Dos

La vida en Godric's Hollow era de lo más común. Al día siguiente de la boda, Harry había tenido que ir por la tarde a su instrucción, en la que se lo pasó genial, ése y el resto de jornadas. Draco había estado buscando trabajo, y aunque no tenía necesidad, y a su marido no le hacía demasiada gracia, se había decantado por uno en el que tenía muchas posibilidades de ejercer por sus elevadas notas en los ÉXTASIS y se sentía ilusionado.

Kreacher se había adaptado enseguida a la vivienda, puesto que Harry le había dado permiso de ir a Grimmauld Place si en algún momento se notaba nostálgico. Y por lo demás, se podía decir que los Potter disfrutaban de una idílica existencia. Algo a lo que no estaban demasiado acostumbrados.

Pero había una cosa, que el fuero interno de Harry necesitaba. Un hijo. Una criatura a la que querer, proteger, enseñar y ver crecer día tras día. La pieza que faltaba para que todo fuera completamente perfecto. Sin embargo, al ser él un hombre, y su marido también, sólo le quedaba una opción para cumplir ese deseo. Adoptar. Aunque no tenía la más mínima idea de como era el tema en el mundo mágico y tampoco sabía si Draco había oído la llamada de la paternidad también. Decidió abordar el asunto durante la cena.

Mientras degustaban un sabroso roast beef con pudding Yorkshire y patatas asadas, el moreno quiso plantear la cuestión, pero el rubio se le adelantó.

-Harry, ¿qué hay en la habitación cerrada del piso de arriba?¿está vacía? me he sentido tentado de abrirla pero no sabía si...

-Era mi dormitorio, cuando era pequeño, es el cuarto que se llevó la peor parte cuando pasó todo aquella noche-dijo.

-Lo siento, yo no...

-En realidad, está cerrado porque no se usa, es decir, pensaba que sería la habitación de nuestro hijo o hija...-ahí estaba, lo dejó caer y el rubio sonrió.

-Veo que has pensado en ello-dijo Draco mirando a su marido con detenimiento.

-Es como si me hubieras leído la mente, porque pensaba preguntarte esta noche que pensabas de adoptar un niño...o una niña, creo que estoy preparado para ser padre, de hecho, siempre lo he estado y lo he querido-a pesar de que el ojiplata no parecía disconforme en principio, le miraba de un modo extraño.

-¿Adoptar?¿por qué quieres adoptar?-cuestionó confuso.

Harry titubeó un poco-por lo obvio-espetó con seguridad.

Los ojos del rubio parecían algo tristes de repente-¿no quieres tener hijos conmigo?

-Claro-se apresuró a decir rápidamente, no estaba entendiendo nada de aquello-es lo que te estoy pidiendo, que adoptemos los dos, somos un matrimonio, no haría nada sin consultártelo primero.

-Me refiero...de nuestra sangre- ¿una madre de alquiler?¿quería hacer eso? el moreno estaba sorprendido, hasta que el otro continuó y se sorprendió más- Harry...¿acaso tú no sabes que los magos varones de sangre limpia, somos capaces de gestar un bebé en nuestro vientre, para mantener nuestro linaje?

Silencio. Al de gafas se le secó la boca de tanto tiempo que la tuvo abierta y se le irritaron los ojos por no pestañear, hasta que cayó en la cuenta y le invadió la alegría.

-¿Me estás diciendo que tú puedes darme hijos biológicos?¿que se parezcan a nosotros?

Por fin el ambiente se relajó-claro Harry, pensé que lo sabías, lo daba por hecho.

-Pero tú y yo hemos tenido relaciones y nunca te has quedado en estado, al menos que yo sepa...

