III. Cambio de sentimientos.
Scorpius seguía en aquel momento los movimientos de los buscadores, al parecer habían encontrado su objetivo, Dominique llevaba ventaja, a pesar que aquello significaría que su equipo perdería, una sonrisa se dibujo en su rostro con admiración hacia ella.
Lo que paso en los siguientes segundos no cruzo la mente de nadie, de un momento a otro Dominique se encontraba cayendo por el aire, una caída libre que nada podría detener, Scorpius dirigió su escoba con velocidad hacia ella, pegando su cuerpo a ella para tomar mas velocidad, pero ni aún así pudo llegar a tiempo. Cuando el rubio toco suelo, el cuerpo de la pelirroja yacía inconsciente, arrojo sin pensar la escoba y corrió hacia donde el cuerpo se encontraba, escuchaba a lo lejos los gritos de alarma de la afición, sin esperar algún tipo de indicación tomo el cuerpo de Dominique y comenzó a correr en dirección al castillo para llevarla a la enfermería.
Al atravesar las puertas de la enfermería, provocando un sonido retumbante, atrajo la atención de Madame Pomfrey quien se alarmo y se apresuro a llegar a la camilla donde el rubio depositaba con el mayor cuidado a Dominique.
Nada de lo que la bruja decía importaba para el, sostenía de forma suave la mano de la pelirroja mirando como la atendían, deseaba ver un movimiento por parte de ella, lo que fuera que le quitara de encima aquella carga. No fue consciente del paso del tiempo hasta el momento en que escucho unas voces a su espalda, se giró y diviso a Albus llegar, acompañado de algunos de sus primos, el rubio dirigió una mirada a su amigo y este le asintió, el mejor que nadie conocía a Scorpius.
El rubio beso la mano de Dominique antes de salir, no sin antes sentir sobre el un par de miradas de desconcierto.
Escuchaba murmullos por los pasillos, pero nada podía sacar el instante en que la vio caer, como lucia tirada en el suelo, tan frágil, un dolor lo hizo salir de sus pensamientos y miro a su mano, la cual estaba hinchandose y luego miro la pared, viendo unos pequeños rastros de sangre, volvió a ver su mano y entonces comprendió que el se había lastimado golpeando la pared.
A la hora de la cena, el rubio se sentó en la mesa que le correspondía, sintiendo unas miradas sobre el y escuchando unos cuchicheos, los ignoro sabiendo el porque de este comportamiento, levanto la mirada y se topo con el moreno que era su mejor amigo, se sentó frente a el y bebió un poco de jugo de calabaza.
-Esta bien, solo un poco confundida -dijo Albus tomando un panecillo y llevandolo a su boca, al terminar de tragar lo miro- Solo tiene una contusión leve, que la dejara en la enfermería lo que resta del fin de semana- Finalizo y se concentro en buscar comida, el rubio sonrió, admirando la fortaleza de aquella pelirroja.
-Gracias por decirme -dijo al terminar de cenar y se puso en pie, sin dar mayor explicación salió del gran comedor.
Sin dudarlo ni por un segundo emprendió el camino a la enfermería, donde sabía que la pelirroja se encontraría descansando.
Sin hacer demasiado ruido abrió la puerta y al momento que el caminaba a la cama de la pelirroja, sintió la mirada de regaño que madame Pomfrey le dirigía, el la ignoro y se sentó en la silla vacía al lado de la pelirroja, sus cabellos ondulados bañaban la almohada, mientras ella respiraba de forma lenta, con sus ojos cerrados, el no pudo evitar y llevo su mano a la mejilla de la joven, haciendo una caricia lenta en ella.
Entre sueños Dominique se removió, girando su rostro y abrió de forma lenta los ojos, chocando su mirada azul con la gris de su visita.
Las palabras no surgieron de ninguno de los dos, se limitaron a mirarse y el a seguir acariciando la suave piel que bañaba la mejilla de Dominique. Los segundos pasaban y se convertían en minutos y ninguno de los dos pronunció palabra alguna, ella tenía ya conocimientos de lo que había ocurrido y como el rubio que estaba frente a ella, había dejado todo por llevarla a la enfermería sin demora, se encontraba agradecida con el.
