Sacrificio

Despertó boca abajo, rodeado de un completo silencio. Todo era blanco y extrañamente familiar.

Dumbledore y él se encontraron. Harry no había muerto, pero sí la parte de Voldemort que estaba en él. Tuvieron una conversación bastante reveladora, en la que llegó a la conclusión de que la Varita de Saúco le pertenecía y se dio cuenta de que estaban en la estación King's Cross. Tras un considerable rato de charla, llegaba la hora de la despedida.

-Tengo que regresar ¿verdad?-preguntó al anciano, pero no le apetecía mucho volver al Bosque Prohibido. La realidad se le antojaba terrible. Una vida sin Draco, para él no era una vida.

-Eso debes decidirlo tú-contestó Albus.

-¿Puedo elegir?

-Sí, ya lo creo, estamos en King's Cross ¿no? supongo que si decidieras no regresar, podrías...coger un tren.

-¿Y adónde me llevaría ese tren?

-Más allá.

-¿Usted quiere que yo regrese?

-Si decides volver Harry, existe la posibilidad de que Voldemort sea derrotado para siempre-respondió con calma-si regresas quizá puedas evitar que haya más muertos y heridos, más familias destrozadas.

Pensó en Remus, Tonks, Ginny...no podía dejar que los Weasley perdieran a nadie más. No quería que les ocurriese nada a sus amigos. Y pensó también en Draco. Debía vengar su muerte, no podría irse al más allá con ese peso en su conciencia...Se sacrificaría.

Volvió a despertar, pero esta vez en el Bosque Prohibido. Notaba la fría y dura tierra bajo la mejilla, así como una patilla de las gafas, que con la caída se le habían torcido y le habían hecho un corte en la sien. Además le dolía todo el cuerpo, y en el sitio donde había recibido la maldición asesina percibía una contusión que parecía producida por un puño de hierro. A pesar de todo, se quedó inmóvil. No podía delatarse. Siguió en el lugar exacto donde había caído, manteniendo el brazo izquierdo doblado en una posición extraña y la boca abierta. En su espalda, notaba el hombro de Draco debajo de él.

Voldemort mandó a alguien a comprobar que en realidad estaba muerto.

Unas manos más suaves de lo que suponía le tocaron la cara, le levantaron un párpado, se deslizaron bajo su camisa hasta el pecho y le buscaron el pulso. Oyó la rápida respiración de la mujer, y su largo cabello le hizo cosquillas en la mejilla. Harry sabía que ella le detectaba los fuertes latidos de la vida en el pecho.

-¿Estás bien Potter?-le susurró quedamente Narcisa, rozándole la oreja con los labios, al tiempo que su larga melena rubia ocultaba el rostro del chico a los curiosos.

-Sí-musitó.

-Acaba con él- añadió antes de levantarse y gritar a la multitud-¡está muerto!

La celebración no se hizo esperar y la comitiva marchó hasta el castillo de Hogwarts. Todos los allí presentes le dieron por muerto, y Harry, aprovechando un momento de confusión, después de que Neville matase a la serpiente Nagini con la espada de Gryffindor, se puso la capa invisible.

Siguió a Voldemort hasta el Gran Comedor. Donde, tras el asesinato de Bellatrix a manos de Molly Weasley, se enfrentó al mago Tenebroso. Como él le había quitado la varita a Draco, se había convertido también en dueño de la Varita de Saúco, y ésta, como era su amo, no le hizo ningún daño. Muriendo, finalmente, Lord Voldemort.

Hubo un estremecedor instante de silencio en el cual la conmoción de lo ocurrido quedó en suspenso. Y entonces el tumulto se desató alrededor de Harry. Los gritos, los vítores y los bramidos de los espectadores hendieron el aire. Tanta gente lo abrazaba que ni podía distinguir quienes eran. Se mareó.

Abrió los ojos. Su cuerpo se sentía terriblemente pesado. Quiso moverse, pero sus músculos no le respondían.

Tardó varios minutos en conseguirlo. Todo lo veía borroso y pudo apreciar sus gafas sobre una mesita junto a su cama y se las puso. La habitación era tan blanca que por un momento pensó que estaba en King's Cross nuevamente, con Dumbledore.

-Harry...-esa voz, no era la del antiguo director de Hogwarts.

Hermione le miraba desde una silla, con una manta cubriéndole los pies y una radiante sonrisa en el rostro.

Contempló con detenimiento el lugar, mientras notaba como su amiga se levantaba y le daba la mano con delicadeza. La luz que iluminaba el cuarto venía de unas relucientes burbujas de cristal que flotaban en el techo. No había más muebles que la mesita metálica que había a su lado y la silla, pero al fondo, como si la habitación hubiese sido ampliada por alguna especie de truco mágico, había montañas de regalos y globos.

