Disclimer: Naruto es de Kishi y prácticamente toodo de lo que sale aquí es MÍO! Muajaja!

Advertencia: puede contener spoilers del shippuden... o no.


¡He vuelto! ¡Muajaja! Tengo un lío en mi vida privada que sólo Houzuki-Pal-chan sabe ^_^ (Por cierto, ¡ánimo!)

¡¡¡ Gracais por los reviews!!!

Y tienes razón, Xymee, no sé que hago dudando de ti v.v" (Me flagelaré como castigo xD) Por cierto, este capitulo es un poco raro, espero que no so asustéis xD

Me alegro de que te guste, Miaka ^^ También gracias, Kumyko Uchiha y Rushia-chan ^___^ Que la gente lea esto y sobreviva... ¡soy feliz!


Ya no hay esperanza, aunque, si lo pienso bien... yo nunca he tenido esperanzas de nada.

No esperaba que el mundo cambiara, sabía que eso no iba a ocurrir nunca.

No esperaba que un día las cosas fueran a salirnos bien, ni que olvidáramos el dolor de todo lo que hemos pasado.

Todo lo que hemos pasado... tantos años viviendo en un infierno... ¿para qué?

Todo sacrificio ha sido en vano...

Me alegro de no haber tenido sueños nunca, porque ahora los vería romperse.

Ahora que lo pienso, mi padrastro francés tenía razón: moriré como una rata, aunque, al menos, no será en sus manos... ni en las mías.

Y pensar que yo mismo intenté... acabar... con todo...

Yo tenía siete años cuando mi padrastro francés le dio tal paliza a mi madre que estuvo a punto de morir.

Cuando ella estaba en el hospital y los médicos decían que moriría en cualquier momento, yo... no lo soporté. La idea de quedarme solo por completo en la casa de ese monstruo...

Sin duda, prefería morir. Y casi lo conseguí.

Me encerré en el baño y con una lámina de la cuchilla de afeitar... me abrí las muñecas.

Recuerdo el olor a muerte y el color rojo llenándolo todo... Después perdí el conocimiento y desperté en el hospital. Mi madre se recuperó, conseguimos meter en la cárcel a mi padrastro y nos fuimos a Sudamérica.

Por eso es que no soporto que me toquen las muñecas, porque me recuerda que las cicatrices siguen ahí, ocultas bajo las muñequeras negras. Y me siento culpable...

Fui tan cobarde...

Pero ya no importa, esto no es culpa mía. El estar hoy aquí, viendo como la vida se me escapa segundo a segundo... ¿O sí es mi culpa? Yo soy el que ha venido hasta aquí, huyendo de... la protección de Ka-chan...

Ojala pudiera... pedirle perdón...

Hay tantas cosas que jamás podré hacer... Nunca descubriré lo que es estar enamorado, ni hacer algo por mí mismo, tomar mis propias decisiones, conseguir trabajo, independizarme... Nada. Todo lo que recuerdo es oscuridad... y los dos últimos años, algo de luz...

Ha empezado a llover, noto como la lluvia me moja, aunque lo noto muy levemente.

Mis ojos se van cerrando, ignorando mi voluntad de resistir, y de pronto, escucho a alguien corriendo hacía mí, escucho sus pisadas en los charcos.

-¡¡Karasu!!

Intento responderle, pero no puedo, como tampoco puedo mirarla.

Se deja caer de rodillas a mi lado, sobre el charco de sangre que se acumula bajo mi cuerpo.

-¡Por favor, cielo, respóndeme! –exclama desesperada, cogiéndome y tumbándome sobre su regazo.

Apresuradamente, rompe lo que queda de mi camiseta para dejar al descubierto mi pecho, coloca ambas manos sobre mi corazón e, inexplicablemente, noto como si una energía desconocida me fuera llenando lentamente.

Consigo abrir los ojos y respirar otra vez. La miro a ella, y veo que se va poniendo pálida y ojerosa.

-¿Qué estás…?

Tose escandalosamente, y una hilera de sangre cae por la comisura de sus labios.

-No te preocupes, Karasu, ahora todo estará bien… -murmura con voz ronca.

Logro incorporarme, para sujetarla a ella por los hombros.

-¿Ka-chan? –no responde, y se le cierran los ojos. -¡¡Ka-chan contéstame!! ¡¿Qué te pasa?! –la zarandeo con fuerza, pero no reacciona, y se acaba por caer sobre mis piernas.

