Disclaimer: Los personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi. La historia le pertenece a Michelle J. Beckett. Una genial escritora.
El Final es el Principio
Decimosegundo capítulo: Hogar.
"Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé."
Proverbio Chino.
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"Michiru dijo que tenía una sorpresa para ti."
Este era uno de los únicos momentos de paz de que habíamos tenido en toda la semana. Amy se comportaba como una neurótica por los preparativos de la boda, era como un terremoto que le decías algo y ni siquiera te escuchaba. Ahora, las únicas palabras que le interesaban oír, eran: arreglos, lazos, anillos, y sobre todo: Serena, Seiya, boda. En una misma oración.
Junto con Mina, una pequeña ayuda mía, de Ikuko, y hasta de Molly, Alice se había encargado de tener listo todo, salvo un ligero detalle: mi vestido. Eran de esas ocasiones locas que el destino no te quiere dejar en paz, ¡quería respirar! Apenas llegaba de la universidad y Amy me estaba esperando con una sonrisa enorme en su cara, y unas esposas en las manos. No, no estoy bromeando. Ella sí hizo eso.
"¿Una sorpresa?" Levanté la mirada de mi libro.
"Sí, pero no me dijo que era." Amy caminaba por la habitación hablando por teléfono apenas poniéndome atención a mí, como les decía, ver a Amy hacer eso, era la cosa más tranquila que había visto desde hace una semana. "¡Te estoy diciendo que necesito una nueva colección de vestidos! No, no me importa si no están hechos, los ne-ce-sito."
"¿Cuándo van a volver?" Pero era imposible que Amy me respondiera, salió de la habitación a seguir gritándole a su celular.
"¿Por qué Amy esta maldiciendo sin razón en el pasillo?" Preguntó otra voz que entró a la habitación, la voz aterciopelada que me hizo voltear la cabeza, y otra cosa que hacía mi cuerpo funcionar.
"Solo está desesperada porque aun no encuentra el vestido."
"¿Es muy importante?" Dijo sin ganas, se veía pálido y ojeroso.
"Bueno, yo creo que sí. A no ser que quieras que entre en ropa interior a la ceremonia." Repliqué con un poco de sarcasmo en mi tono de voz.
"Bueno, estoy seguro de que esto sería mucho más práctico, pero no estoy seguro que tus padres lo aprueben. Y hablando de tus padres." Suspiró con cansancio. "Tu padre me dio un mensaje para ti hoy: Dile a mi hija que no tiene que hacer esto por nosotros, la queremos feliz y lejos de ti, idiota. Después se fue tirándome unos papeles. Creí que eran su renuncia, pero no."
"Puedes… decirle que soy feliz." Dije con la mirada gacha. De un momento al otro, se me habían olvidado las condiciones las que nos habían llevado a este punto. "¿Te sientes bien?" Pregunté ante su aspecto.
"Es solo cansancio." Miré su frente sudada, agarré un pañuelo y lo puse en su frente limpiando su sudor. Le quité la corbata, y le desabroché la camisa azul que traía puesta. "Hoy fue un día duro. Pero te tengo noticias, por eso fue un día duro" Con el pañuelo en la cara, estaba a casi horcajadas de él. El metió la mano a su bolsillo y sacó unas llaves. "Esto es para ti." Me las entregó
"¿Estás seguro de que estas bien?" Insistí sin notar las llaves que me estaba dando, las tomé sin cuidado.
"Bombón, te acabo de regalar unas llaves, ¿no te da curiosidad que es lo que abren?"
"Oh, ah sí. Hum…"
"Eres increíble. Ven, te lo mostraré." Me levantó con una mano.
"Seiya, si es un auto, te lo juro se que tú tienes un Vanquish pero en serio, me gusta mi auto, y…"
"No es un auto."
Bajamos por las escaleras sin decir nada mas, Seiya aun tenía la camisa desabotonada hasta la mitad de su pecho.
"¡Oh, por Dios!" Se escuchó una voz en el piso de debajo de la casa. "¿Por qué no me avisaban que hoy llegaban? ¡Mamá, que es lo que tienes allí! ¡Oh-por-Dios!" Chilló Amy.
Haruka y Michiru estaban en la sala de la casa con maletas a su alrededor y en las manos de Michiru una enorme caja blanca con un listón dorado.
"Yo también te extrañé Amy." Dijo Haruka con una sonrisa.
Michiru dejó la enorme caja que tenía en las manos tras el sillón y bajamos a saludarlos.
"Tenías que ver la ropa de bebé Mina." Empezó Michiru. "Era tan hermosa, compré… bueno, sobregiré como una docena de tarjetas de crédito, como no sabemos qué sexo tiene el bebe, bueno, decidimos comprar de los dos."
"¡Tenías que verla Yaten!" Dijo Haruka. "¡Ni veía la ropa, solo la compraba! Dios, Michiru, ni con tus propios hijos te pusiste así."
Mina y Yaten se abrazaron agradecidos, yo no podía dejar de ver la escena sin amar a esa familia. Toda mi vida deseé tener hermanos.
