Anteriormente...
-¡Naruto espera!-
Con pasos largos Naruto se alejó de ese edificio, lleno de una insana ira.
Ira que necesitaba descargar en cualquier o con cualquiera
Era humillante. Lo que le ocurría...sus manos empuñadas temblaron, apretándose con fuerza. Él, un chico al que le encantaban las chicas, con las que disfrutaba teniendo sexo noche tras noche, ahora...ahora por una simple...niñita no podía. No podía disfrutar con ellas, no podía pasar a más porque se le había metido en la cabeza. Sólo la escuchaba a ella, sólo sentía sus manos acariciando su piel, solamente la besaba a ella.
Hinata se le había clavado entre pecho y espalda.
Y pensar que dentro de un mes pertenecería a otro...se detuvo y cerró sus ojos, respirando profundo para relajarse, pero escuchó algo que provocó que abriera sus ojos y desviara su mirada a un lado. Su mirada se entrecerró y sus manos volvieron a empuñarse. Más allá de la calle, Hinata y un hombre andaban juntos, con la primera sonriendo, sonrojada.
-Narut..!-Sakura había llegado a él, pero se detuvo extrañada al sentir ese aumento de chakra y fijo su mirada en donde la ponía él. Un chico y una chica andaban juntos; a primera vista parecían una pareja de enamorados, paseando por el parque como cualquiera haría. Pero, ¿por que Naruto les miraba?
De repente, la chica se tropezó, pero antes de que cayera al suelo, el chico la sujetó. Ella se le quedó mirando y Sakura sonrió al ver sus mejillas tan sonrojadas. Se veía muy tierna de esa forma, y de seguro que el chico estaba pensando lo mismo, ya que se quedó perdido en su mirada.
Como le gustaría a ella poder mirar con ese amor a alguien...
El viento meció sus cabellos y antes de que se diera cuenta, Naruto había salido como un rayo hacia esa pareja.
-¡NARUTO!-
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Papá
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-¡NARUTO!-
Hinata se asombró al escuchar ese nombre y cuando quiso darse cuenta, una sombra pasó delante de ella, meciendo sus cabellos. Cuando despertó se horrorizó al ver la escena que se presentaba algo más alejada de su sitio.
Naruto estaba moliendo a golpes a Ryota.
Corrió hacia ellos, preocupada, junto con otra chica que también se acercó.
-¡Naruto! ¡Naruto que demonios haces!- gritó la pelirosa
Naruto golpeó tan fuerte a Ryota que lo estampó contra un árbol, el cual quedó medio partido. Hinata se cubrió la boca con ambas manos.
-Ryota...-murmuró preocupada
El peliazul se levantó con dificultad del suelo, agarrándose el vientre y alzando la mirada hacia el rubio.
-Q-quien...quien eres...?-tosió sangre al terminar, adolorido, pero pudo observar perfectamente como los puños del chico se apretaban y ese gran poder emanar de su interior, cambiando el color de sus ojos a uno dorado.
-¡Naruto!-gritó Sakura
Algo azul empezó a formarse en la mano del rubio, que cada vez se hacía más grande y se sentía más poderoso. A su alrededor la gente se paró a observar, asombrados; Sakura y Hinata se preocuparon al ver ese ataque que tanto una como la otra conocían.
-Rasen...-murmuró Naruto
-¡Naruto no lo hagas!-gritó la pelirosa, con la intención de ir a pararle, pero una larga melena azulada fue lo único que vio antes de continuar.
Aquel poder en su mano creció, y Naruto, respirando fuerte y mirando fijamente al peliazul, que se medio sostenía en el suelo con ayuda del árbol, movió su cuerpo para ir a por él, sin embargo, algo se chocó contra su espalda, sorprendiéndole y provocando que esa masa de energía desapareciera de su mano. Unos brazos le rodearon la cintura y él pudo sentir ese cuerpo pequeño abrazado a él.
