Bueno, voy avisando ya, para que os hagais una idea.
Después de este, sólo quedan dos capítulos más.
Así que empiezan las conclusiones jeje
En el fondo de mi alma
Se encontraba ya en avanzado estado de gestación. Las cosas con su, en teoría, marido, no habían cambiado en lo más mínimo, pero centrarse en sus hijos y su cada vez más próxima paternidad, le hacían ver la vida con otros ojos. Ya había dejado atrás la, estaba claro que, inútil tarea de intentar conseguir que Harry recuperase la memoria. Éste parecía poco reacio a recordar, así que él no iba a obligarle.
Draco leía tranquilamente El Profeta recostado sobre el sofá, cuando escuchó que alguien había aparecido por la chimenea.
-Hola Fred- dijo sin apartar el periódico mágico de su vista.
-Hola Draco, te traigo esto de parte de mi madre, Shepherd's pie, calentito-dijo mostrando una fuente humeante con comida.
-Tu madre no debería molestarse, Kreacher me alimenta bien-dijo el rubio levantándose con dificultad.
-Ya sabes como es, os ve como si fuerais sus hijos y no puede evitarlo, vamos a la cocina y come, anda.
El ojiplata obedeció sin chistar y empezó saborear el delicioso almuerzo de Molly.
-¿George sigue con Angelina?-preguntó al pelirrojo que estaba sentado frente a él.
-Si...el otro día la presentó formalmente a la familia-dijo en tono algo despectivo.
-Angelina era tu amiga ¿ya no te cae bien?
-Si me cae bien-dijo nada convencido-pero apenas veo a mi hermano y eramos inseparables, ya ni voy a Sortilegios Weasley porque no me gusta trabajar solo, se lo dejo todo a los empleados, por eso hago recados para mi madre...incluso estoy creando nuevo material para la tienda y no he podido mostrárselo al desorejado...oye ¿por qué no vienes a casa y te lo enseño a ti a ver qué te parece?-preguntó ilusionado.
-No se si...
-Venga, no es bueno que pases tanto tiempo solo, a mamá le alegrará mucho que vayas, seguro, venga, venga, venga...
-De acuerdo-dijo finalmente derrotado.
Una vez hubo terminado de comer y arreglado un poco más decentemente, llegaron a La Madriguera. La señora Weasley como era de esperar se entusiasmó.
-Mi Draco querido-dijo a la vez que le abrazaba maternal-si hubiera sabido que venías, hubieras comido con nosotros.
-No tiene importancia...
-¡Y tú, Fred! ¿por qué tardaste tanto? ¡tienes que desgnomizar el jardín!-gruñó molesta la mujer.
-¡Me dijiste que llevara la comida a Draco y que me asegurase de que comía!¡quién te entiende!-dijo haciendo aspavientos con los brazos, su madre le hizo un gesto con la mano y se silenció-ya voy, ya voy...¿vienes Draco? te reirás un rato...
-No me vendrá mal-dijo algo asustado por la reacción de la rolliza bruja.
En la quinta planta de la extraña vivienda, dos amigos charlaban tranquilamente.
-Y Hermione dice que deberíamos ir buscando una casa para vivir juntos, que ya es hora...yo tengo muchas ganas, pero no sé si pueda permitírmelo, ya sabes-dijo Ron echado sobre su cama con los brazos estirados en cruz.
-Pues díselo, seguro que lo entiende- Harry estaba más pendiente de encontrar un cómic que leer de Las aventuras de Martin Miggs, el muggle loco, que de la charla. Al ver uno que le llamó la atención y levantarse para ponerse junto a su amigo, echó un leve vistazo por la diminuta ventana, tras pisar involuntariamente una baraja de cartas autobarajables que se hallaba esparcida por el suelo. Abajo, en el campo, pudo ver una cabellera pelirroja lanzando gnomos por los aires y a poca distancia, una cabellera rubia bastante familiar.
-¿Draco está aquí?-preguntó molesto.
-No sé-dijo Ron poniéndose en pie y asomándose también-parece que si ¿bajamos a ver?
