Disclimer: Naruto pertenece a Kishimoto, aunque éste se invente los capítulos sobre la marcha xD Yo lo quiero igual!
Advertencia: contiene spoilers del Shippuden
Un capítulo más! Siento si he tardado mucho… Esperaba a ver si me llegaba algún review más xD Muchisimas gracias a Kiaru y Rushia-chan por sus reviews :D Ellas me han animado a continuar.
No me enrollo mucho, la historia se continua por donde la dejamos. El próximo será otro flashback de Ángela ^^ Ah, y al final del capítulo os digo algo interesante ;)
El Uchiha anda a más velocidad de la que yo puedo alcanzar, por lo que cada cierto tiempo, tengo que echar a correr para alcanzarlo.
-¡Gin'iro! ¿Por qué tenemos tanta prisa? –le pregunto cuando llego a su lado. Él no responde, parece muy sumido en sus pensamientos, pero mantiene la mirada firme y decidida, ni si quiera me mira. -¿Dónde vamos? –inquiero.
-Hay alguien con quien tengo que hablar. –murmura, sin detenerse.
La verdad es que eso no responde a mucho, pero es mejor que un silencio. No vuelvo a preguntar, pero a los cinco minutos, vuelvo a estar muy por detrás de él. Echo a correr de nuevo, pero temo que lo he perdido entre el gentío.
-¡Gin'iro! –le llamo, corriendo más deprisa y apartando a la gente a codazos, buscándole ansiosa con la mirada. De pronto tiran de mí con brusquedad hacía un lado, metiéndome en un callejón solitario y estrecho, observo como he salido del camino de los zombies acelerados, que son los habitantes de Japón. Me giro para descubrir a mi captor, para encontrarme la mirada impaciente del Uchiha.
-Sigamos. –ordena secamente. No tengo más remedio que obedecer, cada vez más intrigada por dónde nos llevará esto. Le observo a poca distancia, a su lado. Parece realmente seguro del camino, cómo si lo hubiera echo cientos de veces.
Sin el mínimo aviso, se para. Freno de golpe y miro la sencilla puerta ante la que estamos parados. Mi guía no llama ni hace el menor movimiento.
Pasan los segundos, y no se mueve.
-Esto... Gin, ¿no vas a llam-…? –mi frase se ve interrumpida cuando la destartalada puerta se abre.
-Vaya, Onii-san, cuando tiempo… -sonríe una voz entre las penumbras. Agudizo la mirada para poder verle.
Es un niño. Un niño de unos once o doce años.
-Lo sé, Kenyo-kun, lo siento. –sonríe a su vez Gin'iro, sorprendiéndome al disculparse. –Hay algo que debes saber. –le informa poniéndose serio de nuevo.
El niño le mira interrogante, se aparta a un lado para que pasemos. Gin va delante y se adentra en la casa, cuando voy a entrar yo, el tal Kenyo me corta el paso.
-¿Quién es ella, Onii-san? –le pregunta al Uchiha sin quitarme el ojo de encima.
Oigo los pasos del que me ha guiado hasta aquí, que se asoma al marco de la puerta.
-Es... –busca las palabras. Parece rendirse. –Es una Akatsuki de... confianza. –masculla esta última palabra como si le hubieran obligado a decirla. Sonrío con suficiencia. Kenyo me deja pasar y cierra la puerta tras de mí.
El niño nos guía pasando por el salón hasta detrás de la escalera. Hace unos sellos con la mano y planta la palma sobre la pared, de donde se abre una gruta con unas escaleras que descienden.
-Vaya... –no puedo evitar soltar, sorprendida. Miro a Gin'iro que va por delante de mí y dudo antes de preguntarle, en voz baja. -¿Quién es este niño? ¿Dónde vamos?
El Uchiha resopla.
-Haces demasiadas preguntas, Jones… Espera y verás. –masculla, sin dignarse a mirarme.
Desde mi posición observo la espalda del tal Kenyo, y me llama la atención su pelo; es de un azul tan oscuro que parece negro, lo lleva de largo hasta los hombros y las puntas de sus mechones azulados se ven despuntadas hacia fuera. ¿Quién demonios será? Es extraño que Gin'iro le hable bien a alguien… Aunque la primera vez que le he visto la cara al chico me ha resultado familiar…
Antes de poder avanzar en mis pensamientos, llegamos al sótano. Suelto una exclamación de asombro. La estancia es enorme y tiene las paredes de piedra natural, como si realmente la hubieran escavado ellos mismos. El suelo es del mismo material, y puedo ver que el lugar tiene varias habitaciones, pero las puertas de los lados están cerradas, por lo que nos dirigimos al centro. Sobre el suelo de piedra, se encuentran colocados una robusta mesa de madera cuadrada con multitud de sillas alrededor. En las paredes hay antorchas para iluminar la sala, que le dan un aspecto fantasmagórico y muy antiguo.
-Ella no sabe dónde estamos, ¿verdad? –pregunta Kenyo al Uchiha, que niega con la cabeza a modo de respuesta. –Bien… Entonces hay que empezar por las presentaciones. –Mi nombre es Uchiha Kenyo, y soy el heredero de todo lo que ves, desde la desparición de mi padre… -su mirada esmeralda se pierde en la distancia por un momento. –Somos una especie de… organización, pero muy distinta a Akatsuki. –me mira fijamente. –Aquí nuestro único objetivo es acabar con Madara. –hace una pausa para mirarme. -¿Cuál es tu nombre?
