Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
2.- Cambios.
POV. Bella
Tenía tres semanas de ser novia Jasper, pronto cumpliríamos un mes y debía buscar un lindo regalo para él, me sonaba un poco raro decirle novio o algún nombre empalagoso, pero definitivamente estaba feliz con mi relación con él, todos se habían sorprendido de que él y yo fuéramos pareja, aun así nos apoyaron y las cosas siguieron normales, o tan normales como se podían estar con una pareja de novios en el grupo.
Iba de camino a mi casillero, el instituto era genial en muchos sentidos, nuevas materias, nuevos maestros, un novio…
— ¡Bella! — Reconocí la voz que me llamaba inmediatamente, era una de mis mejores amigas, la pequeña Alice con ese cabello corto en puntas y tan negro como la misma noche, parecía que no cambiaba nunca, desde que la conocía—desde que éramos unas enanas de cinco años— parecía no haber cambiado. Su cabello brillante y sedoso enmarcando un rostro tan fino y singular, perfecto por donde lo miraras, con un cuerpo que se fue estilizando hasta convertirse en el digno de una diosa griega, y con su porte elegante, único en ella.
Se acercó corriendo con sus familiares andares de bailarina, tan menuda como era, en conjunto con los tacones mortales que llevaba, hacían que su gracia al caminar se viera como la de una modelo al caminar.
— ¿Qué sucede, Al? — Pregunté al ver lo apurada que se notaba.
—Es Emmett.
— ¿Qué sucede con él? — Me preocupaba un poco la expresión que tenía, además, con Emmett uno nunca sabía lo que se podía esperar, no por nada era el alma de todas y cada una de las fiestas, desde que tenía trece años.
—Le pidió que fuera su novia— Se notaba tan ansiosa mi pobre amiga que no podía terminar de explicarse.
— ¿A Rose? — aventuré, para mí era lo más lógico, era la primera persona en la que pensé al escuchar la palabra "novia" junto al nombre "Emmett", pero Alice negó.
—Entonces, ¿a quién? —Me estaba enloqueciendo con su confesión a medias y las vibraciones que emanaba su cuerpo, no era como los temblores normales que ella tenía.
—A Nessie— hice una mueca de molestia ante ese estúpido apodo que le habían dado a Renesmee, Jake se había empeñado en llamarla así desde que nos conocíamos, y no lo había hecho desistir por mucho que pataleé en ese entonces, mi derrota llegó cuando el resto del grupo comenzó a llamarla así, corté mis cavilaciones cuando caí en la cuenta de lo que Alice había dicho.
— ¿Cómo? — Pregunté atónita, Alice asentía a mi reacción— ¿Rose lo sabe? — Me preocupaba la reacción que ella pudiera tener.
—Sí, Emmett se lo contó a ella antes de que lo hiciera y hasta lo acompañó— Mi mandíbula cayó hasta el piso de la impresión.
— ¿Y Jake? — Él era el segundo que me preocupaba.
—Estaba con ellos, de momento se alejó con Rose y también le pidió que fuera su novia— Me quedé en shock.
— ¿¡Qué!? ¿Y que le respondió? — El rostro de Alice y su mirada preocupada me respondió por sí sola, Rose había aceptado pero, ¿y Renesmee?
— ¿Qué le dijo Renesmee a Emmett? — su rostro desencajado volvió me confirmó lo que temía, quien debería ser novia de Jake era novia de Emmett y quien debería ser novia de Emmett estaba con Jake.
Todo estaba de cabeza, me preocupaba qué llegaría a pasar después, de lo que sí estaba segura era que no quería que nuestra amistad cambiara, sería lo peor que me pudiera pasar, siempre habíamos estado juntos, como una gran familia y si se llegaran a distanciar… Eso me destrozaría.
Esa misma tarde hubo reunión en la casa de Alice, fui la última en llegar y me preocupaba que todo estuviera incómodo entre ellos, pero resultó todo lo contrario.