Hacía un hermoso día, la brisa era agradable y el jardín de los Weasley otorgaba una extraña sensación de serenidad y calma que Draco no entendía dadas las circunstancias. Estaba lleno de maleza y el césped necesitaba un recorte, había árboles de tronco nudoso junto a los muros, y en los arriates, plantas exuberantes y un gran estanque de agua verde repleto de ranas.
Era divertido ver como Fred cogía cinco o seis gnomos a la vez, cabeza abajo, vociferando improperios y finalmente acababan volando por los aires, al otro lado del seto. A veces le dejaba uno para que lo voltease como si fuera un lazo, dejándolo muy mareado para que no encontrase el camino de regreso a La Madriguera.
-Se te da bien-dijo el pelirrojo acercándose al ojiplata, llevando el último gnomo que quedaba-encárgate de éste-se lo tendió. Lo cogió por los tobillos, dejándolo cabeza abajo mientras gritaba ¡suéltame! sin parar. Lo revolvió un poco y lo soltó. El gnomo salió volando por el aire y cayó en el campo que había al otro lado del tocón, a mucha distancia.
-Genial-dijo Fred mientras usaba una mano a modo de visera para observar la lejanía. Draco reía alegremente, no podía negar que se lo estaba pasando bien.
Ron y Harry llegaron a la cocina y el moreno miró por la ventana, ya más cerca.
-¿Por qué ha venido?-cuestionó enfadado mientras devolvía la mirada a su amigo y a la madre de éste-¿sabe que estoy aquí?
-Lo trajo Fred- dijo Molly- y puede venir siempre que le apetezca, Harry Potter- añadió muy irritada y se marchó de la estancia.
-¡Vaya...!-exclamó Ron de pronto mirando hacia la ventana, con cara de asombro.
Cuando Harry se volteó a ver que ocurría, no pudo evitar sorprenderse también. Fred y Draco se estaban besando.
El interior del moreno se estremeció de súbito. Algo que no llegaba a comprender en absoluto. Ese beso no le había sentado demasiado bien y no sabía porqué. Se dio media vuelta y airado subió rápidamente las escaleras, seguido de Ron.
-Fred...-dijo el rubio deteniendo el beso. Ni siquiera lo había visto venir, no sabía ni que el pelirrojo sintiera algo por él.
El chico pareció reaccionar-lo siento Draco, lo siento-dijo alejándose un poco-no sé que me ha pasado, lo siento, lo siento de verdad.
La incomodidad se había hecho presente.
-Olvídalo-prefirió decir, nunca había besado a otra persona que no fuera Harry, y además, éste seguía siendo su marido a pesar de todo-creo que es mejor que me vaya.
-Draco- el pelirrojo le sujetó por un brazo antes de que se marchase-no se lo digas a Harry por favor.
-Descuida...dudo que ni enseñándole una foto le importase lo más mínimo-añadió apenado.
El rubio estaba tumbado en su cama, dispuesto a dormir, bien entrada la noche, cuando escuchó como Harry volvía a casa y se acostaba en el salón.
Horas después, despertó sobresaltado y automáticamente sintió la necesidad de buscar a su marido. Cogió la varita para iluminarse el camino y bajó las escaleras sujetándose el vientre con la mano libre.
-Harry...-lo zarandeó un poco por el hombro. Éste dormía de lado y se volteó.
-¿Qué pasa?-dijo cogiendo las gafas.
-Están dando patadas-dijo contento-nunca las habían dado tan fuertes ¿quieres tocar?
-¿Por qué?-preguntó algo contrariado.
-Porque una vez te prometí que a la mínima cosa que sintiera o cualquier cosa que ocurriera te avisaría, pero si no quieres...-hizo ademán de irse, pero el otro le detuvo.
-Espera...¿dónde toco?
Draco se subió un poco la camisa del pijama y colocó la mano del moreno en el sitio apropiado. La cara de éste, cambió en el mismo instante.
-Que pasada...¿te duele?
-No realmente, antes sus movimientos eran más suaves, como las alas de una mariposa, pero está claro que al crecer, su fuerza aumenta-era agradable conversar así con Harry, hacía mucho tiempo que no lo hacían.