-Está bien, cielo… Quiero… quiero esto… No voy a perderlo todo otra vez… -murmura con voz débil.

Empiezo a agobiarme de verdad.

-¡No! ¡No puedes dejarme solo!

-Shh, está bien… así está bien… Voy a ver a tu padre… -cierra los ojos del todo, pero no borra su sonrisa.

Es… es la primera vez que la veo sonreír…

Me abrazo a ella.

-¡Yo te necesito más que él! –me echo a llorar enterrando el rostro en su hombro.

-Nunca he podido protegerte... Ahora que te han encontrado... –le cuesta seguir hablando. -...son mucho más fuertes que yo, cielo, tienes que... luchar... ¿de acuerdo?

Niego con la cabeza sin levantarla.

-¿Cómo puedes ser tan egoísta? –sollozo. –Siempre acabas haciendo lo que te da la gana, sin escuchar lo que quiero yo…

No responde. Sacudo la cabeza ¿qué coño estoy haciendo? ¡Mi madre se muere!

Busco con prisa en su bolsillo hasta que doy con el móvil y llamo a una ambulancia.

-Aguanta, ¿vale?

Niega lentamente con la cabeza.

-Coge mi colgante, Karasu... –susurra, para después toser más sangre.

Me seco la cara con la manga, en vano, ya que estoy empapado.

Obedezco, y descubro un anillo colgado a su cuello con un cordón negro.

Es como ese en el que ponía "gin'iro", pero el sello está en rojo y pone "escarlata".

-Es lo único que me queda de él... A parte de ti. –vuelve a sonreír. –Te pareces tanto a él... –cierra los ojos por completo y borra la expresión. –Karasu... vive. –susurra casi imperceptiblemente, y después, silencio.

Asumo el silencio, y lo rompo.

-¡¡NO!! –me abrazo a ella de nuevo sollozando.

Tengo miedo... Tengo... tanto miedo...

Solo. Estoy completamente solo en el mundo...

Lo que pasa después está borroso, todo sucede demasiado rápido.

El sonido ensordecedor de la sirena de la ambulancia y el coche de la policía, gritos de los enfermeros unos a otros, la policía se acerca entre las luces cegadoras de sus coches y empiezan a hacerme preguntas todos a la vez mientras levantan el cuerpo de mi madre y lo llevan a toda velocidad para meterlo en la ambulancia. Intento subir con ella, pero un policía me coge con fuerza del brazo y me lleva en medio de todo el caos a su coche.

Cuando la cabeza deja de darme vueltas me encuentro esposado en el asiento trasero del coche policía.

Pasan las horas en silencio mientras miro por la ventanilla sin entender nada y, finalmente, pierdo el sentido.

***

Abro los ojos con esfuerzo y un extraño pitido de oídos. De pronto una luz me da de lleno en los ojos, pero no puedo girar la cabeza.

-¿Cuál es tu nombre? –pregunta de sopetón una voz desconocida.

-¿Dónde...? –gimo aturdido.

-Contesta a mi pregunta. –exige él.

-Karasu.

Siento un golpe en la cara.

-No me tomes el pelo, parricida.

-¿Parri-...? –recuerdo de pronto todo lo que pasó ayer. -¡¿Dónde está mi madre?! ¡¿Está bien?!

-Aquí soy yo el que hace las preguntas, rata asesina. ¿Cómo te llamas?

-¡Me llamo Karasu!

El interrogador mira a su compañero, que parece estar detrás de mí. Me tira de la silla de un golpe, dejándome boca abajo en el frío suelo. Cuando intento levantarme, el que me ha tirado me pisa la cara contra el suelo.

-¿"Karasu" es tu mote de delincuente?

-¡¿Por qué habría llamado yo a la ambulancia de haberla herido?! ¡No tiene sentido!

El interrogador se levanta de su silla de al otro lado de la mesa y se acerca a mí. El otro levanta el pie, dejándome incorporarme, pero vuelve a sentarme en la silla.

-Para aparentar. –responde simplemente, acercándose aún más. –Conozco perfectamente la mente de un adolescente parricida... Os dejáis motivar por esos videojuegos sangrientos y vuestros grupos de rock.

Esto me saca de mis casillas.

