Anteriormente...
¡Plaff!
Hinata puso una mano en su mejilla, adolorida por esa bofetada. Ayane se mantuvo quieta, aguantando las ganas de ir a ayudarla y Hanabi sentada a un lado, evitando mirar.
Hiashi bajó su mano, más no apartó la mirada de su hija. Estaba molesto. Y bien que ella lo sabía.
Pero Hinata únicamente le había dicho lo que deseaba, solamente le había dicho que no deseaba casarse, que quería estar con Naruto, que él la cuidaría, que realmente la amaba, pero su padre seguía negándose a eso. Y cuando descubrió que había pasado más de día entero con él, la abofeteó. Porque decía que eso no era correcto. Porque ella debía estar con quien ahora era su prometido.
-No...-con la voz rota, miró a su padre- no-no voy a hacer...amo a Naruto y solamente me casaré con él- Hiashi frunció el entrecejo aun más- me da igual la herencia, el clan...yo...me quedaré con él-
Empuñando mano, Hiashi volvió al alzar su mano dispuesto a abofetearla otra vez y Hinata se mantuvo firme, con lágrimas en sus ojos pero mirándole con firmeza. Un golpe y un par de gritos se escucharon fuera y en el pasillo unos pasos. Hiashi bajó su mano y cerró sus ojos, suspirando. La puerta se abrió y todos voltearon a ver.
-Naruto...-murmuró Hinata asombrada .
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Capitulo 5
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El incio de una vida
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Naruto tiró a un lado el guardia que estaba sosteniendo y limpió sus manos.
-Vine a buscarte- dijo acercándose- te dije que si a la noche no habrías vuelto vendría a buscarte- se paró a su frente, alzando su mano y acariciando su mejilla levemente sonrojada. Hinata bajó su mirada, ladeando su cabeza para apoyarse sobre esa mano cálida; pero Naruto miró a Hiashi.
El castaño mantuvo su mirada sin pizca de temor ante sus ojos dorados, sabedor de ese demonio que llevaba dentro.
-No le mato por ser el padre de Hinata, pero ganas no me faltan- casi gruñó
-Yo en cambio, no me contendría- respondió él, acercándose al rubio.
Naruto puso rápidamente a Hinata tras él, pero esta le sujetó el brazo y Naruto la miró extrañado mientras ella negaba.
-Por favor...-
Naruto soplando, volvió a mirar a Hiashi
-Me importa un cuerno lo que piense usted o medio de su estúpido clan, yo soy el padre de ese niño que espera y por tanto vengo a por lo mío. Su consentimiento...-sonrió sardónico-puede hacer con él lo que quiera. En cuanto nos casemos, Hinata pasará a pertenercerme y no tendrá ningún derecho a exigirle nada- en cuanto Hinata le soltó, Naruto agarró a Hiashi por el kimono- así que manténgase alejado de nosotros-
Hiashi agarró su mano y se soltó, volviendo a colocárselo bien, para en un momento golpearle en pleno vientre, provocando que se doblara.
-¡Naruto!- Hinata se colocó ante él, preocupada, volteando a ver a su padre molesta-¡porque le has...!-pero Naruto la agarró del brazo y volvió a ponerla tras él, mirando a Hiashi.
-No hables de pertenencias cuando a mi hija se refiere. No es ningún objeto-
Naruto sonrió con sorna antes de propinarle un golpe a él contra su mejilla, haciéndole tambalear. Hiashi tocó la comisura de su labio, viendo algo de sangre.
-No vuelva a ponerle una mano encima- siseó Naruto formando en su mano una bola azulada- porque no responderé de mis actos-
-¡Naruto!- Hinata se puso delante de él- por favor dejale...- Naruto miró a un lado, furioso- por favor..- la bola en su mano desapareció y cerró sus ojos, relajándose.
Hinata sonrió agradecida, agarrándose con una mano a su camisa. Naruto volvió a abrir sus ojos y mirar a Hiashi.
-Usted verá lo que hace- dijo él pegando a Hinata a su cuerpo, que le miró sonrojada- vámonos- agarró su mano y Hinata, antes de partir, miró a su padre, luego a Naruto y sonrió, siguiendo sus pasos.
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-Espera- los dos se detuvieron, pero fue Naruto el único en mirar sobre su hombro al hombre-¿realmente amas a mi hija?- Hinata se asombró y viró medio cuerpo para verle- prometes que nunca le faltara de nada, que mi nieto no pasará hambre, que los cuidaras como...-
-¿Usted que cree?-interrumpió él, sonriendo de lado-yo no soy tan inepto como sus guardias-
Hiashi sonrió y Ayane, mirando a la pequeña Hanabi a su lado, sonrió.
