Jedite: Oh, ya veremos Mal, trae un par de abogados, un cafe de Starbucks, un salchicha y a esta chica loca y nos veremos en su casa en una hora. Oh si...
Malacaite: ¿Jedite? ¿Para qué quieres a la chica loca? ¿Es necesaria? Me da miedo. ¿Jedite?. Oh, no... ¡Aquí vamos!
Disclaimer: Sailor Moon es propiedad de Naoko Takeuchi y la historia le pertenece a Michelle J. Beckett
El final es el principio.
Segundo capítulo: Directo al punto.
"Después
del amor, lo más dulce es el odio."
Henry
Longfellow Wadsworth
Me quedé en shock. Total y completamente en shock. El seguía con esa sonrisa tan segura, y yo con los ojos abiertos como platos, seguía con mi mano en la suya.
Volteé a ver a mi padre y a el señor Kou, expresiones totalmente opuestas, seguro el señor Kou diría: "Eres un mal educado, Seiya." y Kenji diría: "¿Te gusta mi hija?"
Que muchacho en su sano juicio diría cosa como esa, ni me conocía, ni un minuto llevaba de verme, y aunque así lo hiciera, ¿Como una persona como el se podría sentir atraído de una persona como yo? ¡Ni en mis mas locos sueños!
"¿S-Seiya? ¿Qué estas diciendo?" preguntó el Sr. Kou extrañado, igual que yo debo decir.
"Lo que escuchaste, papá" dejo mi mano sutilmente, yo no sabía que decir, a lo mejor, solo.... bromeaba. "Me dijiste algo de un trabajo, ¿no?"
"Sí, sí... Tuvieron que despedir al Sr. Tsukino por cosas antiguas de la empresa, y quería hablar contigo para conservar su trabajo" explico el Sr. Kou.
"Vaya, veamos... creo que eh sido un buen chicos últimamente." dijo Seiya "¿Quiere pasar a hablar, Sr. Tsukino? Creo que tengo una oferta que ofrecerle."
"¡Oh! por supuesto que si, ¡vamos!" casi grito Kenji de la emoción.
"Señorita Tsukino, creo que usted puede irse a su casa, y disfrútela mucho que va a extrañarla." aseguro, creo que noté algo de arrogancia en su voz, su preciosa voz.
"D-de acuerdo" casi titubeé, su voz era de una seguridad que daba miedo.
Volteé y me dirigí hacía mi auto, llegué a mi casa, lo único que podía hacer era contarle a Ikuko mi extraño encuentro con Seiya Kou.
-
Kenji
El muchacho este extraño me llevó hacia su ahora nuevo despacho, y era bastante extraño, después de despedirnos del Sr. Kou, nos encontrábamos aquí.
Me senté despacio, no sabía que clase de propuesta me tenía, pero si era para conservar mi trabajo, la aceptaría de sobra. Lo dudaba nada eso. Estando frente a frente, el solo se relajó como si nada pasara.
"Hablemos de negocios... y de su hija." Se apresuró a decir. Ya me había extrañado demasiado lo que había dicho anteriormente, hasta me gustó de un modo, quiero decir, ¡imagínense si se casaran!
"¿De mi hija?" pregunté.
"Me interesa su hija, mucho" dijo meciéndose en un silla. "Veo su situación, y la verdad, no me gustaría perder tiempo. Usted está en problemas, lo sé. Ahora no tiene trabajo, pero lo que si tiene, es una familia que mantener, usted es su pilar, su esposa no trabaja, su hija esta en la universidad, y no hay otro sustento mas que usted"
¡Tipo extraño! ¿Como sabía todo eso? No sabía a que quería llegar.
"Eso es cierto, y por eso le pido que comprenda la situación"
"Lo hago, lo hago" dijo rápidamente. "Le ofrezco todo lo que tenía antes, o más. Espero acepte"
"¡C-claro que si! Es usted muy amable." ¿Lo decía en serio?
