tenía ganas de probar algo de esos artilugios que me había regalado.
-Te tenemos que dar una noticia hija.
-¿Cúal?
-Te la diremos cuando lleguemos a casa.
-Como queraís ya estoy muy contenta con lo que he recibido.
Llegamos a casa, subí rápidamente los regalos a mi habitación y escondí las esposas junto a todos los complementos que venían con ellas al fondo del armario. Ya una vez todo en orden bajé al salón donde estaban mis padres esperándome sentados en el sofá.
-¿Qué noticia es esa?
-A tú padre lo transladan a Inglaterra a trabajar por lo tanto nos iremos a vivir allí en tres días- dijo emocionada mi madre y hasta ese momento no me había fijado que la casa estaba un poco más vacia de lo normal.
-¿No estás contenta hija?
Aquella notícia destrozó mi mundo entero, la peor noticia que podrían haberme dado en la vida separarme de todos mis amigos y separarme de Haku era lo peor que podrían hacer mis padres. Cerré con fuerza mis puños, con cólera apretaba los dientes y unas lágrimas de impotencia recorrieron mis mejillas.
-¡No! ¡No estoy contenta! ¡Es lo peor de lo peor! – grité furiosa y salí corriendo de esa casa como alma que lleva al diablo odiando a cada ser que habitaba allí. La desesperación me ahogaba, la rabia se desbordaba maldiciendo a mis padres y a todo su entorno y sin darme cuenta me conducía a un destino. No sabría decir cuando cogí el bus y cuando bajé, pero ahora me encontraba delante de la puerta de la casa de la única persona que deseba estar entre sus brazos.
Piqué varias veces ansiosa y unas pocas luces se empezaron a verse entre las ventanas y por la puerta apareció ella vestida con un pijama de ositos. Me abalancé sobre ella llorando, me cogió preocupada preguntándome que me pasaba, pero las palabras no salían de mi boca. A poco a poco me condujo a su habitación donde me tumbó y me acarició la cabeza para clamarme, pero el dolor no podía irse así como así. Aquella almohada no me tranquilizaba para nada y Haku me abrazó por detrás suplicándome que me tranquilizara, unas lágrimas empezaron a salir de sus ojos y otra vez me abalancé a cogerle. Me mordí el labio inferior con fuerzas hiriendome, no sentía dolor alguno. Haku me cogió de la barbilla y me besó para que no me hiciera más daño y logró tranquilizarme un poco. Colocó mi cabeza en su regazo y seguía sin soltarme de ella, no me quería separarme de ella por nada del mundo, no quería estar lejos de ella ni un segundo porque yo la amaba profundamente y tan solo el hecho de pensar que me iban a separar de ella moría por dentro.
Alcé la mano, la cogió y me beso en ella, estaba haciendole daño verme en este estado, pero el dolor que sentía era tan descomunalmente grande que no podía ocultarlo. Y lo sentía por esos ojos carmesís que me miraban con lágrimas y aquella sonrisa forzada, lo sentía de veras porque lo último que deseaba ver era a Haku llorar por mi causa.
