DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen; son propiedad de Naoko Takeuchi. La historia desgraciadamente tampoco es mía es producto del ingenio de Michelle J. Beckett.
El final es el Principio.
Quinto capítulo: Nadie puede conocer tu dolor.
"No
honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor."
Cristian
Friedrich Hebbel
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Pensar que todo lo que había sucedido en los últimos dos días era algo fantasioso, por lo que veía desde un punto de vista crítico, parecía un escrito de una mente loca, pero, lo mas increíble es que estaba pasando, y me estaba pasando a mi.
"¿Se te acabaron las opciones, Serena?"
La verdad, tu no me dejaste opción alguna, imbécil. Quise gritarle en la cara.
Odiaba su manera de tratar a la gente, odiaba como sonreía de esa forma tan altanera, odiaba como caminaba y miraba a lo demás, odiaba su maldito poder, y sobre todo, odiaba todo lo que había causado en mi, y lo odiaba de sobremanera.
No contesté lo que preguntó. Entre lentamente a el gran despacho. Pude detectar a los lejos una leve melodía, una hermosa pieza de piano. Observé con cuidado la gran habitación, a pesar de ser una oficina, tenía su toque, y estaba segura que era de el, por que papa tenía fotos de esta misma oficina con el antiguo jefe, antiguamente estaba lleno de simples.
Pero ahora no, había cuadros de diferente arte, todos se veían antiguos y por ende, bastante caros, no me impresionó. Pero una cosa que si me llamó la atención, fue una fotografía enmarcada de un joven tocando piano, tenia los ojos cerrados y la cabeza gacha, aun así fuera una imagen sin sonido ni movimiento, pude sentirme en aquel lugar, el chico parecía melancólico tocando el piano, y la foto a blanco y negro, le daba más realce. La firma del autor solo rezaba, "T.A. Otoño." Y Arriba de la fotografía,
"Nadie puede conocer tu dolor... hasta que tu quieras que así sea."
Volví al mundo real, cuando separé mis ojos de aquella fotografía, sin saber quien era él, me había llegado con solo ver su imagen inerte, rogué por conocerlo algún día.
Vi que Seiya me miraba con sus profundos ojos, queriendo examinar lo que estaba haciendo, y yo, la verdad no sabía que haría.
"No encuentro el punto, en el que tengo que dejar de ser egoísta, o en el que debo preocuparme por mi también." Susurré frente a el.
"Como sea que quieras llamarlo. Vamos, cariño, siéntate." Le obedecí, no por placer, si no por que no quería quedarme sentada todo el tiempo.
"Bueno, creo que ya sabes por que estoy aquí."
"Creo que si lo sé." Murmuró. "Vaya Serena, cada vez me sorprendes más. Nunca creí que lo hicieras, cualquier chica normal me hubiese mandado al carajo"
"Bueno, supongo que las chicas normales no tienen una familia como la que yo tengo."
"Supongo que no, entonces."
"Pero, tengo una duda, si haré esto, quiero que me contestes, el por que. ¿Por qué haces todo esto? ¿Por que yo?"
Me volteó a ver, esta vez tan diferente a las demás. No pude ver lo que escondía, pero sabía que si escondía algo, me arrepentí de haberlo preguntado, desperdiciando tiempo, sabiendo que no lo contestaría.
"Bueno" seguí. "Pero, ¿Quieres en realidad pasar toda la vida conmigo? Oh no, ya sé, ¿solo me quieres para un rato y después divorciarte? No te entiendo."
Sus ojos azules, eran los ojos mas misteriosos que había visto. ¿Qué era lo que escondían? No estaba de acuerdo de que está situación me dejara aquí, acabando con mis planes, pero si había algo de bueno, era que podría descifrarlos.
"¡¿Como que está ocupado?!" Gritó una voz acercándose hacia nosotros, pero aun fuera de la habitación, Seiya y yo volteamos a ver sorprendidos. "¡No me importa con quien esté! ¡El siempre tiene tiempo para mi! ¡¿Queeeeeeee?!? ¿¡Cómo que quien soy!?"
