Disclimer: Naruto es de Ksihimoto, pero el 99% de los personajes que aparecen aquí sin MÍOS e_e

Atención: puede haber spoilers del Shippuden ;)


¡Tatatachán! Para que veáis que he vuelto de verdad xD ¡Sólo dos días en actualizar! ¡Muchisimas gracias a los que me han dado su opinión por review! :D Sin ellos no habría subido este capítulo ^^

Bueno, dado que os respondí a todos menos a Kiaru (dado que no tiene cuenta aquí) le contestaré aquí: MUCHISIMAS GRACIAS! *w* Que te metieras el fic en el mp4 para leerlo en lugar de dormir me llegó de verdad! Me alegro muchisímo de que te gustara "Kuso!" ^^ Yo le tengo un cariño especial dado que es el primero que escribí ^/^ Y es genial que aparezca otra fan de Gin'iro e_e Yo adoro a Karasu, pero Gin tiene un punto que... e_e ¿Crees que puede tener un lado bueno? ¡Quien sabe! Si lo tiene por el momento no parece que lo haya demostrado mucho ^^U De todas formas queda muuucho que descubrir del gemelo malvado, e incluso del propio Karasu ^^¡No te lo pierdas que a esto le queda tela! (Por cierto, en este capítulo sale bastante nuestro perverso Gin)

EDITADO: He borrado la primera parte porque me parecía aburrida :P A ver si así me comenta alguien además de Kiaru o.q (muchas gracias Kiaru! ^^)


Tres semanas. Llevo tres semanas en cama.

Después de lo ocurrido con Danzou, Karasu ha cuidado de mí. Sé que debería de estarle agradecida, pero mi orgullo me obliga a cabrearme. No soporto el no valerme por mí misma, ¿vale? No lo soporto.

Aunque Karasu me traiga la comida todos los días, no hablamos. Me deja la bandeja, me ajusta los vendajes y se larga tan rápidamente como ha llegado. Eso me pone de muy mala ostia. Pero cuando me traiga la comida en media hora, le contaré todo lo que me dijo Danzou, decidido. Tengo que hacerlo. Y que juzgue por sí mismo si quiere confiar en él o no. Desde luego, yo no lo hago… pero sí que le temo. Y su "oferta" de extraer al Juubi es más una amenaza que una oferta.

Suspiro, y me duele. Claro que ya no es ni la mitad de lo que me dolía aquella noche, hace tres semanas… Aquella noche… Karasu me desnudó y me bañó.

Noto que mis mejillas empiezan a arder, sacudo la cabeza y pienso en otra cosa.

Mi casa… Quiero volver a casa… Echo de menos hasta el instituto, que triste. Sin embargo, también echaba de menos a los gemelos… Bueno, a Karasu sí, al otro…

Se abre la puerta, cortando mi hilo de pensamientos.

-Ka… -no termino la palabra cuando me doy cuenta de que el que ha entrado no es Karasu. –Gin'iro. –es más un gruñido que un saludo.

-Seh, ¿decepcionada? Mi hermano está ocupado. –se encoge de hombros, deja la bandeja sobre mi regazo y acerca una silla a la cama. -¿Te tengo que dar de comer?

Le fulmino con la mirada.

-Es evidente que no. Así que ya puedes largarte. –giro la cara con aire orgulloso, él muestra una fina sonrisa torcida.

-¿Por qué me tratas así, Jones? –se queja con fingida aflicción. -¿Qué te he hecho yo para que me hagas esto? –sigue con su teatro melodramático, burlándose de mí.

-Idiota. –gruño llevándome los fideos a la boca con los palillos.

Se ríe.

Sigo comiendo sin mirarle, hasta que me pone de los nervios.

-No tienes que quedarte. –le informo, esperando que pille la "indirecta"… ¿Tendré que dejárselo mas claro con un "te llaman del polo norte"?

-Lo sé. –se limita a sonreír malévolamente. Será cerdo…

Me termino el bol y le paso la bandeja, él la deja sobre la mesilla.

-Ya está. –mascullo, aún masticando. –Ahora largo, Uchiha. –le ordeno, deseando verlo desaparecer por la puerta. Sinceramente, desde que sé lo del Juubi no soporto estar en la misma habitación que él. (Aunque antes tampoco lo soportaba).

Suspira.

-Aún tengo que arreglarte las vendas. –gruñe sin ganas.

Me resigno y no vuelvo a abrir la boca, dejándole hacer.

-Por cierto, Jones... –murmura, desenrollándome una venda del brazo. -¿Qué ocurrió con Danzou? –intenta indagar, fingiendo que no le importa.

Le miro fijamente.

-¿Y por qué iba a decírtelo a ti?

Deja las vendas y me mira.

-¿Qué me dirías si te dijera que puedo curarte?