Estuvieron así unos minutos, hasta que el moreno rompió el silencio-¿qué hay entre tú y Fred?
El de ojos plateado enmudeció ¿cómo lo sabía?-¿cómo...?
-Os vi-respondió cortante-aunque no es que me importe en realidad lo que hagas.
-Ya veo, de todas formas, Fred me besó a mi, yo no fui el besante sino el besado.
Se alejó del chico de redondas gafas, no quería otra confesión de no amor hacia su persona y prefirió irse a dormir.
-Deberíamos separarnos-dijo de pronto Harry, antes de que el otro pudiera cruzar el arco rumbo a las escaleras.
Draco se paralizó-¿no quieres vivir aquí?
-No quiero seguir casado contigo-soltó sin más-así ambos seremos libres para estar con quien queramos y hacer las cosas sin tener que dar explicaciones.
-Yo no te he pedido explicaciones de nada-dijo el rubio al borde del llanto. Agradecía la poca luz que había en el salón, porque la situación era demasiado humillante-aunque entiendo que no quieras estar con alguien a quien no amas.
-Creo que es lo mejor.
-Disculpame, pero...para mi no es tan sencillo, me lo tengo que pensar...-dijo y se marchó.
Fue una noche espantosa. Las pocas horas que quedaban para el amanecer las pasó despierto, recordando lo que Harry le había pedido. Ése definitivamente no era su Harry. Tan frío, seco, desagradable. Esas palabras tan hirientes nunca las habría pronunciado el hombre con el que se casó. Pero ya no era esa persona. Un estúpido accidente le había arrebatado al ser que más había amado y amaría mientras viviese. Quizás separarse no fuera mala idea, al fin y al cabo, eran dos extraños.
A la hora del desayuno bajó a la cocina porque no tenía más remedio. De haber sido por él, no habría probado bocado, pero ahora comía por tres y no podía ayunar. No vio a Harry y se percató de que aún dormía. Así que se tomó su tiempo para saborear los alimentos con calma.
Entonces, se escuchó el claro sonido de que alguien había aparecido por la chimenea y Fred Weasley entró en la cocina.
-Buenos días-dijo Draco con peor cara que en toda su vida, y no por ver al de cabellos rojizos precisamente.
-Buenos días-estaba claro que había notado que pasaba algo, los ojos hinchados del chico le delataban.
-¿Te mandó tu madre?-cuestionó el rubio. Esa mujer siempre se preocupaba en exceso por ellos, sobretodo desde la venida de los bebés.
-No, quería hablar contigo-dijo Fred, más serio que en toda su vida-sobre lo que pasó ayer, sé que te dije que lo siento, pero mentí, no lo siento en absoluto, porque estoy enamorado de ti-el otro solo lo miraba, aquello era inaudito-no debería decírtelo, nunca te lo habría dicho, porque estás casado con Harry, él es como un hermano para mí, pero no puedo evitarlo, porque no te está tratando como debería, él...
-Ése no es mi marido, no es el Harry con el que me casé, echo de menos a alguien que ya no está a mi lado, echo de menos mi vida con alguien que no quiere vivir conmigo, incluso he llegado a preguntarme si todo lo que tuve con Harry fue real o un maravilloso sueño que ha llegado a su fin...-dijo con los ojos inundados de lágrimas-quiere que nos separemos y vivir cada uno por su lado...
Fred pasó por varias fases en ese momento. Primero se conmovió. Segundo se sorprendió. Y tercero, se enfadó.
En un instante se había dado la vuelta e iba directo al salón...
Quizás parece que hago a Draco un poco frío, pero tampoco quería hacerlo llorando como una magdalena por los rincones. Harry es un capullo ahora mismo y el rubio debe pensar en sus hijos actualmente a pesar de todo.
Shepherd's pie o pastel del pastor, es un plato tradicional británico, consistente en una capa de carne de cordero picada y recubierta de puré de patata y opcionalmente de una capa de queso.
Fred...me vino como anillo al dedo jajaja y como es un personaje que puedo manipular a mi antojo, ahí está el resultado. Inesperado por otra parte.
Hasta más ver mis querids lectors. Besines.
