Disclimer: TODO mío, hasta Kishimoto es mi súbdito.
SPOILER si no sabes que Tobi es Uchiha Madara y que lidera Akatsuki desde las sombras, y si no sabes que mi Itachi murió… o eso parece.
Wiii! Terminado el 2º capi de la 2ª tempo de la 2ª parte de mi 1er fic!!
Lo sé, estoy en racha xD No os podréis quejar ^^ Tres capis en na de tiempo xD ¡La nueva temporada pasa rápido! Si os perdéis avisadme ;) Voy a ver si me da la vena cursi y termino los flashbacks, o al menos meto romance aquí xD Creo que al final los flashbacks los meteré al final de todo ^^ Para terminar con Ita y que os quede un trágico recuerdo de mi fic *_* Seeeh, ¡que mejor que una muerte para terminar! :D Tan natural como la vida misma. Aunque lo mismo no acaba como en el manga, ya que esto es MÍO y hago lo que quiero B-]
En fin, aquí os dejo con este capi, que a mi parecer lo único bueno que tiene es a mis dos lectoras/escritoras favoritas ^^
DOMO ARIGATO GOSAIMASU por TODO lectoras ^__^ Os quiero, maldita sea x'3
Capítulo II: cómplice
*
Tras incontables horas de puro aburrimiento y depresión, aparecen dos tías más o menos de mi edad, tal vez menos, ataviadas con ropas Ninja de lo más raras y curiosas. Por supuesto, todo decorado con nubes rojas sobre fondo negro.
Me incorporo hasta quedar sentada.
-¿Quiénes sois y qué queréis? –les pregunto cortante.
-Somos Akatsukis, y tú nuestra nueva compañera. –sonríe la más alta, acercándose a los barrotes que nos separan y abriendo con chákra la puerta, que chirría.
Me levanto del todo, perpleja ante ellas.
-¿Qué?
-Karasu-sama nos pidió que te entrenásemos.... Y tenemos que obedecerle porque es un Uchiha y está tan bueno como su padre. –me suelta con total normalidad.
-Katsumi-chan pervertida... –suspira su compañera, a lo que la primera sonríe.
-Si, pero tú piensas lo mismo, Eliktsu-chan.
La otra se sonroja y hace el típico gesto de juntar los dedos y bajar la cabeza.
-Bueno... es que... los Uchiha son tan kawaii...
Me llevo una mano a la cara, exasperada.
-Los Uchiha son unos capullos. –sentencio, alejándome disimuladamente de ellas hacia la salida.
Ambas me fulminan con la mirada.
-Puede que Sasuke sí... –escucho decir a la tal Katsumi.
Una sombra cruza mi cara, y me giro a ella despacio.
-Jamás insultes a Sasuke en mi presencia.
-Oh, vamos… ¡Es patético!
-¿Pa-té-ti-co…?
Me preparo para lanzarme en plancha y arrancarle la cabeza, sin embargo…
-PARAD LAS DOS. –vocifera Eli-noséqué, dejándonos a ambas paralizadas mirándola.
Ella vuelve a sonrojarse y bajar la cabeza. –Tenemos que irnos, ¿no? –pregunta de pronto con voz inocente.
-Eh... sí. –asiente Katsumi, aún superando el shock.
Sacudo la cabeza y las sigo escaleras arriba.
......
En tres horas estoy ya ataviada como una Akatsuki y sudando como una cerda en el entrenamiento con Katsumi y Eliktsu.
Están probando mis reflejos y mi rapidez, lanzándome shurikens y kunais para que los esquive (o para matarme, no estoy muy segura).
Por el momento ya me han dado tres, aunque me han hecho cortes bastante superficiales.
¿A quién se le ocurre empezar un entrenamiento así?
Estoy completamente agotada, ni siquiera puedo pensar con claridad. Veo un shuriken volar hacia mí a toda velocidad, y todo lo que puedo hacer es tirarme al suelo para evitar que me de. La estrella Ninja pasa por encima de mí y se clava en un árbol cercano.
Ya está, no puedo levantarme. Hasta aquí he llagado.
Oigo pasos acercándose, y en unos segundos las dos me están mirando desde arriba.
