Episodio 2. Dueño de tu corazón
Sinopsis: No sabría como describirlo. Pasión o algo más allá de ese sentimiento; tampoco le importaba mucho. Únicamente debía tener una cosa en mente, que sólo él podía ser el dueño de su corazón.
*Rated M. Lemon y escenas algo fuertes
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Mentiras
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Una semana después de la partida de Naruto...
Hinata miraba a Tsunade con los ojos bien abiertos, asombrada, sorprendida, incrédula; Tsunade en cambio, dejó el informe sobre la mesa de su despacho y la miró seriamente.
-Creo que después de ver esto, merezco una explicación-
Hinata separó sus labios, en un intento por decir algo, deseosa de poder hablar, pero sin fuerzas para hacerlo. Así que una sola palabra salió de sus labios
-Embarazada...- su mirada descendió a su vientre y colocó una de sus manos en su vientre. Estaba embarazada. Dentro de ella se estaba empezando a formar una vida. Pero...¿por qué? Si ella...
-Tsunade-sama...-alzó la mirada- yo...yo me tomé...-
-Nada es cien por cien seguro en cuanto a relaciones. Las píldoras no son excepción- Hinata volvió a mirar su vientre, observando por parte de la rubia una mirada sombría y triste- y bien-unió sus manos sobre la mesa-¿qué piensas hacer?-
Hinata volvió a mirarla, sin comprenderla.
-Todavía es temprano, podríamos hacer una intervención antes que-
-¿Quiere que aborte?-preguntó ella asombrada- Tsunade-sama yo no podría...-
-No es cuestión de poder o no, comprende que tienes 16 años y que si tu padre se entera de que estás embarazada...-soltó aire, preocupada- Hinata, te obligara a abortar.-
¿Abortar? ¿Podría ser capaz de una barbaridad como esa? Matar a un bebé que ni siquiera había tomado forma...matar al bebé que crecía en su vientre.
-No puedo...-se abrazó el vientre, sintiendo sus ojos húmedos- no puedo...matar...-
Tsunade siguió mirándola fijamente, no pudiendo creer que alguien como ella pudiera quedarse embarazada.
Cuando la trajeron al hospital diciendo que se había desmayado, no le dio importancia, pero en cuanto sus compañeros le dijeron de que últimamente lo hacía muy seguido, que incluso devolvía por las mañanas, se preocupó y mandó a examinarla.
Cuando vio sus análisis no pudo caber de la sorpresa. Leyó y releyó el informe una y otra vez, haciendo ella la prueba para comprobar si eso era correcto.
Y lo era
Hinata Hyuuga, la chica más dulce e inocente, la más tímida de toda la aldea...estaba embarazada.
Por eso se desmayaba constantemente, devolvía o se quedaba sin fuerzas. Un niño de dos semanas crecía en su vientre. Y al parecer fuerte y sano.
Ahora, frente a ella, seguía sin poder creerse que la Hinata Hyuuga, la hija de Hiashi y la más protegida, hubiera quedado embarazada.
Buscó de entre todos los chicos de la aldea un posible acertado, y muchos pasaron por su cabeza, pero no con intención de ir más allá de la amistad. Por supuesto que Hinata era hermosa. Se había convertido en casi una diosa con esa piel blanca y ese cabello que contrastaba con esta a sus 16 años pero...y como si se encendiera una bombilla en su cabeza, un recuerdo vino a ella, uno que le hizo asombrarse al darse cuenta que quien era, era el que menos se lo esperaba.
Y lo pensaba en serio, no se lo pensaba de él, ni mucho menos.
Viéndola acariciarse el vientre, desvió su mirada al cajón que tenía al costado, lo abrió y de dentro sacó una cajita, la cual dejó delante de Hinata. La peliazul miró esa pequeña caja amarronada, volviendo a mirar a Tsunade.
-¿Qué es eso?-
-Ábrelo-
Dudosa, estiró su mano agarrando la caja, mirándola unos segundos, antes de abrirla. Se quedó un poco sorprendida con el contenido y agarró con cuidado la cadena de oro blanco con un dije en forma de sol, que era de cristal y dentro de este, se encontraba una pequeña luna menguante de color violeta.
-Es precioso-murmuró sonriendo
-Es para tí- Hinata la miró de golpe.
-¿Para...mi?- volvió a mirar el collar, sin creerse que algo que de seguro debía ser muy caro fuera para ella.