-No lo hagas...por favor...- no lloraba, pero estaba apunto de conseguirlo. Estrechó el abrazo, pegando su cara a su espalda- Naruto...por favor...-
Todo a su alrededor estaba en completo silencio, al gente miraba sorprendida la escena que se presentaba ante ellos. Viendo como la heredera Hyuuga abrazaba al chico más problemático de toda la aldea, al poseedor del Kyuubi.
Ryota se dejó caer en el suelo, fatigado por ese golpe, pero sin dejar de mirar a la pareja y sonriendo irónico. Naruto al notarlo, entrecerró su mirada sobre este.
-Eres un idiota...ni siquiera sabes el motivo por el cual se casa conmigo... y ya estás así- miró a su alrededor- patético-
Naruto empuño sus manos, apretando su quijada.
-¿Qué ocurre aquí?- la imponente voz de la Hokage apareció, mirando al pobre muchacho en el suelo y alzando una ceja al ver al otro de pie, y una chica tras él. Suspiró, no hacía falta ser una experta para saber lo que ocurría ahí- Naruto, ven conmigo- y miró a Hinata- Hinata, mejor vete a casa. Que alguien cure a ese chico- y miró a su alrededor- la película ha terminado, así que todo el mundo a lo suyo- giró y continuó su camino, siendo seguida por el rubio.
Hinata bajó su mirada al suelo, antes de ir a Ryota. Sakura, curando al chico, observó partir a su amigo, preocupada.
-Ryota-san- esa voz le hizo despertar y mirar a la chica que se había sentado delante del chico. Sus ojos se abrieron asombrándose al darse cuenta de golpe.
Era ella.
Hinata al sentir la mirada de la pelirosa, la miró, y las dos quedaron mirándose fijamente, sin perder contacto. Ryota tosió y eso hizo que sacara a Sakura de sus pensamientos y volviera a curarle, aunque sin poder dejar de pensar en ello. Era tan sorprendente, tan poco creíble...
La tarde había caído y tanto Tsunade como Naruto, una en su asiento y el otro de pie, con las manos en sus bolsillos y mirando indiferente, se mantuvieron callados durante un largo rato.
-No tenías derecho a hacer eso- dijo cansada y molesta por ese silencio- estuviste a punto de matarlo-
Naruto sonrió ladino y viendo eso, Tsunade sopló.
-Escuchame Naruto, por esto harás 500 horas de servicio a la comunidad- Naruto alzó una ceja y ahora le tocó el turno a Tsunade sonreír- y te mantendrás alejado de la familia Hyuuga, especialmente de Hinata- juntó sus manos, apoyándose sobre la mesa-una pisada cerca de ella y te meteré en la cárcel-
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-No puedes estar vigilándome las 24 horas-
-Yo tengo cosas más importantes que hacer que andar viendo lo que haces- se recostó contra el respaldo, mirando con el ceño fruncido al rubio- no ganaras nada con eso.- Naruto rodó sus ojos- Hinata se casará con ese hombre, quieras o no-
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-Lo sabes- Naruto se acercó a la mesa y apoyó las manos sobre esta- ¿que me oculta?- Tsunade le observó
-No soy yo quien debe responderte a eso- Naruto se cruzó de brazos, sonriendo con sorna
-Lo sabes- afirmó él
-¿Qué sientes por Hinata?- el rubio dejó de sonreír- Lo que formaste en el parque no fue por algo pequeño, así que...-volvió a apoyarse contra la mesa-¿por qué no me dices de una vez que...-
-Ella me ama a mí- cortó Naruto, fiero, a la par que Tsunade sonreía- no tiene porque casarse porque con otro hombre...-miró a un lado, empezando a sonrojarse- teniéndome a mí-
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-Entonces, estás molesto- y repiqueteando sus dedos, se alzó de la silla, rodeó la mesa y se colocó al lado del rubio, palmeando su hombro con una gran sonrisa- Naruto, Naruto, Naruto...-suspiró negando con su cabeza- puede que de cuerpo hayas crecido pero de cabeza...-Viró el rostro al momento en que le dijo eso, molesto y ella, volviendo a palmear su hombro, se colocó delante de él, cruzada de brazos y apoyándose contra la mesa- si lo que quieres es que Hinata no se case con ese chico...sólo debes mostrarte como ahora- el rubio frunció el ceño, sin comprender- habla con ella, tiene algo muy importante que decirte-y volvió a su sitio, dejando a un Naruto extrañado.
