Habitación de Artemis Fowl II
Al chico de ojos azules se le escapo un bostezo; mayordomo entraba a la habitación con unos bocadillos antes de dormir, eran madalenas hechas en casa, por él mismo, con una exquisita cocoa caliente.
Sírvanse –dijo poniendo las cosas cobre la cama
Bien, esa sería la única forma de poder llegar a tu padre –repitió Artemis, tomando la madalena aun tibia
Supongo –respondió la chica, mordiendo una- entonces solo habría que esperar… - Mayordomo se acerco al oído de su amo y le susurro algo
Es cierto no lo había pensado –Saggita los miro con curiosidad
¿Qué ocurre?
Mayordomo pregunta donde dormirás
Pues, aquí –dándole palmadas a la cama
Lo siento, pero esa es mi cama, y la anterior la destrozaste, así que tendrás que dormir en una improvisada en el suelo
Eso no es muy caballeroso de tu parte –mayordomo asintió
Nunca había estado tan cerca de la muerte tantas veces como hoy… creo que merezco una cama cómoda
Podría decir lo mismo –los chicos se miraban fijamente a los ojos, parecía que el que pestañaba perdía la cama
¿Y si durmieran juntos? –propuso mayordomo
¡Que! –dijeron mirando al alto sirviente
Bueno, la cama es amplia…
Prefiero dormir en otra habitación –respondió Artemis
Tu madre sospecharía –señalo Mayordomo, Artemis se cruzo de brazos, últimamente se desconcentraba mucho
Entonces se materializara en otra habitación –resolvió Artemis
No ha podido recuperar la energía por completo, recuerda que la hiciste aparecerse hasta aquí arriba
¡Entonces dame tú una solución! –apuntando a Saggita
¿Qué? No me digas que te da pena dormir conmigo, Arty –dijo la chica en un tono meloso
No me digas Arty –respondió tajante- y no me da pena dormir contigo –dijo desafiante, la chica se sorprendió, no esperaba eso
Entonces está resuelto –dijo mayordomo- me retiro, que pasen buenas noches –y cerró la puerta con una extraña sonrisa en sus labios.
Los dos chicos miraron como mayordomo desaparecía tras cerrar la puerta y ninguno quería emitir sonido ni moverse un milímetro, ahora tenían que dormir juntos y ese no era el plan original. Miraron la cama quizás con angustia, ya no parecía tan grande como antes, pero estaban cansados y no cederían. Nadie quería dormir en el piso.
Me iré a cambiar –dijo Artemis, sacando su pijama de seda azul marino, de encima de su escritorio. Mayordomo lo había dejado ahí, para comodidad de su jefe.
El chico fue al baño a cambiarse, nunca había tenido que pasar por semejante situación; compartir una cama, ¿qué era eso? Ni siquiera tenía que compartir pupitre en la escuela, y ahora debía compartir su cama. Aunque, al menos no era con un hombre grande y barbudo, ni con un enano pedorro, tal vez no era tan incomodo compartirlo con la chica, después de todo… la chica no estaba mal.
¿No está mal? Que pensamiento es ese –esta buena, si- pues, si podríamos decir que es guapa, bastante… -sus ojos cautivan, su cabello juega un vaivén seductor - tiene buenas caderas, cintura pequeña, cualquiera diría que es buena reproductora -¿A quién demonios le importaba eso? ¡admítelo, tiene buen cuerpo! -¿Quién está pensando esas cosas?
EL instinto animal de Artemis le jugaba jaques en su cabeza, por más que él lo dijera en voz alta de forma psicológica, su cabeza le hacía ver como realmente quería expresarse. Volvió a entrar a la pieza, y vio que Saggita estaba aun vestida, al lado de la cama
¿Qué ocurre ahora? –pregunto Artemis, despejando aquel monologo que había tenido hace un segundo
Bueno, es que… -la chica miro al piso- tendrás que prestarme algo para dormir
¿Qué? Aparte de mi cama, también debo prestarte ropa
¡Al menos yo te tenía ropa! –reclamo la chica
Está bien, está bien… no grites, o mi madre te escuchara –dijo Artemis, desabotonando su camisa
¿Qué haces?
Te paso mi parte de arriba del pijama, para que tengas algo con que dormir
¿Es enserio?