-Naruto me la dio- completó Tsunade mirando a la chica- el padre del ese bebé-
Hinata volvió a dejar el collar en la cajita, lo cerró y devolvió sobre la mesa, cabizbaja.
-No puedo aceptarlo- Tsunade agarró la caja y la abrió, observando el colgante
-Me sorprendió bastante cuando dijo que era para ti. En ese entonces, no tenía ni idea de la relación que podríais tener los dos...-cerró la caja, sonriendo- recuerdo que me ordenó estrictamente que te la diera cuando hubiera partido- miró a Hinata- estaba adorable, con sus mejillas sonrojadas- apoyó su cabeza en su mano, sonriendo-hacía mucho que no veía así de cohibido-
-No puedo...-murmuró- no puedo...-tragó saliva y alzó la mirada- no le diga nada-
Tsunade miró aburrida la caja que pasaba entre sus dedos
-Naruto...-desvió la mirada- lo que menos desea...es que alguien le ate-
Tsunade dejó de mover la cajita para mirarla. Hinata había juntado sus manos sobre sus piernas
-Además...él...-su mirada se ensombreció y Tsunade se enderezó en la silla, frunciendo el ceño.
-Hinata, Naruto te obligó a...-pero Hinata negó.
-Yo le amo-y una sonrisa melancólica curvó sus labios- le amo con...pasión.-
La rubia entrecerró su mirada, comprendiendo esas palabras.
-Naruto no...no siente nada por mi. Él siempre...se cuela en mi mansión y...únicamente soy lo que desea. Una de... entre muchas- pasó un mechó de cabello tras su oreja, sintiendo su voz empezar a temblar- P-por eso...-alzó la mirada hacia los ojos castaños de la Hokage- n-no le diga nada. Yo...-abrazó su vientre- cuidaré de él-
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-Sabes lo que ocurrirá a partir de ahora, ¿verdad?- dejando la cajita en la mesa, preguntó seria, imaginándose los problemas que acarrearían sobre la muchacha. La vio asentir y ella suspiró, empezando a sentirse fatigada con sólo imaginarse tales problemas- está bien Hinata, si así lo deseas...yo no soy nadie para decirte que hacer-
La peliazul sonrió, esta vez, con sinceridad, acariciando su vientre.
-Gracias-
Tsunade sonrió también, pasándole la cajita.
-Esto es tuyo-
Otra semana después...
Hinata se sentó en la cama y metió dentro la cajita ese collar, resguardándolo después en su cajón de la mesita de noche. Tras eso, bajó la mirada a su vientre, al cual alzó su camisa y lo observó. Sólo llevaba unas semanas y su vientre todavía no se notaba demasiado. Lo acarició, sonriendo.
-No te preocupes bebé, tu y yo solos saldremos adelante-
Picaron a la puerta y bajando su camisa, Hinata ordenó que entraran. Ayane entro y cerró tras ella, quedándose parada a un lado.
-Señorita...-
-Aya-san- Hinata se levantó y acercó a la ventana. Observó la oscura noche sobre Konoha y sonrió al recordar la historia de "la bestia". La anciana se acercó preocupada a ella, mirando también por la ventana-quiero que refuercen todo. Que los guardias hagan turnos, que vigilen puertas y ventanas-miró a mujer-haz que...no vuelva a entrar-
-Señorita...-agarró su mano entre las suyas, melancólica.
-Tenías razón Aya-san, como siempre- sonriendo, volvió a mirar por la ventana- lo mejor...es que todo termine-
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Actitud extraña.
Para Neji, que poco conocía a su prima, verla...comiendo chocolatinas, con todo de sus envoltorios a su alrededor, con la mesa con un cuenco de fruta, una sopa, arroz y helados...eso era demasiado extraño.
-Hinata-sama, no cree que...está comiendo demasiado- preguntó un día al verla de nuevo repleta de comida-no podrá moverse si sigue...comiendo de esa forma- y miró asqueado toda la mezcla de comidas
-Estoy bien-respondió ella, sonriendo tan radiante y con esas típicas sonrojadas mejillas que no pudo evitar por un momento pensar que se veía muy hermosa- ahora...debo cuidarme-
Vale. Esa frase le descolocó bastante. ¿Cuidarse, con todo lo que comía?