Esperen, aparte de todo esto. ¿Seiya tenía a otra como yo? Era suficiente, ¡Al carajo con el! Volteé a verlo, estaba negando con la cabeza casi sonriendo.
"Amy..."
"Vaya, contrate secretarias mejores secretarias Seiya. Hubieses visto como me trato esa chica, no se como pude caminar por las calles sin que hombres se paren y le pregunten '¿Cuanto la hora, nena?' "
Apareciendo ante nosotros, llegó una mujer hermosa, totalmente hermosa a su modo, no era tan común, pero aun así deslumbrante, era bajita, delgada, toda una complexión pequeña, con el cabello negro azabache y corto, y enormes ojos azules.
Me sorprendí, si Seiya tenía a ella, ¿Cómo me quería a mi?
"Amy, ¿qué no ves que estoy ocupado?" Preguntó Seiya en un tono de resignación.
"Tu nunca estás ocupado para mi. Espera... ¿Quién es ella?" Preguntó con una nota cómica de interrogación en su rostro. "¿Negocios?" Preguntó, el negó con la cabeza.
Seiya me volteó a mirar a mi, traduje al instante lo que es mirada significaba. No era para nada difícil. Los ojos de Seiya formaban todo un dialecto. Pero, ¿quería que me presentara con su otra novia, o lo que sea? Allá el.
Suspiré pesadamente.
"Yo soy Serena Tsukino" Le estreché la mano.
"Ella es mi prometida, Amy." Edward caminó hacia mi, y me abrazo rápidamente.
Vaya, pensar en esa reacción de Amy, nunca me lo hubiese imaginado.
"¡¿QUÉ?!" Cabe recalcar, que la 'e' la pronunció mas o menos un minuto, de sorpresa yo creo, la verdad yo estaría molesta. "¡No puede ser! ¡Como no me entere! ¡Por que no me dijiste! ¿Cuando lo conociste? ¿Es de aquí? ¿Cuanto llevas trabajando? ¡No puede ser! ¡Eres el peor Seiya! ¡Te vas a.. ca-casar! ¡Esto debe de ser una broma!"
Camino rápidamente hacía mi y me abrazó, dio saltitos con mi cuerpo atrapado en el suyo todavía.
"Estoy tan feliz, Seiya nunca has tenido novia, siempre has sido tan reservado, yo no... puedo, estoy tan... emocionada." Lloriqueaba Amy.
Puntuación: Bromas del destino: 3. Yo: 0.
No entendía nada, simplemente no me cabía nada en la cabeza.
"¡Eres el peor hermano del mundo! ¡Te casas y no me avisas! ¡Deseo que tengas una muerte lenta y dolorosa Seiya!"
Bueno, vaya, eso explicaba todo. No era su novia o alguna otra cosa, era su hermana.
"Bueno..." empezó Seiya. "Creo que... fue amor a primera vista, un enamoramiento mutuo, ¿no, Sere?"
"Si, eso. En realidad, acabo de decirle que si." Odio a tu hermano, lo odio, lo odio lo odio.
"Es tan romántico. Tengo que conocerte bien, ¿Sere o Serena?" se movía como su fuese a explotar. La verdad, no sabía que planeaba.
"Sere" dijo Edward. "Amy, ¿podri...?"
"¡Oh! Edward, tienes el retrato de Taiki, te digo Serena, Seiya siempre fue un reservado, no salía, no hacía nada mas que sentarse en ese piano todo el día. Que vida." A esa chica no le cerraba la boca aun así eso dependiera de su vida.
"Amy, ¿podrías dejarnos solos, por favor?" terminó esta vez Seiya.
"Oh, ¿He interrumpido?"
"¿No acabas de escuchar que Serena apenas me ah dicho que si? No querrás arruinar el momento."