Hinata se tumbó en su cama y apoyó una mano sobre su frente. Si cerraba los ojos podía ver la escena del parque, una y mil veces, con todos los detalles.
Suspirando, viró la cabeza a un lado y girando su cuerpo, quedando boca abajo, abrió su cajón y sacó la cajita; la abrió y agarró el collar. Esa luna dentro de aquel sol brillaba, y Hinata no podía no pensar que esa pieza era la más hermosa que había visto. Sonrió, imaginándose a Naruto comprándolo en una tienda. No le veía comprando estas cosas.
Se incorporó con cuidado y sentó, cruzada de piernas, con una mano en su vientre y en otra su collar.
-¿Tú que dices bebé, debería ponérmelo?-sonriendo, lo desabrochó y colgó en su cuello, dejando que este cayera sobre su pecho. Volvió a agarrarlo, mirando el dije.
-Pensé que no te lo pondrías- Hinata abrió sus ojos de par en par y su corazón empezó a latir acelerado. Viró el rostro lentamente, quedándose boquiabierta al verle agacho sobre la ventana. Él bajó y metiendo sus manos en los bolsillos se acercó hasta la cama, se sentó de espaldas a ella y como si nada hubiera pasado en sus vidas, se tumbó, apoyando la cabeza sobre sus piernas. Hinata se sonrojó furiosamente.
-N-Naruto...-
-No te diré que no me sentí bien el golpear a tu supuesto prometido, porque te estaría mintiendo- con las manos aún en su bolsillo, miraba la nada a través de la ventana, donde la negra noche había caído. No hubo más palabras durante un rato, rato en que Hinata, aprovechó para acariciar su cabello, como siempre lo habían hecho cuando él llegaba molesto- no te cases -
Hinata detuvo su mano, asombrada ante esas palabras y y bajó su mirada a él.
-¿Por qué tienes que hacerlo?- preguntó en un gruñido- si tu padre te está amenazando con que correrte de esta casa, que lo haga. Conmigo tendrás techo y comida. Además...estarás siempre a mi lado- calló unos segundos, sintiéndose inquieto con sus palabras-eso es lo que siempre has querido ¿no? Pues déjate de tonterías y vente conmigo-
No la miró, puesto que sabía que estaba siendo de nuevo rudo, además, de seguro que si lo hacía, terminaría diciéndole algo que llevaba guardando muy en si interior de hace mucho.
-¿Por qué?- Naruto volvió a sentir su mano acariciando su cabello- dices que no me case, que nos vayamos a vivir juntos...y ni siquiera me dices el porque-
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-¿Por qué te casas?- interrogó él, siguiendo con la mirada perdida- dijiste que sólo me amabas a mi. ¿A qué a venido ese cambio tan repentino? ¿Acaso te cansaste de mí?- y sonrió irónico ante su propia ironía.
