¿Repetimos?

Cuando Harry fue a cenar esa noche, nada tenía importancia para él. Le daba completamente igual estar solo en la mesa de Gryffindor, le daba igual que Ron no le hablase, le daba igual que la escuela entera le odiase, le daba igual morir en el Torneo. Solo un pensamiento rondaba su mente. Draco, siempre Draco.

Y su estado de ensoñación, no pasó desapercibido a la mañana siguiente para su inteligente mejor amiga, que mientras desayunaban en el Gran Comedor, intentó averiguar que le ocurría al moreno, que parecía de todo, menos disgustado, como últimamente se le había visto.

-¿Harry, se puede saber que te pasa?...es como si te hubiesen hechizado con la Imperius y estuvieras en otro mundo.

El aludido levantó la vista de su intacto tazón de gachas, lanzó una mirada a su alrededor y como de costumbre estaba más apartado del resto de los leones, observó a su amiga y se animó a contarle-bueno...es que ayer pasó algo que...no se si deba decirte...

-Algo bueno supongo- el chico asintió- me alegro de verte más animado Harry, sea por lo que sea, no hace falta que me lo digas si no quieres- y la pelicastaña dio un bocado a una de sus tostadas con mermelada de fresas.

-Es que no sé qué puedas pensar de mi después...- Harry volvió a bajar la mirada con cierta tristeza y tomó una cucharada de gachas desganado.

-¿Tiene que ver con Malfoy?- el moreno casi se traga el cubierto y Hermione empezó a reírse irremediablemente-acerté-susurró.

-¿Por qué nombras a Malfoy?-la cara del chico estaba completamente roja.

-Porque no soy tonta Harry, yo me fijo en las cosas- y le guiñó un ojo divertida-me he dado cuenta de como le miras 'disimuladamente' cada vez que anda cerca, si he de ser sincera, no comencé a percatarme, hasta los Mundiales de quidditch, me pareció muy raro cuando lo llevaste con nosotros, siendo que a él no le iba a pasar nada y salí de dudas, la noche en que llegaron los de Durmstrang y los de Beauxbatons y Ron habló de lo guapa que era Fleur...porque dijiste, en Hogwarts hay personas que están muy bien, en ese momento no pude evitar reírme, porque te salió solo, creo que ni te diste cuenta, por lo que estaba claro que te gustaba alguien, até cabos y pensando en la vez que cogiste a Malfoy cuando fue transformado en hurón, con la cara de preocupación tan grande que mostrabas, sumado a que te pusieras con el de pareja para cuidar al escreguto cuando se supone que os lleváis mal...salta a la vista.

-¿Tan evidente es?¿lo sabe más gente?- la cara del moreno era de auténtico terror.

-Tranquilo, no lo creo, para el resto del colegio sois los eternos rivales, ni se les pasaría por la cabeza llegar a imaginarlo-la chica tenía mucha razón, la escuela entera estaba demasiado preocupada odiándole como para fijarse en eso-¿y puedo saber qué pasó que te puso tan contento?.

-Pues...-le daba mucha vergüenza, una cosa era alegrarse por lo sucedido, y otra, era dársela a conocer al mundo-le besé.

A la pelicastaña se le cayó la tostada en el plato y le miraba estupefacta-¿co...como fue eso?

-Ayer cuando me fui de clase de Pociones a sacarme las fotos para El Profeta, me encontré con Rita Skeeter- la chica hizo una mueca de desagrado-y empezó a hacerme una entrevista, pero todo lo que yo decía ella lo escribía como le venía en gana y encima eran puras mentiras, me acabé enfadando y me marché de allí furioso, pero ella me siguió, no sabía donde meterme, hasta que llegué a un pasillo...como decirte...donde había parejas besándose...

-Ah si...he oído hablar de ese corredor...los profesores no pasan por allí y los alumnos aprovechan para dar rienda suelta a sus...pasiones, es un buen atajo a la biblioteca, si tienes mucha prisa -Hermione se había sonrojado ligeramente, estaba claro que ella había cruzado por allí alguna que otra vez.

-A mi se me ocurrió entonces, coger a la primera chica que pasara y besarla, para que Rita no se fijase en mi y me dejase en paz, tal vez un plan muy cogido por los pelos, pero en ese momento no se me ocurría nada mejor, porque no me dejaba tranquilo, pero en lugar de una chica, fue Malfoy quien apareció, y aunque el primer beso no me gustó, ya que pensaba que era cualquiera...el segundo Hermione...ese fue inolvidable- Harry volvió a subir a las nubes.

-¿Lo besaste dos veces?

-Rita reapareció y no me quedó alternativa...

-Bueno...al menos lo disfrutaste- la chica sonrió- tuviste suerte Harry, pero no te fíes de Malfoy aunque esté más suave.

-Quiero repetirlo Hermione, quiero besarle de nuevo, y estoy pensando en pedírselo...

-¡¿Qué? ¿estás loco Harry? es Malfoy, se burlará de ti y ...a saber que hace- la cara de pavor de la morena no se podía disimular.

