Disclimer: TODO es mío, incluido el propio Kishi.


Muajaja! No podréis quejaros xD He tardado na en actualizar :D Voy a ver si termino ya el maldito fic y puedo empezar otro completamente distinto xP Aunque no sé, ahora me molan más las historias 100% originales (ya he empezado dos, pero aquí no tengo dónde colgarlas T_T Una va de vampiros y la otra de un tío que se escapa de un correccional para irse a buscar a su madre a Japón xD Y, ¿por qué hago publicidad de mis historias? Bah, es mi fic y pongo lo que me da la gana en los comentarios del principio, ja!)

Mogollonacos de gracias por los reviews ^^ Ya sabéis que me hacen increíblemente feliz :D os quiero, maldita sea xD


Capítulo 1: Secuestro

Pasan los minutos, tal vez horas, y voy recobrando la consciencia de mí misma.

Noto que estoy sobre algo sólido y duro, que huele a humedad y que tengo frío.

Abro los ojos, y compruebo que estoy en el suelo.

-No te sacaron nada, ¿verdad? –pregunta una voz a cierta distancia, y el sonido retumba.

-No digas gilipolleces, Gin. Lo único que tuve que hacer es tomar prestado el chákra de nuestra huésped y usarlo para escapar. –sonríe una segunda voz, bastante parecida a la primera pero con una mezcla de acentos que la otra no tiene.

Voy entendiendo lo que ocurre, y tomo la decisión de no mostrar signos de consciencia para seguir espiando.

-¿Pero esa tiene chákra?

-Claro, su madre fue alumna de Sasori.

La primera voz ríe un poco, con una risa siniestra y maníaca.

Trago saliva, y ellos lo notan. Oigo como se vuelven y uno camina hacia mí, pero se para a poca distancia, dejándome ver una de sus botas negras con muchas hebillas y pinchos. Supongo que no hace falta aclarar a quien pertenecen.

-Jones, cuanto tiempo… -saluda con malicia el capullo de Gin'iro.

Me incorporo, ya que no hace falta que siga con mi farsa. Una vez sentada en el suelo, puedo levantar la vista y mirarle a los ojos a través de los gruesos y oxidados barrotes que nos separan.

-Tenía la esperanza de que nuestra despedida fuera eterna… que lástima. –le respondo con cierto odio.

Tuerce el gesto y se vuelve a su hermano, al que no veo por la oscuridad que reina la mazmorra o lo que sea esto.

-¿Dices que su madre es una Ninja? –le pregunta con incredulidad.

-Sí, y era una Akatsuki ni más ni menos… Increíble, ¿eh? –sonríe el otro.

-¿Qué queréis? ¿Para qué me habéis traído aquí, Uchihas? –interrumpo con frialdad.

Se miran entre ellos.

-Buena pregunta… -suspira Karasu.

Sonrío y me pongo de pie.

-Oh, ¿no me digas que no podías vivir sin mí? –pregunto con una sonrisa maliciosa.

Y ellos me ignoran.

Oh, sí, os estaréis preguntando cuándo demonios conocí a Uchiha Gin'iro, pues bien; fue en clase.

Sí, iba a la misma clase que Gin'iro. En realidad, los tres íbamos juntos, y yo siempre me peleaba con el cerdo del gemelo malvado. Tsk, que rabia le tengo al prepotente, egocéntrico y retorcido Gin'iro... Encima él se metía conmigo porque decía que era una niña mimada que no sabía nada de la vida, ¡¿qué coño sabrá él sobre mí y mi vida?!

Sacudo la cabeza. Esos eran otros tiempos, cuando encontraron a la madre de Karasu muerta, todo cambió. Karasu desapareció de la faz de la tierra tras cargarse a un montón de policías y escapar de los interrogadores, y Gin'iro también se esfumó (aunque esto no lo lamenté).

Resumiendo: ambos me dejaron sola. Y lo habría estado estos tres últimos años de no haber conocido a Rukka y los demás: mi grupo.

Justo cuando empezaba a ser feliz otra vez, ¡ZAS! Aparece un Karasu medio loco siendo torturado por mi chófer, y me lleva a una especie de mazmorra con su hermano psicópata.

Dios, ¿por qué a mí? ¿Por qué tengo que llevar una vida tan surrealista?

Me froto la cara, irritada y cansada.

-¿Vais a matarme o algo? –pregunta con tono impaciente.

Karasu me mira con el ceño fruncido.

-¿Por quién nos tomas? ¿Crees que vamos por ahí matando al primero que pillamos? –me pregunta molesto.

-Nosotros tenemos más clase que eso, niñita de papá. –se burla Gin'iro.

Le fulmino con la mirada a éste último.

-¿Entonces qué? ¿Me vais a dejar aquí hasta que me muera de puro aburrimiento? Llevadme a mi casa, anda. –suspiro la última frase.

Se encogen de hombros y, con irritado asombro, observo como se largan.

