0.3. Azul

- Y con esto, debería de salir casi solo el problema resuelto – acabó diciendo al terminar de explicar un ejercicio de Matemáticas a su compañero, de complemento, le regaló una pequeña sonrisa al ver que parecía haber entendido el ejercicio a la perfección, y es que cuando debía de explicar algo, le gustaba hacerlo de forma que no tuviese que repetirlo demasiadas veces, no encontraba lo didáctico al tener que repetir hasta la saciedad cualquier cosa; por su parte prefería recordar las cosas de forma espontánea, pero eso era algo tonto decirlo por su lado, pues con apenas leer dos veces un texto era capaz de memorizarlo casi en su totalidad, más era consciente al completo de que no todos tenían esa 'maravillosa' capacidad natural para ello, era por eso que intentaba adaptarse a los demás en ese ámbito.

El alumno al que estuvo explicándole aquello se marcho bastante satisfecho y Ike simplemente se quedó sentado, retomando la lectura que dejo a un lado para hacer las veces de profesor.

La clase estaba relativamente tranquila, el profesor había faltado aquella hora, por lo que tenían una hora libre para hacer lo que gustasen, enseguida Filmore supo aquello, ansioso, salió al patio con un par de compañeros, seguramente para patear algún pobre balón, insistió a Ike para que les acompañase, pero este se negó, alegando que prefería quedarse allí.

Lo que pasaba es que no era un excelente deportista, simplemente sabía defenderse y el ir a jugar a fútbol, por diversión, no estaba en sus planes de aquella mañana.

Bostezó algo adormilado, la calefacción en el aula estaba bien alta y a cualquiera que estuviese demasiado quieto le llevaría a los brazos de Morfeo. Estuvo a punto de dejar la lectura y echar la cabeza sobre la mesa, quizás no estaría de más descansar un poco los ojos, pero no, seguro que si lo hacía, la pereza se apoderaría de él, y querría dormir y no dar más clases en lo que restaba de mañana.

Dejando el libro a un lado, estiró los brazos, alzándolo a la par que volvía a bostezar, con tan mala suerte, que alguien que pasaba a su lado se llevó un golpe.

- Disculpa., no era mi intención – se disculpó con rapidez girándose para ver de quien se trataba – Menuda sorpresa verte por aquí, Georgie. – Sí, efectivamente, quien fue golpeado sin querer fue el menor de los góticos.

- Hacía mucho frío afuera, y no quería morir por congelación – respondió antes de que preguntase la razón por la que se encontraba dentro del aula. Sabía que Ike iba a cuestionarlo, porque siempre lo hacía, y a esas alturas ya debería de estar cansado y aburrido de que siempre le preguntase lo mismo cada vez que lo veía, más no se enfadaba ni un poco, con otros sí, pero con él no. Y eso era molesto.

Hizo ademan de girarse, pero algo captó la atención del gótico; el libro que estaba leyendo el canadiense.

- ¿Lo conseguiste? – preguntó señalando sin ganas la portada del libro que estaba sobre la mesa. Ike parpadeó y miró el libro, asintiendo con optimismo.

- Sí, fue difícil encontrarlo, ya sabes que buscar un libro descatalogado en South Park es bastante complicado, pero tras mucho insistir, di con él – relató el de ojos azules mirando de reojo el libro y al gótico, que aun yacía a su lado en pie.

Georgie frunció el ceño, y viendo que aquello iba para largo agarró una silla vacía cercana y la arrimó a la mesa donde estaba el otro, tomando asiento.

- No pensé que a alguien tan conformista le gustase leer este tipo de cosas – sin pelos en la lengua, como siempre, pero para Ike, el ser llamada 'conformista' no era un insulto, al menos no lo sentía como tal.

Encogió los hombros y movió la cabeza – Ciertamente nunca había leído nada por el estilo, es el primer libro que leo de poesía de ese tipo tan… ¿oscuro? – No estaba seguro como catalogar al libro, pero lo poco que llevaba leído de él era bastante tétrico a la par que pesimista, desde luego un libro muy del grupo que Georgie habituaba – El caso es que después de que lo nombrases me dio la curiosidad, y pues ¿Por qué no leerlo? Es solo un libro, no va a matar a nadie – al acabar la frase rió por lo bajo ante su propia ocurrencia, que al ajeno no le hizo chiste ninguno, como siempre, Georgie se quedó completamente serio, pero interiormente un pequeño pellizco le atrapo el corazón, o el pulmón, dependiendo de cómo se viese, pues el respirar se hizo levemente más costoso.

- Me sorprendes, Broflovski, que un conformista se digne a leer esas cosas sabiendo la temática que cargan, estoy seguro que cualquier otro ya lo hubiese dejado. – cruzó los brazos sobre su pecho, clavando su mirada oscura en el rostro ajeno.

- Apenas he leído unas treinta páginas en este rato, no puedo decir si me gusta o no, además, quizás acaba en un final feliz. –

- No, el libro no tiene final feliz –

- Oh, lo imagine – pero antes que sentirse desilusionado, volvió a sonreír. Y esa sonrisa ponía más nervioso a su ahora acompañante, quien frunció el ceño con molestia.

Ike se percató de la expresión de repentino enfado que se dibujo en el rostro ajeno, y cortó la sonrisa, quedándose bastante serio, aunque su rostro de seriedad en aquella situación casi tenía una apariencia de tristeza

- Lo siento, lo siento, era solo una broma… - dijo curvando las cejas hacia arriba, acentuando la expresión de pena que se mostraba en su rostro.