-Estás en San Mungo- le dijo la chica-llevas durmiendo dos días, supongo que debías recuperar el sueño perdido-sonrió y le acarició el dorso de la mano.

-Dos días...-ahora entendía la pesadez en su cuerpo.

-¡Mira todos esos regalos Harry! la gente te está tan agradecida, no paran de llegar, de todas partes, por eso tienes una habitación privada, bueno por eso...y ¡por ser el salvador del mundo mágico!

-¿Has estado conmigo estos dos días?-preguntó.

-No, solo anoche, la anterior se quedó Molly, y hoy se quedará Ron- aclaró-los sanadores son estupendos, apenas se te nota la mordedura de Nagini, estás completamente curado-se le veía emocionada.

-¿Como están todos?-aún sentía la mente algo nublada.

-Bien...bueno, la señora Weasley, ya sabes, por Ginny, le afectó muchísimo, pero el que todo acabara bien le reconforta, no la perdió en vano, además...- se sonrojó-dice que ha ganado otra hija, de igual modo Bill y Fleur se quedan un tiempo en La Madriguera, para que no se sienta sola...Charlie marchó a Rumanía...Fred y George abrieron ayer otra vez la tienda de Sortilegios, con muchos inventos nuevos, que creo que te han mandado en alguna caja por ahí...Arthur en el ministerio está muy ocupado ahora, me parece que Percy va a trabajar en su departamento...mmm ¡ah! Kreacher volvió al doce de Grimmauld Place, dice que quiere tener la casa limpia para cuando vuelvas y...McGonagall será oficialmente la directora de Hogwarts, que, por cierto, tardaran un tiempo en arreglar por completo, pero me dijo la profesora que estará listo para el nuevo curso...

-Me alegro...-todos estaban bien, era un alivio; entonces, de pronto, cayó en la cuenta y se incorporó rápidamente, quedando sentado en la cama- no...-comenzó a faltarle el aire, respiraba con dificultad. Se llevó una mano a la boca para no gritar. Por un momento lo había olvidado. Y empezó a llorar.

-Harry- la chica se sobresaltó de inmediato y se puso a zarandearle ligeramente por el hombro, como para que reaccionase.

-Está...él...-entre el incesante llanto apenas podía hablar-él está muerto Hermione...muerto...él...¡tengo que ir al Bosque Prohibido!-gritó e intentó levantarse, pero las manos de su amiga se lo impidieron.

-¡¿Qué dices Harry?¡no puedes ir a ninguna parte!

-¡Pero está muerto Hermione!¡necesito la Piedra!-las lágrimas seguían su curso y él forcejeaba, pero tanto tiempo inmovilizado le estaba pasando factura-¡necesito la Piedra de la Resurrección!¡tengo que verle!¡pedirle perdón!¡yo debí haber cogido el tren!¡tenía que haberlo cogido!

Alarmados por los gritos, dos sanadores irrumpieron en la habitación y ayudaron a la pelicastaña, que lloraba solo de ver a su amigo así. Le inyectaron algo al moreno que le dejó aturdido. Sollozando y recostado nuevamente.

-¿Qué es lo que te ocurre Harry?-ella estaba muy preocupada por la situación.

-Traeme la piedra Hermione...-suplicó en baja voz, porque su cuerpo se estaba adormeciendo, al igual que su mente-necesito verle...solo una vez más...por favor...

-¿Ver a quién?¿la Piedra esa existe?¿quién está muerto?

El nudo le cerraba casi por completo la garganta- Draco...

-¿Cómo?-sorpresa.

-Draco está...-no podía terminar la frase-yo lo vi Hermione...lo perdí para siempre...

-¿Estás seguro?...bueno, en El Profeta dijeron que Lucius y Narcisa Malfoy fueron llevados a Azkaban y no nombraban a Draco...¿estás completamente seguro de lo que dices Harry?

El chico asintió, mientras las lágrimas resbalaban por su rostro, hasta que se quedó dormido.

Hermione tuvo que salir de la habitación para dejar descansar a su mejor amigo. La convicción en las palabras de éste, y su reacción...¿Draco estaba muerto?¿Harry había perdido al amor de su vida?. Sintió tanta lástima por él. Se dejó caer en una de las sillas que adornaban el pasillo y no pudo evitar llorar también.

-¿Qué te pasa?¡Hermione!-Ron, que acababa de aparecer, se agachó frente a ella y la sostenía por los hombros-me dijeron que Harry despertó ¿está bien?¿pasó algo?¡Hermione!