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Pero no sólo para él fue extraña, sino también para Naruto, que llegado una tarde de esa misión, no pudo adentrarse en la mansión de la peliazul debido a la cantidad de guardias que custodiaban su ventana y las entradas de la casa. No entendía ese refuerzo, pero tampoco le importó mucho. Esa noche, podría estar con cualquiera. No tenía que ser precisamente con ella.
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Estaba perdiendo la paciencia. Tres días, tres días habían pasado sin que pudiera verla, y cuando lo hacía, que era en las calles, iba siempre acompañada o de su primo, o más guardias. o de esa anciana que trabajaba en esa casa desde que las Hyuuga eran pequeñas. Y el que no se dignara ni siquiera a mirarle... empezaba a rozar el limite de su paciencia, una paciencia de la que él no era poseedora precisamente.
Odiaba tener que admitirlo, pero únicamente deseaba acostarse con ella. Ya todas las otras mujeres de la aldea habían perdido su toque, todas tenían la cara, el cuerpo y los besos de Hinata. Y ninguna de ellas le llenaba como lo hacía la verdadera.
Deseaba estar con ella
Hinata alzó la mirada al cielo, tan azul y sin una nube que pudiera tapar ese caliente sol veraniego. Estiró sus brazos al cielo, sonriendo.
-Es un día maravillo, verdad que si Aya-san?- la anciana asintió, sonriendo algo inquieta, algo que notó Hinata- ¿Ocurre algo Aya-san?-
La anciana se detuvo dos pasos más adelante de ella y se volteó. Hinata llevaba una camisa de manga corta amplia y blanca, que le permitía ocultar ese vientre de apenas unas semanas, unos pantalones cortos de algodón azulados y cómodos y una bambas blancas. Su cabello largo y cayendo sobre sus hombros y esa mirada inocente hizo que sonriera.
-Pareces otra-se acercó a ella y agarró sus manos- eres...toda una mujer- y soltando una de sus manos, acarició su rostro, dejando a una extrañada Hinata.
-Aya-san...-
-¡Lo tengo!-exclamó- voy a ir a buscarle un rico helado, que de seguro refrescara su cuerpo y el de mi pequeño- palmeó con suavidad el vientre de este, sonriendo, haciendo sonreír a Hinata- enseguida vuelvo- y agarrando sus largas faldas, salió lo más rápido que sus piernas le permitían.
Hinata la observó partir, sin comprenderla, pero un helado...no vendría nada mal.
Uniendo sus manos tras su espalda, siguió su camino, sonriendo. Disfrutando de ese día, cuando tuvo que detenerse al caer alguien delante de ella. Sus ojos se abrieron más que sorprendidos y su corazón empezó a latir acelerado.
-Naruto...-murmuró, desviando el rostro a un lado viéndole acercarse- N-no te acerques- y se retiró ella un par de pasos.
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-Me estás evitando-su voz fría y también molesta, le hizo encogerse y cogerse un brazos
Hinata no respondió, todavía mirando a un lado. Naruto había vuelto a acercarse y ahora tan sólo sus cuerpos podían rozarse.
-Tengo que irme- pero este agarró su muñeca antes que partiera- suéltame- y como siempre, haciendo caso omiso, agarró su otra muñeca y la pegó a él, provocando que le mirara.
-Qué me ocultas- acercó su rostro, quedando a escasos del suyo, el cual se sonrojó
-S-suéltame- se movió, nerviosa, intentando soltar sus muñecas, pero este volvió a acercarla, quedando pegada a su cuerpo y a centímetros de sus labios. Hinata los separó, queriendo decir algo.
Naruto desvió su mirada a sus labios y Hinata al ver sus pensamientos, viró el rostro dejando a un extrañado Naruto.
-Déjame, por favor- susurró ella, sonrojada mientras se veía libre de ese agarre. Frotó su muñeca, negada a mirarle, pero cogiendo todas las fuerzas y el valor para soltarle...todo -No vuelvas a buscarme... ni te acerques a mí...-se agarró el brazo, sintiendo que temblaba- te odio-
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Ese largo silencio la incómodo tanto...
Una sonrisa burlona profirió de sus labios, haciendo que le mirara.
-Me odias-repitió él, cruzado de brazos y sonriendo altivo. Hinata empuñó sus manos, frustrada.