-No me caes nada bien, Uzumaki eres arrogante y aparte de ser un...un hombre de varias mujeres y tener un pasado bastante turbio...-miró a Hinata- debo confiar en tus palabras...aunque no signifiquen nada.- se acercó a ellos y detuvo delante de Hinata- tienes mi consentimiento-
Y Hinata le miró incrédula, quedándose boquiabierta.
-Pero, debería tener una pequeña charla contigo, Uzumaki- pasó a pararse a un lado de Naruto, frunciendo el entrecejo-sobre una cosa llamada protección a la hora mantener relaciones sex...-
-¡Papá!-exclamaron Hinata y Hanabi a la vez, sonrojándolas furiosamente y haciendo sonreír a los dos hombres y Ayane.
-Si se refiere a como fue que quedó embarazada, le juro que no sé como fue que...-y Hinata golpeó a Naruto en el brazo, frunciendo el ceño-¿Qué?- exclamó él, sonriendo.
-Vámonos- dijo ella tirando de él, sonrojada, pero deteniéndose de repente al salir al pasillo.
Pasillo cubierto de guardias inconscientes. Hiashi, Hanabi y Ayane se asomaron, las dos últimas sonriendo.
-Lo que le dije- miró a Hiashi- tiene unos guardias muy ineptos- y cargando a Hinata en sus brazos salió de la casa saltando los cuerpos.
Hiashi gruñó, mirando molesto el regadero de hombres en el suelo
-Maldito jiruichi-
Horas después...
-Naruto- Hinata alzó su cabeza y apoyando sus brazos sobre el pecho desnudo de este, apoyó su cabeza. Naruto acariciaba su cabello, esparcido sobre su cuerpo y parte de la cama.
-Perdoname- Naruto la miró- por mi culpa...-bajó su mirada- debes de haber aguantado muchas cosas...lo siento-
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-Si, es cierto que aguanté...-Hinata se entristeció- aguanté el no poder matar a ese tipo que se hacía pasar por tu prometido-ella le miró asombrada- aguanté mucho si...aunque yo no sea de esos-
-P-pero...yo...-se sonrojó-a pesar de que...tomaba las píldoras...-Naruto rodó en la cama, quedando sobre ella- n-no quiero que por...por esto...tengas que casarte- Naruto la acalló con un beso.
-Después de todo lo que he luchado por ti, crees que lo hago por obligación-preguntó sardónico, apoyándose sobre un brazo- pequeña, aun te queda mucho por aprender sobre el amor-
Y Hinata quedó asombrada al escucharle y Naruto, dándose cuenta de lo dicho, se quitó de encima y sentó, pasando la mano por su cabello. Hinata también se sentó, cubriéndose con la manta.
-Naruto...-
-E-eso no significa nada- gruñó él, sonrojado. ¡Maldición! Acababa de decirle que la amaba sin darse cuenta. ¿Cómo podía pasarle eso a él?- voy a ducharme-
-¡NARUTO!-Hinata se tiró sobre su espalda, rodeando su pecho con sus brazos, sonrojada furiosamente. Naruto tragó saliva, podía sentir los pechos de Hinata en su espalda y eso no era bueno...nada bueno. Cerró sus ojos.
-Hinata...-
-¡Te amo!-exclamó ella muerta de vergüenza- ¡te amo! Eres él único con el que deseo estar. Él único que deseo que me toque, eres...eres mi dueño y haría lo que fuera por ti-
Naruto bajó su mirada, que se ensombreció pero una sonrisa ladina curvó sus labios. Hinata seguía abrazada a él, avergonzada pero feliz. La amaba. Naruto realmente la amaba. Todo lo que había hecho...era porque la amaba. Por amor. Y eso no podía ponerla más feliz.
-¿Lo que fuera?-preguntó él, girando su cuerpo- realmente, harías lo que fuera- bajando su cabeza, Hinata asintió y él volvió a sonreír- bien...por el momento...-Hinata volvió a tumbarse cuando él se inclinó sobre su cuerpo- seguiré demostrándote cuanto amor siento por ti- acercó sus labios- pero mañana sin falta, has de venir otra vez- Hinata cerró sus ojos, sonrojándose al notar su mano acercarse a su intimidad- y entonces...harás lo que yo te diga- y capturó sus labios.
