El final es el Principio.

Cuarto capítulo: ¿Dorado o azul?

DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi. La genial creadora de Sailor Moon. La historia a Michelle. Yo solo los adapto a SM

"El odio del contrario es el amor del semejante: el amor de esto es el odio de aquello. Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor."
Giordano Bruno

-

Después de unos momentos, el mirándome como solo el sabía hacerlo, y no es un cumplido, y yo, simplemente, pensando que estaba demente. Ninguna persona en su sano juicio haría este tipo de cosas, ninguna persona normal, pero vamos, estamos hablando de Seiya-Adonis-Kou.

Cuando concluí que el no iba a romper el confuso silencio, me aclaré la garganta y decidí hacerlo yo, preguntando lo que quería.

"¿Cuáles son tus planes? Q-que tienes en mente, por que no te entiendo." Dejé de

"Vaya" suspiro pesadamente. "Creí que ya lo habías entendido. Quiero que seas mía."

Creo que yo tenía una buena cantidad de orgullo, y entender de lo que se trataba. Un estúpido trueque, como si el futuro de alguien se tratara con dinero o con el matrimonio. Pero aún así, no entendía nada, ¿Por que estaba tan encaprichado en mi?

"Creo que... ya lo hice" Acerqué mi bolso lentamente hacía mi. "Y Creo que eres un completo idiota, si me disculpas. Tengo que estudiar."

No sabía muy bien lo que hacía, pero como lo comprendía, yo solo era un capricho suyo. Una cosa que quería, y ¿Me quería a mi por toda la vida? Quizás se divorciaría de mi, y lo acepto, pero yo creo que el matrimonio es para siempre.

"Espera, espera." Me tomó del brazo mientras me disponía a abandonar el lugar, ya me las ingeniaría para llegar a casa.

Me impactó un poco cuando me tocó mi brazo rodeándolo con su muñeca, una llamarada se extendió por todo mi brazo, inclusive, casi literalmente.

"Yo no soy tu nueva compra, Seiya." Me forcé para que el hecho de aquel movimiento no luciera como si me hubiese impresionado, aunque lo había hecho de sobre manera.

"Pero yo no estoy comprando nada, cariño."

"¡Oh, no! Lo siento, se me olvidaba, ni siquiera me estás comprando. Me estas cambiando por un trabajo." dije entrecerrando los ojos. "¿Acaso debo sentirme mejor?"

"Vamos Serena, no puedes ser tan egoísta. Piensa en tu familia, si aceptas, no habrá problemas nunca mas, tus padres envejecerán, y ya no podrán trabajar. ¿Tu los vas a mantener? Trabajando, estudiando. Sabes que no puedes." Me sorprendió de nuevo, que los dos seguíamos en la misma posición.

"Ya me las arreglaré." Hice un movimiento brusco con la mano soltando su agarre.

Sujeté mi bolso bien, eché un simple vistazo hacía Seiya, y hablaba por teléfono, rogué a Dios que no fuera lo que yo me estaba imaginando.

...

Me dolía ver a papa así, tumbado en el sofá revisando una y otra vez el periódico, cuando llegué no me pregunto a donde fui, y lo agradecí enormemente, sabía que le tenía que mentir si me preguntaba, y yo, era pésima mintiendo.

"Esto es imposible" Tiró el periódico derrotado, suspirando fuerte.

"Yo voy a empezar a trabajar papá..." empecé sin vacilar.

"¿Qué? No, para nada, claro que no." casi gritó sentándose en el sofá. "Terminas la universidad y después te preocupas en buscar trabajo en lo que te titulaste."

"Pero..."

"Nada." dijo con voz autoritaria.

"Las cosas no están bien, es que.. simplemente yo no me puedo quedar sin hacer nada, es mas, mucho peor, si estoy haciendo algo, solo veo como tu te deprimes por no tener trabajo, y los gastos que todos tenemos."

"Pues muy mal. No quiero que te preocupes, ya me las arreglaré yo. Pero tu... Serena, para nada vas a trabajar estudiando."

"Bueno, puedo vender mi auto."

"Hija, no quiero que andes en autobuses y caminando en está enorme ciudad, sabes que ese auto es necesario. Ya no quiero que te preocupes. ¿Sí?"

Eso era absurdamente imposible. No preocuparme por algo que en un sentido era mi culpa, quizás si yo no me hubiese aparecido allí ese día, Seiya no se hubiera encaprichado conmigo y... quizás el si le devolviera el trabajo.

Subí a mi habitación, y me dejé caer pesadamente en la cama.

Por algún motivo, la cabeza me dolía horrores y no podía quitarme a Seiya de la cabeza, yo no podía hacerle esto a Kenji, el era un hombre adulto y no había posibilidades de que consiguiera trabajo, y después toda esta estúpida crisis.

Intenté que otros pensamientos invadieran mi mente, pero el siempre regresaba, entraba y no salía de mi mente, al final me rendí. Sabía que era absurdo pero, bueno, así era yo.

Decidí revisar las posibilidades y sus consecuencias.

