DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen; son propiedad de Naoko Takeuchi. La historia desgraciadamente tampoco es mía es producto de la cabeza de Michelle J. Beckett. Una gran escritora


El Finαl es el Principio

Decimosexto Capítulo: L-o-v-e & marriage.

Amor es todo lo que te podría dar. Amos es mas que un juego de dos, dos enamorados podrían jugarlo.
Toma mi corazón y porfavor no lo rompas, por que el amor fue hecho para mi & para ti.
Love - Frank Sinatra

El amor no se altera con sus breves horas y semanas,
Sino que firme perdura hasta en el borde del abismo
Si esto es erróneo y se me puede probar,
Yo nunca nada escribí, ni nadie nunca amó.
Soneto CXVIWilliam Shakespeare

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Yo prometo darte a ti lo mejor de mí, & pedirte a ti no más de lo que tú puedas dar.
Dorothy Colgan

"Yaten me dijo que querías decirme algo, así que... aquí estoy. Dímelo." Sonrió.

"¡Seiya!" Exclamé sin otra cosa en la cabeza, lo único que se me pudo venir a la mente en ese momento, es que si Amy lo veía, estaba segura de que viviría algo peor que el mismísimo infierno. "¿Qué haces aquí?" Le susurré mirando hacía ambos lados del pasillo por si había rastros de Amy. Lo tomé de la mano y lo metí rápido a mi habitación.

"Debería estar muy preocupado, hoy es el día de tu boda y parece como si hubieses cometido algún crimen". Sonrió de oreja a oreja, mientras se sentaba en la cama con aspecto calmado.

"No es eso, mi amor." Dije sarcásticamente. "Pasa que tú no has estado con Amy las últimas 24 horas. ¿Nunca has visto La Ley & el Orden: UVE, cuando el detective los amenazaba con que dijeran la verdad? Me siento así o más amenazada por si le hago algo malo a mi peinado o a mi maquillaje." Volteé a verme al espejo al instante por si algo le había pasado a mi cabello, a estas alturas estaba sumamente aterrada si algo le pasaba.

Eso hizo que Seiya soltara una sonora carcajada que lleno la habitación, recostándose sobre la cama aun sonriendo. No pude reprimir la sonrisa que se escapó de mi rostro. Nunca había escuchado la risa de Seiya, era tan melódica.

"En realidad, estas bastante hermosa." Se paró de la cama. Yo aun seguía viendo que ningún cabello estuviese fuera de su lugar. Ni que se me haya manchado el maquillaje.

Y le creí, me sentía hermosa. Amy había decidido que no me haría ningún peinado exagerado como planeaba hacerlo. Rizó mi cabello para que quedara en perfectas ondas y algún truco hizo para que me quedara al rededor de la mitad de mi espalda. Pequeños roles adornaban mi cara, era la primera vez en mucho tiempo que me sentía verdaderamente hermosa.

"Em... bombón" Empezó, modelando su tono más serio. "¿No tenías algo importante que decirme? Yaten me dijo que estabas desesperada. Pensé que lo era."

"Lo es" Murmuré para mí. Había olvidado todo lo que pasó en la mañana, todo en lo que había pensado en el día entero.

Quería gritarle, ¡Dime que tienes! ¿¡Qué es lo que te sucede!? ¡Confía en mí! Pero de pronto no pude decir nada. Se veía tan radiante que me hacía olvidarme de todo, tan feliz que simplemente no podía pensar en otra cosa casarme con él y quizás hacerle caso y olvidarlo todo. Pero sabía que a largo plazo tendría que descubrirlo. Pero por hoy, decidí removerlo de mis pensamientos completamente, porque, al final de cuentas, hoy me casaba.

"Quería decirte, bueno, quizás Yaten subestimó lo importante que era..."Divagué mirando al suelo. "Quería decirte que en mi vida no pude haber tomado una decisión más correcta, que haber aceptado casarme contigo. Sé que la situación fue un tanto descabellada, pero creo en el destino, y creo que todas las cosas pasan por una razón. No sé lo que sucede Seiya, no tengo idea de lo que te esté pasando, pero tengo una idea de lo que me está pasando a mí. Y estoy feliz por ello." Finalicé antes de decir otra cosa de al que me arrepintiera después, levanté mis brazos cubriendo su cuello y descansando mi cabeza en su pecho.

Nos quedamos en esa posición hasta que casi toqué el sueño. Su aroma era tan dulce, hubiese dado lo que sea por no respirar más aire, tenerlo ahí para siempre, por imposible que sonara, y por ilusa que yo fuera.