Al llegar, vi a las chicas conversando animadamente, seguramente de ropa o zapatos, pero eso no era lo que me impactaba, lo que era extraño en aquel cuadro era que conversaban como si Jake no estuviera ahí, abrazando a Rose , me preguntaba si Renesmee lo ignoraba, pero al fijarme bien me di cuenta que él sí participaba en la conversación y que seguía imperturbable como siempre, con su cálida y sincera sonrisa; entre ellos no había signos de enojo o resentimiento, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien me abrazó por la espalda, me di vuelta y ahí estaba Jasper, me dio un tierno beso en los labios y me jaló hacia la sala, detrás de nosotros venían Emmett y Edward con charolas de comida.
— ¡Rayos! Bells ahora no podre comérmelo— su comentario me confundió.
— ¿Qué? — pregunté extrañada, Alice se apresuró a explicarme
—Edward preparó pasteles para todos, como veíamos que no llegabas Emmett pidió el que era para ti, pero como ya estás aquí no podrá comérselo— se burló ella.
—Oh, lo siento, grandote— me disculpé con una sonrisa, él hizo un puchero pero después se sentó junto a Renesmee y comenzó a llenarse de comida.
Observé a todos mis amigos, quienes eran como mis hermanos, bueno uno era más que mi hermano, me sorprendía lo mucho que habían cambiado.
Rose como siempre, igual de bella con aquel largo y rubio cabello que poseía, sus piel blanca y ojos azules le daban una muy obvia belleza, a decir verdad todos éramos de piel muy blanca, excepto Jake, quien tenía la piel cobriza pero igualmente era mu apuesto.
Emmett era intimidante con aquellos grandes músculos que poseía, sin embargo, los hoyuelos que se le formaban al sonreír lo hacían ver como un niño pequeño.
Renesmee con su cabello cobrizo y rizado, ella tenía unos ojos muy parecidos a los míos, pero obviamente ella era mucho más hermosa que yo, aunque a veces ella no lo creyera.
Jasper tenía el cabello rubio y ojos de un color topacio.
Jake con una musculatura muy parecida a la de Emmett y aquella sincera sonrisa.
Y Edward, siempre habíamos sido unidos, muy unidos, pero cuando acepté la proposición de Jasper él se molestó muchísimo, su argumento por su indignación era que mi falta de confianza en él lo había decepcionado, después de unos días volvimos a hablarnos pero las cosas ya no eran iguales, él tenia el cabello cobrizo al igual que su hermana, la diferencia era que el poseía unos ojos verdes casi como esmeraldas.
El llamado de Rose me regresó a la realidad.
— ¿Tú qué dices Bells? — Me preguntó con su sonrisa angelical.
— ¿De qué? — Pregunté sonrojándome por mi distracción.
—Del baile de otoño, tontita— me contestó Renesmee, a veces extrañaba estar con ella, debido a mi amistad con su hermano, ella y yo éramos muy, muy unidas, pero los últimos días, con nuestras clases separadas, y la distancia impuesta por su hermano, la había visto poco y hablado menos, ¡Cómo quería a esa pequeña!
—No estaba enterada. — Dije encogiéndome de hombros, restándole importancia.
—Ay, Bella— clásico en Alice el regañarme por mi falta de interés en la vida social.
— ¿Piensas asistir? — me preguntó Jake, me volteé para poder ver a Jasper quien tenía un brazo sobre mis hombros, con un encogimiento de hombros me dio a entender que haría lo que yo decidiera pero yo no fui quien contesto, fueron Alice, Rose y Renesmee quienes contestaron juntas.
— ¡Claro que va ir!
— No puede— dijo Renesmee
—No debe— aclaró Alice
—Y ni vamos a dejar que falte— sentenció Rose
Jake, Edward y Emmett me miraron con una expresión burlona.
—Bueno, no creo tener otra opción a menos que quiera una batalla campal, supongo que si iré— dije vencida, ellos se rieron por lo bajo y los fulminé a todos con la mirada, Jasper me apretó un poco el brazo para darme apoyo.