-No hará nada Hermione, Draco jamás haría público nuestro beso...nunca se rebajaría a eso- la mirada del ojiverde se tornó triste por momentos- pero, sé que a él le gustó, me correspondió, no fui el único que disfrutó ese beso, quizás si le pido hacerlo de nuevo, él acceda...no sé, pero es que lo necesito de verdad-la chica empezó a reírse-¿qué?

-Acabas de llamarlo Draco- puntualizó- y tienes razón en lo de que siempre será un secreto...te importa mucho Malfoy ¿verdad Harry?

-Creo que le amo Hermione- la profunda sinceridad en los ojos verdes, le hizo cambiar de actitud a la pelicastaña.

-Entonces Harry, haz lo que te diga el corazón, no seré yo quien te juzgue, si lo necesitas...hazlo.

Harry sonrió ampliamente, contar con el apoyo de su mejor amiga en lo que se proponía hacer, y el hecho de que ésta ya supiera acerca de sus sentimientos y no lo repudiase, le llenaron de alegría y determinación. Esa noche, actuaría.

Apenas pudo probar bocado en la cena. El estómago se le retorcía del intenso nerviosismo que le invadía. Durante el día casi no había visto al rubio, y pensaba apenado que éste le estaba evitando, lo que le hacía perder las esperanzas de conseguir lo que se había propuesto repetir. Y como no tenía nada que hacer, y tras un leve vistazo a Ron, que hablaba animado con Seamus, a varios metros de donde él estaba, se retiró del Gran Comedor.

Fue a su dormitorio y esperó todo lo pacientemente que pudo a que fuera medianoche.

A las doce en punto, y oyendo las respiraciones acompasadas de sus compañeros de habitación, ya profundamente dormidos, Harry se levantó sigiloso, cogió la capa de invisibilidad que permanecía escondida bajo su almohada junto al mapa del merodeador, y salió de allí.

Por fortuna, esa misma tarde, con la susodicha capa, había logrado escuchar la contraseña de las serpientes y no le supuso ningún problema poder entrar en su sala común, que a esas tardías horas, estaba completamente vacía. Harry sacó el mapa y encontró a Draco, inmóvil, lo que significaba claramente que dormía, y al parecer sus compañeros de habitación, eran Crabbe, Goyle, Blaise y Theodore Nott. Chicos con suerte, pensó.

Cuando llegó a la puerta del dormitorio del rubio y compañía, giró el pomo y abrió, provocando un leve quejido de bisagras, que no fue percibido por los que allí dormían. Los ronquidos de Crabbe y Goyle inundaban el lugar. Y el moreno se acercó con sumo cuidado a donde Draco permanecía tumbado, respirando con calma. La leve luz que emanaba de su varita le permitió distinguir con mayor claridad todo lo que le rodeaba, y Harry sacó su otra mano y zarandeó ligeramente por el hombro a Malfoy, que despertó sobresaltado.

-¿Qué...?- dijo adormilado, Harry dejó al descubierto su rostro- Potter...¿qué quieres?¿como has entrado?-el rubio echó un vistazo a su alrededor asustado.

-Necesito hablar contigo Malfoy, ven por favor-el moreno inconscientemente le tendía la mano.

-Estás loco Potter...-Draco ignoró la mano que le ofrecía y se levantó. Llevaba puesto un pijama de seda verde oscuro, con botones blancos. Cogió su varita de la mesita de noche. Se colocó una túnica negra encima y tras el ofrecimiento mudo de Harry, ocupó un sitio a su lado bajo la capa.

Caminaron por la escuela. Malfoy se dejaba guiar, aunque se le notaba algo nervioso. Sujetaba su varita con fuerza, desconfiado, por si aquello era una especie de trampa de su archi enemigo. Y Harry temblaba ligeramente. Estaba convencido del rechazo que sufriría, pero quien no arriesga no gana. Hasta que llegaron a una puerta familiar para el moreno, en la cuarta planta y entraron en un aula en desuso y polvorienta. Una vez en el interior, se quitaron la capa.

-¿Qué lugar es éste Potter?-el rubio contemplaba con desagrado la habitación.

-Aquí solía venir el primer curso, había un espejo especial que me gustaba ver antes de dormir...pero nunca viene nadie y quería hablar a solas contigo- Harry colocó la capa doblada sobre un desvencijado pupitre.

-Esta bien, ¿por qué me has sacado de la cama a estas horas? espero que sea importante-el ojigris se cruzó de brazos y movía con nerviosismo el pie izquierdo.

-Quería preguntarte una cosa-al moreno empezaron a sudarle las manos y notó que la boca se le secaba-el be...beso, el beso que nos dimos ayer...-se sonrojó intensamente y desvió la vista de Malfoy-¿te gustó?

Draco se sobresaltó-¡por supuesto que no, Potter!, menuda tontería, me has hecho perder el tiempo, maldita sea ¿a que viene esa pregunta tan estúpida?-siguió añadiendo un par de improperios más mientras se dirigía de vuelta a la puerta, pero antes de alcanzar el picaporte, se detuvo en seco y se dio la vuelta volviendo su vista hacia el moreno-espera...¿a ti te gustó?-empezó a reírse.

