Lhasa, República popular del Tíbet

[Ya hemos pasado la frontera con china, ahora me encuentro en lo que es la ciudad más poblada del mundo, aun se encuentra en vías de recuperación de las elecciones populares. Los social-demócratas derrotaron al partido del Lama en una victoria atronadora, y las calles hierven de rebeldes. Me encuentro con Chen Quiongba, la representación humana del Tíbet (según dice el…) en un café bastante concurrido y a un lado de una calle principal. A pesar del exagerado murmullo afuera del local casi tenemos que gritar para podernos escuchar. Al parecer el no tiene ningún problema para entender mi idioma]

Antes de que la plaga comenzara, el contrabando y la trata de personas por vía terrestre no tenían ninguna popularidad. El conseguir los pasaportes, los tiquetes falsos para el bus de turismo, los contactos y la protección al otro lado, todo eso requería mucho dinero. En ese entonces las únicas rutas lucrativas eran hacia Tailandia y Myanmar. Donde yo vivía, en Kashi, la única opción era hacia las antiguas Repúblicas Soviéticas. Nadie quería ir allá, ver la desgracia de toda esta guerra me convirtió en un shetou.* Yo era quien ayudaba a mis pobres superiores con los papeleos y demás juntas que se hacen en la ONU, de esas en las que todos salen con dolor de cabeza, gritándose los unos a los otros, unos duermen, otros bailan el caño en plena sala y un soberano inútil termina gritando "Pastaaaaaaa" para acabar de rompernos los nervios a todos. La plaga lo cambió todo. De repente mi superior ya no me necesitó y yo necesitaba urgentemente en donde centrar mi ayuda, le aclaro; ahí fue cuando me convertí en shetou y no por ganar dinero.

Los Shetou en ese momento nos vimos inundados de ofertas, y no sólo de los pobres sino también, como ustedes dicen, de gente de las clases más altas. Tuve profesionales de las ciudades, ganaderos, incluso oficiales de los escalones bajos del gobierno. Eran gente que tenía mucho qué perder. No les importaba para dónde iban, sólo que tenían que salir.

¿Entonces…Usted sabía de qué estaban huyendo?

Sabíamos que se trataba de rumores. Yo sabia bien que hubo una infección en algún lugar de Kashi pero el gobierno lo ocultó todo de inmediato. Sin embargo, nosotros lo sospechábamos, sabíamos que algo no estaba bien.

¿Y sus superiores o el gobierno, no trataron de detenerlos?

Oficialmente lo intentaron. Las penas por el contrabando se hicieron más severas; se reforzaron los puntos de control en las fronteras. Incluso ejecutaron a algunos shetou, públicamente, para poner un ejemplo. ¡Pero por supuesto! Si no se conoce la historia real y si no la vieron desde este lado uno creería que fueron MUY efectivas ~ [ríe]

¿Entonces no lo fueron?

Sólo digamos que hice rica a mucha gente: guardias fronterizos, burócratas, policías, ¡Incluso alcaldes!

Entonces tuvo mucho éxito, supongo yo.

Kashi era la ciudad de moda. Creo que el noventa por ciento, y quizá más, de todo el tráfico terrestre pasó por allí, e incluso un poco del aéreo.

¿Aéreo, dice usted?

Sólo un poco. Sólo transporté renshe en un par de ocasiones, en algunos vuelos de carga hacia Kazajstán o Rusia. Trabajos pequeños. No era como en oriente, de Guangdong y Jiangsu, en China estaban saliendo miles de personas cada semana.

El tráfico aéreo se volvió un gran negocio. Esos eran clientes ricos, que podían comparar paquetes en vuelos de primera clase y visas turísticas. Se bajaban del avión en Londres o en Roma, o incluso en San Francisco, se registraban en el hotel, se iban de paseo por un día, y luego desaparecían misteriosamente.

¿Pero qué pasaba con la infección? ¿No había riesgo de ser descubiertos?