Si seguía en esta posición, quedaríamos en la ruina, no me preocupaba ser pobre, ni lo que pensaran de nosotros, pero sabía que Charlie no lo soportaría, y se sentiría culpable. Conocía tan bien a Seiya por que yo me parecía en muchos aspectos a él. Claro ejemplo.

Segundo, si... aceptara. ¿Qué podía pasar? Bueno, destruir mi vida, en un primer lugar, yo no quería casarme a los 19 años -casi 20-. Para nada. Ni en el mas inverosímil de mis sueños. Y aun peor, sabía que no nos amábamos. ¡Ni nos conocíamos bien!.

No conseguía entender la actitud de Seiya Kou. Y así confundida, Morfeo me secuestró.

...

Al día siguiente, una grosería en una octava mas alta me despertó. Por su ronca voz, supe que era Seiya. Ikuko jamás la diría así. Salí de la habitación, todavía medio dormida.

Kenji estaba vestido de traje, el que usualmente llevaba para ir al trabajo, pero se veía diferente, este era su favorito y lo había llevado a la tintorería. Tenía muchas arrugas en su frente y una cara de enojo.

"¡Serena! Dime. ¿Qué le hemos hecho?" Se levantó y camino hacía mi dirección.

"Hum..." murmuré.

"Solo por que no aceptaste esa estupidez, y todavía lo que me dijo a mi. ¿Tiene derecho a hacer esto? ¿Que hice, Dios?"

Que no sea lo que estoy pensando, que no sea lo que estoy pensando, por favor, que alguien me tenga piedad, que no sea lo que estoy pensando.

"Ese Seiya Kou, habló a todas las empresas, no tengo ninguna oportunidad en ninguna. ¡No lo entiendo!"

"Papá..." Estaba tan enojado que ni siquiera me escuchó.

"Y me acaban de llegar las cuentas, esto no puede ir peor." Hasta parecía que iba a llorar. "Ikuko fue a conseguir algo de comida, no tengo ni para ir al supermercado.

Creo que eso fue suficiente para mi. Subí, me duché y regresé lo más rápido que pude. Kenji seguía en la sala. Con las cuentas del banco y demás a su alrededor.

Inconscientemente de las consecuencias que esto traería, lo iba a hacer. Por que, simplemente, yo no podía ver a mi familia así. Tenía orgullo, pero me importaba mas a las dos personas que amaba en este momento.

Llegué hacía el enorme edificio tan familiar. Tenía unos cambios no tan notables. Habían sustituido algunos empleados y alguna decoración. Me pesó que esta era mucho mejor que la anterior.

Subí hacía su piso, caminando lentamente, repasando lo que había sucedido en los últimos dos días. Hasta hace esos mismos dos días, yo solo me tenía que preocupar por pasar exámenes, ahora, tenía a un hombre sin saber que esperar de él. Y no tenía salida.

Llegué hacía la secretaría.

"Disculpe señorita, quisiera hablar con Seiya Kou." musité.

"Eh... no creo que sea posible, el está muy ocupado, su agenda está llena." Tenía una voz nasal. Supe que se llamaba Esmeralda gracias a la placa que había en su escritorio.

"Mira Esmeralda, no estoy en su agenda, por que yo no necesito que me incluyas en una." No sabía por que me comportaba así. Pero la odié en cuanto la vi. A lo mejor era su enorme escote, su cabello verdoso, y que estaba todo el día pegada a Seiya. Eh... esperan, ¿Y eso por que diablos me debería de molestar?

"¿Quién es usted?"

"Dile que Serena Tsukino lo busca"

"Un momento." Se paró y pude ver su súper-mini-corta-faldita. ¿Que no tenían para contratar secretarias decentes?

Me senté en un sillón de cuero. Averiguando que es lo que debía decir, por que, sinceramente, ni siquiera sabía a lo que había venido... creo.

Esmeralda salió de la gran puerta que supuse sería la oficina de Seiya. No me dijo nada, solo sonrió ácidamente mientras me señalaba que podía entrar.

Camine con un sorprendente paso lento hacía su oficina, mirando todo hacía mi alrededor. Asomé mi cabeza, y vi la oficina más grande que en mi vida había visto y vería.

El estaba ahí, esperándome, claramente. Alucinaba o se veía mas guapo de traje, por un impulso de un segundo quise saltar sobre el y besarlo. Se esfumó rápido. Me sonreía con una coqueta sonrisa torcida, sentado en el entro de su escritorio de vidrio.

Puso su cabeza sobre sus manos y susurró:

"Serena, quiero tu opinión, ¿Qué prefieres, adornos azules o dorados para la boda? Es que, bueno, no puedo decidirme."


Como ven este capi?

Es uno de mis favoritos. Espero sus reviews.

Muchas gracias por las felicitaciones que recibi. Son super lindas

Ahora seria bueno k votaran como los prefieren ¿Dorados o azules?

Es genial como Seiya sabia k Sere aceptaría casarse con el ¿No lo creen?

Ah si lo olvidaba no puedo hacer los capis mas largos; pues ya dije k la historia no es mia sino de Michelle J. Beckett y esta escrita originalmente para crepúsculo

Besos a todos

Serena Princesita Hale