"Debo decirle, su hija me intrigó desde que la vi, es hermosa, y en realidad, todo depende de ella, su posición esta mas en las manos de su hija que en las suyas, Señor Tsukino" dijo sonriéndome, no comprendía para nada la situación.
"No se muy bien de que habla, debo decirle que no comprendo" me apresuré a decirle.
"Iré al grano Sr. Tsukino, no me gusta irme por las ramas cuando se perfectamente lo que quiero." dijo muy seguro de si mismo.
"Adelante" dije aun extrañado.
"Usted tendrá lo que usted quiera en esta empresa" paró. "Con una condición"
"¿Condición?" repetí.
"Quiero a su hija, Sr. Tsukino"
-
Serena
Ikuko había halagado la situación diciendo que era maravilloso que alguien tan importante y poderoso pensara en casarse conmigo, que era una cosa increíble; yo no paraba de repetir que eran tonterías, ni me pensaba casar, ni nada de eso.
Papá estaba tarde y me estaba preocupando un poco, pero pensaba que ahora estaría negociando su trabajo, solo deseaba que lo conservara, cuando escuchamos un golpe en la puerta.
"¡Maldito imbécil!" lo escuchamos gritar entrando a la casa.
"¿Kenji? ¿Que te ocurre?" preguntó Ikuko yendo con el.
"Ese idiota, ¿quién se cree? ¿como pudo ofrecerme una cosa como esa?" estaba rojo del enojo, nunca lo había visto así.
"¿Quien Ikuko?" pregunté yo.
"Ese arrogante de Seiya Kou, el que se presentó contigo, el hijo de Haruka Kou" no hacía falta que me diera tantos rasgos, con solo 'Seiya' lo ubicaba bien.
"Cálmate papá, parece que vas a explotar, bueno estas explotando, pero te podría dar algo, ¿que pudo haber hecho para que te pongas así?" dije haciendo que se sentara en un sofá "Parecía un joven educado, algo extraño, pero normal, creo."
"¡Pues no lo es!" gritó "Es un joven arrogante, que se cree que tiene todo el poder del mundo, y el poder de todos por ser rico!" no estaba ayudando mucho, parecía que el iba a dar un ataque al corazón.
"¿Pues que hizo?" preguntó Ikuko algo decepcionada, juro que ya estaba imaginando que vestido iba a usar.
"El muy... se atrevió a proponerme algo" escupió, haciendo sonar la palabra 'proponerme' como una enorme blasfemia. "Me dijo que tendría todo lo que quisiera en la empresa... si te daba a ti, cariño. ¡Como si fueras un objeto!"
"¡¿Qué?!" grité.
"Lo que escuchaste, era algo estúpido, se que estamos ahora en la calle, que tenemos muchos problemas, y no sé como saldremos de ellos, pero no entregaría tu felicidad por ello." El rojo de su rostro desaparecía poco a poco.
Pero yo no estaba tan segura con lo que decía, estábamos en serios, muy serios problemas sin su trabajo, demasiado endeudados, hipotecas, podrían meter a Kenji a prisión, estaba segura.
"¿Que... qué le dijiste?" pregunté.
"Que por nada del mundo, al principio no entendía cuando me dijo 'Quiero a su hija' hasta me alegre, pero después entendí cuando cambió las palabras a 'Solo déme a su hija' ¡Como si fueras otro mueble de la casa Sere! Salí corriendo de ahí, suerte que no golpeé."
"No debiste de hacer eso, papá"
"¡Claro que si Sere!"
Me quede pensando, y mis pensamientos solo giraban a una oración, destruyendo quizás todos mis planes, pero manteniendo a mi familia de pie, como valía el dinero, no podía evitar pensar en el, y quizás en lo que quería.
Solo déme a su hija.
Gracias a Sailor Lady por el unico review.
Aquí el segundo capi cada vez es mas interesante.
Besos.
Serena Princesita Hale
¡¡¡Sayonara!!!
