Disclimer: los gemelos son MÍOS! Atrás todas! Los Uchiha me pertenecen!! ¬¬
Advertencia: que si, que spoilers, creo.
Holas! Vuelvo con otro capi ^^ Tercero de esta segunda temporada :P
Por si alguien se ha perdido (como me hizo saber manu en un review), haré un repaso de tooodo lo ocurrido desde el principio de la segunda parte de Kuso!:
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Se presentó el protagonista: Karasu. Un chico solitario de doce años mezcla de madre española y padre japonés, que vivía únicamente con su madre, de veintiocho años, en un barrio pobre. Karasu siempre estaba viajando de un lado a otro, cada vez que a su madre le salía de la real seta, y en el pueblo en el que estaban en ese momento, Karau había conseguido una única amiga.
El día de su doceavo cumpleaños, recibió una extraña visita que le hizo volver a cuestionarse su propia identidad. Porqué no sabía ni quien era su propio padre, y su madre jamás se lo mencionó.
Tras un tiempo investigando, el visitante vuelve. Y se presenta como su hermano gemelo: Gin'iro. Uchiha Gin'iro.
Con un poco de ayuda de su amiga Anna ("Ayumu" para los amigos), descubrió que "Uchiha" era un clan semi-extinto de una serie manga.
Como es lógico, esto solo lo confundió más. ¿Una serie manga? ¿Qué mierda tenía eso que ver con él? Un bastardo mestizo, sin dinero e hijo de una madre adolescente… ¿Qué coño tenía "Naruto", la serie en cuestión, que ver con él?
Finalmente, habla con su gemelo, y descubre que, no sólo fueron separados al nacer, sino que el secuestrador de su hermano era Uchiha Madara, uno de los antepasados del clan Uchiha, y que ambos vivían en una organización criminal Ninja, en el mundo Ninja. Y él había venido para llevárselo a Akatsuki, la organización.
¿Demasiado surrealista? ¿Y qué más daba ya? Total, su vida ya era suficientemente extraña…
Poco después de hablar con su hermano, su madre le anunció que se mudaban otra vez, esta vez a Japón, la otra punta del mundo. Claro que, al menos, Ayumu y su familia se iban allí también.
Una noche, ya en Japón, Karasu escapó de casa tras una pelea con su madre, y fue a encontrarse con el maldito Gin'iro.
Por razones que Karasu desconoce, su hermano le atacó hasta dejarlo al borde de la muerte, tirado en el suelo del sucio y apestoso callejón.
Agonizante y ya asumido que va a morir allí, Karasu cerró los ojos y esperó a que la muerte se lo llevara. Sin embargo, su madre apareció para traerlo de vuelta al mundo de los vivos con una técnica Ninja: a consta de su propia vida.
El hijo vive, la madre muere.
Karasu queda huérfano y totalmente solo en el mundo. La policía llega y lo inculpa, y él, harto de todo, acaba por robar una pistola y hacer una masacre del cuerpo de policía.
Escapa dejando muerte a su paso, y se encuentra al capullo de su hermano esperándole para llevarle con él. Como lo ha perdido todo, Karasu acepta, y se une a Akatsuki.
Cuatro años después, nos ponemos en la situación de Ayumu, la antigua amiga de Karasu. Tras la marcha de este, ella había permanecido en Japón, había echo amigos y hasta era la vocalista de un grupo de gothicmetal.
Una noche, al volver de un concierto, su madre le cuenta que hay problemas, y al llegar a su casa descubre que Karasu está allí.
Encuentra al Uchiha siendo torturado por su chófer en su sótano, y ella, sin entender nada y haciendo caso omiso a su madre, avanza hacia él, con intención de ayudarlo.
Karasu la encierra en un genjutsu y le dice que tiene que sacarlo de allí, Ayumu se niega, y él usa el chákra de la joven para escapar, sin hacerle caso a ella.
Despierta en una mazmorra, donde escucha a los gemelos hablar sobre que hacer con ella, y les oye mencionar que la madre de la propia Ayumu fue miembro de Akatsuki.
Ellos se van sin decirle qué decisión han tomado, y ella se queda allí encerrada unas horas hasta que llegan dos chicas Akatsukis, más jóvenes que ellas, y le anuncian que Karasu finalmente les ha encargado que la entrenen para ser una Akatsuki.