Ah, eso. Pues fue más tarde, después de lo que pasó con el vuelo 575. Al principio no había muchos infectados en los vuelos. Si lo estaban, entonces sólo sufrían las primeras etapas del contagio. Los shetou del aire eran muy cuidadosos. Si alguien tenía signos de infección avanzada, no los dejaban ni acercar. Tenían que proteger el negocio. La regla de oro era que no se podía engañar a los oficiales de inmigración si no se podía engañar primero al shetou. Tenían que verse y actuar como personas completamente sanas, e incluso entonces era una carrera contra el tiempo.

Antes de ese vuelo escuché una historia de un hombre de negocios con mucho dinero y su esposa. A él lo mordieron. No muy grave si me entiende, sino una de esas "mechas lentas," porque el mordisco no agarró ninguno de los vasos sanguíneos principales. La gente al parecer creía que había una cura en occidente. Ellos alcanzaron a llegar hasta su cuarto de hotel en París antes de que él colapsara. La esposa trató de llamar a un doctor, pero él no la dejó. Tenía miedo de que los devolvieran. En lugar de eso, él le ordenó que lo abandonara, que se fuera antes de que entrara en coma. Dicen que lo hizo, y después de dos días de escuchar los gemidos y los golpes, la gente del hotel decidió ignorar el letrero de "NO MOLESTAR" y abrieron el cuarto. No estoy seguro de si fue así que comenzó la infección en París, pero tiene sentido.

¿Entonces la esposa de ese hombre, junto con los otros renshe, simplemente desaparecieron?

Antes de que comenzara la infección ya era así. Algunos se quedaban con sus familiares, o con amigos. Los más pobres tenían que trabajar para pagar su pasaje con la mafia china local. La mayoría simplemente se fundían en las zonas marginales de la sociedad en cada país.

¿Las áreas de bajos ingresos?

Si así es como le gusta llamarlas. ¿Qué mejor lugar para esconderse que esa parte de la población que nadie quiere ver? ¿Por qué cree que empezaron esas infecciones en los barrios pobres del Primer Mundo?

Se dice que muchos shetou propagaron el mito de que había una cura en otros países.

Algunos.

¿Usted lo hizo?

[Quita su sonrisa y hace una pausa.]

No.

[Otra pausa.]

¿Cómo afectó el vuelo 575 el contrabando por aire?

Aumentaron las restricciones pero sólo en algunos países. Los shetou del aire eran cuidadosos, pero también muy recursivos. Tenían un dicho: "Las casas de todos los hombres ricos tienen siempre una entrada para los sirvientes."

¿Qué quiere decir eso?

Si en Europa Occidental aumentaba la seguridad, entraban por Europa Oriental. Si los Estados Unidos no los dejaban pasar, entraban por México. Eso hacía que los países ricos se sintieran más seguros, a pesar de que ya estaban infectados dentro de sus fronteras.

¿Era más fácil entrar en ellos, no es cierto?

¡Prácticamente pedían a gritos que entraran! Esos países estaban en la ruina, y sus oficiales eran tan ignorantes y corruptos que incluso nos ayudaban a conseguir todos los documentos a cambio de una parte de la tarifa. Hasta tenían sus propios shetou, o como sea que los llamen en su idioma, que trabajaban con nosotros para pasar los renshe a través de las Repúblicas Soviéticas hasta países como India, Rusia e Irán. Mi trabajo terminaba en la frontera. Yo sólo les hacía sellar los papeles, marcar sus vehículos, les pagaba a los guardias y rezaba por que consiguieran irse a salvo.

¿Vio muchos infectados?

No al principio. La plaga trabajaba muy rápido. A la gente le tomaba semanas llegar hasta Kashi, e incluso los casos más lentos, según me han dicho, no duraban más que unos cuantos días. Los clientes infectados se reanimaban en alguna parte del recorrido antes de llegar y eran identificados y recogidos por la policía local. Después, cuando las infestaciones se multiplicaron y la policía ya no pudo contenerlos, comencé a ver un montón de gente infectada en mi ruta.