¡Serán hijos de...!

-¡Karasu! –le llamo furiosa, pero sólo me responde el sonido de una gran puerta metálica cerrándose.

Me dejo caer al suelo otra vez, y me tumbo en él, agotada.

¿De que coño van? Dios, cómo odio a los Uchiha...

Tirada en el asqueroso suelo de piedra de la mazmorra, empiezo a cantar a solas.

**************

-Madara-sama. –saludo respetuosamente al entrar en el despacho.

-¡Madara! –le llama irritado Gin, a mi lado. -¿Qué hacemos con la chica?

El aludido levanta la vista de sus mapas, pero no hace caso de la pregunta de mi gemelo.

-¡Uchiha Gin'iro! –le grita de pronto. Oh, oh... cuando dice su nombre completo es que ha hecho algo. Suspiro. Venga, sorprendedme. -¿Quién te ha dado permiso para dejar el entrenamiento a medias? –se acerca a nosotros y se cruza de brazos frente a Gin.

Oh, genial, me toca presenciar una escenita padre-hijo. (Y no, no le tengo envidia, tsk, ¿por quién me tomáis?)

-¡Pero si ha sido por tu culpa! –exclama mi hermano, más cabreado que el propio Madara. –Mandaste a Karasu al otro lado y lo pillaron, ¿qué esperabas que hiciera? ¡Tú mismo me has dicho que tengo que proteger a mi hermano!

Seh, tal como lo leéis, en Akatsuki no se respeta nada excepto los lazos de sangre. Aunque no sé de que me sorprende... Es la maldición de los Uchiha, supongo.

-Gin'iro, el único motivo de que sigas con vida es que necesitamos tu poder, y ni si quiera sabes controlarlo. –se acerca más a mi hermano y le susurra con voz de amenaza. –Maldita aberración, sabes que si no lo controlas dejarás de ser de utilidad y me desharé de ti como la mierda que eres.

Gin'iro aprieta los puños, pero su expresión no cambia un ápice.

-¿Me tomas por un idiota? Sé de mi importancia para la organización, no vas a tirarme a la basura como a un juguete roto tan fácilmente. –le contesta él, con seguridad y calma, también en voz baja.

-No te sobreestimes, Karasu nos sería de mucha más utilidad que tú, a pesar de que llevas toda tu vida aquí. –dicho esto, le coge del brazo y le obliga a mirarle, o bueno... a mirar a su máscara, y el único ojo visible de Madara se enciende como una llama. –Así que más te vale empezar a respetarme y a hacer progresos o te destruiré, monstruo. Y entonces te haré pasar por algo mucho peor a la transformación que no sabes controlar, ¿has entendido, pedazo de mierda?

Gin no contesta, se limita a mirarle con tranquilidad exasperante. Madara le suelta con rabia y se da la vuelta, dándonos la espalda.

-Y ahora lárgate, inútil.-le espeta por último, sin girarse.

La mirada que Gin'iro le dirige... es indescriptible. No es como una mirada de odio normal, es más que eso. Es cómo si su odio llenara la habitación e hiciera el aire irrespirable. Es un odio físico, que casi se puede palpar, ¿no estará estrangulando a Madara sólo con esa mirada? ¿No se dará cuenta éste? Tiene que taladrarle la nuca... Incluso yo tengo que aguantar la respiración por miedo a que su odio me llene y me mate por dentro o algo.

Finalmente, y sin pronunciar palabra, mi gemelo se gira y abandona la sala.

Puedo volver a respirar con tranquilidad, más o menos. Aunque me pregunto si debería irme yo también.

-Karasu. –me sorprende la voz calmada de Madara.

-¿Si?

-Tengo todas mis esperanzas puestas en ti, hijo... Eres mucho más capaz que él.

Trago saliva.

-G-gracias, señor. –supongo.

-No, no me las des. –se da la vuelta para mirarme y camina despacio hacia mí, para luego rodearme los hombros con un brazo en plan fraternal. –Escúchame, Karasu... No sientas lástima por Gin'iro, no se la merece. –pero si yo no... –Ni siquiera deberías verlo como un hermano, ni como un ser humano... Es un monstruo. Ya sabes lo que reside dentro de él, no lo olvides. Y, cuando veas que no puedes controlarlo, no tengas piedad. Únicamente córtate lo justo para no matarlo, ¿de acuerdo?

Ahora soy yo quien cierra los puños con fuerza.

-Como mandes, señor. –susurro, sin dejar que mis sentimientos traspasen mi voz.

-Muy bien, hijo, puedes irte. –me da una palmadita en la espalda y se aparta, para ponerse a mirar por el amplio ventanal que tiene tras la mesa de los mapas y la silla, dándome la espalda de nuevo.

Me dispongo a salir cuando recuerdo algo.

-Entonces, Madara-sama... ¿qué hacemos con la chica? –le pregunto sin girarme.

