Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son propiedad de Naoko Takeuchi. La historia desgraciadamente tampoco es mía es producto de la cabeza de Michelle J. Beckett. Una gran escritora.
Nota de la autora original: ¡Ah! Si quisieran bajar la pieza de Chopin, Nocturne. Cuando están Bella(Sere) & Edward(Seiya) en ella, sería un bonito detalle. Me inspiró mucho n_n.
El final es el Principio.
Noveno capítulo: Nocturne, ante la familia.
"Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito."
Proverbio Chino.
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Serena POV.
"No vas a cenar?" Preguntó Ikuko con la misma duda notoria desde ayer.
"No mamá, no tengo hambre." Dije mientras subía las escaleras de la casa. "Tal vez más tarde" grite para que me escuchara.
Entré al cuarto y me fijé que mi celular estaba tras un zapato abajo de mi escritorio. Decidí que la flojera de ir hasta allá era más grande que mis enormes ganas de acostarme en la cama, y accedí. Me tumbé en la cama matrimonial de mi cuarto. Era casi imposible, pero estaba segura que me había dormido antes de que mi cuerpo topara con la cama.
Estaba soñando con una enorme iglesia blanca y antigua, con un atardecer maravilloso, no veía a nadie fuera de allí. Sin poder ver mi cuerpo en el sueño, abrí la puerta de la enorme iglesia, pero adentro no había ni santos, ni grandes candelabros, ni bancas de madera... todo se transformó a un enorme quirófano, sin gente, pero con millones de cables blancos y una plancha de metal plateado... quise acercarme cuando el sonido molesto de mi celular empezó a sonar.
"¿H-hola?" gruñí mas dormida que despierta cuando logré encontrar el celular. "¿Hola? ¿Bueno?"
Miré la pantalla del celular. Era la alarma. Tenía que cambiarle el tono de la llamada y la alarma, hoy era lunes, de vuelta a la escuela. Bah... la idea no sonaba nada bien.
Hice todo lo que tenía que hacer para llegar a la escuela presentable, saludé a Ikuko en la mañana, ella seguía sin creerme mucho. Intenté sonar feliz. Estaba segura que casi lo logré.
Llegué a la escuela con un paso de flojera tremendo, con lentes de sol y una mochila con clases que ni siquiera me tocaban hoy.
"Hey Serena" saludó amablemente Molly. Mientras se juntaba conmigo para ir a la primera clase. "¿Cómo te fue con la tarea?" ¡Diablos! Estúpida tarea.
"¡Dios! No la hice Molly. Tengo tantas cosas en la cabeza... yo..."
"Serena..." Molly se paró. "¿Que pasa contigo? Últimamente has estado tan distraída y distante, como si no estuviera tu mente aquí." Me quité las gafas y la volteé a ver.
"¿Te gustaría saltarte la clase y saber?" la cuestioné. Ella pareció dudarlo un segundo, antes de asentir enérgicamente y poner la cara de duda.
"No sé por dónde empezar..." sabía que tenía que omitir la parte de... 'me estoy casando sin querer' así que empecé. "Bueno... Molly, yo... me caso."
Después de gritos, reclamos de felicidad, brincos y mi asombrosa y creíble actuación de que estaba enamorada por la boda, le pedí que fuera mi otra dama de honor, ella aceptó gustosa.
Luego de casi atentado contra mi vida de parte de Molly por no haberle contado antes, fui a las demás clases, como siempre, sin ningún evento afortunado ni algo que mereciera recordarlo.
Llegué al estacionamiento con un dolor pulsante en mi estomago, seguro era porque no había comido ni desayunado nada, me sentía mareada y lo único que quería era ir a devorarme algo de comida donde sea.
Volteé hacía un auto deslumbrante que estaba justo a un lado de mi Audi. Era un Porshe amarillo patito que deslumbraba a cualquiera. Estaba polarizado y atrás de los dos asientos de piel, con las mismas letras amarillas decía "TURBO".
Suspire con ironía, ese auto era tan A...
"¡Serena!" chilló una voz. Oh, Dios, no.
Volteé hacía la dirección de esa voz, aunque sabía de sobra quien era su dueña. Amy Kou sonreía emocionada hacía mi.