-¡¿Tengo pinta de haber tenido una jodida Playstation?! ¡Ni siquiera tengo televisión!

Recibo un puñetazo en la mandíbula que me llena la boca de sangre.

-¡Entonces es por lo segundo! –saca de un cajón mi MP3 rojo y me lo enseña sacudiéndolo como si fuera el arma de un crimen. ¿Qué me dices de esto, eh? –lo enciende y pasa las canciones nombrando los grupos. –Nightwish, Marilyn Manson... –vuelve a apagarlo y lo tira al suelo ante mi mirada atónita, para después pisarlo y romperlo.

Puede sonar a tontería, pero se me forma un nudo en el pecho al verlo.

El interrogador me mira con una sonrisa cruel en sus gruesos labios.

Rendido, bajo la cabeza y me quedo mirando loas pequeñas gotas rojas que se han salpicado a la mesa con ese último puñetazo.

¿Qué puedo hacer? Tengo que ver a mi madre... Tengo que saber que está bien...

¿Cómo puedo salir de aquí?

Ese bastardo de Gin'iro pagará por esto... Le pienso devolver cada uno de los golpes que he recibido y multiplicarlos por diez.

-Te lo preguntaré por última vez, pequeña rata... ¿cómo te llamas?

No lo aguanto más. Siempre he vivido arrastrándome, con el único propósito de sobrevivir... Aunque por el camino, he sido pisoteado un millón de veces, y jamás he intentado defenderme. ¿Por qué? ¿Por qué no he luchado? ¿Por qué no he gritado?

Nunca más.

Nunca más voy a tragarme lo que siento y dejar que sean los demás los que controlen mi vida.

Ahora...

-Me llamo Uchiha Karasu. –gruño entre dientes.

...voy a...

-¿Qué? –hace un amago de volver a golpearme.

¡luchar!

Rompo las esposas y le sujeto el puño antes de que llegue a mi cara.

El interrogador se queda boquiabierto, y cuando su compañero intenta atacarme por detrás, me levanto de la silla y le doy una patada para que le caiga encima a él.

En esto, el primero vuelve a intentar atacarme, pero con una rapidez que ignoraba tener, saco mi navaja de la parte trasera del deportivo derecho y le apuñalo. Cuando se cae al suelo, el otro se ha levantado y se abalanza sobre mí, yo me agacho dejando que pase por encima, y cuando lo hace, le clavo el arma y le robo la pistola.

-¿De verdad creéis que un crío con una vida como la mía no sabe utilizar una de estas?

-P-por favor, n-no me mates... tengo dos hijos y una mujer que me está esperando en casa...

-No te preocupes, a mí me crió mi madre sola y no salí tan mal... –con una sonrisa de lado, le vuelo la cabeza al capullo que se ha metido con mi nombre.

Empiezan a llegar oficiales al escuchar el disparo. Echo a correr por el pasillo entre disparos y golpes, y, después de masacrar a los policías... llego a la calle.

-Vaya, por fin lo has entendido, Karasu. –murmura una voz familiar en tono desinteresado. Me giro y lo veo apoyado en la entrada del centro del que acabo de salir. -No puedes huir de lo que eres.

-Lo sé. –respondo guardando el arma en los vaqueros desgastados, rotos y manchados de sangre.

-Muy bien, hermanito, vámonos a casa.

Asiento y me voy con él.

Era evidente; matar o morir, es ley de vida.


¡Este es el final de la 1ª temporada! Después vendrán unos cuatro o cinco capis de flashbacks y la 2ª temporada =D (Que, personalmente, es la que más me gusta)

¡Guo!, Karasu ha despertado xD Y se ha quedado huérfano o.q

Espero que entendáis porqué Karasu no se carga a su hermano después de las putadas que le ha hecho v.v Le necesita para hacerse fuerte -.-

Aún no se saben las verdaderas intenciones de Gin'iro, y tampoco estoy segura de las de Madara... A todo esto, ¿dónde está Ayumu?

Pues nos jodemos todos y esperamos a la siguiente tempo xD

En el siguiente capi, ¡flashbacks de Angie! Y alguien a quien creo que todas echamos de menos... *_*

¡Nos vemos en el próximo capi! =D

(Despedíos de los gemelos hasta dentro de muuucho tiempo xD)

Que el Dios Cuervo os guíe