-¿Un descanso? –pregunto con un hilo de voz, producto del cansancio.
Suspiran y asienten, para luego sentarse en la hierba, a mi lado.
Estamos en un claro que hay cerca del cuartel de Akatsuki, por detrás.
Nos quedamos en silencio, escuchando el viento soplar entre las hojas de los árboles. Yo estoy embobada mirando al cielo gris que se alza sobre nosotras.
-Anna... –me llama en voz baja Katsumi.
-¿Hm?
-Karasu-sama nos dijo que tu madre fue alumna de Sasori... ¿es cierto? –pregunta seria y, hasta algo triste.
-Si... Bueno, yo tampoco lo sabía, me enteré cuando los gemelos me trajeron aquí. –le informo también seria y en voz baja.
-Ah... Entonces no sabes nada de lo que fue de él, ¿verdad?
Me pregunto porqué le interesará tanto.
-Bueno... en el manga leí que Haruno Sakura le venció. –le respondo insegura.
-Ya... –suspira.
-Katsumi-chan, deja de pensar en ello. –le sugiere su compañera.
Ella vuelve a suspirar.
El silencio reina de nuevo, pero esta vez unas voces lejanas que no son nuestras lo rompen.
Alzo una ceja al reconocerlas.
-Son los gemelos Uchiha entrenando. –informa con desinterés Katsumi.
Eliktsu se asoma para mirarme desde al lado de su amiga.
-¿Quieres que vayamos a verles entrenar? –pregunta con voz alegre, intentando que el ambiente vuelva a avivarse desde la conversación con la otra sobre el difunto Sasori.
Dudo que responder. No me apetece volver a ver a esos capullos, pero así perderé tiempo de entrenamiento, y eso si que me apetece.
Las veo saltar de donde estamos a la rama de un árbol, dejándome a cuadros.
-¡Pero vamos, Ayumu-chan! –me apremia Eliktsu.
-Er... chicas, ¿olvidáis que soy nueva? ¡Ni de coña puedo subirme a un árbol de un salto!
Resoplan y veo que Katsumi baja y me coge en brazos, sobresaltándome, para luego subirme con ella a la dichosa rama. Ellas están de pie, pero yo prefiero sentarme, más que nada porque tengo el equilibrio en el culo.
Olvido el hecho de que estoy a cuatro metros de suelo y me concentro en mirar a los Uchiha.
-¡Baka! Me has hecho daño.
-Uy, uy, que le he hecho daño al ojito derecho de Madara, pobrecito. ¿Te doy un besito para que se te cure?
Karasu no puede reprimir una sonrisa torcida ante la burla de su gemelo, que se me contagia.
El gemelo de la coleta se abalanza contra el de la trenza, pero este salta para esquivarlo, y de paso le lanza una horda de shurikens, que Karasu rechaza con un movimiento de kunai, después lo lanza a su hermano. Evidentemente, Gin'iro lo esquiva. Karasu, que ya ha caído de pie en el suelo, tira de un hilo que va atado al kunai y que nadie había advertido. El kunai vuela alrededor del gemelo malo, enrollándolo con el hilo y atrapándolo.
Cuando parece que Karasu ha vencido, el otro hace los sellos a una velocidad que no se puede seguir con la vista y escupe una enorme bola de fuego. Tengo que apartar la vista por la iluminación y el calor que me da en toda la cara.
Cuando vuelvo a mirar, el Gin'iro que había atrapado ha desaparecido, dejando solo una nube de humo. Karasu se tira al suelo y esquiva el fuego por muy poco. Después sale disparado hacia su gemelo, que resultaba estar camuflado detrás de un árbol. Éste le da un puñetazo al mismo árbol para lanzárselo a su hermano, pero Karasu lo esquiva y se abalanza contra él. De pronto los veo a los dos rodar por el suelo peleándose como dos críos. Gin'iro se quita a su hermano de encima y quedan los dos tumbados en la hierba boqueando agotados.
Permanezco mirándolos aún asumiendo que esos dos estaban en mi clase, atendiendo y haciendo los deberes. Después de esta escena, mis recuerdos resultan surrealistas.
-Bah, sólo estaban jugando. –suspira decepcionada Katsumi.
La miro con los ojos como platos.