-No es nada Ron-dijo hipando-solo es que me emocioné...

-¡Entonces es cierto que despertó!-añadió el chico más animado.

-Si, pero ahora está durmiendo de nuevo...-los ojos azules mostraron decepción-¿haces guardia aquí mientras voy a la quinta planta a por una taza de té?-éste aceptó sin dudar, y la besó con suavidad en los labios.

Apenas y pudo beberse todo el té. La imagen de Harry destrozado era en lo único que podía pensar. Mientras bajaba por las escaleras sumida en sus cavilaciones, se encontró con una chica conocida que iba subiendo.

-¡Parkinson!

-¡Granger! ¿qué haces tú...? ah Potter ¿como está el héroe?- el tono denotaba cierto desdén.

-Bien, pero tú ¿qué haces aquí?-preguntó intrigada.

-Vine a ver a Draco, ahora está con Blaise y subí a tomarme algo-dijo.

-¿Qué?-el corazón le dio una súbita sacudida-¿Draco?¿Draco Malfoy?

-¿Conoces otro?-parecía molesta.

-¿En qué planta está?

-En la siguiente, la cuarta ¿por qué?¿desde cuando te interesa Draco?

Pero la chica la ignoró y bajó apresuradamente los pocos escalones que le separaban de la cuarta planta.

Anduvo por el pasillo, reprendiéndose mentalmente por no haber preguntado a la Slytherin en que habitación estaba el rubio, cuando vio salir a Zabini por una de las puertas.

-¡Ey!-el chico no pudo ocultar la sorpresa cuando vio quien se había dirigido a él.

-Hola Granger- saludó cortés.

-Hola, esto...acabo de ver a Parkinson y me dijo que Draco está aquí ¿se encuentra bien?-si le había chocado o no la actitud de la pelicastaña, lo disimulaba muy bien.

-Si, puedes entrar si quieres, pero no le digas que te he invitado yo-se apartó de la puerta y desapareció por el pasillo.

Sostuvo el pomo durante unos segundos. No sabía que le diría para romper el hielo. Durante un rato bastante angustioso había pensado que estaba muerto y ahora, sabía que estaba completamente bien. Bueno, no bien del todo.

Cuando lo vio, no pudo reprimir un leve estremecimiento. El delicado príncipe de las serpientes, mostraba muchas heridas, cicatrizadas sí, pero al no llevar camisa, en el torso pálido y desnudo llamaban la atención, además de los moratones. No le sorprendió que Harry pensara que estaba muerto. Además tan delgado...no era ni la sombra de lo que fue.

El rubio estaba ligeramente recostado sobre un almohadón y parecía absorto en las luces del techo. Su antebrazo izquierdo permanecía tapado con sendos vendajes y la chica pudo imaginarse lo que había debajo.

-Hola, Malfoy- se atrevió a decir, rompiendo el silencio.

Draco la miró, pero su expresión seguía igual-Hola Granger.

Aquello era tan extraño, que por un momento le dieron ganas de pellizcarse , por si acaso.

-¿Cómo te...?¿estás bien?-se sentía muy nerviosa, no en vano, era la primera conversación civilizada con el otro.

-He estado mejor...pero no me quejo-sonrió quedamente y Hermione sintió un súbito cariño hacia él.

-Me alegro de verte...creí...que estabas...

-¿Muerto?-interrumpió-durante bastante tiempo deseé que así fuera...¿como está Potter? salir a la calle debe ser para él una odisea ahora ¿no?

-Está aquí, lleva un par de días durmiendo y no ha salido del hospital todavía...él me dijo que tú habías muerto, por suerte se equivocó-se había acercado más a la cama del ojigris.

-No me sorprende que se equivocara...me dieron Filtro de Muertos en Vida y mis padres me trajeron aquí antes de que se los llevaran a Azkaban- añadió con tristeza.

Todo encajaba ahora.

-Supongo que debería alegrarme por no ir yo también-continuó-al verme así, supusieron que me había rebelado en contra de...-tragó saliva temeroso-ya sabes, y como ni siquiera tengo varita, me declararon inocente...o algo de eso me dijeron...

-No hiciste nada malo, no tenían por qué llevarte a Azkaban- hubiera sido una injusticia-bueno, te dejo para que descanses tranquilo, adiós-se dio la vuelta para salir.

-Granger- la chica se volvió hacia él nuevamente-dale las gracias a Potter, si no hubiera acabado con él...yo ahora...-solo de pensarlo se le revolvían las entrañas.

-Tranquilo, se las daré de tu parte-y salió de allí a todo correr.