Al día siguiente...
Hinata no tenía pensado eso. Ni siquiera lo había pensado. ¿Cómo había llegado hasta ahí? ¿Y por qué?
Jugó con sus dedos, cabizbaja y sonrojada. Delante suyo estaba Sakura. Aquella mujer con la que Naruto...había compartido tantos momentos "íntimos" antes de conocerla, incluso mantuvo esa relación después de conocerla. Por ello, no se sentía bien. Saber que ella, una mujer tan hermosa como fuerte había estado compartiendo cama con Naruto...la hacía sentirse tan...pequeña.
Porque si una hacía comparaciones, quien saldría perdiendo era ella. Su edad, su estatura y sobre todo la belleza, no eran para nada cosas buenas que aportar. Sakura, de 23 años, alta, de ojos tan verdes como esmeraldas, con ese cabello rosado sobre sus hombros y agarrado en dos pequeñas coletas, y ese cuerpo enfundando en un traje Jonin...todo eso si que eran buenas cosas que aportar.
Bufó frustrada y sintiendo una gran depresión.
-Hinata- ella alzó la cabeza de golpe, poniéndose firme, haciendo sonreír a Sakura que volvió a bajar su mirada, sonrojada- no estés nerviosa, no voy a hacerte nada-
-Lo siento...-
Bajo aquellos árboles, en medio de aquel campo y con el sol de verano en todo lo alto, Sakura suspiró.
-¿Por qué será que no puedo enfadarme contigo?- Hinata la miró extrañada- por más que lo piense, por más que seas la culpable de alejarme de Naruto por más que te odie...no puedo enfadarme contigo- dijo en un suspiro.- deberás pensar que soy una chica muy extraña-
-A-ah no..! Yo no...-pero Sakura puso las manos sobre sus hombros
-Te odio- soltó sin más, mirándola fijamente, estremeciendo a Hinata- No sé como habrás hecho para conseguir el corazón de Naruto pero...más te vale conservarlo, porque estoy haciendo un gran favor al no matarte- Hinata empezó a sudar frío al sentir esa presión en sus hombros- Naruto es una persona muy importante para mí y no quiero que salga herido. Sufrió mucho en su pasado y ahora que parece feliz...-Hinata sintió más fuerza, y la miraba asustada.
-Sakura-san...-
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-Una sola vez.-la soltó, cruzándose de brazos- te doy una oportunidad Hinata. Como en ella hagas algo para dañarle, no dudaré en quitártelo- Hinata siguió mirándola, sorprendida- y no podrás venir a suplicar porque no permitiré que me lo quites, ¿lo has entendido?- y miró su vientre- por mucho hijo suyo que esperes...no volverás a estar con él-
Bajando su cabeza, Hinata asintió, sonriendo.
-Gracias-y alzó su rostro- te prometo que nunca le haré daño-
Sakura se sonrojó al ver esa sonrisa y miró a un lado, frunciendo el entrecejo.
-Pero no creas que eso es lo único- poniendo los brazos en jarras, la miró con firmeza- quiero ser la madrina de ese hijo que estas esperando-
-Ma-madri...-
-Exacto- interrumpió ella, sonriendo altiva- Ese niño necesitara de alguien que lo cuide cuando vosotros muráis-
Una gotita resbaló por la nuca de Hinata pero se le escapó una sonrisa, la cual cubrió y que llamó la atención de Sakura, que frunció el ceño.
-¿De qué te ríes?-Hinata negó, mirándola feliz.
-Me alegra...que podamos llevarnos bien. Usted es...una persona especial para Naruto y no me gustaría que se pusiera triste si ve que...me odia- murmuró, sonrojada.
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-Y te odio- Hinata la miró y Sakura viró su rostro, sonrojándose- m-me quitaste a Naruto y por ello...siempre sentiré cierto rencor hacía a ti- miró de reojo a la peliazul, que volvió a mirar el suelo- pero eso... no significa que te odie toda mi vida. Puede que...más adelante...llegue a...quererte- La miró de reojo, sonrojándose aún más al ver su sonrisa- pe-pero todavía queda mucho para eso, así que no cantes victoria aún-
Y Hinata asintió, mirando con ojitos brillantes a Sakura, que se giró, poniendo una mano sobre su pecho.
-Está niña tiene una fuerza de atracción increíble...-murmuró sorprendida al notar su corazón latir tan acelerado
¡¿por qué estoy tan nerviosa?