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-¿Debería decírtelo?- ese tono le desconcertó un poco y se levantó de su regazo, al tiempo que ella se levantaba de la cama- ni siquiera confías en mí- se cruzó de brazos, mirando a un lado- yo también puedo estar con cualquier hombre, tengo todo el derecho a casarme con quien quiera, a formar una familia, a vivir feliz-
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-No podrás- cuando Hinata alzó la cabeza se lo topó de frente, muy cerca, pero antes de retirarse, Naruto agarró el dije del collar- tú me amas a mí, y sólo yo puedo ser tu dueño-
Dejó el dije con cuidado y acarició su por su clavícula, apartando el tirante de su hombro, acariciando su cuello y deteniéndose sobre su mejilla. Con sus ojos cerrados, Hinata ladeó su cabeza, sintiendo esa mano cálida que no deseaba apartar. Sonriendo, Naruto descendió su mano hasta su nuca y acercó su rostro, deteniéndose cerca de sus labios y proporcionando después, un beso en su frente, otro en su nariz, en su mejilla...Hinata entreabrió sus ojos, perdiéndose en los ojos azules de aquel que era y sería siempre su dueño.
-Te amo- murmuró ella, agarrándose a su camisa, antes de juntar sus labios.
Naruto la apegó a su cuerpo, sujetando su rostro, saboreando esos labios que llevaba días deseando besar. Porque muy en su interior, dentro de su corazón, había algo escondido, algo que sólo podía sentir estando con ella. Y él sabía que sólo eso podía ser...amor.
-Hinata- los dos se separaron bruscamente, encontrándose en la puerta a Hiashi
-Papá...-murmuró ella, sorprendida.
Se puso delante de Naruto, como queriendo protegerle de un posible ataque improvisto de su padre, pero el hombre solamente se mantuvo mirando a Naruto.
-Así que eres tú- y bajó la mirada a su hija, que miró al suelo- Hinata ven aquí, avisaremos a los guardias- pero Hinata no se movió de su sitio, cabizbaja- Hinata-
-Hiashi-san- pero el nombrado alzó su mano, deteniendo las palabras de Naruto.
Ayane apareció tras Hiashi con su bata.
-No quiero discutir Hinata, ven ahora mismo- pero ella siguió sin moverse, agarrando su brazo
-Papá...no quiero casarme- le miró- quiero...-
-¿Quedarte con él?-Naruto frunció el ceño al escuchar su tono sardónico- Hinata, sabes que con él no y serás feliz. Vivirá engañándote...-y miró a Naruto- con cualquier mujer que se le cruce por el medio- Naruto empuñó sus manos- Te utilizara, sólo querrá tu dinero y tu...-calló, mirando de nuevo a su hija- y tengo razón. Deberías hacerme caso, en tu estado es lo que men-
-¡PAPÁ!- exclamó Hinata alarmada.
-¿Estado?- Hinata se heló al escuchar su voz y volteó lentamente, sintiendo la mirada asombrada de Naruto- estás...-
Pero la ojiblanca sintió un agarron en su brazo y el cuerpo de su padre frenar el suyo. Alzó su rostro, mirando sorprendida a su padre, que a su vez, miraba a Naruto.
-Alejate de mi hija- y girando sobre sus talones, se marchó de esa habitación. Naruto, sin embargo, permaneció estático, sin poder creerse eso.
-Embarazada...-
Ayane, cruzándose la bata, entró en la habitación.
-Será mejor que te vayas muchacho- el rubio la miró- la guardia pronto llegará y no dudaran en golpearte si es necesario- lo observó unos segundos, antes de partir- lo siento- y salió de la habitación.
Naruto reaccionó a tiempo antes de que esos pesados le atraparan. Desapareció en una nube y apareció fuera de los terrenos Hyuuga, pero no se detuvo, continuó saltando y corriendo durante toda la noche.
Al día siguiente...
Hinata, sentada en uno de los cojines del tatami, esperaba a que su padre terminara una de sus reuniones con el clan para reunirse con ella...y hablar sobre el futuro prospero que le esperaba.
Empuñó sus manos sobre sus rodillas, mordiendo su labio. Ella no quería casarse. Nunca quiso. Aunque su padre llegara al extremo de estar a punto de convencerla, ella no deseaba hacerlo. Y no era porque odiara a Ryota, todo lo contrario, le gustaba mucho, era atento y muy amable con ella, un hombre atractivo que sabría darle todo el cariño y las comodidades que hicieran falta, un hombre que no faltaría a su palabra, un hombre que sabría cuidar el hijo de otro como uno propio.