Siguieron platicando del baile y todo lo relacionado con ello, me mantuve al margen lo más posible, cuando decidieron que debía involucrarme huí a la cocina, abrí el refrigerador y me encontré con ocho pequeños pasteles pero sólo uno llamo mi total atención.
Era de chocolate de al menos tres tipos, cubierta con chocolate amargo y espolvoreado con chocolate blanco, decoración de chocolate y para darle un toque final una gran galleta de chocolate, era una invitación a la gula.
— ¿Qué haces? —Aquella voz me sorprendió, haciendo que me pegara fuertemente en la cabeza-
—Auch— me quejé levemente, lo que provocó una cantarina risa de quien me había atrapado, Edward por supuesto.
Se acercó al congelador, sacó la compresa con hielo que Alice siempre tenía lista para mí y la colocó suavemente en mi cabeza.
—Si Emmett se entera que te encontré robando los pasteles se molestara mucho. — Me dijo con voz de reproche.
—Yo no…—Me interrumpió a media explicación.
—Lo sé, Bella, tranquila, es que deberías haber visto tu rostro, ni siquiera respirabas de lo distraía que estabas con tu paraíso personal— Se rió y automáticamente comencé a reír yo también, me conocía bien.
Cuando éramos pequeños, siempre que podía le pedía a Esme, su madre, que me preparara un pastel como ese, cuando él aprendió a usar un horno comenzó a hacerlos el mismo para mí, pero no había hecho uno desde hacía bastante tiempo
— ¿Puedo? — pregunté lo más inocentemente que pude, mientras él sacaba el resto de los pasteles.
—Seguro, aquí tienes— Me tendió una cuchara y la recibí como si me estuviera dando una barra de oro solido.
Se fue con los demás pasteles, cuando regresó se detuvo un poco y me miró, así que paré de comer.
—Bella— comenzó inseguro— Hice esto para disculparme por la actitud que he tenido contigo, yo sólo quiero que las cosas sean como antes entre nosotros Bellys, ¿crees que puedas perdonarme? — Sonreí por el apodo que me había dado cuando teníamos 10 años.
—Claro que sí, Neddie— él también sonrió al escuchar el apodo secreto que tenia para él, lo había inventado cuando tenía 6 años y medio, al querer decir Eddie no podía evitar aumentarle una "n" al principio.
Me dio un abrazo en el que por un momento sentí una corriente eléctrica muy agradable, me no mencioné nada al respecto.
Regresamos a la sala, él con los demás pasteles y yo con el mío en la mano, me senté junto Jasper quien me ofreció de su pastel napolitano el cual acepté gustosa.
— ¿Puedo? — Me preguntó un poco inseguro, todos sabían cómo era con mis pasteles, pero Jasper era mi novio así que… Tomé un poco con mi cuchara y se lo di en la boca como a un niño pequeño, me espanté al darme cuenta de los rostros de mis amigos y del mismo Jasper.
— ¿Qué? —escuchamos un portazo y de un momento a otro Alice había desaparecido.
— ¿Qué? ¿Por qué me miran así? — Pregunté nerviosa.
—Bella, tú nunca nos has dado de tu pastel, a ninguno de nosotros— la voz de Rose era de sorpresa e incredulidad
— ¿Y? — no veía por que tanto drama.
—Que Jasper te pide y a la primera le convidas sin decir ni media palabra— Emmett sonaba como un crio enojado.
— ¿Y por eso me miran así? — Todos asintieron, se me hacía muy tonto aquello, pero tenían razón en parte, cuando veía como Esme hacia aquel pastel Edward tenía prohibido siquiera probar, y nunca había compartido mi pastel favorito con nadie jamás.
Pero… ¿En serio era para tanto? Clavé mi rostro en el pedazo de pastel que aun quedaba y yo misma contesté esa pregunta, quizás sí había sido para tanto.
¿Cómo ven? Ya se van dando más cambios en relación con estos chicos, espero que para las nuevas y antiguas lectoras les agrande los cambios en la redacción.
Besos,
An