"Serena, busqué en tu último salón y no estabas. ¿No me esperaste?" Dijo exasperada.
"¿Humph?" pregunté confusa. Cuando veía que aparecía tras ella su joven esposo.
"¿Qué Seiya no te dijo?" me preguntó confusa. "Hoy irías a casa."
"Humph... Sí, creo que lo mencionó, seguro lo olvidé. Lo siento." Volteé a ver a Taiki. "Hola Taiki."
"Hey Serena, ¿cómo va todo?" dijo sonriendo amablemente. No pude evitar tenerles una enorme envidia. Los dos agarrados de la mano. El protegiéndola de su alocada personalidad. Los dos complementándose tan bien, y yo....
"Bien Taiki. Gracias." El solo asintió sonriendo y se quedó callado.
"Bien." empezó Amy. "Puedes ir en tu carro. No era el plan... pero bueno, solo síguenos. Iremos directo a casa."
Asentí despacio, mientras esperaba a que fueran tras su auto. Pero lo único que hizo fue caminar unos pasos hacía mi lado y subirse al porche amarillo que minutos antes estaba observando.
"¿E-es tu auto?" balbuceé como tonta. ¿Cómo podía creer que un auto así no fuera propiedad de Amy Kou?
"¡Sí!" gritó emocionada. "¿Apoco no es genial? Me encanta."
...
Conduje tras el auto de Amy alrededor de 30 minutos. La ciudad era muy grande y sabía que podía perderme entre los suburbios. Yo lo único que conocía bien era la avenida principal y Avondale cuando vivíamos allá.
Entramos a unos de los suburbios más grandes de Tokio. Las casas eran enormes, con jardines mas grandes que un parque entero. Aun así, aun no llegábamos a la casa. Condujimos otros 15 minutos para poder llegar a su casa, y la encontramos.
Era totalmente singular y única. Era la mansión más alejada de todas las que se encontraban allí. Tenía un enorme barda dorada con negro, y flores y plantas a su alrededor. Se parecía a una de Hollywood.
Amy habló por intercomunicador y la enorme puerta se abrió con cuidado. Entramos y parecía que había una carretera completa entre los jardines de la casa. Pasamos por estatuas de marfil y paseos de flores hermosas.
Me alegró de ver que la casa no era tan enorme como se veía. Lo que ocupaba todo el lugar era la mayoría jardín. La casa era de tres pisos, blanca con estilo inglés. Se veía tan acogedora, las demás que vi en el camino se veían tan grandes y frías. Esta, simplemente no.
Amy aparcó su auto aun lado de la entrada principal, y yo la imité estacionando el auto a un lado del suyo.
"Están todos en casa, bueno, mamá y papá no. Ellos salieron de viaje." Amy sonrió hacía mi, mientras Jasper recogía cosas del auto e iba atrás de nosotros.
Amy abrió la puerta y pude ver el interior. Como me lo imaginaba, la casa tenía un toque hogareño y dulce, había un ambiente tranquilo y relajado. Pude escuchar el sonido de una guitarra acústica saliendo del estéreo.
"Mina y Yaten están terminando la comida. Nosotros fuimos por algunas cosas que faltan, tu entre ellas. Edward está en su cuarto cambiándose. No quiero verlo con esos trajes que siempre trae." Dijo mientras entrábamos en la sala.
"¿Me permites un momento?" dije. No recordaba que no les había avisado ni a Kenji ni a Ikuko. Amy asintió.
Caminé hacía un lugar lejano, me encargué de llamar a mis papás y avisarles, sé que era una adulta, pero aun así ellos se podrían preocupar. Ellos solo aceptaron sin decir nada más.
Iba a regresar cuando me encontré con unos de los pianos más hermosos que en mi vida había visto. Había buscado en Internet, y sabía perfectamente cual era. Yo solo podía soñar con él, pues era uno de los pianos mas caros que existían. No pude evitar sentarme y pasar con mis dedos las suaves teclas.
No me resistí y empecé a tocar Nocturne de Frédéric Chopin. La canción sonó y no me acordé que no estaba en mi casa, que este no era mi piano, nada recordé. La melodía me fundió completamente.
