Disclimer: Itachi es MÍO, ¿entendido? Kishimoto sólo lo creó…
Advertencia: puede contener spoilers… o no.
¡Muajaja! Aquí os traigo una ligera dosis de chákra Uchiha *O* ¡Amémoslo!
Cambiando de tema, ¡Ayer fue el cumpleaños de Eli-chan! (Juliet-whitlock) Así que se lo dedico a ella ^_^ (Karasu dice que felicidades con retraso v/.\v) xDD
¡¡Que seas muy feliz!! ^^ Aún tengo la esperanza de poder pasarte el dibujo que te hice... TwT
Ah, y a todas: ¡¡¡GRACIAS POR LOS REVIEWS!!! *_______*
En este capi pasa algo que probablemente todas habíamos deseado antes (incluyendo a Ángela xD) ¡Ahí tenéis! ^^
Flashback II: Ding, dong, ¡la bruja ha muerto!
Suspiro y vuelvo a la cama, en la espera de que el tal Itachi vuelva. Vuelvo a suspirar y termino por tumbarme. (¿Cuántas veces he repetido el verbo "volver"?)
Tengo una inmensa sensación de deja vù en este momento, y desde que lo he visto.
Los ojos se me van cerrando mientras aspiro el extrañamente familiar olor de la habitación. Me quedaría aquí para siempre…
¡TOC-TOC!
Doy un respingo al oír como llaman a la puerta, pero no me atrevo a responder.
-¿Itachi-sama? ¿Estás aquí? –se escucha una voz femenina desde fuera.
Gruño interiormente al oírla, ¿por qué me suena tanto?
Finalmente la visitante no deseada entra.
-¡¿ANGELA?!
-¡¿Samantha?!
Una tira de recuerdos en plan diapositivas pasan por delante de mis ojos.
Unas palabras de odio son gritadas, otras recibidas, una mirada cargada de ira, un ataque…
El odio me ciega cuando me abalanzo contra ella y después… ambas acabamos heridas.
-¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡Nos dijeron que habías muerto! –me grita iracunda y en posición de ataque.
Me levanto de la cama y adopto la misma posición semi-agachada.
-Pero los malos bichos nunca mueren… O al menos esa es a la conclusión a la que llego al ver que tú también sigues en pie.
Aprieta los puños.
-Sigues siendo una niñata patética e inútil… Y estás igual de plana. –me suelta fingiendo desinterés.
-Tú sigues siendo un intento de puta que va como perrito faldero detrás del Uchiha…
-¿Perrito faldero detrás del Uchiha? Parece que te estés describiendo.
Gruño.
-Oh, si, y mira por dónde es a mí a quien Itachi-sensei ha traído a su casa…
Al ver que eso le ha jodido de verdad, sonrío con suficiencia.
-No has olvidado que tenemos una lucha que retomar, ¿verdad? –gruñe ella.
-Por supuesto que no; te debo una paliza, zorra francesa.
Con un grito de ira, echa a correr en mi dirección, yo hago lo propio.
Pero cuando deberíamos chocar… salimos disparadas en dirección contraria, como si rebotáramos.
Me estrello en la pared de enfrente contra la que se estrella ella.
Miro a mi alrededor sin entender nada, cuando reparo en que las letras del pergamino de encima de la puerta están iluminadas de azul.
-Mamoru-mon no jutsu… -entiende la rubia, que está mirando lo mismo que yo. Acto seguido, me mira con odio. -¿Cómo has tenido suficiente chakra para hacer esa técnica?
Sonrío.
-No lo he hecho yo; ha sido Itachi-sensei. Al parecer quiere protegerme… qué tierno, ¿no?
Entorna los ojos y se levanta del suelo.
-Esto no se quedará así, Angela, ahora mismo avisaré a Pain-sama de que sigues viva…
No sé porqué, eso no me gusta…
De pronto recuerdo un nombre.
Madara.
Itachi borró mi memoria para protegerme de Madara. Si la perra ésta informa a Pain…
Oh, mierda.
Hace un amago de irse, yo me pongo en pie de un salto y camino rápidamente hacia ella. Sin embargo, antes de que llegue yo…
-Samantha, ¿qué haces aquí? –pregunta una voz fría, seria y, hasta cierto punto, escalofriante.
-I-itachi…-sama… -tartamudea ella. –Y-yo… iba a informar a Pain-sama de la presencia de Angela-san… sino le importa. –baja la cabeza intimidada.
Unos misteriosos ojos rojos se fijan entonces en mí.
-¿Ibas a dejarla irse? –me reprocha.
-¡No! Claro que no... Pero ese maldito jutsu no me deja atacarla. –me cruzo de brazos enfurruñada.
Al contrario de lo que esperaba, esboza una leve sonrisa. Vuelve la mirada a la rubia y coloca una mano sobre su cabeza, ella abre los ojos de sobremanera y se desploma en el suelo. Itachi deja caer la mano.
La habitación queda en silencio un buen rato.
-¿La… la has matado? –el sonido de mi voz me sobresalta.
Gira la cara con esto de evidencia, en completo silencio.
Vuelvo la cabeza a la chica que yace en el suelo, y esbozo una fina sonrisa de morboso placer.
-Gracias por adelantarme trabajo, sensei. –levanto el rostro aún sonriente cuando pronuncio la última palabra.
-Has vuelto... –entiende el Uchiha dibujando una casi imperceptible sonrisa torcida.