"Oh no, claro que no, espero a la parejita a fuera con la secretaria de la vida galante," sonreí un poco ante su comentario. "Yo que tu la corriera, Seiya. No me gusta."
"Si Seiya, a mi tampoco me gusta. Tu prometida no debe de estar en un agenda". Intenté sonar creíble hacía la relación. No me esforcé mucho.
Amy salió de salto en salto de la oficina, con una enorme sonrisa. Hasta que Seiya y yo estuvimos solos de nuevo.
"Bueno, ya conociste a Amy. Mi hermana menor, según se, es de tu misma edad." Se sentó en la silla de cuero, de nuevo. "Quiero que mi familia crea esto, quiero que me vean feliz y que ellos también lo sean. Así que... quiero que hablemos de este matrimonio si es lo que quieres."
"Bien." Asentí secamente, deseosa de información.
"Vamos a casarnos, que todos se enteren y lo sepan, quiero tener una esposa, y quiero que seas tu. Se que los medios son bastantes forzados, pero no me dejaste opción. La historia es fácil, nos conocimos cuando mi padre nos vio, salimos y fue un 'click' inmediato. Creo que eso es todo. No hay por que esperar." suspiró. "Y Despreocúpate por el divorcio, no habrá tal"
No sabía si eso me dolió o me alivió. Creía que me metía a un enorme viaje que tenía que recorrer, algo que debería de pasar. Y lo que tenga que venir, que venga. Agachó la cabeza hacía unos papeles, escondiendo su cara.
"¿Seiya?" susurré.
"¿Si?" Levantó la cabeza.
"Los prefiero dorados." Me levanté y me dispuse a salir de la habitación.
Saliendo, me encontré con Amy sonriendo a mas no poder, creí que querría hablar con Seiya. Así que solo me limité a sonreírle y salir del lugar.
Sin embargo, ella me tomó del antebrazo dulcemente.
"Estoy tan feliz de esto, no tienes idea Sere, eh esperado toda mi vida que Seiya encontrara a alguien con quien estar, siempre a sido tan solitario y aislado de todo, que nunca creí que algún día me presentara a alguien como su prometida."
"Si.." no se me ocurrió mas que decir. Hasta que me acordé de algo. "¿Amy?"
"¿Si?"
"La fotografía que está en el despacho de Seiya... la del piano..."
"¿Verdad que es demasiado profunda? Mi novio se la tomó." dijo sonriendo aún.
"Entonces, ¿es el?" pregunté sorprendida.
"¡Oh, claro! Hace unos tres años. Te digo que Seiya siempre ah sido tan solitario y esas cosas, de el era quien hablaba cuando decía que solo se la llevaba en su piano practicando, no hacía otra cosa."
"Oh... puedes ir a hablar con el. Te dejo" intenté la sonrisa.
Ella me abrazo fuertemente.
"Tengo muchas cosas que ver contigo." Me dedicó la última sonrisa antes de dirigirse a la puerta de la que yo acababa de salir.
De camino hacía casa, lo único que podía pensar era aquél retrato de Seiya tocando el piano, algo me gustó. Que supiera tocar. Yo también sabia.
No había otra cosa en mi cabeza que aquella imagen, ya después me preocuparía por decirle a Kenji que lo aceptara, Ikuko no sería mucho problema. Estaba por casarme con un hombre que conocía dos días atrás.
Corrección, aun no era su prometida, no había ningún anillo sobre mi dedo, cuando esté ahí, preocuparé por anunciar mi no planeada boda.
Ahora, todo lo que quería, era dejarme llevar por una realidad no tan parecida a esta.
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Es uno de mis favoritos. A Amy la compare con Alice y si ya se que Amy no es compradora compulsiva como Alice pero sentí que ella era quien mas encajaba con el personaje.
Por cierto ¿Les gusta la idea de Amy y Seiya hermanos?
A mi se me hizo super tierno y se me imagino a un Seiya muy protector con su hermanita.
Besos
Hasta la próxima
Serena Princesita Hale