Y el pellizco que agarraba su pulmón, o eso era lo que le gustaba pensar, se hizo más fuerte al ver esa expresión en el rostro ajeno, teniendo que agachar la cabeza, o al menos la mirada, por unos segundos, fijándola en el suelo.

- No pasa nada, no importa – acabó diciendo, levantándose de la silla – Cuando acabes el libro, ya me dirás que te pareció, Broflovski – y antes de que pudiese contestarle marchó hacía su asiento, allá al final de la clase donde no podía ser molestado por los demás alumnos y profesores.

Ike le siguió con la mirada, relajando la expresión y quedándose con su sonrisilla normal.

- ¿Hablando con el gótico? - ¿era el día de asustar al canadiense? Giró la cabeza y se encontró con Filmore, bastante despeinado y sin la chaqueta, dejándose caer en la silla que el otro dejó libre. Se veía cansado, el haber estado dando carreras de un lado a otro del patio, pateando el balón cansaba a cualquiera, por muy deportista que fuese.

- Sí, estuvimos conversando un poco – a diferencia quizás de los demás alumnos, Ike era más sociable, le gustaba hablar con todos y en el termino, 'todos', se encontraba también el gótico.

- Espero que no se te contagie nada de ese oscurito, lo que me faltaba es que te comenzases a vestir de negro y a fumar – dijo medio en broma, medio en serio, echándole el gorro hacía abajo al canadiense.

Y es que Filmore en ocasiones temía que Ike se viese mal influenciado por cualquiera. Un sentimiento brutal de protección hacía el más bajo despertaba en él cada vez que lo veía hablar con alguien que él catalogaba de 'Mala Influencia' ese sentimiento despertaba automáticamente en él. No es que quisiese que Ike no hablase con nadie, era difícil de explicar sin que quedase como una especie de obsesivo o loco, así que prefería mantenerlo en secreto.

- Solo es un libro, no tienes de que preocuparte, me dio curiosidad cuando Georgie lo nombró, así que lo busqué y aquí esta – recolocó bien su gorro y alzó el tomo, bastante pesado a ser sinceros, mostrándoselo como si fuese una especie de azafata de televisión. Bajó el libro, dejándolo en la mesa, mientras se apoyaba en el respaldo de la silla

– Supongo que en un par de días lo tendré acabado, aunque es un libro bastante tétrico –

- ¿Y te gusta que sea así? Pensé que te iban otra clase de lecturas… -

- ¡Me gustan tipo de cosa s ~! - sentenció con una mueca un tanto extraña, que provocó la risa de Filmore, teniéndose que tapar la boca para no ser demasiado escandaloso. Ike acabó uniéndosele a las risas, rascándose la mejilla – Vaya, eso que he dicho puede ser bastante malinterpretado por quien lo oiga, pero sabes que estoy haciendo referencia a los libros, ¡A los libros! – hizo más énfasis en la oración última, queriendo dejarlo claro a su amigo y a cualquier oyente espontáneo que estuviese cerca.

-Ya sé que es por los libros, tranquilo, tranquilo – le aseguro el castaño, dejando a un lado la risa, mientras le revolvía el despeinado flequillo del canadiense.

Este solo rió por lo bajo una vez más, dejando que le despeinase, a esas alturas de relación amistosa sabía que era un simple acto de afecto hacía él, no buscaba molestarlo, aunque a ser ciertos.

¿Qué molestaba a Ike Broflovski? Las respuestas eran inciertas, pocos podían asegurar que podría sacar de sus casillas a un chico que parecía ser inmune al enfado y a la tristeza. Seguro que incluso Filmore dudaría en la respuesta si alguien se lo cuestionase.

El timbre sonó, avisándoles de que aquella hora libre de la que disfrutaron llegó a su fin, y la siguiente clase estaba a punto de comenzar.

Cada alumno se fue a su correspondiente lugar y Ike guardó el libro en su maleta, sacando el de texto de la asignatura correspondiente de aquel momento, pero al girarse para tomarlo, sin darse cuenta se quedó observando a Georgie.

Este parecía sumido en sus más profundos pensamientos, apoyando la mejilla en la palma de su mano, observaba el exterior que se podía ver desde su ventana. Hacía un día horrible y frío, pero en cierto modo el tiempo se le antojo como Georgie. Sí, a su parecer, el gótico podía ser comparado con un frío y nublado día de invierno, donde estuviese la lluvia o la nieve amenazando por caer en cuanto menos lo esperase. Y es que así era Georgie, un día frío y nublado, el que todos detestan, pero ¿Nadie se había fijado nunca que incluso esos días tienen algo bueno?

No, era más fácil maldecir y desear un día soleado que detenerse a pensar que podría sacar de bueno en un día tan hastiado como ese.

Salir a pasear bajo la lluvia, eso parece ser una opción que nadie a su alrededor veía. No, no veían que de Georgie, a pesar de su agrio carácter distante de los demás, podía sacarse algo bueno.

¡Cuan optimista era el canadiense! El corazón se le achicó un poco al ver que le atrapó mirándole, parpadeó y sonrojado se giró rápidamente, mientras se frotaba nervioso una mejilla, queriendo bajar el sonrojo. El gótico por su lado no comprendió a primera instancia el gesto de Ike, ¿Por qué le observaba de aquella forma? Arqueó una ceja con un claro gesto de molestia y fastidió, más, dentro de él, su 'pulmón' recibió otro pellizco. Bufó enfadado y volvió a poner su atención en el exterior, que lo encontraba mucho más divertido que andar prestando atención al ruidoso profesor, que ya se encontraba dando la lección de aquel día.