Bajo aquel sol veraniego y vestido formalmente, Naruto sonrió a una chica, la cual causó que se desmayara, siendo sujetada por sus amigas antes de golpear el suelo. Él sonrió con malicia.
Era tan divertido ver a las chicas desmayarse con tal sólo mandarles una sonrisa; y más aun era cuando era un grupo. Eso si que le divertía y también le subía el ego.
Pasear por la aldea, con tan sólo una camisa de tirantes color militar, mostrando sus tatuajes, ese collar colgado en su cuello, con unos pantalones negros y unas sandalias...era el escándalo de las chicas y no tan chicas que se paraban a mirarle y de vez en cuando a tomar fotos.
No estaba mal ser el centro de atención; con todo lo que había pasado, se merecía eso pero...
-Quieres dejar de hacer eso-
Naruto miró a su amigo con una sonrisa pícara. Sasuke. Su gran amigo de la infancia, andaba a su lado tan apuesto como entonces. Aunque él pensara que de apuesto tenía poco. Ya que esa piel blanca, con ese cabello negro junto con aquellos ojos del mismo color, pero fríos y despiadados, y ese cuerpo... del cual no prefería hablar...No entendía como las mujeres de la aldea podían desearle tanto.
-¿No te gusta que te miren, teme?-preguntó con burla
El pelinegro gruñó, cruzándose de brazos.
-Es lo que tiene andar con el futuro Hokage-
-Es lo que tiene andar con un idiota-
Naruto lo fulminó con la mirada, haciendo sonreír a este.
-Hacía tiempo que no te veía, Sasuke y...-sonrió ladino- creo que las demás personas de la aldea tampoco.
-Ni se te ocurra dobe, no...!-
-¡Sasuke Uchiha está de vuelta!-gritó, poniendo las manos tras su cabeza, sonriendo- ¡Y dice que estará encantado de compartir una cena romántica con alguien!-
Y de repente un grupo de chicas les rodearon. Sasuke miró muy mal a Naruto, amenazándolo con la mirada.
"Estás muerto"
-Yo también te he echado de menos- respondió él a su amenazada mental.
-Sin embargo..-Naruto dejó de sonreír- el futuro hokage ofrecerá un fin de semana entero con todo pagado en las termas de la montaña- Sasuke sonrió con malicia, mirando al rubio- solos la persona y él-
Y medio del grupo que rodeaba Sasuke y otro de la aldea se acercó.
-Te odio- masculló Naruto mirando casi de forma asesina a Sasuke.
-El sentimiento es recíproco-
-¿Por qué tanto alboroto?-
Sakura se detuvo y Hinata, que iba tras ella cargando bolsas de comida también se detuvo y siguió la mirada de Sakura. Las bolsas se le cayeron de la manos, mirando aquello boquiabierta.
-Esos dos...-Sakura se cruzó de brazos, negando con su cabeza- nunca se cansaran de llamar la atención-
Pero Hinata sólo podía fijarse en él, en Naruto. Sonriéndole a todas las chicas que le miraban con ojos en forma de corazón.
Sintió algo dentro de su pecho que le hizo molestarse y sentirse frustrada. ¿Por qué todas esas mujeres le tocaban? ¿Por qué él les sonreía de esa forma?
Infló sus mofletes, y se dirigió hacía el lugar, haciendo sonreír a Sakura.
-Esto se pone interesante- y agarrando las bolsas de Hinata, se acercó con una sonrisa traviesa para enterarse mejor.
Naruto sonreía, aunque en su interior deseaba que le dejaran en paz. Esas miradas y esas preguntas tan indecentes empezaban a molestarle e incluso a asustarle.
Maldito Sasuke. ¿Y ahora como se las quitaba de encima?
-¡Naruto!-al escuchar su nombre, viró su rostro y una sonrisa apareció en su rostro.
-Hinata- ella sería la solución para salir de ahí-oye...-pero la vio acercarse y se sorprendió cuando de repente le abrazó por un lado.
Todas las mujeres callaron de sopetón y miraron a Hinata muy mal.
Hinata miró fijamente a todas esas mujeres, entrecerrando sus ojos. Nadie pondría las manos sobre su Naruto. Él era suyo. Y ninguna de ellas tenía derecho a ni siquiera mirarlo de esa forma tan indecente, no mientras él fuera suyo.
Y dado el caso, lo sería siempre.
-Es mío- y les sacó la lengua, sonriendo traviesa después al ver todas esas miradas rabiosas.