¿Eran peligrosos?

No siempre. Usualmente los familiares los tenían amarrados y amordazados. Uno veía algo moviéndose en la parte de atrás de un automóvil, sacudiéndose bajo un montón de ropa o unas sábanas. Se escuchaban golpes en la maleta, en cajones de madera con agujeros en la parte de atrás de una camioneta. Agujeros… en verdad no tenían idea de lo que les estaba pasando a sus seres queridos.

¿Usted lo sabía?

Claro pero también sabía que tratar de explicárselo a sus familiares era gastar saliva en vano. Yo sólo tomaba el dinero y los ponía en camino. Nunca tuve que enfrentar los problemas de los contrabandistas marítimos.

¿Eso era más difícil?

Y peligroso. Mis socios de las provincias costeras tenían que vivir con la posibilidad de que algún infectado rompiese sus cadenas y contaminara todo un cargamento.

¿Y qué hacían?

Algunas veces los barcos llegaban hasta alguna costa deshabitada —ya no importaba si era el país de destino o no, podía ser cualquier costa— y "descargaban" a los renshe infectados en la playa. También oí de algunos capitanes que navegaban hasta alta mar y los arrojaban a todos por la borda. Eso podría explicar esos casos de nadadores y buzos que desaparecían sin rastro, o por qué había gente por todo el mundo diciendo que los veían salir de entre las olas. Al menos yo nunca tuve nada que ver con eso.

Un día, uno de mis compañeros me convenció de que ya era hora de retirarme. Encontré un camión; Un viejo y destartalado tráiler. Se podían escuchar los gemidos que salían de la parte de atrás. Un montón de puños golpeaban contra el aluminio. Tanto que se mecía de un lado para el otro. En la cabina iba un banquero muy rico de Xi'an. Había conseguido un montón de dinero haciendo préstamos para sacar tarjetas de crédito Americanas. Suficiente para llevarse a toda su familia fuera del país. El traje de Armani del tipo estaba arrugado y roto. Tenía arañazos por todo un lado de la cara, y en los ojos tenía ese fuego de locura que estaba comenzando a ver más y más seguido por esos días. Los ojos del chofer eran distintos, se veían como los míos, con la sospecha de que el dinero no iba a servir para nada dentro de muy poco tiempo. Le regalé un billete de cincuenta y le deseé buena suerte. Eso fue todo lo que pude hacer por él.

¿Hacia dónde iba ese camión?

Íbamos hacia Kirguistán…

Shetou: Literalmente significa "cabezas de serpiente," llamados así por ser los encargados de ingresar ilegalmente a las filas de "renshe" llamados también refugiados e inmigrantes. Esta gente tanto en china y algunos otros países asiáticos son los encargados de la trata de personas e incluso de ¡contrabando de órganos! (que por cierto de esto se va a hablar mas adelante en este mugroso fic :VVV)

¿Y bien? Me parece que ya me he ausentado bastante desde la ultima vez que subí el ultimo capitulo pero no se preocupen que ya tengo en proceso el siguiente capitulo, en el que por cierto aparece nuestro canadiense favorito ~

¡ASI ES! EEEEEEEEEEES MATTHY! Y descuiden que solo sufrirá un poquito… en realidad no. Si lo vamos a hacer sufrir :)

Y bueno, para no hacerles mas larga la lectura, mándenme sus comentarios y sugerencias. ¡SE ACEPTAN REVIEWS POR SUPUESTO! Vamos, que un fanfic feliz es el que tiene mas reviews ¿¡verdadz?

O~~~ lo podemos hacer por las malas… *atando a Gilbird de cabeza sobre un caldero con aceite hirviendo*

Si no mandas reviews habrá pollo frito 8DDD (?)