Frunzo el ceño.

-¿Me curarás si te cuento lo de Danzou? ¿Y cómo sé que no me mientes? –pregunto, precavida.

-Pago por adelantado. –sonríe.

Lo miro fijamente unos segundos.

-Está bien. ¿Me va a doler?

-Un poco.

Ante mi sorpresa, se sube en la cama y se coloca a cuatro patas sobre el colchón, a pocos decímetros sobre mí, en una posición bastante comprometida. En contra de mi voluntad, me pongo como un tomate.

-¿Q-qué coño estás...? –pregunto con la respiración entrecortada.

-No te emociones demasiado rápido. –coloca ambas manos sobre mi pecho, y empiezan a relucir en un tono rojo oscuro. Poco a poco, noto como su chákra penetra en mi cuerpo y acelera la regeneración de mis células.

No es que duela, pero es una sensación muy extraña y arrolladora. Da vértigo.

Aprieto los dientes para no gritar.

-Mírame a mí, Jones, ¿vale? No pienses en ello. –me pide con indiferencia y tranquilidad, como leyendo mi mente. –Céntrate en mis ojos, ¿de qué color son?

Obedezco y centro la vista en sus orbes, intentando descifrar su color.

Hacía tiempo que no veía los ojos de los gemelos sin el sharingan; son de un color oscuro que parece encerrar tonos claros.

Empiezan a arderme las heridas y tengo que poner todo mi empeño en seguir centrada en Gin'iro. Aprieto los puños y vuelvo a mirarle a los ojos. Ahora entra más luz por la ventana y consigo ver un destello verde oliva cerca de su pupila. Pasa una nube eclipsando al sol, y ahora se ven castaños, hasta un poco grises.

De pronto se incorpora y yo me sobresalto.

-Ya está. –se seca el sudor de la frente con la manga de su sudadera negra de Rammstein, y se deja caer de nuevo en la silla.

-Son verdes, grises y castaños.

Arruga el ceño.

-¿Qué?

-Tus ojos, idiota. Son verdes, grises y castaños. –él sonríe.

-Que complicada eres, Jones. Es más fácil decir "negros". –sacude la cabeza.- Ya puedes levantarte, por cierto.

Oh, es verdad, estaba curándome, casi lo olvido...

Me incorporo algo temerosa, para descubrir que no me duele nada.

-¡LOL! –exclamo, sintiéndome friki al instante. Me levanto de la cama de un salto y me estiro. -¡Dios! ¡Gracias, Gin! Si al final eres útil y todo.

El Uchiha no parece compartir mi felicidad, y me mira impaciente tamborileando con sus uñas negras sobre el reposabrazos de la silla.

-Si, soy genial. Y ahora tu parte del trato, Jones.

Mierda, lo olvidaba. Suspiro.

-Vale, pero te lo cuento dando un paseo. Si vuelvo a tener que sentarme me morderé la lengua hasta desangrarme. –como era de esperar en él, eso le provoca una sonrisa sádica.

Se levanta y camina hacia la puerta.

-Te espero fuera, cámbiate rápido. Al contrario que tú, yo tengo cosas que hacer.


Estoy tumbada en la hierba bajo la sombra de las ramas de los árboles del bosque. Son cerca de las cinco de la tarde y el silencio aquí fuera es casi total, a penas lo interrumpe el lejano ruido furioso de una chicharra y el soplo de la brisa que pasa entre las hojas a mi alrededor. Todo parece estar en paz, como si el mundo entero estuviera en armonía. Es un momento perfecto...

Bueno, casi perfecto.

-¿Matar al Juubi? ¡¿Matar al Juubi? –Pregunta el Uchiha por enésima vez, echo una furia, en su monólogo que lleva rato repitiendo. Ahora me arrepiento de habérselo contado…- ¡¿Qué coño se fuma ese tío? ¡No se puede matar al Juubi sin matarme a mí! –como es evidente, no lo estoy escuchando. Deje de oírlo hace cerca de treinta minutos.

Tras unos instantes, parece que se calma. Y por fin cierra la boca, y se queda pensativo.

Pasa un rato en el que no habla, y yo me aburro.

-Gin, pareces asustado. ¿Tienes miedo de que te saquen al Juubi? –me incorporo para mirarle a al cara y ver si mis palabras han causado algún efecto. El Uchiha sigue sentado con la cara entre las manos, y no parece tener intención de contestar. –Me lo tomaré como sí. –suspiro. –Bueno, en realidad es comprensible... Toda tu fuerza, tu poder y esa mierda vienen del Juubi, ¿no? Si te lo extraen te volverás débil. –creo que no estoy ayudando, pero en fin, no sé que más hacer. Después de otro rato, levanta la cabeza, pero sólo para quedarse mirando al infinito. Aparte de ignorarme, parece que se le ha ocurrido algo... y no estoy segura de que eso sea bueno.

