Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, pero toda esta paranoya y la mayoría de los personajes que salen aquí han salido directamente de mi sádica y morbosa imaginación xD
Atención: Puede contener spoilers si no sigues el manga
Un capi más, y algo de depresión v.v ... Sólo dos reviews... :(
Y cada vez que me dejan pocos reviews Karasu se hace más emo... hasta que acabe suicidándose. ¿Podréis vivir con eso sobre vuestras consciencias, eh? ¡¿eh?!
Meditad sobre ello -.-
Ah, gracias a Xymee (primera fan oficial de Karasu =D, ya que yo no cuento xDD) y OnlyaZ (bah, los "misterios" están claros ;D ) Si no llegan a dejar sus reviews dejo oficialmente el fic v_v De vosotros depende la vida de Karas-chan =S
En fin, este capi es la mierda y sólo subraya más que la vida de Karasu apesta xD (Seh, tan sádica como siempre xD) Peero, el trozo final desvela varias cosas...
Disfrutad ^^
Cap. 4: Esperanza contra razón
Dejo la mochila en el suelo y saco mi mp3 para conectarlo al puerto USB, necesito localizar al tal Kishimoto. ¿Cómo voy a hacerlo? Sinceramente, ni idea. Es la primera vez en mi vida que tengo un plan irrealizable, pero peor es no tener plan, ¿no?
Intento cerrar el maldito bolsillo delantero de la mochila, que es donde llevo el mp3, ¿cómo me lo acabo cargando todo? Siempre procuro tratar las cosas con cuidado…
-¡Kaarasu-kuun!- se sienta en la mesa de al lado.
-¿Qué quieres?- pregunto concentrándome en la pantalla, sin mirarla a ella.
-Mira.
Obviamente no obedezco, no me importa lo más mínimo lo que quiera enseñarme. La portada de un manga tapa el monitor, sujetado por la mano de Ayumu.
¿Qué…?
-¿No me digas que no es como si te estuvieras mirando en un espejo?
Aparto el librito.
-Qué si, que se me parece mucho, eso ya lo sabíamos.- vuelvo al ordenador.
-¡Pero mira!
-Que no me importa, joder.- respondo, ya irritándome.
Hace una mueca de dolor.
-Vale… lo siento… yo… quería ayudar…- murmura cabizbaja, pegando el manga a su pecho.
Suspiro.
-A ver...- me vuelvo hacia ella.- Y más te vale que sirva de algo...
Me tiende el tomo, sonriente.
-¡Ana Jones!- exclama el profesor de informática.- ¡Guarda eso o te lo confiscaré!
Dicho y hecho, el manga desaparece de mis manos en un segundo y vuelve a estar en la mochila de la chica. Suspiro de nuevo y vuelvo al ordenador.
-En el recreo te lo dejo.- susurra sonriendo aún.
-Hmp.
Masashi Kishimoto.
Escribo con rapidez el nombre en Google, esperanzado, pero me salen demasiadas páginas para que pueda aclararme. Gruño interiormente y le doy a la primera, que es la biografía, y la leo ávidamente. Nació en la periferia de Okayama, o algo así, vale, guay, pero eso no me dice dónde está ahora.
Entro en todas las direcciones, nada, paso a la página 2, nada, a la 3, 4, 5, 6, 7...
Nada en las primeras 23 páginas. Me echo hacia atrás en la silla, apoyándola en las dos patas traseras y me froto los ojos.
-¿Te ayudo?- pregunta en un susurro Ayumu.
Niego con la cabeza.
-No importa…
-Quiero ayudarte.- insiste con los ojitos brillantes.
-No.- rotundo.
-Demo...- empieza ha hacer pucheros, de esos por los que siempre acabo accediendo.
Pero antes de que diga nada algo empuja la silla, que ya estaba a punto de caerse sola, me agarro a Ayumu para no despeñarme yo también, y me pongo en pie antes de que la silla se rompa en el suelo. ¿Cómo una caída la ha podido romper? Miro en todas direcciones, buscando al culpable, pero no hay nadie suficientemente cerca para que sea posible.
-¿Quién le ha empujado?- pregunta Ayumu, furiosa.
El profesor me coge del brazo con brusquedad y me saca del aula, ante la mirada de una sorprendida clase y una Ayumu a punto de tirársele al cuello. Guau, tengo guardaespaldas.