"Pronto se sabrá, mamá" Dijo Yaten acercándose a ella. "Mina y yo fuimos hoy al médico. Va a empezar el segundo trimestre, dijo algo de que sería como al quinto mes para estar seguros, no recuerdo, estaba demasiado ocupado en entenderle a lo que la pantalla mostraba. Pero ¿sabes? Yo no le veo diferencia, sigue igual de delgada"
"¿Para qué me quieres obesa?" Replicó Mina.
"No me importa si estas delgada o obesa, Mina. Quiero que el bebe crezca, te juro que si podría tenerlo yo, lo haría."
"No sabes lo que dices, Yaten" Dijo Michiru recogiéndose el cabello.
"¿Sabes que estaba pensando, Seiya?" Habló Amy por primera vez.
"¿Cómo torturar a las chicas del centro comercial? Creo que ya tienen suficiente Amy, la última vez, tres chicas renunciaron porque casi les arrancas la cabeza."
"¡Mira mamá! Tienes un hijo comediante!" Dijo sarcásticamente. "Pero no." Habló con un tono más sombrío. "Estaba pensando en el motivo, de porque Serena y tu insistieron en casarse tan rápido." Sonrió maliciosamente hacía nosotros. "Sé que tu siempre fuiste extraño pero… ¿Por qué la prisa?
"¿Qué insinúas, Amy?" Seiya tomó mi cadera con su brazo izquierdo.
"Yo solo estaba pensando que… quizá, bueno… ¡no están escondiendo un nuevo miembro de la familia!" Soltó sonriendo. A mí se me subió la mitad de la sangre a la cara, y Seiya carraspeó incómodo.
"¿Sí? ¿Seiya es cierto?" Dijo emocionada Michiru. "¡Oh! ¿Ves Haruka? ¡Te dije que era bueno comprar tanta ropita! Podríamos tener una niña y un niño, sabía que era buena idea."
Seiya casi asesinó a Amy con la mirada.
"Mamá, mi bombón no está embarazada." Dijo pausadamente. "Amy solo está loca y le divierte inventar cosas."
"Oh bueno" bajó la cabeza, para después subirla alegremente como niña chiquita. "No está embarazada, aún." Dijo la última palabra con los ojos casi saltones. "Lo que me recuerda, Haruka, ¿Podrías llevarte a tus hijos lejos?"
"¿Pero porque?" Soltó Yaten casi enfadado.
"Porque yo los parí, lo crié, los alimenté, los limpié cuando estaban pequeños, ahora quiero que se salgan de mi casa… ahora. Y Taiki, yo parí a tu esposa, para ti también va eso." No faltaba más, Yaten, Taiki, Seiya y Haruka ya estaban huyendo por la puerta antes de que Michiru terminara de pronunciar la oración.
"Tu si eres poderosa, Michiru" Dijo Mina.
"Cuando crías unos pequeños monstruos, debes aprender a ser un poco como ellos. ¿Nunca te dije que Yaten le enterró un tenedor en el hombro a Seiya?"
"No, ¿Por qué no me extraña eso de Yaten?"
"Bien, todo esto es por un motivo. Y ese motivo es porque pensé que sería mejor…"
"¡No mamá! El divorcio no es nada bueno mamá, ¡Se que hay una solución! ¡Yo fui la tumbó el cuadro que te dio Neheremia!"
"Amy, cariño, no me voy a divorciar de tu papá, deja de decir tonterías y permíteme terminar. Ah, y vas a ver lo de ese cuadro, tuve que mentir diciendo que lucía hermoso en la sala. En fin" Fue hacía el sillón y tomó la enorme caja blanca.
"Serena, Mina me dijo que seguían sin conseguir el vestido. Entonces, aquí está"
Me entregó la caja, sin saber muy bien qué hacer, tomé el listón dorado y lo quité sin intentar romper nada. Se veía demasiado delicado.
Ella tenía razón, había encontrado mi vestido, sabía que no podía calificarlo, porque nunca tuve muy experiencia en la materia. Yo solamente sabía que era hermoso, y al parecer, Mina y Amy pensaban lo mismo, ya que exclamaron unos "Awwwww" al mismo tiempo tiernamente. Yo hubiera hecho lo mismo, si las palabras o cualquier tipo de expresión no se me hubieran atorado en la garganta, en vestido era simplemente hermoso, sabía que no podía describirlo, no se podía describirlo. Aun así, sabía que podía hacer un poco de trabajo no muy detallista. El vestido era muy simple, era del color blanco strappless, con toda la parte de arriba con pequeños relieves en la tela. En la parte de abajo caían holanes de telas hasta mis pies. Era hermoso y sencillo.
"A mí me hubiera gustado usar un vestido como este, pero… no podría cambiar nada de mi historia con su papá. Sé que nuestra boda fue algo… inusual, pero para mí fue perfecta." Dijo Michiru, yo estaba demasiado maravillada para poder hablar.
"Mu-muchas gracias, Michiru" Apenas pude decir. Juraría que de mi boca no podía salir otra cosa. Y la abracé antes de mojar su blusa un poco con mis lágrimas.