Asombrado siguió mirando Naruto a Hinata. ¿Había escuchado bien? Miró a Sasuke, que sonreía divertido y volvió a poner la mirada sobre la peliazul, que se había separado y puesto delante de él.
-¿Qué dices Hyuuga? Naruto-san no...-
-Es mío. Y ninguna de vosotras tiene derecho a tocarlo -se encaró a todas esas mujeres, fiera mientras Naruto, sin poder aguantar más, sonrió- Es mi prometido y estoy esperando un hijo de él..-las otras quedaron asombradas- como vuelva a ver alguna de vosotras cerca suyo...-se posicionó para demostrarles que lucharía con ellas si fuera necesario- podré ser una Hyuuga, pero también puedo sacar las uñas para defender lo que es mío-
Cada una de las mujeres se quedaron asombradas, más no permitieron que eso les detuviera y también se prepararon para atacarla.
Una niña no les quitaría a su adorado Naruto
-Suficiente Hinata- Naruto se paró a su lado, sonriendo divertido.
-P-pero...-
Naruto puso una mano en su cabeza y miró a las mujeres.
-Lo siento, pero tiene razón- rodeó sus hombros y la pegó a él, sonriendo- soy suyo- y se alzó de hombros, como si estuviera diciendo la cosa más simple del mundo.
Las mujeres quedaron boquiabiertas, mirando al rubio sin poder creérselo mientras Hinata bajaba su cabeza, sonrojada furiosamente.
-Y también es cierto que soy el padre del niño que lleva en su vientre- una sonrisa orgullosa apareció en su rostro- así que...ahora soy un hombre ocupado-
-P-pero...-
-Naruto-san...-
Y algunas de las mujeres lloraron.
-N-Naruto...-Hinata le miró, sonrojada y muerta de vergüenza. Sin embargo, en un movimiento rápido, Naruto la pegó contra su pecho y bajó su rostro hasta que sus labios casi se rozaron. Hinata quedó asombrada.
Las mujeres abrieron sus ojos, sonrojándose.
-Un hombre que ama a su mujer...-Hinata miró sus labios- por encima de todo- y juntó sus labios, rodeando su cintura. Hinata rodeó su cuello y se puso de puntillas, devolviendo ese beso.
Sasuke rodó sus ojos, asqueado mientras Sakura sonreía y las demás mujeres quedaban boquiabiertas.
-Me vas a explicar que ha pasado aquí- Sakura miró a Sasuke, que de repente estaba a su lado. Ella sonrió, viendo a todas las mujeres y después a esa pareja.
-Nada que no puedas ver aquí- Sasuke les miró- se ha enamorado-
Y antes esas palabras, Sasuke bajó su negra mirada, sonriendo.
-Dobe-
Por la tarde-noche...
-Eres un enfermo- gruñó el Kurama, haciendo sonreír al rubio
-Di lo que quieras, zorrito, porque en lo que resta de día no pienso hacerte caso-
Y levantándose de la silla, se colocó bien sus gafas redondas, colocadas casi en la punta de la nariz y miró su vestimenta. Unos pantalones de tela normales, una camisa blanca medio desabrochada con la corbata mal colocada y una bata blanca sobre esta. Sonrió y apoyándose en la mesa, miró la puerta del baño, esperando ansioso el resultado de su experimento.
La puerta se abrió y su sonrisa se amplió.
Hinata salió del baño, observándose con esa ropa.
-Naruto...esto...-empezando desde abajo, iba descalza; unas medias negras un dos dedos más arriba de sus rodillas, una falda tableada de color azul oscuro que le pareció demasiado corta, una blusa blanca de botones con una corbata roja, también llevaba su cabello recogido en dos trenzas, brillo sobre sus labios y unas gafas negras y grandes que en su opinión, la hacían parecer aun más pequeña de lo que era.
Cuando alzó la cabeza, se sorprendió al verle con una bata y unas gafas, además de esa ropa tan...diferente a él. Pero decidió seguir con lo suyo. Ahora eso era más importante.
-Naruto...yo...siento...lo de está mañana- bajó su cabeza, sonrojada y jugando con sus dedos- n-no estuvo bien..- le miró un momento para ver su reacción, pero él siguió con sus brazos cruzados- p-pero...sentí...sentí algo que me enfadó al verte rodeado de...todas esa mujeres-cerró sus ojos, abochornada- ¡actué sin pensar!-hizo una reverencia, quedándose así- ¡perdóname!-
Naruto sonrió divertido.
