V. Una respuesta.

El Sol había dado poco a poco sobre los cuerpos de ambos, esto lo había hecho despertar, sintiendo luego de un par de minutos los movimientos del cuerpo que reposaba sobre el, aquella pelirroja que la noche anterior había sido suya, una sonrisa se dibujo en su rostro, mientras comenzó a acariciar la espalda desnuda de ella, los dos se quedaron en silencio por un momento, ambos recordando lo vivido hacia algunas horas, la sonrisa del rostro de Scorpius no se borró, ni dudo en ningún momento.

Ella era tan fuerte como aparentaba, pero con una pasión en su interior que era excitante, una pasión que la noche anterior había sido expuesta y llevada a sus limites, si aquello era posible.

Un carraspeo hizo que Scorpius abandonara sus pensamientos y clavara sus grises ojos en los azules de ella, se veía hermosa de aquella manera, una belleza que solo ella poseía ante los ojos de el, no había nadie que se le lograra comparar.

Al entrar en su habitación la pelirroja tomo unas prendas para el viaje de regreso y sin darle tiempo a que le hicieran preguntas se encerró en el baño, el agua caliente resbalaba por su cuerpo y ella se relajaba, cerrando sus ojos y recordando las sensaciones que el rubio le había provocado aquella noche, sensaciones que no había podido tener con ningún otro hombre. Respiro hondo al momento que cerró la perilla y decidió arreglarse.

Sabía que al salir las preguntas comenzarían y no deseaba responder a nada, terminó de cepillar su cabello, que caía en una cascada ondeante en su espalda, llevaba un vestido de color rosa coral, con una falda floreada, unas plataformas a juego y una peineta en su cabello, en su rostro no había señal de la noche anterior, ni en su apariencia, sin poder evitarlo una sonrisa se dibujo en su rostro, recordando la noche recién pasada y como las palabras entre ambos sobraban. Termino de arreglarse y fue a su habitación, al solo cruzar la puerta sintió un par de miradas fijas en ella, no medio palabra y fue a su baúl, a guardar las ultimas cosas que quedaban fuera.

-Los carruajes ya nos esperan -escucho la voz de Rose a sus espaldas y se giró asintiendo, tomo su bolso y con una ultima mirada a su dormitorio, dio una silenciosa despedida a aquel dormitorio en el cual había vivido por 7 años.

Sintió el apretón en su brazo y miro a Charlotte a su lado y le sonrió -Esta molesta porque le ganaste -comento su amiga, mirando fijamente a Rose que iba por delante de ellas -En lo personal opino que lo merecía, siempre se creía superior a todas y tu mon cher le has demostrado que no es así -agrego en tono divertido, mientras ambas cruzaban la sala común.

Entro en su habitación, todos estaban terminando de vestirse y al parecer el no era el único que iba llegando en aquel momento, dedico un segundo para mirar a su alrededor y luego se dispuso a colocar la ropa para el viaje y terminar de acomodar su baúl.

Sin decir mas los 5 chicos abandonaron la habitación en la cual habían convivido por los pasados 5 años, dirigiendose a la escalinata que debían subir para abandonar la mazmorras, las risas y las bromas nacían entre ellos y los empujones amistosos.

Al llegar a la escalinata principal vieron que ahí ya se encontraban los carruajes listos para llevarlos a la estación, los alumnos bajaban riendo, y aquel grupo de muchachos se quedo parados, tres de ellos comenzaron a bajar y el rubio miro a su mejor amigo.

-Nos vemos en el tren -anunció Scorpius, mirando como sus amigos se alejaban, en el rostro de muchos de ellos se planteo la duda, pero conocían muy bien al rubio como para preguntarle a que se debía aquello.

Los minutos pasaron y los alumnos seguían pasado, un par de alumnos de primero casi logran derribar al rubio, pero el continuaba en su espera, recibiendo miradas indiscretas, que se preguntaban el motivo de que Scorpius Malfoy estuviera esperando algo al pie de las puertas principales. Las risas llegaban y el rubio giro en sus talones con cierta impaciencia de su parte, cuando ciertos destellos pelirrojos fueron captados por sus ojos, el se giro inmediatamente y la pelirroja que esperaba bajaba sonriendo y conversando de manera animada, las amigas de ella pasaron de largo, pero ella se quedo de pie a pocos pasos de el, una sonrisa se dibujo en el rostro de el y acorto la distancia entre ambos.

-Prometí esperarte -dijo mirandola fijamente y sintiendo las miradas indiscretas, pero sin darles mayor importancia.

-Y yo prometí una respuesta -dijo ella mirandolo fijamente y respiro hondo, Scorpius la miro atentamente, anhelando aquella respuesta, aunque sabía que para que ella se encontrara ahí frente a el, su respuesta era positiva, en cambio de palabra sintió la mano de Dominique rodear la suya y ejercer una presión, antes de desintegrar cualquier distancia y fundir sus labios en un beso, un beso sin temores, sin prejuicios, un beso de el uno para el otro.

8 años después.

Los rayos de sol ya se filtraban en la habitación, los cabellos pelirrojos, se encontraban esparcidos de manera desordenada sobre el pecho del rubio, ninguno de los dos se inmutaba, no daban señales de despertarse pronto.

Luego de un par de minutos, aquella paz que reinaba en aquella habitación, fue interrumpida por unos débiles llantos que llenaban la habitación, la pelirroja se removió y luego se sentó, respiro hondo, salió de la cama y busco la bata y se la coloco, mientras caminaba hacia la cuna que estaba cerca de la cama, una pequeña bebe lloraba en su interior, pero el llanto ceso al momento que Dominique la tomaba en sus brazos.