-Es que no es tan simple, hay que hacer el amor claro, pero hay un hechizo de por medio, ahora nuestras magias están unidas Harry, al casarnos, y sólo tú puedes aplicarme ese encantamiento, dura un corto periodo de tiempo, pero la concepción es inmediata y tremendamente efectiva tras nuestra unión-el ojiverde escuchaba cada palabra atentamente-es para que incluso el último mago de una familia de sangre limpia pueda tener descendencia y el apellido no muera con él, nunca encontrarás a un mago puro estéril.

Cientos de pensamientos pasaron por la mente del moreno, todos sus planteamientos se habían ido al traste. Lo que creyó que no, ahora sí. Aunque...

-¿No será peligroso para ti? el cuerpo de un hombre es diferente por muy mago que sea...

-Tengo entendido que es un embarazo normal y corriente, salvo el parto, que lógicamente sería una operación-dijo Draco.

-¿Y tú estarías dispuesto a...?

-Yo estaré encantado de tener hijos contigo Harry, al menos uno-rió.

Ya se le había quitado hasta el hambre, si los resultados era inminentes no veía el momento de empezar a...fabricar un bebé-¿cómo es el hechizo?

-Pues...debes apuntarme con tu varita y decir ¡Graviditate!, sencillo, pero tienes que lanzarlo tú y debe ser con tú varita específicamente- Kreacher apareció con una gelatina de uvas y a Harry no le quedó más remedio que esperar a que su esposo terminase de cenar para correr en busca de su varita y comenzar el proceso.

Una vez en el dormitorio se situó frente a Draco, nervioso como nunca y apuntándole con la varita en alto, la agitó mientras pronunciaba el encantamiento. Aparentemente no había ocurrido nada, hasta que de pronto, tras unos segundos, en el abdomen del rubio apareció una especie de luz, que incluso se veía a través de la ropa.

-Debe ocurrir antes de que se desvanezca supongo-dijo el chico como si tal cosa, a pesar de que parecía que se había tragado una bombilla.

Se quitaron la ropa más deprisa que en toda su vida. Harry estaba impaciente, porque no solo iba a tener sexo, sino que al final tendría dos recompensas. El increíble clímax y un retoño. Draco estaba en las mismas condiciones, ya que ver la ilusión reflejada en los ojos de su marido, le daban aún más ganas de darle un vástago.

Y como si temiera que cualquier acto tosco pudiera evitar la concepción, el moreno de gafas redondas fue extremadamente delicado. Recostó al ojiplata con sumo cuidado sobre la cama, mientras le daba tiernos besos en el cuello y cogió uno de los almohadones para ponerlo bajo la espalda del chico.

-Sé que has dicho que va a pasar de todas maneras, pero tal vez así contribuya-la respuesta del otro fue una carcajada, silenciada por los labios de su esposo.

La gravedad era una importante aliada a ojos de Harry, por lo que, con las piernas dobladas se posicionó entre las de su marido y éste las puso sobre sus hombros, brindándole un maravilloso paisaje. No sabían exactamente cuanto tiempo duraría el encantamiento, así que los preliminares fueron desechados, no así los incesantes besos.

Fue una penetración rápida y profunda. La luz esa, había conferido al rubio un reconfortante calor en todo su cuerpo, que incluso el de gafas podía sentir.

Las piernas de Draco fueron descendiendo hasta rodear las caderas de Harry y permanecieron allí. El moreno prosiguió con las embestidas mientras los labios de ambos no se separaban. Las manos del ojiplata recorrían la espalda de su marido, a la vez que sentía una de las manos de éste estimularle.

Era la primera vez que ambos anhelaban el orgasmo más que por desmedido placer. Al finalizar empezaría un nuevo capítulo en su historia, uno que sería difícil, pero hermoso. Algo que cambiaría sus vidas para siempre.

Y con estos pensamientos, llegó la culminación y Harry se dejó caer a un lado del rubio, respirando agitadamente.

El fulgor estomacal de Draco aún continuaba cuando los dos se dejaron llevar por el sueño.