Ayumu no tiene elección, y entrena con ellas.
Cuando termina una sesión de entrenamiento, encuentra a los gemelos Uchiha hablando sobre algo que no entiende, escucha toda la conversación y al final lo descubre todo.
Uchiha Gin'iro es un Jinchuuriki, el Jinchuuriki del diez-colas: el Jübi.
Madara selló al bijuu dentro de él, para que aprendiera a controlarlo y así poder usar su poder como arma contra sus enemigos. Y la función de Karasu es, simplemente, controlar a su hermano cuando la bestia se desboca.
Al mismo tiempo, la joven descubre que los gemelos tienen planes muy distintos: usar al Jübi para acabar con Madara y ser libres.
Los gemelos la pillan espiándolos, y planean borrar su memoria para que olvide los secretos que le han sido revelados. En ese momento, aparece el propio Madara, y tras una discusión con ambos por la seguridad de Ayumu (Madara, por supuesto, no ha oído los planes de los gemelos), se decide que Karasu será su maestro; para así evitar que Gin'iro le haga daño a la nueva Akatsuki.
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¿Ha quedado claro? xDDD Si ni aun así lo pilláis, decídmelo, por favor ^^ Y os explicaré la parte que so resulte mas confusa xD Se que mi fic no es fácil de entender xD Ya que es un reflejo de mi propia personalidad v_vU
A propósito, si os interesan mis demás historias... comentadme en mi blog y las subiré :D La dirección está en mi profile :D (Gracias por adelantado ^^)
Ahora si que os dejo con la continuación, os adelanto que el narrador de este capítulo no es ni Ayumu ni Karasu…
Capítulo III: sangre
Llueve… Y la lluvia me vuelve aún más agresivo.
Truena, y los truenos parecen llamarme.
Los rayos exigen mi presencia ahí fuera. La tempestad me llama a matar.
Sangre… El rojo es un color que no puedo apartar de mi cabeza. Necesito sangre, vísceras, necesito escuchar gritos de dolor, oler su miedo, sentir su cálida sangre manchar mis manos… Ver ese precioso color rojo mancharlo todo.
Rojo…
La vida no es ni rosa ni negro; la vida es de color rojo.
Mi vida es de color rojo.
Con estos pensamientos mezclándose sinuosamente en mi mente, susurrándome y acariciando mis sentidos, preparo mis armas, me visto con la capa de Akatsuki y salgo a cazar.
En todas partes, a todas horas hay alguien que merece morir; todos merecemos morir.
Y, como todos los días, ayudaré a la Parca a hacer justicia. Seré un Ángel de la Muerte.
Je… "Ángel de la Muerte"… Así es como soy conocido a lo largo y ancho del mundo Ninja.
No hace falta que diga que cumplo bien con mi trabajo, ¿no? Y lo disfruto…
Camino por el pasillo sin prestar la menor atención a nada de lo que me rodea, con la única fijación de salir de esta jaula y desatar toda mi ira contra este mundo podrido.
Sin embargo, algo frustra mis planes. ¿Qué será? Pues lo que siempre me ha frustrado…
Ese estúpido gemelo mío.
-¿Qué quieres? –le pregunto de mal humor, intentando en vano pasar por su lado. Estira el brazo, bloqueando mi paso. -¿Que qué mierda quieres, Karasu?
-Tenemos que entrenar, Gin'iro.
Dios, que ganas tengo de que deje de serme útil y pueda cargármelo…
-¿Y tiene que ser ahora? –pregunto entre dientes.
-Sí. Ayer no mejoraste nada, a este paso…
-A este paso voy a deshacerme de ti antes de lo previsto. –susurro para mí, girando la cara para no mirarlo.
-¿Has dicho algo? –pregunta con fingido despiste.
-Que tú deberías estar con tu queridísima alumna, Ka. –muestro la mas inocente de mis sonrisas, cambiando de tono radicalmente.
-Ah… Ayumu… -recuerda.
Me río por lo bajo.
-¿Aún la llamas por ese nombre falso? –le pregunto divertido.
Me mira directamente a los ojos, cosa que no suele hacer a menudo.
-No te acerques a ella, Gin'iro, va en serio. –me advierte.