-Ya princesa, mami esta contigo -dijo la pelirroja acariciando la mejilla de la pequeña y colocando el biberón que descansaba en la mesita de noche entre los labios de la pequeña, la miraba con devoción y amor, mientras se sentaba en la cama, acomodandola entre sus brazos.

La pequeña miraba fijamente a su madre, y la pelirroja pasaba su mano sobre la cabeza de ella, peinando los mechones castaños de su hija. Dominique sintió unos brazos rodearle y luego unos besos por su cuello.

-Has madrugado -susurro Dominique, aún con su mirada fija en su pequeña y una sonrisa en su rostro.

-Feliz navidad -susurro el en su oreja y giro el rostro de ella para besarla, ella sonrió contra sus labios y lo beso, con aquella pasión y aquel deseo que nunca se terminaría.

Las horas pasaban, y la pequeña familia se preparaba para partir, Dominique jugaba con la pequeña Isabelle en sus brazos, y Scorpius las miraba a ambas con amor y devoción, pensar que había costado tanto para que aquella pelirroja fuera suya, pero una vez que lo fue, no hubo poder que lograra separarlos y 8 años después ahí se encontraban, el uno junto al otro, al lado de su pequeña hija que apenas y tenía 1 mes de haber nacido.

-Llegaremos tarde si te quedas ahí -dijo ella prestandole atención por vez primera y sonriendole, el avanzo a ella y dejo un corto beso en sus labios -Te he repetido mil veces que nadie te matara, ni te lanzaran un cruciatus -dice ella en forma de broma y luego ríe.

-Aún recuerdo cuando tu hermano lo intento -dijo el mirandola y tomando la capa de viaje, de su ahora esposa, y colocandosela en sus hombros, para luego tomar la suya.

Flash back.

-¡NO!- se escucho el grito que lleno la estancia de la casa, Dominique cubrió sus oídos, para protegerlos del grito de su hermano y padre a la vez, si ellos reaccionaban de aquella manera, no desea imaginar la reacción de el resto de su familia, todos excepto Albus, tendrían una reacción similar.

-Soy mayor, puedo elegir con quien estar, lo que quiero hacer, y no tienen porque hacer o decir nada, porque soy mayor y libre de hacer mis propias decisiones- expreso de manera cansada, llevaban horas en lo mismo, y ellos se dedicaban a decir que no, que aquella relación no podía existir, el rubio estaba sentado a su lado, y ella sostenía su mano, le había advertido como reaccionaría su familia, pero el había insistido que no habría nada, ni nadie que lograra apartarlo de ella.

Lo que vino a continuación nadie lo pudo predecir, Dominique se había puesto en pie de un solo golpe y Victoire había hecho lo mismo, Fleur se acerco corriendo y su padre, Bill, se había quedado estático, Louis se encontraba de pie, con la varita en alto apuntando directamente a Scorpius.

Fin flash back.

-Ha pasado mucho tiempo ya -dijo Dominique besandolo de forma lenta y tomando su mano, para desaparecer juntos y ir a la comida de navidad en la madriguera.

Y aquello era verdad, habían pasado ya 8 años desde que ella había decidido arriesgarse para estar a su lado, sus familia se había dividido en dos cuando aquello paso, los que apoyaban a Dominique y los que no, Roxanne, Lucy, Molly, Victoire, Lily, Albus, Hugo, habían estado de su lado, mientras que Rose, James, Louis y Fred, habían estado en contra, los tres últimos por sobreprotectores, mientras que Rose por los sentimientos que poseía por Scorpius, pero nada de lo que hicieron o dijeron hizo que Dominique cambiara de opinión, con el tiempo todos lo terminaron de aceptar y Scorpius había terminado siendo un miembro mas de la familia Weasley.

Por parte de la familia del rubio, se enfrento a algo igual, su padre paso unos meses sin dirigirle la palabra, mientras su madre lo apoyaba, pero al igual que con la familia Weasley, había terminado por aceptarlo, recibiendo a Dominique.

Los años habían pasado, ellos dos se habían pasado y hacia un mes, recibiendo a su primer hija, Isabelle Malfoy, la primera mujer en nacer en la familia Malfoy en muchas generaciones, y la alegría de ambos, le mezcla perfecta con aquellas pequeñas pecas que decoraban su rostro, sus ojos de aquel tono gris igual a su padre, su piel de aquel tono crema como el de su madre, y su cabello que en lugar de ser pelirrojo o rubio platinado, había sido de aquel tono castaño rojizo. Juntos eran felices, juntos el fuego de ella era aplacado por el, juntos se fundían en uno y a pesar de ser tan diferentes, eran el uno para el otro y con el paso del tiempo ninguno de los dos se imaginaba separado del otro.

Y de aquella manera, Dominique agradecía día a día haber aceptado la propuesta de el.

"Te esperare en la entrada, si decides estar a mi lado, sin importar lo que los demás piensen o digan, estaré ahí para ti, pero si no pasa de largo, sin decir o hacer algo"

Aquellas palabras que ella aún recordaba con una sonrisa en su rostro y su mejor decisión había estar junto a el y que no les importara los demás, solo lo que ellos sentían.

Bueno, hemos llegado al final de este ff, se los admitiré me encanto, amo la pareja y les agradezco a todos ustedes por leer y sus reviews a quienes los han dejado, también sus alertas y sus favs, de verdad me han hecho feliz.

Pronto vuelvo con otro fic de mi amada Dominique.

Espero nos leamos pronto y muchas gracias por todo.

Un ultimo review para saber que tal les pareció no vendría mal.