-Anna… Pero prefiero que me llamen Ayumu. –susurro, aún sobrecogida por la escena. -¿Eres un Uchiha? Creí que los gemelos eran los últimos…
El chico sonríe y ladea la cabeza.
-¿Acaso olvidas a Uchiha Sasuke? –pregunta con sorna.
Abro mucho los ojos.
-No me digas que…
-Sí, era mi padre. –responde escuetamente, indicándonos que nos sentemos en la mesa, dando por zanjada la presentación.
Así que es primo de los gemelos… Eso sí que no me lo esperaba. Y lo que es peor, ¿qué ha pasado con Sasuke?
-Decías que tenías algo que contarme. –recuerda Kenyo cuando nos sentamos, mirando fijamente a su primo.
Gin'iro asiente.
-Jones tuvo un encontronazo con alguien que conocemos. –comentó con media sonrisa perversa, girando la cara para mirarme.
-¿De quién se trata? –pregunta Kenyo sin inmutarse.
-Danzou. –respondo con voz quebrada. No quiero recordar esa noche…
Los ojos del Uchiha menor adquieren un brillo de interés y tal vez rabia contenida. A mí nunca me cuentan nada, ¿Qué ocurre con Danzou?
-¿Por qué todos ponéis esa cara cuando lo digo? –pregunto mosqueada.
Gin'ro ríe de forma maliciosa.
-Danzou fue miembro de esta organización, un aliado poderoso… pero tuvimos que echarlo. –me informa el gemelo malvado, sin darme más detalles. ¿Cuánta gente estará implicada en esto?
-La idea de Danzou para acabar con Madara no era otra que destruir a Gin'iro. –termina de informarme el del pelo azulado. Suelto una exclamación ahogada. El aludido se echa para atrás en su asiento y pone los pies sobre la mesa con despreocupación, como si la amenaza de Danzou fuera algo para tomarse a broma.
-A mí me dijo que no iba a matarlo, sólo extraer el Juubi para eliminarlo.
Gin'iro volvió a reír, esta vez más fuerte.
-¿Y cómo crees que es capaz de sacar a ese pajarraco de mí? Venga, Jones, tú sabes lo que pasó cuando extrajeron al dos-colas de Gaara…
Se me ponen los pelos de punta.
-Morirías, ¿verdad? –murmuro.
-¿No es obvio? Ese tío quiere verme muerto. –suspira el Uchiha, poniéndose uno de sus mechones caoba detrás de la oreja.
-Pero explicadme eso de la visita de Danzou a Anna. –pide Kenyo, que no se pierde palabra de la conversación.
Comprendo que me toca dar muchas explicaciones.
-Me sacó de Akatsuki para pedirme que le entregara a los gemelos. –como si pudiera hace algo así. –Y él se encargaría de extraer al Juubi de Gin'iro para destruirlo. Habló en plural, asique no está solo. –recuerdo, mirándoles con expresión seria.
¿Por qué coño me he visto envuelta en esta mierda? Estar en Akatsuki siempre fue mi sueño pero… ¡dios! En los mangas es todo más fácil…
-Eso no es bueno. –comprende el Uchiha mayor. El menor se pasa una mano por su cabellera azulada, pensativo.
-Pero es la ocasión perfecta para tenderle una trampa. –sonríe misteriosamente Kenyo, para luego dirigir sus orbes verdes directamente hacia mí. Me recorre un escalofrío.
-Voy a ser un señuelo, ¿verdad? –resoplo, rindiéndome.
-Bueno, a nadie le importará si desapareces. –comenta Gin'iro mirándome con suficiencia. Le fulmino con la mirada.
-Olvidas que no tengo nada que ver con esto, puedo volver a mi casita y olvidarme de vosotros. Esta no es mi guerra.
-Y tú olvidas con quién estás hablando. –sonríe perversamente el castaño.
Resoplo y apoyo el codo en la mesa, para después apoyar la barbilla en mi mano. Los miro con aburrimiento. Estoy recluida en mi fantasía. Ojala hubiera venido Karasu… Seguro que saldría en mi defensa… Me cruzo de brazos sobre la mesa y hundo la cara en ellos. Los Uchiha siguen hablando, pero no quiero prestarles atención.
Mi mente viaja a tres semanas antes, cuando Karasu tuvo que bañarme y después me curó las heridas. ¿Por qué no puede ser así siempre? Cuando está su hermano delante se convierte en un témpano de hielo… Echo tanto de menos a mi mejor amigo… Espero que le hagan participe de esto. Él siempre intenta alejarme de su hermano, por algo será… Si no está me siento vulnerable y… en peligro.
Tras unos minutos que me parecen eternos, los Uchiha parecen haber trazado un plan. Ambos me miran con una sonrisa sospechosa. Tengo la sensación de que esto no me va a gustar…
Vaale, espero que no se aburra nadie con estos capítulos :S Pensaba saltármelo, pero quería presentar a Kenyo :D Ahora mismo estaba dibujándolo xD
Y hablando de dibujos… No sé si sabeis que este año empiezo la carrera de Artes :3 Lo hago de pena, pero llevaba mucho sin practicar…
http:/ ladyrain7 .deviantart. com/
Aquí teneis unos cuantos de este fic y del otro ^^ (quitando los espacios, claro) Iré subiendo más si me dejáis comentarios e_e ¡Muchísimas gracias por leerme!
Que el Dios Cuervo te inspire