-Ah, eso... Habéis dicho que tiene chákra, ¿no?

-Así es, su madre fue alumna de Sasori. –le respondo sin mirarle a la cara aún.

-Hm... En ese caso, puede unirse a nosotros; gracias a la poca paciencia de tu gemelo últimamente la población de Akatsukis está decreciendo... A ver cuanto dura.

Asiento y sin añadir nada mas, salgo de la habitación.

Camino por el pasillo mirándome los pies, sumido en mis pensamientos, pero la machacante música que proviene, como no, de la habitación de mi gemelo, me impide concentrarme.

Suspiro y cambio de rumbo para ir con él.

Llego frente a su puerta y golpeo un par de veces, aunque dudo que me oiga con el equipo de música a todo volumen. Es lo que hace cuando se cabrea, se encierra con la música a todo trapo y se pone a dibujar.

Como no me abre, entro sin más.

La habitación de Gin'iro es como la mía. Consta de un escritorio pegado a la pared izquierda, con su silla y eso, una cama en la pared de la derecha y un armario enorme al fondo para las armas y esas cosas, aunque Gin lo tiene más lleno de ropa gótica que de cualquier cosa, al contrario que yo, que tengo cuatro camisetas y dos vaqueros, y lo demás son armas.

La principal diferencia entre nuestras habitaciones reside en que las paredes de la suya están pintadas por él mismo, o sea que imaginaos.

-¿Qué quieres, genio? –me pregunta de mal humor sin apartar la vista de su dibujo. Está sentado en la cama dibujando como un poseso en un bloc de dibujo.

-Ey, conmigo no la tomes, Gin, es Madara el que tiene la culpa. –me acerco a él, que sigue sin mirarme, y me asomo a su dibujo.

No puedo aguantar una sonrisa maliciosa al verlo. Es una caricatura de sí mismo en un trono rodeado de riquezas y de Madara arrodillado a sus pies.

-Ya, ya lo sé... Madara tiene la culpa absolutamente de todo... No dejo de preguntarme como...-se corta, mordiéndose el labio inferior, concentrado en su trabajo.

-¿No dejas de preguntarte cómo...? –le animo a continuar la frase. Él suspira.

-Como habría sido mi vida si Madara no me hubiera secuestrado de pequeño... Cómo habría sido eso de tener una familia, una vida normal... una infancia... –se le apaga la voz.

Me siento a su lado en la cama y cojo un lápiz para ayudarle con el dibujo.

-Habría estado bien, ¿verdad? –le pregunto haciéndome yo también el distraído.

-Si... si ese hijo de perra no hubiera... –acumula tanta rabia que acaba por romper la punta del lápiz contra la cara de su caricatura de Madara. Aparta el lapicero y observa la mina rota. –Si no me hubiera convertido en el monstruo que soy...

Mierda, cuando sale este tema no sé como coño consolarle.

-No eres un monstruo Gin'iro... –empiezo con voz calmada, aunque las palabras de Madara resuenan en mi mente:

"Ni siquiera deberías verlo como un hermano, ni como un ser humano..."

-Sabes que sí. Lo sabes mejor que nadie... Tú eres el que tiene que sellar a ese maldito pajarraco dentro de mí cuando me cargo el sello. Tú me has visto en mi verdadera forma. Joder, ¡tú has visto a ese bicho! –termina de romper el lápiz cerrando el puño.

Y si mi gemelo estuviera metido en el mundo de los sentimientos como cualquier persona normal, sé que ahora lloraría. Pero no es así, y su rostro únicamente se vuelve más tenebroso.

"No tengas piedad, únicamente córtate lo justo para no matarlo"

Levanta la vista hacia mí, que también le miro.

-Tranquilo, Gin, tendremos nuestra venganza. Ese bastardo se arrepentirá de todo cuanto nos ha arrebatado, te lo prometo.

Efectivamente, eso le calma, y hasta vuelve a mostrar su típica sonrisa diabólica.

-Estoy deseando ver su cara cuando su propio monstruo se rebele contra él.... –su sonrisa se ensancha. Madara y su cruel palabrerío desaparecen de mi mente.

-Ese día está cerca, hermanito. –asiento, esbozando una sonrisa idéntica a la suya.


Eh, eh, eh, no os flipéis, que Gin no se auto-compadece ni mucho menos -_- xD

No mucho más que decir, que lo del "pajarraco" del que habla el gemelo malvado y, por lo tanto, el 95% de lo inexplicado lo explico en el siguiente capítulo, y también aparecen –tatatachán!- KatsumiOfDoom y Juliet-whitlock

bajo la forma de dos akatsukis: Katsumi y Eliktsu (Elizabeth + japanese name= Eliktsu) :-P

Ah, y no os alarméis, que este fic va a tener romance y drama a puñaos xD Tiempo al tiempo ^^

Cuento con mis queridididísimas lectoras para la conti *_*

Que el Dios Cuervo os inspire