Y desde un punto de vista parecía atractivo, pero por otro...seguía sin poder olvidar a Naruto. Él lo era todo. Y Hinata lo amaba con locura. No deseaba sentir caricias, besos ni cuerpo de otro hombre, sólo lo quería a él. Muy a pesar de que no la amara, seguiría consolándole, ofreciéndole su cuerpo cuando lo deseara, todo lo que necesitara. Porque le amaba y nadie podría arrebartarle jamás ese sentimiento de su pecho.
Se acarició su vientre, sonriendo.
-No te preocupes bebé, mamá hará lo que sea para no casarse- y agarró el dije, sonriendo al tenerlo en su mano.
La puerta se corrió y ella volvió a tensarse. La escuchó cerrarse y los pasos firmes pero lentos de su ya anciano pero experimentado padre. Bajó su mirada, mientras él se sentaba delante de ella sobre sus rodillas. No hubieron palabras durante segundos, tan sólo esa mirada seria que siempre recibía de él.
-¿Cómo está Ryota?-
-Saldrá esta tarde del hospital. Una enfermera dice que ya se encuentra rehabilitado- respondió ella.
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-Imaginé muchas cosas hija, muchos chicos de esta aldea, y todos de tu edad, más nunca pensé que el padre del hijo que llevas en tus entrañas fuera de...Uzumaki Naruto- gruñó el nombre, volviendo a mirarla- ¿Te obligó?-
Hinata negó
-Ayane me comentó que muy normalmente, por no decir, cada día, se colaba en mi mansión a escondidas de los guardias- eso le molestó bastante, con todo el escuadrón que tenía rodeando su casa, ¿Cómo era que ese tipo siempre conseguía entrar?- ¿eso es cierto?-
Asintió
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-Bien. Seguiremos con lo que teníamos planeado- Hinata le miró- te casaras con Ryota y los dos viviréis aquí hasta el día en que ya no me sea posible estar en pie-
-P-pero...-
-No quiero discutir esto Hinata. Lo discutimos al principio y no se volverá a hablar de ello- se levantó y dirigió a la salida.
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-No voy a casarme- dijo ella, deteniendo el paso de su padre-y si me obligas...me escaparé de casa- acarició su vientre- Ya no soy ninguna niña, yo misma puedo decidir que hacer con mi vida. Si hago bien o mal será únicamente problema mío. Algo que yo deberé solucionar- se levantó del suelo y volteó a su padre- no voy a casarme con alguien que no amo-
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-Deberías dejar de pensar solo en ti- Hiashi se volteó- si, no eres ninguna niña, y bien que lo has demostrado- Hinata bajó su rostro, sonrojada, sabiendo que se refería a su vientre- ahora esperas un hijo, un hijo que necesitara comer, un techo, ropa...no crees que deberías empezar a pensar como una madre y no como la mujer egoísta que mira sólo por sus intereses- y con esa pregunta retórica y dicha con dureza, salió de la sala, cerrando de nuevo. Hinata cayó al suelo, acariciando su vientre.
-¿Y ahora que hago bebé...? ¿Qué debo hacer...?-
Dos días después...
Tsunade se detuvo en la puerta de su despacho, mirando a la persona que se encontraba en él.
-Has vuelto- cerró las puertas y se acercó al chico, apoyándose en la mesa, a su lado- dos días Naruto-
-Lo siento- murmuró él, cabizbajo- necesitaba pensar...-
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-Tú lo sabías- recriminó él- lo sabías y no me dijiste nada-
-¿Hubieras hecho algo diferente si te lo hubiera dicho antes?-se apartó de la mesa y se sentó en su asiento- no me eches la culpa a mi Naruto- se apoyó contra el respaldo, juntando sus manos sobre su pierna- no soy yo la que ha huido después de enterarse que tenía un hijo-
-No estaba huyendo- masculló él, empuñando las manos dentro de sus bolsillos.
