Hallo! Aquí está mi regalo para Suecia! Mañana subo el de Noruega, que hoy fue su cumpleaños! (Por que tiene que cumplir tan seguido! No me dan un respiro!) Bueno, las dejo, espero que les guste!

Disclaime: Hetallia no me pertenece, es de nadie más y de nadie menos que de Himaruya-sensei.

Inspiración: Algo raro, pero me inspiró la canción "The Cell Block Tango". Busquen en youtube: The Cell Block Tango ~ Hetalia Girls {Over 50 subs! ^_^}


Mientras el danés era arrastrado a su casa por el noruego, Finlandia y Suecia caminaban tranquilamente a la suya, donde vivían juntos. A diferencia de sus compañeros nórdicos, ellos eran bastante tolerantes a los licores fuertes, bueno, el finlandés no tanto, pero en esa ocasión no había tomado mucho, ya que tenía un regalo especial para su esposo. Eso sí, el poco alcohol que habían ingerido era suficiente para soltar la lengua del sueco, lo que hacía que hablara con más soltura y menos timidez, sobre todo con Finlandia.

Sealand había estado en el inicio de la fiesta, para celebrar el cumpleaños de su padre. Más tarde había sido recogido por Inglaterra ya que ese día los Kirkland tenían una reunión familiar, que probablemente terminaría en desastre. Aunque no tenían que preocuparse de nada ya que sabían que Gales lo cuidaría muy bien.

Así que, tranquilos llegaron a la casa donde ellos se encontraban solos, bajo los tenues efectos del alcohol, el cual, a pesar que no les embotaba mucho la cabeza, si les daba un poco de coraje, por así decirlo. Y ese coraje se hizo presente apenas entraron a la casa, pues cuando la puerta se cerró, Suecia ya había acorralado a Finlandia contra la pared y repartía besos por todo su cuello mientras sus manos bailaban por el cuerpo del más bajo. Los ojos lilas del finlandés brillaban del placer que estaba sintiendo, hace mucho que Suecia no se atrevía a tocarlo, o más bien, no tenía la oportunidad, era en esos momentos en el que no se lamentaba de ser llamado "esposa". Aunque últimamente los momentos en que se avergonzaba de ser llamado así se reducían, se estaba acostumbrando, o más bien, le estaba comenzando a gustar ser llamado así y ver a Suecia como su esposo y a Sealand como su hijo.

Entre trompicones y pasos apresurados llegaron a su habitación y cayeron en la gran cama matrimonial. Besos y caricias se repartían por el cuerpo de ambos, caricias recorrían lugares ocultos para los demás y palabras de amor verdadero.

Entre suspiros, Suecia sacó su lubricante que siempre guardaba en su mesa de noche y lo aplicó en sus dedos. Entro uno primero, en la estrecha entrada del finlandés, sacándole los gruñidos más esquicitos y deliciosos que nunca había escuchado. Un segundo dedo, un suspiro escapó de sus labios. El tercero entró al poco tiempo y una lágrima salió de los ojos, limpiada por un rápido beso del sueco. Los ojos azules de Suecia brillaban con un deseo que hiso que Finlandia se derritiera por dentro. Era esa mirada que solo se la dirigía a él y a nadie más, solo él y nadie más que él la había visto y era dueño de ella.

Decidido a darle algo de placer a su amante, Finlandia bajó la cabeza y atrapó entre sus manos la gran hombría y la chupó con una delicadeza que volvía loco al sueco. Su mano se posó sobre la nuca del finlandés, incitándolo a seguir más profundo, a lo cual respondió de inmediato, jugando con su lengua alrededor de la gran hombría, lubricándola para su entrada, la cual aún tenía los dedos de Suecia dentro.

Unos besos por aquí, otros por allá. Los rugidos, suspiros y murmullos salían por sus bocas, entre besos y caricias. Ambos estaban llegando a su límite, por lo que Suecia pidió permiso para entrar. Tenía las piernas del finlandés sobre sus hombros y sus manos fuertemente agarraban sus blancos muslos, dejándole rojas marcas de dedos. Finlandia bajó las piernas y las enredó en la cintura del más alto, dándole así a entender que podía entrar. Este dio una gran estocada, violenta y fuerte, entrando de un solo golpe al interior del finlandés. Él, ya algo acostumbrado, reprimió un gemido de dolor y se sumergió en el placer que le provocaba la intromisión del sueco. "Berwald, Berwald" susurraba Finlandia, con la voz quebrada por el deseo. "Tino", respondía el otro, entre gruñidos lujuriosos.

La velocidad se volvió peligrosa, cada uno se derretía, cada uno de volvían un todo. Era fantástico, era increíble, era amor, era sexo, era pación, era cariño, deseo y demás emociones, pensamientos y descripciones posibles que te llenan por completo de la mayor felicidad que los hacía tocar el cielo. Como ese orgasmo, que se acercaba lento y perezoso, pero grande y poderoso. Entonces llegó y un gruñido se escapó, travieso, de los labios normalmente mudos de Suecia, y un suspiro lleno de placer salió de lo más profundo del pecho de Finlandia. La esencia del sueco lo llenaba por completo mientras él lo manchaba con el suyo por todo el vientre. Suecia lo besó y lo tiró sobre su pecho donde este se acomodó, quedándose dormido casi al instante, aunque no sin antes murmurar "Hyvää syntymäpäivää, rakas Berwald" *. El sueco sonrió, acariciando la espalda de su amada esposa, cayendo en los brazos de Morfeo, mientras que con los suyos protegía lo más valioso de su vida, Finlandia.


Les gustó? Espero que si. Me he dado cuenta que soy más descriptiva, no hago tantos diálogos, no al menos en estas clases de situaciones (situaciones R-18 X3).

Feliz Cumpleaños! Densen, Berwald y Lukas!

* Feliz cumpleaños, mi amado Berwald - Finlandés

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