Entorno los ojos.
-No te atrevas a hablarme con ese tono, hermanito, no tienes el poder para prohibirme nada. ¿Pasaría algo si quisiera "acercarme" a ella? –le reto, con una sonrisa torcida, activando mi sharingan.
Sí, hoy me apetece matar… y más aún si es a mi hermano.
Sin embargo, él no parece dispuesto a pelear. Estará asustado, es normal. Por mucho que lleve cuatro años aquí YO soy el maestro. Llevo segando vidas desde los seis años. Él no es nadie.
Nadie.
Pero... no puedo matarlo.
Cierro los ojos, y cuando los vuelvo a abrir, son castaño-verdosos otra vez.
No, aún no.
-Está bien, Karasu, vete a jugar con esa estúpida mocosa, yo tengo cosas mejores que hacer. –le sonrío, con esa sonrisa cuya malicia solo él es capaz de ver, y le doy una palmadita en la espalda. –Hasta luego, señoritas.
Echo a andar tranquilamente, dándoles la espalda y despidiéndome con un desganado movimiento de mano. Y desaparezco de Akatsuki.
Por el momento es mejor así. Hasta que pueda controlar a Jübi por mí mismo, necesito a ese inútil. Una vez acabe con Madara, él será el siguiente. Pero sólo después de matar a Madara. Tengo que... controlarme y tener paciencia. Si he aguantado todo este tiempo, puedo segui-...
De pronto me choco con alguien de frente. Doy un paso hacia atrás y levanto la cabeza, molesto por aquél que osa irrumpir en mi hilo de pensamientos.
Lo último que esperaba era que me molestaran mientras camino solo por el bosque cercano a Konoha.
Cuando miro al susodicho, me topo con una sonrisa de dientes de sierra.
-Gin'iro-san... Con esa mirada perdida... Casi habría pensado que eras Itachi-san...
Le fulmino con la mirada, apretando los dientes.
-Él está muerto, Kisame, no seas estúpido. –paso por su lado con rapidez, sin querer mirarle ni pensar en lo que ha dicho.
-Quién sabe... Tal vez seas su reencarnación. Por eso eres su hijo, ¿no?
Me paro en seco.
-¡DEJA DE RECORDÁRMELO! –el silencio reina en el bosque por completo. Hasta el viento ha parecido callarse. Me giro hacia él de nuevo, para poder mirarle con odio otra vez. -¡Yo soy Gin'iro! –me calmo un poco. –Sólo Gin'iro... –susurro. Luego sacudo la cabeza y le doy la espalda por segunda vez. –Te he dicho un millón de veces que no me compares con la Comadreja, Kisame. –recupero el tono frío, por fin.
Noto que se acerca por detrás.
-Eh, no te alteres chico. No tiene nada de malo parecerse a tu padre...
Va a darme una palmadita en el hombro, pero le doy un manotazo sin mirarle.
-Que sabrás tú... –retomo mi camino, y el dichoso tiburón no vuelve a molestarme.
Odio Akatsuki... y, por encima de todo, odio el clan Uchiha. Odio a los de mi propia sangre. Ojala pudiera vaciar mi cuerpo de toda esta asquerosa sangre Uchiha y llenarla con otra...
Esa es otra de las razones por la que mi vida es de color rojo.
Explicaciones xD Cuando Gin dice que Karasu no es nadie, hace alusión a la canción de Nightwish xD Nemo es Nadie en latín :P Si, estoy jodidamente obsesionada con esa canción e_e
Ah, y sí, Gin odio a su propio clan xD El pobre tiene un trauma con Madara xD
Y odia que lo comparen con su padre, por eso de que se sacrificó por alguien, cosa que Gin ni de coña haría. Por algo es el gemelo malvado :D
Mil gracias por los reviews ^^ Me encanta que otros opinen sobre lo que hago :)
Os quiero!! Y porfa, recordad lo de mi blog 0:) A ver si puedo conseguir criticas sobre mis historias y paranoias originales ^^
Nos vemos o bien en el próximo capítulo, o bien en mi blog!
Ya sabéis, quejas, amenazas, criticas, escupitajos virtuales... por review xD
Besos de vaca para todos!
Que el Dios Cuervo os inspire
