Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, pero toda esta paranoya y la mayoría de los personajes que salen aquí han salido directamente de mi sádica y morbosa imaginación xD
¡Gracias por los reviews! Espero que os guste este fic tanto como el anterior =) Y la identidad de Karasu, como ya quedó claro en el anterior capi, ni él la sabe xDD
¡Oooh, misterio misterioso! Nah, es evidente v.v
Bueno, aprovecharé estos días que aún no tengo instituto para colgar capítulos ^^
Gracias otra vez por seguir leyendo mi basura ;-)
Cap.2: ¿Qué es real?
Camino hasta el instituto, en el que llevo dos años, ya que me subieron un curso cuando era pequeño, ¿prodigio? Bueno, a cualquiera que sepa sumar le llaman así hoy en día...
-¡¡Karasu-kuuun!!
Finjo estar centrado en la música y no haberla oído. Me giro justo antes de que salte sobre mi espalda.
-¿Por qué no me dejas en paz?- la sujeto por los brazos antes de que vuelva a intentar abalanzarse sobre mí.
Me responde con una amplia sonrisa llena de ilusión. La miro fijamente a los ojos, pero, al contrario que con el resto del mundo, no consigo asustarla.
Al final me aparto de ella y vuelvo a darme la vuelta, con intención de ignorarla, como siempre.
Acabamos caminando juntos, en completo silencio.
Entramos a clase y se sienta a mi lado, como lleva haciendo desde que entré en el instituto. Ana, trece años, un poco más baja que yo, pelo negro tintado y mechas moradas, ojos castaños, creo. No habla demasiado pero cuando lo hace es imposible callarla, además, me acosa y se empeña en que la llame Ayumu, es una otaku empedernida, supongo que por eso se me pega tanto.
Termino el examen a la media hora y se lo entrego a la profesora, que me sonríe.
El de Ana está en blanco, suspiro desesperado, ¿cómo se puede dejar un examen en blanco?
Se sienta a mi lado y pega su mesa a la mía.
-Ayer te vi en la biblioteca.- sonríe.
¿Me vio? Vaya, que raro, no me di cuenta... Espera, ¿ha hablado? Oh dios, la que me espera...
-¡Estabas viendo una página de Naruto! ¡Sabía que en el fondo eras tan friki como yo! ¡Por fin salió a la luz tu parte japonesa!
Exhalo aire lentamente.
-¿Qué tiene que ver eso con ser friki? ¿Todos los japoneses tienen que amar el anime? ¡Eres tan odiosa como los demás!- le espeto, irritado, así seguro que se calla para el resto del día.
Me mira con ojos lloroso, inmediatamente me siento terriblemente culpable. Sin embargo, no digo nada.
Baja la mirada y vuelve a ponerse mirando hacia el frente. Suena el timbre, se levanta antes que yo y se marcha con paso acelerado.
Sí, sin duda soy un genio... La única persona que no me teme ni me odia y la tengo que tratar así...
"¡Idiota! ¡Idiota, idiota, idiota! ¡¿Cómo puedo ser tan idiota?!" me regaño una y otra vez mientras vuelvo a casa con prisa, no he comido nada desde ayer por la mañana y me muero de hambre. Dios, el dolor de cabeza me va ha matar algún día...
Avanzo dentro y escucho ruidos en la cocina. Me quedo de piedra en el marco de la puerta de la sala.
Mi madre esta en el suelo, inerte y cubierta de sangre.
Soy incapaz de mover un músculo ni de articular palabra.
-Nadie quiere ver esta escena..., ¿verdad?- susurra una voz en mi segundo idioma a mi espalda.- Tú puedes salvarla, Ka-ra-su...
La habitación se llena de las oscuras aves, pero yo soy incapaz de apartar la vista del cuerpo sin vida de mi madre.
-¿Quién...?- murmuro, aún sin dejar de mirar al cadáver.
Me giro lentamente, pero sólo encuentro más cuervos. De pronto una fuerza me empuja contra la pared. Unos ojos rojos pero idénticos a los míos me miran fijamente. No, esto no puede ser real, me estoy mirando a mí mismo.
-Estúpido hermano gemelo...- murmura la voz del sujeto que me acorrala contra la pared.
No entiendo las palabras que me dirige, los latidos desenfrenados de mi corazón me impiden escuchar nada más.
Se aparta un poco de mí, yo trato de empujarle pero me coge del brazo y me lo retuerce hasta pegarlo a mi espalda. Sonríe con malicia.
- Gin'iro, es suficiente.- le regaña una sombra detrás de él.
No veo nada entre las aves que me dan nombre. El que parece mi reflejo gruñe y me suelta. Recupero el aliento, no me había dado cuenta de que he estado sin respirar todo el tiempo. Observo mejor a mi agresor; su cara es idéntica a la mía, salvo por los extraños ojos escarlata con tres comas negras alrededor de la pupila; el pelo le llega por encima de los hombros, y las greñas que le caen a los lados de la cara son mucho más largas que las mías.
-No me des órdenes.- gruñe, mirando a la sombra por el rabillo del ojo.
Su voz también es parecida a la mía, ahora que puedo pensar con algo de claridad. Vuelvo a mirar a mi madre, no, esto no es real. Una energía que ignoraba poseer emerge desde dentro, tengo que huir de aquí. Algo dentro de mí explota, haciendo que esa extraña energía me rodee, dispersando la escena como una luz que acaba con las sombras.
Caigo al suelo de rodillas, respirando agitadamente. Aquí no hay nadie: ni mi reflejo, ni la sombra, ni mi madre muerta.
Suspiro aliviado y escucho como unas llaves abren la puerta.
"Gracias a dios...", pienso poniéndome en pie.
-¿Karasu?- me llama.
Me acerco a ella, tratando de aparentar que no ha pasado nada. Le ayudo con las compras y las llevo hasta la cocina. Rompo el silencio tras un rato.
-No era necesario que compraras nada, pensaba hacerlo yo más tarde...- murmuro.
-Pues ya no tienes que hacerlo- trata de sonreír, pero, como siempre, no le sale.
Sacude la cabeza y aparta la mirada.
-Bueno, voy a hacer la comida.
Sonrío levemente. Por lo menos, hoy no estoy solo.
Poor Karaasu v.v
Mucha paranoia, ya se ha visto xDD (Y lo que queda...)
Por cierto, Ana/Ayumu se supone que es una hija inventada que le he sacado a una amiga xDDD (¡Lau-chan!) Pobrecilla, se supone que la tendría con 17 años o.O Soy cruel hasta con los personajes reales v.v Y el padre es una paranoia muuuy grande xDD
Bueno, no me enrollo más (Siempre lo hago... v.v)
Ah, y decir que este fic contiene algo de filosofía que no siempre tiene que ser la mía =P
En fin, eso viene bastante más tarde v_v
Que el Dios Cuervo te guíe