-No, por supuesto que no. Y en los dos días que desapareciste, la boda de Hinata se ha adelantado, justo para dentro de una semana- Tsunade frunció el ceño al no obtener respuesta- la vas a perder Naruto. ¿Eso es lo que quieres? ¿Qué se case con otro? ¿Qué aquel que es tu hijo pase a llevar el apellido de los Hyuuga?- se respaldó en la mesa- ¿acaso quieres que tu hijo llama papá a otro hombre?-No hubo respuesta, pero Tsunade sonreía, porque en su interior sabía que Naruto temblaba de la ira. Suspiró, sonriendo- No lo sé exactamente, pero por como come...yo diría que es un chico-
Naruto alzó la mirada de golpe y volteó su cuerpo a mirarla.
-¿Qué...- Tsunade se levantó de la silla
-Hinata ha estado comiendo mucho últimamente...-puso la mano sobre su mentón- Neji esta bien cansado de traerle antojos de aldeas lejanas- rió al recordar al primo de la Hyuuga caminar gruñendo con bolsas por la aldea- helados, fresas, chocolate, dulces, platos típicos, mezclas saladas y dulces...-se apoyó contra la mesa- incluso cuando estaba examinándola, estaba comiendo algo...-su cara se puso pálida al recordar esa mezcla- no sabría decirte exactamente que...-
Naruto bajó su rostro, sonriendo y Tsunade al verlo, sonriendo también.
-Pero sabes porque sé que es un chico- Naruto volvió a mirarla-por tres simples cosas. Una- alzó su dedo índice- porque ese niño desprende una energía muy parecida a la tuya. Dos- alzó el corazón- porque come como dios sabe que sólo tu comes. Y tres...- se cruzó de brazos.- ¿sabes cual es la tercera? Esta es una de las que realmente me hacen especial gracia y sobre todo, remembranza- bajó su mirada al suelo, sonriendo al recordar- recuerdo que había algo que tu madre siempre comía cuando estaba embarazada de ti, algo que le encantaba- Naruto empezó a imaginárselo. Tsunade le miró- exacto Naruto. Hinata se come tres boles enteros de ramen al día, como tú madre-
Naruto tardó un poco en procesar esa información, pero terminó sonriendo, pasando la mano por su rostro, sonriendo ampliamente.
-Aunque claro, también podría equivocarme y salir perfectamente una niña, una niña fuerte, comilona y hermosa como tu madre- bromeó Tsunade, sonriendo la ver la sonrisa de Naruto.
Naruto apoyó sus manos sobre la mesa, con una sonrisa orgullosa en su rostro.
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-Darle de comer, verle dormir, cambiarle los pañales, su primera palabra, ir con él al parque, a entrenar, verle crecer...-Naruto la miró- tener tu propia familia... ser feliz... -suspiró- dime si eso no es bonito, Naruto-
Viró su rostro, sonriendo incrédulo mientras Tsunade palmeaba su hombro.
-No sé porque vengo aquí- Tsunade rodeó su mesa y volvió a sentarse en su asiento- siempre acabas cambiando todos mis planes-
-Porque sabes que vas por los que no debes, por eso siempre terminó dándote consejos. Porque aun con tus 23 años, eres un inexperto que poco sabe de la vida- se acomodó en el respaldo- por eso, no desperdicies algo así. La vida te ha dado una oportunidad que no puedes dejar escapar y ser padre lo es.-
Padre. Esa palabra le hizo sonreír y algo en su pecho se hinchó, haciéndole sonreír más.
-Un hijo...¿crees que se parecerá a mí?-
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=CONTINUARÁ=
¡Buah buah buah! Como se está poniendo esto...al rojo puroo!
GRACIAS POR VUESTROS RR! Me hace muy feliz ver tantos en un capi.
Seguiré subiendo, por supuesto :)
Nos vemos!