"Esto es por todos amor, me has dado a Seiya de nuevo. Estaba esperando por esto desde hace años."
Volteé a ver a Amy y a Mina con mi vestido sobre mis manos. Sus sonrisas y lágrimas cayendo sobre sus mejillas me aseguraban que así era.
Y me sentí orgullosa.
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"Oh Dios, mi dulce bombón. No me hagas esto, tu no por favor." Me rogó Seiya.
"No es que no quiera, es que tu familia me hizo jurar con pacto de sangre que no te dejaría ver el vestido. A parte, no puedo mostrártelo." Volteé a verlo, pero tuve que voltear de nuevo inmediatamente. Seiya solo traía los bóxers, y por lo que veía no por mucho sería así. "E-e-ellas tomaron el vestido y lo escondieron hasta no sé cuándo."
"¿Es por lo de la mala suerte?" Gritó con la ducha prendida. Escuchaba como caían las gotas de agua a metros de mi.
"No, estoy segura que no. Tu familia no es así. Pasa que quieren que sea una sorpresa para ti."
"Oh" murmuró simplemente. "Eso es razonable. Estoy seguro que así será. Amy ayer me secuestró a mí. Yo tengo mi traje listo. ¿Mamá se veía feliz, cierto?" Preguntó cambiando de actitud.
"No sé si es así habitualmente, Seiya. Pero ella estaba llorando de felicidad, literalmente."
"Ese era el plan" Murmuró como si hubiese pensado en voz alta.
"¿Hum?" Musité cuando sentí un peso en mi bolso trasero de los pantalones de mezclilla. Me levanté y descubrí las llaves que me había dado Seiya antes de que sus padres llegaran. "Oye Seiya… ¿recuerdas las llaves que me diste? ¿Para qué son?"
"Son mi regalo. Quisiera pedirte perdón." Dijo cuando salía de la ducha con una toalla sobre su cadera. "Quisiera pedirte perdón por cómo te traté al principio, yo… solo no sabía cómo hacer las cosas."
"Creo que solo hubieses dicho hola y no 'te quiero para mí ya' con el tiempo…"
"Eso es lo que me atormenta, yo… lamento otra vez haberlo hecho en esa manera. Fue estúpido, pero estaba un poco desesperado."
"Seiya, estoy harta de no saber qué te pasa. Quiero ayudarte, solo si me dejaras, estoy segura de que…"
"Serena, ya elegí lo que va a pasar. Y por eso es todo esto."
"¡¿Esto?!" Casi grité. "¡Seiya, yo no sé qué es esto! Me estoy casando contigo, tiré por la ventana todo mi futuro para que no le maldijeras la vida a mi padre, si en serio lo lamentaras un poco, me dirías lo que es esto."
"Esto es una llave." Sonrió para mí, cambiando de tema. Y ni me di cuenta cuando se puso unos pantalones de mezclilla y una playera polo blanca. "Te mostraré que abre, es mi sorpresa."
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Estaba de mal humor. No podía evitarlo, estaba de mal humor. Me molestaba saber a medias todo esto, lo que yo estaba haciendo. Me molestaba no saber que hacía, a donde iba y lo que pasaría.
Ahora íbamos hacía 'mi regalo', no sabía por qué nos movíamos tan lento.
"¿Quieres contarme algo de ti que no sepa?" Preguntó cuando nos acercábamos a una verja dorada de unos suburbios más sencillos, apenas en a una salida de la casa de Haruka y Michiru eran como 15 o 2O minutos.
"Eso si es normal, que el novio le pregunta a su novia por ella, una semana antes de que se casen. Es más creo que lo vi en un melodrama de televisión".
"Quizás de allí saqué la idea." Volteé a verlo con una mirada asesina, el seguía sonriendo cuando adentrábamos en el lugar.
Miré la excentricidad de las casas. No eran iguales como casi todos los fraccionamientos en esta parte de la ciudad, eran lujosos y exagerados. Pero estas casas tenían una personalidad cada una. Todas eran grandes, pero no enormes como la casa de Haruka y Michiru. Se veía un vecindario tranquilo.
Después de pasar como 3 calles y dar vuelta en otra, aparcamos en una casa beige con una gran ventanal y una puerta de madera tratada, era de dos pisos, con otra habitación dando hacía el jardín con una verja de ladrillos rojos y mezcla blanca.
Hasta que me bajé lentamente del auto y pude leer un pequeño letrero en la puerta 'vendido' no capté que ese era mi nuevo hogar.
Este capi se me hizo super tierno.
Me imagine cada situación y la desesperación de Amy por no encontrar el vestido perfecto
Me reí muchísimo solo de imaginar la forma en que Michiru prácticamente corrió a todos y cada uno de los hombres de su casa.
Además de que solo me imagine a los chicos huyendo.
Por cierto chicas planeo si no hay inconveniente, el publicar un capi por semana para ir al ritmo de la historia original.
Por cierto me dejan un review con su opinión.
Besos a todas (os)
Hasta la próxima semana
Serena Princesita Hale