¿Me ves sonriendo? –y se la paso, algo sonrojado- ahí tienes
Debes salir –dijo la chica, pero él no se movió
SI salgo y me ven afuera de mi habitación , no crees que sería sospechoso
Como quieres que me cambie contigo mirándome –una leve sonrisa apareció en las comisuras de sus labios- al menos date la vuelta –dijo resignada
El chico obedeció, y se giro. Hubo un silencio estremecedor. La chica reclamaba a regañadientes por tener que mudarse con el chico ahí, eso no era de caballeros. Pero que otra opción tenia, no podía delatar su presencia ahí, con niñerías como esa. Artemis escucho como el poleron de la chica caía al piso, y sintió un escalofrío en su nuca ¿Qué significaría? Su corazón latía rápido, se sentía impaciente ¿Nervios? Pensó, pero no, era una sensación especial. Por un momento quiso girarse a mirar ¡Qué demonios te pasa Artemis, no puedes hacer eso!... o tal vez si, total era su casa, su habitación… escucho como caía la polera roja de la chica. Los separaba una cama, ¿Qué hay de malo en mirar? Pensó Artemis, sorprendido de ese pensamiento irrespetuoso. Contrólate de una vez, es solo una chica…
Lista –dijo la chica. Artemis se giro y se quedo embobado con la imagen que tenía enfrente. Saggita tenía puesta solo la parte de arriba del pijama de Artemis, azul marino, que contrastaba con su piel blanca, las mangas le quedaban algo largas, y su rostro mostraba vergüenza, el escote llegaba más abajo de lo normal sin mostrar nada explicito pero lo suficientemente sugerente. Artemis trato de articular palabra, pero no le resulto
Dur… ma… mos… -dijo el chico finalmente
Se recostaron juntos después de todo. La cama ya no parecía tan amplia, los dos se rozaban piernas y brazos. Era más incomodo de lo que parecía. Las horas pasaron más lentas de lo normal, según Artemis, quien seguía mirando el techo de su habitación, ¿Quién puede dormir con una chica semidesnuda a su lado? Decidió levantarse para ir a tomar un poco de leche caliente. Intento levantarse sin ser notado por la chica y funciono.
Hijo ¿Estás bien? –dijo la voz susurrante de su madre al otro extremo del pasillo- escuche que te levantabas
Estoy bien madre –respondió cerrando rápidamente la puerta tras de si
Arty, querido, no traes puesta tu pijama –señalo la madre
¡Es que tenía calor, madre! Las noches están muy calurosas en esta época del año –sonrió Artemis, esperando haberla convencido. Angeline lo miro suspicaz
Está bien, hijo. ¿Dónde vas tan tarde? –¿por qué tantas preguntas madre?, pensó Artemis
Voy a tomar algo de leche caliente, no he podido dormir bien
Tal vez tengas fiebre –la madre se acerco al hijo y toco su frente
Estoy bien madre, tranquila –dijo Artemis tomando la mano de su mamá
Su madre pese a todo tomo la temperatura de su hijo, parecía bien, pero sus mejillas sonrojadas delataban el calor que tanto decía tener. Sin embargo la señora Fowl, regreso a su habitación. Artemis ya más tranquilo, bajo las escaleras sin meter bulla, así nadie más le preguntaría cosas. Al menos eso creyó él.
¿Artemis, que haces despierto? –pregunto Mayordomo, apareciendo detrás del chico, quien dio un salto enorme, al sentir la voz de su amigo
¡Me has asustado! –dijo colocándose una mano en el corazón
Parece que t e ha ido bien –dijo Mayordomo, notando la falta de pijama del chico, este se sonrojo
No es lo que estas pensando, es que ella no tenía pijama, y yo bueno, le preste el mío, para… -¿Por qué daba explicaciones?
Si que estas nervioso -dijo tomando un vaso para servirse leche
Mayordomo, no estoy seguro de lo que pasa, no me concentro como antes, me avergüenzo de cosas que antes no me pondrían ni nervioso, me deleito con cosas tan básicas…
Como observar el vaivén de los cabellos de una hermosa chica –murmuro mayordomo
Mmm… -suspiro Artemis
Bueno, querido amigo, solo hay una explicación para eso
Lo he pensado, pero no tiene sentido. ¿Tendre algún síndrome extraño? –Artemis froto sus sienes
Puedes ser muy listo… pero hay cosas que desconoces –Artemis lo miro confundido- Buenas noches –dijo Mayordomo tomando su vaso con leche y llevándoselo
Artemis subió distraído las escaleras. Ya había pasado por esa "sensación" una vez; era incontrolable y molesta, no le dejaba concentrarse. Pero ahora, no solo era incontrolable y molesta, también le agradaba, como el cosquilleo del viento en su cara.