Carraspeó un poco antes de poder hablar, su voz fue suave y en un volumen bajo -Gracias- fue lo que la pelirroja había logrado decir y cerro los ojos, manteniendolos de aquella manera por un par de minutos.
-¿Cómo te sientes? -pregunto el rubio con preocupación.
Ella asintió con su cabeza antes de abrir los ojos- Mejor, gracias -dije ella y le dedico una sonrisa, sonrisa que sin esfuerzos lograría tener a todos a sus pies y para su infortunio el rubio también caía rendido ante sus encantos.
Los siguiente minutos pasaron en silencio y el se dedico a admirarla, hasta el momento en que madame Pomfrey le pidió que se retirara, el asintió.
-Espero te mejores- dijo en forma pausada, depositando un beso en la frente de la pelirroja, esta le dedico una sonrisa y se despidió de el.
El fin de semana termino y para la mala suerte de Scorpius no pudo regresar a la enfermería, mas que el domingo por la noche, encontrando a una Dominique que había cedido ante una pócima para dormir, el estuvo un par de minutos ahí observandola y antes de partir beso la mejilla de la pelirroja, luego partió y no la volvió a ver hasta finales de aquella semana.
Al estar realizando los EXTASIS no había podido volver a chocar con la pelirroja, hasta aquella tarde.
El rubio caminaba de forma cansada hacia las orillas del lago, el ambiente estaba cálido y se dejo caer al lado de un arbol, clavando su mirada en el lago que rodeaba el castillo, paso unos minutos ahí cuando escucho una voz a su espalda, el se giro y contemplo a Dominique de pie, ella se sentó sin esperar invitación y le sonrió.
-Hola Malfoy -dijo la pelirroja acomodando su cabello-
-Dominique -dijo el rubio sonriendo y hecho su cabeza para atras- ¿Qué tal sigues? -pregunto mirandola de reojo.
-Mucho mejor -dijo ella, aun sin dejar de sonreírle- gracias por todo -comento y sin pensarlo dejo caer su cabeza en el hombro de Scorpius, el la miro y asintió, se encontraba cómodo al lado de la pelirroja y no haría nada para apartarla de su lado.
-No ha sido nada -dijo el y deposito un beso en la frente de la pelirroja- nos has dado un buen susto -finalizo, notando el rubor en las mejillas de Dominique. Se quedaron en silencio de aquella forma, hasta que escucho un suspiro provenir de la pelirroja, el la miro - Algo anda mal? -sugirió con incertidumbre.
-Para nada -mintió ella, pensando en lo absurdo que sonaría que ella, Dominique Weasley Delacour, le dijera a el que lo había llegado a querer, que no sentía la simple atracción física de días atrás, pero que por su familia, en especial por su prima Rose, tenía que guardarse todo aquello.
-Esta bien -el asintió y respiro hondo antes de hablar, para el rubio era difícil expresar lo que sentía -Dominique, tu -comenzó a hablar y apoyo la cabeza contra el tronco del árbol, ella lo escucho de forma atenta, sonrió de lado al ver que se frustraba, se levanto, y sin pensarlo deposito un suave beso sobre los labios de Scorpius, sabiendo que hacia mal, pero no lo había podido evitar. El rubio se sorprendió al sentir los labios de la pelirroja, pero sin dudarlo correspondió el beso, al apartarse debido a la falta de oxigeno, no pudo evitar reír, ella estaba sonrojada y estaba a punto de replicar y el coloco un dedo sobre sus labios- No ha sido un error -dijo y ella se quedo callada, observandolo con aquellos ojos azules.
-Si lo ha sido -contradijo Dominique luego de unos minutos y se puso en pie, comenzó a caminar alejandose de aquel lugar. Scorpius sin perder tiempo camino atrás de ella, hasta que le dio alcancé, tomandola del brazo y haciendola parar.
-No ha sido un error -reafirmo el y antes de que ella pudiera replicar el la callo, besandola, ella se resistió en un principio y luego movió sus labios contra el.
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¡Hola!
Bueno lo prometido es deuda, aquí les traigo el siguiente capítulo, espero les guste y me dejen sus reviews, haciendome saber que les parece.
Les agradezco a quienes tienen la historía en Fav y la agregaron a sus alertar, también a todos los que la leen y me dejan sus reviews.
Dejen sus reviews y espero lo disfruten.