-Esto no lo sabe Karasu, ¿verdad? –me pregunta de pronto, mirándome por fin. Frunzo el ceño.

-Eh…no, ¿por? –quiero saber, algo temerosa. ¿Qué coño se le habrá ocurrido ya?

-Porque no puede saberlo. Estoy seguro de que confiaría en Danzou y me entregaría…–suspira.

Mi cabreo va en aumento.

-¿Perdón? ¿Karasu traicionarte? Dios. –resoplo. –Es como si no conocieras a tu hermano, Gin… Karasu nunca traicionaría a nadie, ni siquiera a ti. –ruedo los ojos.

-A menos que así creyera poder salvar el mundo. –espeta.

Muy agudo, Uchiha, muy agudo…

-Si, claro… Escucha, Karasu es de todo menos confiado, ¿vale? De hecho… -me callo en mitad de la frase. Iba a decir "de hecho no creo que si quiera confíe en ti", pero no me interesa crear un conflicto entre los gemelos. Sacudo la cabeza. –Olvídalo. –me levanto de la hierba. –Esto no es asunto mío, es asunto de vuestro clan. –me sacudo la hierba de los vaqueros y miro a Gin'iro, esperando que diga algo. Como estaba claro, no dice nada. Echo a andar sin prisa, cuando su voz me interrumpe.

-Sin el Juubi no podríamos matar a Madara. –sentencia, sin girarse.

Como era de esperar, me detengo, pero no me doy la vuelta, por lo que ahora estamos de espaldas.

-Bueno… -muy bien, el Uchiha tiene razón…. Ah, no, se me ocurre algo. –Madara sólo quiere el Juubi, sin él… Sería como si Madara hubiera perdido, ¿no crees?

Oigo como se levanta y camina hacia mí. A pesar de esto, no me giro.

-No quiero que pierda, Jones… Quiero que muera. Y de una forma dolorosa, a ser posible. –siento como coloca sus manos sobre mis hombros, y el calor del contacto me sobresalta. –Sigues siendo muy ingenua. –susurra, acercándose a mi oído. Su aliento me provoca un escalofrío.

Lo aparto como movida por un resorte.

-Tú sigues siendo muy... –me doy al vuelta y le miro, buscando un adjetivo. –muy... –observo su sonrisa sádica y su expresión siempre malévola. Arrugo el ceño. –muy Uchiha. –suspiro finalmente.

El gemelo malvado ríe con una risa lenta y grave.

-Vale, tenemos que ir a un sitio… -anuncia soltándome los hombros. –Y me temo que ese "tenemos" te incluye a ti.

Camina hasta llegar a mi lado, me rodea y se planta frente a mí, para que quedemos cara a cara.

-¿Dónde vamos y por qué debería seguirte?

-Nos vamos a Japón. –hace una pausa. –Y tú vienes conmigo. –echa a andar para adentrarse en el bosque, sin esperarme.

Rechino los dientes y me veo obligada a caminar tras él, movida por la curiosidad.

¿A dónde me llevará esto? No me gusta Gin'iro, de hecho me da cierto pavor… Este tío es capaz de matarme por puro placer. Pero no va a hacerlo, ¿verdad?


¡¿Verdad?

Pues ya veremos xD Por la cabeza de ese tío puede pasar cualquier cosa... ¡Hasta aquí el capítulo 5 de la 2ª temporada! ^^ No me dejéis ahora que las cosas empiezan a ponerse interesantes e_e

Por cierto, voy a ver si me creo una cuenta en Deviantart para colgar mis dibujos de los gemelos. Si a alguien se le va mucho la pinza y le da por hacer un garabato inspirado en esto, que me lo mande *w* Sería la re-ostia! Aunque creo que flipo mucho xDD De todas formas de lo que más dibujos tengo es de mi otro fic, "Black Sheep". Sé que ese fic puede parecer una mierda (de hecho estoy pensando en borrarlo y empezar de nuevo) pero todo tiene que tener un principio! Os aseguro que luego va a molar mucho e_e y va a haber muucho Itachi xD La verdad es que ese personaje es mi inspiración para todo *_* (¿acaso no se nota?)

Bueno que hoy me estoy pasando tres pueblos con las presentaciones estas xD ¡Muchisimas gracias otra vez a los que me han dejado comentarios y a los que esten leyendo esto! No sabéis la ilusión que me hace *-* ¡Seguid comentando! Quiero saber vuestras opiniones, en serio ^^ ¡Que soy muy insegura! Decidme que capitulo os a gustado más, cual menos... Aunque ya digo que a esto le queda xD ¡Un besazo muy grande! Y como siempre...

Que el Dios Cuervo te inspire