Cuando llegaba la mitad de la canción, otras manos se juntaron en el mismo piano y empezaron a tocar. Me sorprendí cuando vi a Seiya aun lado mío, tan tranquilo y pasional que no lo reconocí.
El bajo su cabeza después de sonreírme y yo solo me podía quedar mirándolo. Hice lo mismo que él, y los dos seguimos tocando la melodía hasta que acabó.
Me levanté del asiento, y pude ver a Amy, Taiki, Mina & Yaten mirándonos perplejos. Yaten con un cuchillo en la mano, Mina con un delantal rosa, taiki con bolsas del mandado, y Amy llorando.
"Yo..." empecé.
"Oh, no digan nada. Fue tan perfecto. Los dos tan coordinados, yo no sabía que podías tocar Serena. Fue tan hermoso." Dijo Amy quitándose las lágrimas de sus ojos que caían por sus mejillas.
Seiya no dijo nada, con ropa informal, se acercó a mí, y me besó suavemente. Podía jurar que era como tocar el cielo, yo sabía que no estaba enamorada, no podía estar enamorada. Pero su beso fue tan mágico que me hizo dudarlo. Quería quererlo, quería creerle y quería que todo esto fuera verdad, pero sabía que para él no lo era. Y me sentí mal por eso.
...
Habíamos terminado la comida. Me permito decir el plural, porque todos ayudamos. Seiya picó cebolla, y podía jurar que lo hizo llorar. Yaten se burlo de él, hasta que Seiya lo amenazó con el cuchillo con el que estaba picando.
Todas las mujeres reímos cuando Yaten puso su cara de asustado más cómica y palideció hasta parecer un completo vampiro. Aunque no nos faltaba mucho, todos éramos pálidos.
"¡Hey ustedes dos!" dijo Yaten cuando estábamos sentados en la mesa comiendo. "¿Cuándo nos van a contar su historia de amor?" dijo con una mirada pícara.
Pude jurar que se me atoró el pavo en la garganta.
"Bueno" dijo Seiya calmado. "Fue algo así como amor a primera vista. Sé que antes yo no creía mucho en esas cosas, pero en realidad nos pasó. Hay cosas que no puedes evitar, y esta fue una."
Yo sabía la tranquilidad y la seguridad que tenía Seiya al hablar. No había alguien que no podía creerle. Nadie más que yo, que sabía la verdad, y aún así.
"Ella fue a visitar a su padre, el mismo día que yo llegué por primera vez a la empresa, se veía tan hermosa ese día, desde kilómetros podrías ver que ella era una chica diferente." Siguió. "Ella solo miró hacía mi, y yo sabía que era lo que estaba buscando hace años, lo que me faltaba y lo que no sabía que era."Seiya hizo un breve silencio para comer algo de su plato, yo lo utilicé para salir de mi trance bajo sus palabras, sin tan solo todo eso fuese real.
"Oh" dijo Amy sonriendo simultáneamente hacía ambos. "Eso es tan lindo. ¿Qué pasó después?" preguntó curiosa.
"Bueno" empecé yo. Seiya volteó hacía a mi sorprendido. Debería de haber sabido lo que yo pensaba, sobre todo porque los dos atravesábamos la farsa, que últimamente, no parecía una. "Por supuesto, con el trabajo de papá, sabía sobre su familia, ningún detalle en realidad, yo solo sabía que eran una de las familias mundialmente famosa por su dinero y por las propiedades que tienen alrededor del mundo. Ese día fui con papá, vi a Seiya, el era tan misterioso, e intrigante."
"Kenji estaba despedido cuando lo conocí" siguió Seiya. "Por los problemas que tenía la empresa antes de que nuestra familia la comprara. Le dije a Kenji en privado que me hablara sobre ella, y bueno, después la invité a salir."
"Papá me lo dijo, el solo estaba preocupado por nosotros, no tenía un trabajo y sabía que tener que mantenernos... pero aun así mi mente solo la ocupaba Seiya, simplemente no podía dejar de pensar en el." Todos nos ponían una atención completa. "Salí con él cuando lo creí imposible, y bueno... no es algo que se explique, sabía que me había enamorado de él." Concluí.