No supo en qué momento, pero ya estaba enfrente de la puerta de su habitación, suspiro y abrió la puerta. Saggita estaba tapada con las sabanas y había sacado una pierna por fuera de la cama, por lo visto Artemis no era el único con calor esa noche, el chico tuvo un espasmo vergonzoso, que gracias al cielo, nadie pudo ver, se acerco lentamente a la cama
Como es posible que pueda dormir tan tranquila –dijo susurrando Artemis, mientras rodeaba la cama para ponerse al lado de ella- y ni siquiera tiene vergüenza… -con su brazo derecho, tomo las sabanas pasando sobre la chica y como un deja vu, ella tomo el brazo de Artemis y lo lanzo dando un giro en el aire sobre la cama, colocándose sobre él. Artemis no sabía si eran los nervios o el brazo de la chica que le aprisionaba el cuello quitándole el aire, pero si sabía que estaba en una posición muy poco ventajosa para él
¿Artemis? –era la primera vez que ella lo llamaba por su nombre; pese a todo fue un cantico para el chico
Yo-yo solo estaba intentando, bueno, estabas destapada –se disculpaba el chico, nervioso se notaba, la tenía sobre él, podía sentir su respiración
¿Qué querías hacerme? –le dijo la chica, mirando los ojos azules de Artemis
Taparte, solo eso –las mejillas del chico estaban rojas y unas perlas de sudor aparecían en su frente, que incomodo.
Por unos segundos se quedaron mirando, aunque en el espacio tiempo de sus mentes fue una eternidad. Que se supone que debía hacer Artemis, no estaba acostumbrado a estar en compañía de otras chicas. Saggita de pronto se acerco lentamente al rostro de él…
¡Quién eres! ¡Muéstrate! –y lanzo fuertemente un cojín que saco de detrás de Artemis Fowl, quien tenía sus ojos azules tan abiertos, que le dolían
El cojín cruzo la habitación y choco con el aire, que cayó al piso haciendo escándalo. De la nada apareció una figura conocida para Artemis
¡Holly! –dijo, levantándose de la cama rápidamente- ¿Estás bien?
Lo-lo siento Artemis, no quise interrumpir, eran ordenes de la PES –se disculpaba la elfa, mientras el chico la recogía con sus brazos
¿Interrumpir? –Artemis tuvo que procesar esas palabras, para entender el trasfondo de esa frase- ¡No es lo tú piensas, Holly!
¡Artemis! –dijo Saggita. El chico dio un brinco repentino y dejo caer a Holly contra el piso
¡Lo siento Holly! –dijo el chico, la confusión era enorme- Saggita, ella es Holly, es de la PES…
Soy la capitana Canija, tengo ordenes para estar aquí -incorporándose
¿A esta hora de la noche?
Bueno yo… -dijo Holly, mirando el piso, sin querer
Holly es una vieja amiga –dijo Artemis, intentando dar una explicación
Al parecer a tu casa súper segura cualquiera puede entrar –dijo la chica cruzándose de brazos
¿Cualquiera? Escúchame bien, jovencita, he pasado demasiadas desventuras con este chico como para que me llames cualquiera –su voz cambio a un tono meloso- esto solo es tu imaginación…
¡No, Holly, ella es un ser mágico también! –Artemis se coloco frente a Saggita
¿Qué? ¿Duermes con un ser mágico? La verdad no me lo esperaba de ti…
¡No dormimos juntos! –gritaron los dos
Artemis que está pasando... –nuevamente la madre del chico entro por la puerta
En un movimiento veloz, tomo a Saggita entre sus brazos y se recostó en la cama, la bajo hasta la cintura y la cubrió con las sabanas y frazadas, la chica no supo que decir, su cara estaba pegada al estomago del chico, por suerte.
Ma-madre –dijo el chico sudando- ¿Necesitas algo?
Hijo, estabas gritando –la señora Fowl se acerco a la cama- ¿estás bien?
Disculpa, madre, era solo una pesadilla –dijo el chico, Saggita se movía levemente bajo la capa de ropa- una horrible pesadilla
Estas sudando mucho, no será grave lo que tengas
No madre, es solo que estaba pasando mucho calor… quédate tranquila –sintió como Saggita se movía suavemente bajo las sabanas- ¡Quédate tranquila! –la chica bajo las sabanas dejo de moverse, pero su madre la observaba sin entender nada
No tienes que gritarme, Arty –tal vez eran arranques de rebeldía o quizás una etapa por la que los jóvenes pasaban ¿Cierto? Al menos eso esperaba Angeline- bueno hijo, descansa
La madre pese a todo el actuar de su hijo, lo dejo tranquilo yendo a acostarse, la puerta se cerró suavemente tras de ella, mientras ella se despedía con un beso al aire; Artemis solo podía sonreír.