-Y de más mala leche que nunca. –me cruzo de brazos.
Agacha la cabeza para esconder su sonrisa tras el alto cuello de la gabardina de Akatsuki, y pasa por mi lado revolviéndome el pelo.
Gruño y le sigo.
-No te creas que por hacer eso te vas a librar de la bronca que te debo. –arrugo el ceño, él sigue de espaldas y agachado, buscando algo por los cajones que están al final de la estantería. -¡Itachi! –exijo su atención. ¿Cómo pueden las cosas haber cambiado tan poco? Es raro, pero echaba de menos que me ignorara… Debo estar loca.
Finalmente se levanta y, tras volver a ordenarlo todo, me lanza un objeto pequeño sin mediar palabra y se acerca otra vez al cadáver de Samantha (¿no os encanta como suena eso?). Cojo el objeto y lo reconozco al instante: mi anillo de Akatsuki con el kanji de "gin'iro" inscrito. Sonrío ampliamente y me lo pongo en el pulgar. Dios, ahora entiendo ese sentimiento de desnudez.
Me vuelvo a Itachi aún con la sonrisa puesta en mi cara (aunque suene cursi, había olvidado sonreír).
-¡Arigato! –exclamo acercándome a él, que está cogiendo el cuerpo de la francesa. -¿Qué vas a hacer con ella? –pregunto de buen humor.
-Dejaré que los cuervos se encarguen de que desaparezca… -murmura tétrico y con una sonrisa perversa. Se la carga al hombro y con una sola mano hace el jutsu para desaparecer en una nube de humo.
Mierda, se ha vuelto a ir. Sólo espero que tarde poco, tengo muchas cosas que preguntarle… La mayoría son sobre Akatsuki, pero también quiero saber… ¿ese "ai shiteru" sigue en pie? Tal vez dos años hayan sido demasiado tiempo...
La verdad es que... tengo miedo de la respuesta.
Una nube de humo reaparece en medio de la estancia. Esta vez, no lleva a la chica.
Nos miramos sin decir nada. Yo sigo con mis miedos golpeándome en el pecho, y por otro lado creo que se me cae la baba. Si antes estaba bueno, ahora...
-Itachi... –empiezo en voz baja, sonrojándome y bajando la cara como si siguiera siendo una cría.
-¿Hm? –ladea la cabeza.
-Yo... –tartamudeo. Luego levanto el rostro para enfrentarme a su penetrante mirada escarlata. –¡No sé como decirlo! –exclamo, aborreciéndome a mí misma.
Él pasa por mi lado sin hacerme el menor caso, pero al minuto contesta.
-¿Qué es lo que te preocupa exactamente? –me pregunta sin el menor interés.
Suspiro.
-Todo... Pero, en especial... –elevo la vista para encontrarme con sus ojos de nuevo, haciendo que me atragante con las palabras. –E-en es-pe-pe-cial... –cojo aire. -¿Decías la verdad cuando me dijiste que me querías? –pregunto atropelladamente y quedándome en la gloria tras soltarlo.
No responde. Trago saliva y me seco el sudor de las manos en el vestido pomposo y cursi que aún llevo puesto.
Sigo esperando, pero no parece tener intención de abrir la boca. Doy unos pasos acercándome a él y le tiro de la manga.
-Nee… -insisto.
-Eso es lo último de lo que puedes preocuparte ahora, ya te he dicho que en Konoha se han enterado de tu historia… y ANBU te está buscando.
Le suelto la manga, derrotada.
-Lo siento. –gimo. Intento fingir que el hecho de que no quiera contestar no me afecta. –Dijiste que estaba segura aquí.
-Y lo estabas, antes de que Samantha debilitara el jutsu de protección.
No me entero de lo que me dice, tengo la cabeza que me echa humo.
Le oigo suspirar y me coge de la barbilla para que le mire a los ojos.
-Decía la verdad.
Noto como si me quitaran un inmenso peso de encima.
-Arigato. –sonrío levemente.
-Pero tú no me dijiste nada, ¿recuerdas?
Eso me sorprende.
-Me consta que lo sabías, y lo sabes. –me quejo.
-Quiero oírlo. –insiste, sorprendiéndome aún más.
-Ai shiteru. –susurro.
Se acerca tanto que su aliento roza mis labios, lentamente, nuestras bocas hacen contacto. Lo atraigo más hacia mí enredando mis manos en su cabello azabache y nos fundimos en un beso lento.
Unos repetidos golpes en la puerta nos cortan el rollo
Itachi se separa de mí, muy a mi pesar, y me hace un gesto para que me esconda en el baño. Le fulmino con la mirada un segundo y hago lo que me ordena.
Encerrada en el espacioso aseo, pego la oreja a la puerta para oír lo que ocurre fuera....
¡Cuiiiiiiiiii! ¡Por fin lo he terminado! xD Me ha costado lo mío v.v" Pero en fin, aquí lo tenéis :D Ooooh! Primera escena ItaÁng *O* xDDD No sé si en el siguiente flashbacks, o en cuarto, meteré mi primer lemmon xDD Miedo me da lo que puede salir de mi primer intento... v.v" En fin, como siempre, dar vuestra opinión incluyendo cosas que no os hayan gustado y tal xD Es la única forma de aprender que tengo ._.
Mil y una gracias por llegar hasta aquí, en serio ^^
(PD: Me encanta matar personajes... Wijijiji...)
Que el Dios Cuervo os guíe