-A ver, Ka…- se queda a medias, no se acuerda de mi nombre, mejor.- Bueno, niño, vas a tener que pagar la silla que has roto y hacer una visita al director, vamos a llamar a tus padres y te vas a enterar, ¿a quién se le ocurre?
Suspiro.
-Primero: no tengo dinero para pagarla, segundo: mi madre está fuera trabajando y tercero: no he sido yo.- puntualizo, mirando al cabreado profesor sin un ápice de miedo, que es lo que supongo que intenta infundirme.
-¡Serás contestón! La vas a pagar, si no está tu madre llamaremos a cualquier otro familiar a cargo y…
-No tengo ningún otro familiar.- le corto.
-¡Tienes que tener otro familiar! No intentes darme el pego, niñato.
-¿Tengo?- pregunto, alzando una ceja.
Vuelve a cogerme del brazo, con demasiada fuerza. Trato de zafarme pero sólo consigo que me apriete más.
-Escúchame, estúpido inmigrante, -¿qué?- si no pagas esto te vas a cagar, ¿entiendes? Hay muchas formas de educar a un despojo de la sociedad como tú.- sisea, acercándose a mí.
A gentuza así no debería permitírsele dar clase.
-Suéltame.- ordeno con frialdad.
-¿Quién crees que eres para darme órdenes?- ríe, burlón.
Le miro directamente a los ojos, intentando transmitir peligro, tal vez asustarle.
Aparta la mirada.
-Que no se vuelva a repetir...
Bingo. Sonrío maliciosamente, para luego poner cara inocente.
-Claro que no.
Entro de nuevo en el aula y sigo con mi búsqueda.
-Uchiha-sama...- murmura aterrada la joven cuando él la empuja.- ¿Qué ocurre?
-No estoy de humor, aparta de mi camino.- le dice fríamente el Uchiha, saliendo de la habitación, con rumbo a la sala común.
-Gin'iro, ¿te preocupa algo?- pregunta una voz detrás de él.
-No.- responde tajante el joven Uchiha, sin darse la vuelta.
-Pues pareces bastante preocupado, hijo.- le contesta la figura en tono conciliador.
El chico gira levemente la cabeza, para mirarle por el rabillo del ojo.
-No te atrevas a volver a llamarme así, no eres mi padre.- gruñe, empezando a enfadarse.
-Yo te he criado, Gin'iro, yo te enseñé todo lo que sabes; soy lo más parecido a un padre que vas ha tener nunca.
-Me da igual, simplemente no me llames así. Yo no tengo padre.- "ni quiero" añade mentalmente.
Quedan en silencio unos instantes hasta que el joven Uchiha se decide a romperlo.
-¿Tienes noticias de algún movimiento nuevo?
-Así que eso es lo que te preocupa...- entiende el hombre.- Tenía que hablar contigo sobre eso.
Finalmente el joven se da la vuelta.
-Habla.- ordena.
Su interlocutor duda unos segundos. Que un crío de doce años le hable así no le resulta precisamente agradable. Al menos, piensa, su antiguo alumno le trataba con algo más de respeto.
-Creemos que él puede haberse infiltrado en la ciudad.- informa.
El menor no parece sorprendido, ni enfadado, simplemente no parece tener emoción alguna.
-Tenemos que actuar deprisa.- apremia su maestro.
El joven Uchiha asiente.
-Tú encárgate del infiltrado, yo me ocuparé del resto.
-¿Tienes un plan?- pregunta el mayor, sin un deje de sorpresa.
-Siempre.- el menor muestra una sonrisa arrogante y se da la vuelta, haciendo que la capa de nubes rojas vuele un poco.
-No deberías subestimarlo.- sugiere el maestro a sabiendas de que su alumno no acepta consejos, para después desaparecer también.
Ooh... intriga... ¡Y hasta algo que tiene que ver con Naruto! ¡¿Cómo es posible que aparezca algo de la serie en mi fic?! ¡¡Es el fin del mundo!!
...
Ya me dejo de gilipolleces v_vU
Bueno, recordar que la vida de Karasu está en vuestras manos ^^
Ah, y que uno de los tres protas morirá al final del fic, ¡muajaja! (¿Eso no ha sido un spoiler?) ¿Y quien son los tres protas? ¡Ah! Sacar vuestras conclusiones xDD (Ni yo estoy segura v__v)
Ale, hasta que nos leamos (copyright Xymee ;P)
Que el Dios Cuervo te guíe