-¿Perdón? –pregunto sin entender nada.
-Los entrenamientos de los Uchiha son serios y se cargan todo lo que hay en un kilómetro a la redonda. Hoy solo estaban jugando.
Me quedo muda. Dios. Si esto ha sido un juego… ¿cómo son los entrenamientos de verdad?
-Bueno, sería un entrenamiento para un Ninja normal. Para ellos es su forma de distraerse en su tiempo libre. –se encoge de hombros Eliktsu.
-Nosotras si que tenemos que entrenar. –anuncia Katsumi bajando del árbol.
Su compañera se dispone a hacer lo mismo, pero la miro suplicante. Ella lo entiende y carga conmigo para bajarme.
-Mañana te enseñaremos a subir a los árboles. –señala la más alta sacudiendo un dedo.
Suspiro.
-¡Nos vemos luego, Ayu-chan! –se despide alegre y gritona Eliktsu. Luego ambas desaparecen entre los árboles.
¿Ayu-chan? Mierda, ya me han puesto un diminutivo ridículo.
Ahora tengo que darme una ducha, veamos si recuerdo el camino a mi habitación…
Comienzo a andar cuando…
-Venga, Ka, ahora en serio.
-¿Estás preocupado por lo del Jübi?
Me paro en seco. ¿El Jübi? ¿Qué coño es eso? Me giro hacia el lugar donde estaban los Uchiha, y de donde provienen las voces. Me acerco todo lo sigilosamente que puedo y me quedo oculta entre los matorrales, observando.
-¿Yo preocupado? Sigue soñando, Karasu… -se jacta el gemelo malvado.
Ahora ambos están sentados en la hierba, y mi ex mejor amigo si que parece preocupado.
-Gin'iro, esto es serio. –le advierte. –Si no aprendes a controlar al Jübi…
-Joder, tú también no… -suplica abatido, tumbándose otra vez.
-¡Gin! –le regaña su hermano. –Es tu único deber como jinchuuriken.
¿Jin...chuuriken? ¿Gin'iro es…?
El aludido arruga la nariz.
-No vuelvas a decir esa palabra, sabes que la odio. –suspira, frotándose la cara con las manos, en gesto cansado.
-Me da igual que la odies. Es lo que eres, te guste o no. Así que afróntate a ello y controla tu maldito Bijuu si quieres tener una oportunidad contra Madara.
¡¿Y pretenden enfrentarse a Uchiha Madara?!
Gin se incorpora cabreado.
-¡Deja de darme órdenes! No eres nadie para hacerlo. ¿Te crees que es tan fácil controlar un Bijuu? Dios, como se nota que tú no llevas uno dentro… No sabes como desearía que Madara te hubiera usado a ti como continente del Diez Colas…
Ah, claro "Jübi = diez colas", lo pillo. Pero… ¡¿cómo que diez colas?! El mayor era el Kyubi, con nueve… Al menos, eso creía.
Karasu no responde, en lugar de eso se gira y me mira directamente a los ojos.
-Lárgate, ya has oído suficiente para saciar tu curiosidad, ¿no? –ladea la cabeza.
-Y-yo... Si sabíais que estaba aquí, ¿por qué no habéis hecho nada? –pregunto asustada y confusa.
-Tú sencillamente vete y no le cuentes a nadie nada de lo que has oído aquí. –resopla el otro Uchiha, sin dignarse a incorporarse y darse la vuelta. Salgo de mi escondite y camino hacia ellos, dispuesta a marcharme por un camino más largo para tener tiempo de pensar, pero Gin'iro se corrige. –Bien pensado… No deberíamos dejarla vivir ahora que conoce nuestro secretillo, Karasu… Podría decírselo a cualquiera, e incluso al mismo Madara.
Me vuelvo sobresaltada.
-¿Qué? ¿Para que coño haría eso? –le pregunto cabreada. –Hay formas más bonitas de morir que en manos Uchiha, gracias. –les respondo, irónica.
Karasu permanece callado estudiándome con la mirada.
-Yo creo que deberíamos borrarle la memoria y devolverla a su casa.
Doy un respingo.
-Voto por lo segundo, pero me niego a lo primero. Mis recuerdos son míos. –me señalo con el pulgar.