La mañana del nuevo día llegó. Ambos permanecían abrazados y el primero en despertar, como de costumbre, fue Harry. Se puso las gafas y observó a Draco. Ya la luz de su vientre se había apagado por completo y dormía plácidamente sobre su hombro. Era inevitable que pensase en los últimos acontecimientos y en si habrían dado resultado. Como por acto reflejo, posó una de sus manos en el abdomen del otro, despertándolo sin querer.

-Perdona...

-¿Ocurre algo Harry?-preguntó el rubio desperezándose.

-No, es solo que me dejé llevar.

Draco por fin cayó en la cuenta-tranquilo, estamos embarazados, es infalible-dijo calmando al otro.

-¿Estás seguro?-cuestionó con algo de preocupación.

-Mmm- el rubio se acomodó en la cama, mirando al techo-si fuera niña...¿qué nombre te gustaría que le pusiéramos?.

Harry ni se lo pensó- Lily.

-¿Y de segundo?

-...Ginevra, Lily Ginevra- dijo finalmente.

-¿Si fuera niño?

-James-estaba claro.

-A mi me gusta Scorpius ¿qué te parece?

-Perfecto, James Scorpius suena bien ¿verdad?

El rubio de pronto dijo-es un niño-parecía tan convencido que por un instante Harry quedó impactado.

-¿Cómo lo...?

Una mano de Draco entonces señaló la pared donde se veía con claridad el árbol genealógico de los Potter, y allí, bajo sus nombres y en nítidas letras se podía leer James Scorpius. El moreno se levantó rápidamente y se acercó, por si sus ojos le habían engañado, pero era muy real. Esbozó una radiante sonrisa.

Después del desayuno, tenían una visita obligada en San Mungo. No era para menos. Iban a ser padres primerizos, y aunque solo hacía unas horas que lo sabían, debían prepararse para lo que significaba un embarazo. No obstante, el cuerpo de Draco sufriría ciertos cambios, tendría necesidades especiales y ambos estaban muy verdes en ese tema. Además de que para terminar de creérselo del todo, Harry necesitaba que se lo dijera un sanador personalmente.

Entrar allí les supuso una aventura, porque tanto enfermos como familiares se acercaban a Harry para estrecharle la mano o decirle algún alago. Cuando finalmente pudieron acercarse a la bruja regordeta y rubia que estaba tras el mostrador de información, ésta les mandó a la segunda planta, donde les atendería la sanadora especialista en obstetricia, Gunhilda Bonham.

La bruja les recibió amablemente. Era una mujer pelirroja, de ojos verdes y tenía aspecto de ser una de las veteranas en ese lugar. Después de plantearle el motivo de su visita, hizo que Draco extendiera el brazo y puso un pétalo blanco en la palma de su mano. Al instante, éste se volvió púrpura y se rasgó por el medio, quedando dividido en dos partes iguales.

Harry no salía de su asombro ¿qué significaba eso?¿el pétalo de una flor?¿para qué?

-Sí, está embarazado señor Potter- dijo Gunhilda entonces al rubio.

-¿Lo sabe porque ha cambiado de color?-cuestionó el moreno intrigado.

-Por supuesto, el pétalo está impregnado de una poción especial para estos casos, al contacto con la piel reacciona, y si se vuelve púrpura es que hay embarazo, si por el contrario se vuelve granate es que no hay nada todavía-continuó la sanadora-en este caso, serán los orgullosos padres de dos bebés en unos cuantos meses.

-¿Perdón?-preguntó de pronto Draco, que aunque parecía imposible palideció un poco más.

-El pétalo se ha partido por la mitad señores Potter, serán gemelos-se dio media vuelta y empezó a anotar algunas cosas en un pergamino.

Ambos se miraron con el asombro patente en el rostro. Gemelos. Eso si que era un inesperado giro de los acontecimientos.

-Son los dos niños-dijo con seguridad el rubio en cuanto pusieron un pie en Godric's Hollow.

-¿Y eso lo sabes por qué...?