-Acércate, Hinata- y ella asó lo hizo, cabizbaja hasta pararse a un paso de él y esperar esa reprimenda. Y bien que se la merecía. ¿Quien le decía que actuar así no traía sus consecuencias? - ¿Y ahora que voy a hacer contigo?-se asombró cuando este la alzó y la sentó en la mesa apoyando las manos sobre la mesa y a cada lado y acercando su rostro-¿debería castigarte por ello?-
Hinata siguió mirándole, sonrojada y sin comprender mientras una sonrisa se formaba en el rostro del rubio, que alzó su mano para agarrar una de sus trenzas y de ahí sacarle la goma que la sujetaba. Luego hizo lo mismo con la otra, para después desmontarlas con cuidado. Una vez libre el cabello y medio ondulado cayendo sobre sus hombros Naruto sonrió ladino.
-Naruto-kun...-murmuró ella extrañada; pero Naruto negó, volviendo a acercar su rostro.
-A partir de ahora, soy Naruto-sensei-
-¿Naruto...sensei?- Asintiendo, Naruto le quitó las gafas y las guardó en su bolsillo.
-Exacto. Todo lo que ahora te ordene, deberás cumplirlo...- dijo besando su cuello mientras sus manos desabrochaban los botones de la camisa. Hinata cerró sus ojos, sonrojada furiosamente -soy tu profesor- separó sus labios de su cuello y miró aquellos maravilloso pechos bajo aquel sujetador de encaje negro, que tanto resaltaba su piel blanca y fina- y tú...mi alumna preferida- y la besó, lento, moviendo sus labios con suculenta lentitud, probándolos, llevándola al desespero, enredando su lengua, mordiendo su labio, acariciando con una mano su pierna que peligrosamente se acercaba a su intimidad y con la otra, abarcando su pecho. Hinata intentó agarrarse a él, pero Naruto se apartó, sonriendo.
-Pídemelo- y metió las manos en los bolsillos- pídeme que te toque, y lo haré-
Hinata bajó su mirada, sonrojada hasta las orejas. Cerró sus ojos y empuñó sus manos sobre sus rodillas, sintiendo que moriría en ese momento.
-Ese es tu castigo, pequeña Hyuuga. Un castigo...por gritar delante de todas que era tuyo-
Ella abrió sus ojos, pero no alzó su cabeza. Si lo hacía y le miraba, sentiría que se desmayaría. Tragó duro, desviando la mirada a un lado.
-N-Naruto...sensei...-la sonrisa de Naruto se amplió-...t-tóqueme...por favor...tóqueme- su corazón latía tan acelerado que sentía que saldría de su pecho en cualquier momento.
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-Señorita Hyuuga, eso que me pide...-Hinata se estremeció al sentir sus dedos rozando su vientre- está prohibido que un profesor y una alumna...- agarró su nuca y acercó su boca su oído- mantengan relaciones sexuales- Hinata gimió al sentir la otra mano acariciar su intimidad sobre su braguita- pero...-besó su cuello y ascendió de nuevo a sus labios- creo que haré una excepción...-lo notaba, Naruto estaba retirándole las braguitas- y por ser tu...-Hinata entreabrió sus ojos, sorprendiéndose un poco al ver los suyos dorados, como si el Kyuubi estuviera...- dedicaré cada parte de mi cuerpo, ha hacer gozar el tuyo- Hinata sólo pudo ver antes de que descendiera una sonrisa condenadamente sexy. Tras eso, lo único que pudo hacer es cerrar sus ojos y gemir; gemir, gritar y jadear.
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Y por fin Naruto pudo ver realizada su más deseada fantasía. El profesor y la alumna, una historia parecida a la de sus vidas, le atrajo hasta el punto de convertirse en una fantasía que deseaba cumplir.
Y bien que la cumplió. Sin embargo, esta no sería la única, por supuesto que no. Esta, entre otras que tenía pensadas se realizarían. No sabía cuando, pero de lo que si estaba seguro es que tan pronto como terminaran esta...
La bella y la bestia parecía tener una buena trama, ¿verdad?
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FIN
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Y como bien dice al final, fin! ^^ Un fic cortito, pero ya sabeis que sstoy desarrollando el otro y...espero que os haya gustado y muchas gracias por todos vuestros rr! Me pone muy feliz ver tantos, y hace que quiera seguir escribiendo y escribiendo jejeje
El otro fic, pronto llegara, por el momento, se esta desaarrollando así...
¡Nos vemos!