Los gemelos se ponen en pie.
-Gin'iro, ella tiene razón. Deberíamos dejarla en su casa y fingir que nada de esto ha pasado. –razona Karasu, al que le besaría los pies si no fuera por esta alergia que les he cogido a los de su clan.
Estoy a punto de replicar cuando una voz nos interrumpe.
-No, no… Ella debe quedarse, chicos. –el propietario de la voz baja de un árbol próximo y me coge por los hombros. –Anna será una buena Akatsuki… ¿verdad, pequeña?
Trago saliva y asiento, aturdida por su presencia.
-Madara-sama… ¿Cuánto lleva ahí? –le pregunta Karasu, fingiendo seguridad. Aunque por dentro tiene que estar cagado de miedo.
-Sólo unos minutos, lo justo para conocer vuestros planes… -aguanto la respiración. Los va a matar, los va a matar…- para con ella. Borrarle la memoria… Ja, eso me resulta familiar… Gin'iro, realmente te pareces a tu padre.
Veo como el aludido aprieta los puños y entorna los ojos.
-Yo no soy, ni seré nunca, como esa cobarde comadreja, Madara. Lo sabes perfectamente. –sisea, claramente furioso. Aunque no entiendo porqué.
-Claro que no; él tenía talento y poder. Aunque no supo sacarle provecho… -resopla esto último.
¡Zas!, en toda la boca. Joder, como se pasa el viejo, ¿no? Mola.
-Pero eso es otra historia. Anna-chan, a partir de ahora te entrenaré yo personalmente para asegurarme de que nadie te hace daño, ¿de acuerdo? –me pregunta con voz amistosa y alegre.
Me quedo de una pieza. ¡¿Qué?! Sin embargo, asiento.
-Arigato, Madara-sama.
Él me da una palmadita en la espalda ya camina hasta colocarse cerrando el círculo, frente a nosotros tres.
-¿Alguien tiene alguna objeción? –pregunta.
Gin'iro aún está sin habla, probablemente pronunciando un millón de maldiciones interiormente.
-No creo que sea necesario, Madara-sama. Yo mismo puedo protegerla de mi herm-… de Gin'iro. –se corrige, no sé muy bien porqué.
-¡Ah! Esa es una excelente idea, Karasu. Se nota que de los dos tú eres el listo. –joder, ¿por qué no para de meterse con el gemelo malo? No es que me importe, pero… -Entonces te dejo a su cargo, Anna-chan. –hace un amago de alejarse. –Y, por cierto, bienvenida a Akatsuki. –sonríe detrás de su máscara y se va.
Quedamos en silencio hasta que desaparece totalmente de nuestra vista.
-¿Alguien me explica que coño ha sido todo eso? –pregunto con un hilo de voz.
Gin le da un puñetazo a un árbol, derribándolo y supongo que descargando parte de su ira.
-Tal vez ahora puedas entrar en nuestro plan, Ayumu. De hecho, creo que no nos queda más remedio que hacerte cómplice. –anuncia Karasu. Le miro con los ojos como platos.
-¿Yo?
-Eso me temo… -gruñe el otro.
Suspiro. Esto empieza a ser demasiado para mí.
-Mañana a las seis pasaré por tu cuarto. –me informa mi nuevo sensei. -Hasta entonces, Anna. –y dicho esto, ambos desaparecen. Dejándome sola en el claro con dos árboles caídos y césped quemado.
Vale, ¿puedo darme ya una maldita ducha?
Mañana me espera un día muuy largo…
Y lo mismo este capi ha sido muuy largo… xD A mí por lo menos se me ha dormido un pie mientras lo escribía con el portátil encima xDD
¡Gin'iro es un jinchuuriken! (o como se quiera escribir) Yay! A mí me costo pensarlo, eh? xD Y lo del "pajarraco" del capi anterior hace alusión al Bijuu, venga adivinad que forma tiene xD (Viva mi poca imaginación) Ahora Karasu es el sensei de Ayumu, y todo para que Madara no se acerque a ella, ¿de qué me suena eso? xD Nah, esto va a tener un final que espero sea sorprendente… Wijijiji…
Hasta la próxima *w*
Que el Dios Cuervo os inspire