-Cuando decidimos llamar a la niña Lily Ginevra, no se anotó nada en el árbol, por lo tanto...

-Hay que pensar el nombre del segundo-dijo Harry.

-Elije el que quieras, lo dejo a tu elección, aún estoy haciéndome a la idea de que en unos meses tendré dos bebés dentro, moviéndose y creciendo sin parar-se llevó la mano al plano vientre y empezaron a subir las escaleras, rumbo al dormitorio principal.

-¿Qué te parecería Albus Severus?

-Muy bien, me gusta.

Al pasar por la puerta, ya ambos nombres resaltaban en el mural. James Scorpius y Albus Severus.

Varios días después, en la casa se respiraba un nuevo ambiente. El dormitorio que había permanecido cerrado, ahora estaba abierto de par en par. Todos los Weasley, en especial los gemelos, se habían tomado la noticia con mucha alegría y alborozo. Incluso Kreacher estaba ilusionado. Y Harry no sabía por qué preparativos empezar, ya que necesitaban muchas cosas y ahora por dos.

Durante un exquisito almuerzo, en el que disfrutaban de unas pasties de Cornualles, entró una lechuza por la ventana con un pergamino para Draco. El moreno, sentado frente a él, lo miraba expectante. Hasta que el ojiplata se levantó de la silla y empezó a reírse.

-¡Me lo han dado!¡me lo han dado!-gritó una y otra vez.

-¿El qué?

-El trabajo Harry, me lo han dado- el chico observó el pergamino nuevamente, como releyéndolo.

-¿Trabajo? pero...¿en qué vas a trabajar en tu estado? no deberías-eso no le gustaba un pelo.

-Voy a ser el nuevo profesor de Pociones en Hogwarts- dijo el rubio con determinación y como si no hubiera escuchado lo demás.

-¿Y qué hay de Horace?

-Harry, el profesor Slughorn solo fue a la escuela a enseñarte a ti, y tú ya te has ido ¡esto es genial!

-No lo es-tenía que oponerse, no tenían necesidad de aquello, y menos en la actualidad-no debes trabajar, vas a tener dos bebés, podría pasarte cualquier cosa y yo...

-¿Qué iba a pasarme en Hogwarts?¿que una poción me salte a la boca y me envenene?

-¿Y te quedarás a vivir ahí como los demás profesores durante el curso?-preguntó espantado ante la sola idea.

-Claro que no, existen las chimeneas, cuando termine de dar clases y no tenga tutorías vendré, voy a ser el jefe de la casa Slytherin, es como un sueño-dijo y volvió a sentarse-escucha Harry- continuó mientras intentaba que su esposo le diera la mano por encima de la mesa-sé que no quieres que trabaje y que te preocupas por mi, pero esto forma parte de la vida, vamos a tener hijos, sí, pero no ahora mismo, sino dentro de un tiempo, si noto que ya no puedo continuar dando clases me quedaré en casa y tendrán que sustituirme, pero no me pidas que rechace este empleo, lo necesito, por favor...

A pesar de su disconformidad no podía negarle nada, ni eso. No era justo que él si pudiera trabajar y el rubio no.

-Esta bien, pero a la mínima cosa que sientas me avisas y cualquier cosa que ocurra ¿vale?-dijo finalmente, mientras cogía la mano que le ofrecían-no soportaría volver a perderte, ya lo hice una vez y fue lo peor que he vivido jamás, y eso viniendo de mi...

-Te lo prometo.

Vale, el roast beef es un corte de buey tierno que se asa al horno, y el pudding Yorkshire, es una oblea de masa horneada, con forma de cuenco.

Pasties de Cornualles, son empanadas de carne de vaca, patatas, nabicol y cebolla.

Un lemon bastante cortito, pero qué quereis, el hechizo era temporal...(hechizo inventado evidentemente, Graviditate es embarazo en latín)

¿Qué os pareció el test mágico de embarazo? a mi me encantó, no lo puedo evitar...