-Si te odio. Y-y...no quiero volver a verte nunca- alzó un poco su voz, llamando la atención la Naruto, que frunció el ceño- fue todo mentira. Yo no te amo, nunca lo hice.-y sonrió falsamente, con mucha dificultad- Era todo una farsa, todo para reírme un rato- se cruzó de brazos, sonriendo- sólo quería tenerte a mis durante un pies, demostrar a todas que yo...soy la única que puede mantenerte en la ca- repentinamentee, en un abrir y cerrar de ojos, Naruto agarró su cabeza y posó sus labios sobre los suyos, con brusquedad, agarrando su cabello entre sus dedos. Hinata se removió, intentando apartarle, pero este volvió a sujetarle las muñecas, moviendo sus labios sobre los suyos en busca de respuesta.
Hinata dejó de moverse en cuanto sintió que sus labios le correspondían; su fuerza disminuyó pero sus labios besaron los suyos con la misma ferocidad, invadiendo su boca con su lengua, apoderándose de la de ella para iniciar una batalla, enredándose en ella sin detenerse, profundizando el contacto. Sus manos soltaron sus muñecas para volver a sujetar su rostro, enredando de nuevo entre sus dedos su cabello. La ojiblanca únicamente cerró sus ojos, dejándose llevar por ese amor que sentía por él, cuando la cruda realidad volvió a ella, rompiendo el beso y empujándolo de paso.
Con su mano sobre sus labios y muy sonrojada, se limpió mientras Naruto sonreía.
-No vuelvas a besarme...nunca- siseó ella, con sus ojos brillantes por las lágrimas
Pero Naruto volvió a acercarse, sin borrar esa sonrisa tan sexy que Hinata conocía. Ella se alejó, buscando la forma de huir de ahí.
-¡Detente!-exclamó, asombrándose al toparse con un árbol. ¿Pero quien lo había puesto en medio? Ya fue demasiado tarde cuando quiso huir. Naruto la acorraló.
-Dime Hinata, ¿ha aparecido la bestia por tu casa? -ella se sonrojó, molesta, sabiendo que se burlaba de ella- pues espero que le hayas echado de menos...-volvió a acercar su rostro-porque esta bestia tiene mucha hambre- y cuando él quiso volver a besarla, algo lo detuvo. Algo que dijo ella y que lo dejó estático.
Que ella...
Hinata viró su rostro y Naruto apartó sus brazos, incapaz de esconder su sorpresa.
¿Casarse?
- Dentro de un mes...me casaré con alguien del clan...por eso...-movió sus labios, pero nada salió de ellos y los juntó, formando una linea recta. Cerró sus ojos y soltó airea lentamente- no puedo...-
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-¿Y a mi qué? Te crees que me importa lo que hagas- Hinata escuchó asombrada esas palabras rudas y sardónicas, fijando la mirada en él- si quieres casarte, pues hazlo, no tienes porque darme explicaciones. Tu y yo no tenemos nada...ni lo tendremos -la observó unos segundos antes de girarse sobre sus talones y reanudar su camino- haz lo que quieras con tu vida-
Hinata le observó partir y cuando se perdió de su vista, su mirada se ensombreció bajo su flequillo, sus manos temblaron agarrándose el final de la camisa y lágrimas resbalaron por sus mejillas. Se mordió el labio con fuerza hipando, dejándose caer en el suelo. Ayane se acercó sigilosa y sentándose a su lado, pasó un brazo por sus hombros y dejó que su cabeza reposara sobre su pecho mientras la otra mano acariciaba su cabello.
-Shh...tranquila...- pero aun diciendo esas palabras era ella quien sabía que debía de estar llorando. Si no hubiera aceptado cuando Naruto se le acercó una tarde y le pidió para dejarles hablar...si no hubiera cedido ante eso...
Todo era por su culpa
-Perdoname Hinata...-se meció con ella- perdóname-
Días después, Hinata había conocido a quien sería su esposo. Aquel que la ayudaría a cubrir ese vientre cuando dentro de dos meses empezara a notarse.
Todavía no sabía como se había atrevido a decirle a su padre que estaba embarazada. La fuerza había salido de ella como...no sabía como. Solamente que, en ese preciso momento, la valentía la inundó y decidió contarle todo.
Su padre había cambiado con el tiempo, y a sus dieciséis años podría decirse que ya no la humillaba tanto como antes, sin embargo, eso no impidió que se enfureciera. Y mucho más cuando le dijo que tenía intenciones de quedárselo y cuidar de él.
Hiashi prefirió no saber quien era el padre, aunque por dentro se moría de ganas por saberlo y matar a ese que había dejado a su hija esperando por un niño. Aunque ese era un tema que tarde o temprano tendrían que sacar, decidió apartalo, decidiendo que, para no llamar la atención de los miembros del clan, se casaría en dos semanas con uno de los chicos del clan.