-¡No!-se defendió Harry- para nada es solo que...-las risas del ojigris seguían-vale...lo reconozco, me encantó...

Las carcajadas cesaron en el acto. Se miraron por unos instantes.

-No me sorprende Potter, al fin y al cabo fue conmigo...pero no me esperaba que lo reconocieras...¿eso es todo?

-Quisiera repetirlo...si tú quieres...-le temblaban las piernas y sentía que podía desplomarse de un momento a otro al suelo.

-¿Repetir?- la cara del rubio parecía sopesar la información-bueno...supongo que no pasa nada porque esto no va a salir de aquí- Harry esbozó una enorme sonrisa-y sobra decir que de puertas afuera, seguimos llevándonos como siempre, no va a cambiar nada, solo por darnos el lote de vez en cuando-añadió el chico con seguridad.

-¿De vez en cuando?¿lo haremos más veces?-el ojiverde se sorprendió.

-¿Solo quieres hacerlo hoy?

-No claro...cuando quieras- Harry se acomodó las gafas con inquietud y carraspeó la garganta.

El ambiente se volvió tenso. El moreno jugaba con sus dedos sin apartar la vista de ellos y sintió como el Slytherin se alejaba de la puerta y se acercaba a él, acelerando su pulso.

-Esto también nos permitirá practicar Potter, para el futuro- Malfoy por su voz también denotaba cierto nerviosismo-cuando estemos con otras personas, así que supongo que no hay mal que por bien no venga.

Lo de las otras personas no sentó nada bien a Harry y se le formó un nudo en el estómago-tienes razón-logró decir, molesto-¿cómo empezamos?

-Tú sabrás...eres el experto asaltabocas- el rubio se ruborizó, y el ojiverde no se lo pensó demasiado y actuó.

Harry estaba muy ansioso. No dejaba de pensar en probar esos labios nuevamente y la fortuna quiso, que se le ofrecieran por voluntad propia.

La boca del rubio tenía un ligero sabor a hierbabuena, seguramente por la pasta de dientes, y el agradable aroma de su cuerpo, volvió a inundar las fosas nasales de Harry, extasiándolo. Era muy dulce, una mezcla entre vainilla y miel. Esta vez, el moreno pidió permiso para entrar en la boca del otro, y con la punta de su lengua, rozó el labio inferior de Draco, que le permitió el paso sin objeciones.

Las manos del Slytherin sujetaban con decisión la nuca de Harry, y una de las del moreno, hacía lo propio en la cintura del ojigris, mientras la otra, se entrelazaba en los sedosos cabellos dorados. Ambos tenían los ojos cerrados, se dejaban llevar, mientras sus respiraciones se iban acelerando.

Los besos comenzaron siendo profundos, volvían a inspeccionarse el uno al otro sin descanso, tímidos, pero deseosos, saboreando la apetecible saliva del contrario, hasta tornarse en besos apasionados, donde ambas lenguas se encontraban y entrelazaban como en un brioso baile. Cuando el aire les faltaba, se separaban levemente, agitados, pero rozando suavemente sus labios hinchados, con temor a demasiada separación, en tiernos y castos besos. Las mejillas de ambos estaban sonrojadas y la luna era la única luz que les permitía distinguirse en la oscuridad.

Harry ardía en deseos de confesarle al rubio sus sentimientos, entre alguno de los besos que se estaban dando, y acallar cualquier queja que saliera de la boca del otro con sus labios, si éste le replicaba. Pero no se atrevía. Lo que estaba viviendo era demasiado maravilloso como para destrozarlo. Si le contaba a Draco lo que sentía por él, seguro éste se escandalizaría, le rechazaría y no querría saber nada de él jamás. Decidió que era mejor callar, no quería perder la extraña especie de amistad que últimamente había labrado con el Slytherin, ni ese increíble contacto que estaba viviendo y que reviviría en continuas futuras ocasiones. Aguantaría de ese modo, todo el tiempo que fuera capaz de soportar, porque su amor por el rubio era tan grande que se conformaba con lo que fuese, siempre que tuviera que ver con él.

Tras un largo rato de apasionado contacto oral, Malfoy dio el alto.

-Mejor lo dejamos por hoy Potter, es tarde y tenemos clase a primera hora- un ligero gruñido involuntario de molestia salió de la garganta del Gryffindor-¿repetimos mañana a la misma hora?

-Claro- el ojiverde intentaba regular su respiración- vamos, te acompañó a la entrada de tu casa- hizo ademán de ir a coger la capa, pero la voz del rubio le detuvo.

-No es necesario Potter, me voy- y anduvo hacia la puerta mientras se colocaba un poco la cabellera rubia.

-Pero Filch te puede pillar y...

-Soy una serpiente, Potter, sé como evadir al conserje- soltó una pequeña risa y abrió la puerta y se marchó, dejando a Harry solo en su nuevo lugar preferido de la escuela.