"Yo siempre supe que cuando Seiya encontrara a su pareja, sería igual de extraña que él," dijo Yaten. "Sin ofender, Serena." dijo rápidamente. "Pero se conocieron y comprometieron en menos de dos semanas."
"Yaten, ¡Eres un descarado! Tu conociste a Mina y en menos de 5 horas ya estaban... bueno, tu sabes." dijo Amy sonrojada. "A mí no me preocupa eso" dijo encogiéndose los hombros. "A Taiki lo conocí en una situación similar. En cuanto lo vi, supe que me casaría con el."
Taiki le apretó la mano que estaba sobre la mesa dulcemente.
Amy y Taiki nos empezaron a contar su historia, era tan linda, Amy y conoció a Taiki cuando él se había mudado a la ciudad y estaba de paso en un cafetería, tuvieron una extraña conversación inicial, pero sabía que como se veían se amaban totalmente.
La historia de Mina y Yaten podría parecerse la más normal ante la situación. Mina le ayudó a Yaten a arreglar su auto cuando este se quedo varado en la carretera, no era algo de lo que Yaten se enorgullézcase, pero no dudaba que ese fue el mejor día de su vida.
Después de la cena, Seiya y yo nos encargamos de lavar los platos. Según los planes, me quedaría a dormir en la casa. Mina había sentido nauseas y estaba vomitando mientras Yaten disfrutaba viendo los síntomas del primer embarazo, claro que Mina no los disfrutaba tanto.
"Gracias" murmuró Seiya cuando me pasaba los trastes para enjugarlos mientras él los enjabonaba. "Gracias por hacer todo esto por mí, por hacerlo todo creíble, tú me has dado más de lo que pudiera imaginar."
"Seiya." suspiré su nombre. "En realidad no sé porque hago todo esto. Yo no sé que esperar de ti, a veces estas caliente, y después tan frío.... pero, me gusta ver a tu familia así de feliz por ti."
"No tienes idea Serena." murmuró Seiya más para el que para mí, pero aún así lo pude escuchar.
"¿Podrías prometer... que tal vez, algún día podrías decirme que te pasa?"
El suspiró pesadamente antes de contestar.
"Lo prometo... tal vez."
...
"Podemos ver 'Diario de una pasión' amo esa película, me hizo llorar todo el tiempo." sugirió Mina.
Estábamos en una pequeña sección de la casa, era un pequeño cine que tenían. Era exagerado, pero yo no podía hacer nada.
"Oh no, Mina. Suficiente tengo con tus hormonas sobre una montaña rusa, no soportaría ver eso." Dijo Yaten asustado. Mina le envió una mirada asesina. "Oh claro que lo podemos ver si quieres amor." dijo rápido.
Yo no quería ver nada, fue un día muy cansado y la cabeza me caía del cuello. Los parpados por más que quería y luchara contra mi voluntad no podían mantenerse abiertos.
Sentí el cielo cuando dos brazos me alejaron del cielo y me empezaron a cargar.
"Descuida, se lo cansada que estas. A ellos no les importará que escapes de su noche de películas." me dijo Seiya en mi oído, yo solo pude sonreír. Todo se veía tan hermoso.
Subimos hacía el piso central de la casa, sentí como subimos escaleras dos veces más, según sabía, estábamos en el tercer piso de la casa.
El abrió una puerta cuidadosamente, entramos a la habitación yo aún en sus brazos. Yo tenía los ojos cerrados y no tenía las fuerzas siquiera para saber donde estaba. Me dejó dulcemente en la enorme y cómoda cama.
Me arropó y quito mis zapatos. No me importaba dormir en jeans, solo quería descansar ya. Sentí como acomodaba mi cabella y se paraba aun lado de la gran cama.
"Ojala no llegues a saberlo nunca Serena. A veces, por el bien de los demás, uno tiene que sacrificarse a guardar secretos."
A este punto, yo no sabía si en realidad el había dicho eso, o había caído en un sueño.
Espero sus reviews
Adiós!!!
Besos a todos los k leen
Serena Princesita Hale