Antes de que ese vientre empezara a notarse
Se maldijo interiormente, jurando matar a aquel que había dejado a su hija en estado.
-¿Esta seguro de esto, Hiashi?- Tsunade a su lado, observó a la pareja pasear por los jardines Hyuuga
-La excluirían del clan si supieran que está embarazada-respondió él, entrecerrando la mirada sobre la rubia- Hokage-sama, usted sabe quien es, ¿no es así?-
La rubia medió curvó sus labios en una sonrisa, alzando la mirada al cielo azul.
-Me pregunto como será ese bebé...-
Naruto empujó a Sakura contra la pared, desabrochando su camisa mientras sus labios se devoraban. Sus manos agarraron sus pechos y estrujaron sobre el top rosado que llevaba, haciendo que esta gimiera, pero casi de dolor. Ignorando sus quejas, Naruto siguió besándola, mordiendo su labio, descendiendo por su cuello mientras sus manos descendían y desabrochaban su pantalón.
-Naruto...-Sakura se agarró a él, algo asombrada por esa fuerza que ponía, pero excitándola de todas formas. Rodeó su cuello y pegó su cuerpo al del rubio, devolviendo el beso con la misma fiereza, sintiendo sus manos acariciar su espalda.
-¡Maldición!- exclamó él, apartándose de Sakura. Pasó las manos por su cabello, furioso, dejando a una pelirosa totalmente extrañada.
-Naruto...¿que ocu-
-Calla Sakura, no hables- interrumpió él con fiereza, sorprendiéndola. No comprendía el porque de ese carácter.
Desde que volvieron de la misión Naruto estaba muy..diferente, furioso. Y ella no comprendía el porqué de eso. Estuvo días intentando saber que era eso lo que tenía tan molesto, pero Naruto sólo fruncía el ceño y se alejaba de ahí.
Se acercó a él, preocupada, queriendo saber que era eso que lo enfurecía tanto cuando sin decir nada, Naruto cogió la puerta y salió del departamento de la pelirosa, dejándola más asombrada. Ella miró la puerta.
Ya era esa la tercera vez que se lo hacía. Y eso se había acabado.
-¡Naruto espera!-y salió de su piso.
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Con pasos largos Naruto se alejó de ese edificio, lleno de una insana ira.
Ira que necesitaba descargar en cualquier o con cualquiera
Era humillante. Lo que le ocurría...sus manos empuñadas temblaron, apretándose con fuerza. Él, un chico al que le encantaban las chicas, con las que disfrutaba teniendo sexo noche tras noche, ahora...ahora por una simple...niñita no podía. No podía disfrutar con ellas, no podía pasar a más porque se le había metido en la cabeza. Sólo la escuchaba a ella, sólo sentía sus manos acariciando su piel, solamente la besaba a ella.
Hinata se le había clavado entre pecho y espalda.
Y pensar que dentro de un mes pertenecería a otro...se detuvo y cerró sus ojos, respirando profundo para relajarse, pero escuchó algo que provocó que abriera sus ojos y desviara su mirada a un lado. Su mirada se entrecerró y sus manos volvieron a empuñarse. Más allá de la calle, Hinata y un hombre andaban juntos, con la primera sonriendo, sonrojada.
-Narut..!-Sakura había llegado a él, pero se detuvo extrañada al sentir ese aumento de chakra y fijo su mirada en donde la ponía él. Un chico y una chica andaban juntos; a primera vista parecían una pareja de enamorados, paseando por el parque como cualquiera haría. Pero, ¿por que Naruto les miraba?
De repente, la chica se tropezó, pero antes de que cayera al suelo, el chico la sujetó. Ella se le quedó mirando y Sakura sonrió al ver sus mejillas tan sonrojadas. Se veía muy tierna de esa forma, y de seguro que el chico estaba pensando lo mismo, ya que se quedó perdido en su mirada.
Como le gustaría a ella poder mirar con ese amor a alguien...
El viento meció sus cabellos y antes de que se diera cuenta, Naruto había salido como un rayo hacia esa pareja.
-¡NARUTO!-
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=CONTINUARÁ=
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Aquí lo dejo por hoy :) Espero vuestros maravillosos RR! xD
Hay que ver como pido :P
JAN DI-CHAN