Seiya empezó a parar su cabeza y soltando mi abrazo cuando escuché unas zapatillas correr apresuradamente por el pastillo. El corazón se me paro al instante, si quieren mi opinión, nunca en toda mi vida entera me había sentido más asustada. Que Amy viera a Seiya, mirándome a mí, en estos momentos, era lo peor que nos podría pasar.

Nos separamos con los ojos abiertos como platos cuando la puerta se abrió de golpe, para nuestra sorpresa y nuestras ganas de vivir, no era Amy. Mina entró en la habitación con la mano en la boca y dirigiéndose rápidamente al baño sin mirar alguna otra cosa.

Llevé mi mano a mi pecho, y me tranquilicé al instante, antes de soplar en signo de salvación. Eso solo hizo que Seiya soltara otra carcajada y por consecuencia, sonriera al verlo tan feliz, dos veces en un pequeño tiempo. Debo de admitir, que la escena hubiese sido más linda si no hubiésemos escuchado los quejidos de Mina vomitando en el baño. Pero me conformaba con eso.

"Mina, ¿estás bien?" Le grité sobre la puerta. Pero no contestó, se escuchó que tiraban del escusado y la llave abriéndose corriendo el agua. Después salió ella pálida recargándose sobre la pared.

"Lo siento Serena, estaba arreglando un detalles con Amy cuando me dieron ganas de vomitar." Fue a sentarse a la cama. "Soy buena Seiya, en serio, no estoy tan mal como Amy." Dijo acostándose en la cama y cerrando los ojos poniendo sus manos en su vientre. "Pero por tu propio bien, sugiero que salgas corriendo de aquí lo más rápido que puedas. Amy no está muy lejos, y yo no quiero ser cómplice de esto. Aparte, deberías de estar alistándote."

Seiya sabía valorar su vida, susurro un "Espero que te mejores" a Mina, y a mí me despidió con un dulce beso fugaz antes de perderse fuera de la habitación.

"Creo que necesitaré que me retoquen el maquillaje" Murmuró levantándose de la cama lentamente.

Mina llevaba el cabello totalmente liso que caía con brillo y fluidez sobre su espalda. Llevaba un vestido de seda dorado strapless, que caía sobre su torneado y perfecto cuerpo. A estas alturas, casi a sus 3 meses de embarazo, era una suerte que no se le notara absolutamente nada.

"Te ves muy bonita, Mina." Murmuré. "Quizás sea el embarazo, pero hoy te ves especialmente linda" Le sonreí.

"No me digas eso, Serena. Se supone que la que se tiene que ver especialmente linda hoy, ¡eres tú!" Me devolvió la sonrisa aun pálida. "¿Quieres que te ayude a ponerte el vestido? Ya van a ser las 5, y la ceremonia es casi a las 6. Quizás deberían retocarte el maquillaje y el peinado por si sucede algo a la hora de ponerte el vestido."

"Muchas gracias" Le alcance a decir antes de que fuera por el vestido al armario. Estaba tan nerviosa, en menos de una hora iba a estar caminando hacía al altar para que Seiya me tomara de la mano y así recorrer el camino hacía casarnos, se que sonaba como una novela o demasiado cursi, pero eso no impedía que una sonrisa apareciera en mi rostro instantáneamente y mariposas volaran tan rápido dentro de mi estomago que me mareaban y no podía evitarlo.

Mina llego con el vestido y con color en la cara. No mentía, Mina se veía hermosa, o quizás era que este día opté por olvidarme de todo lo malo, no, claro que no, a quien engañaba, Mina se veía hermosa, podría imaginarme el día de su boda con Yaten. Sería algo de otro mundo. De pronto mi mente empezó a divagar... quizás podría ser yo la dama de honor de su boda, así como ella es de la mía, por supuesto que Seiya me acompañaría y me diría que nadie es más hermosa que yo, y yo le diría que no mienta, aunque me ame y... quizás brindemos por el amor que nos tenemos, quizás podría escuchar un millón de veces su hermosa risa melódica, que me bese cuando llegue de la universidad, que cada segundo me diga que en realidad me quiere y...

"¡Serena!" Me despertó del transe la voz sorpresiva de Amy, sorpresiva por que... ¿cuándo demonios entró a la habitación?

Amy ya estaba arreglada por supuesto, llevaba otro vestido strapless dorado, con relieve de pequeñas piedras en su pecho y un listón dorado sobre la línea de su busto, parecía un vestido de una princesita que bailaba ballet, me sorprendió ver que no llevaba su típico cabello corto y respingado. Ahora traía extensiones que caían sobre la altura de sus codos, un poco abajo de sus pechos.

Volteé a verla, su expresión no tenía precio, igual que la de Mina, ambas tenían el rostro como si yo fuera de otro planeta, en la mano de Mina y Amy colgaban sus celulares. No pude evitar soltar una carcajada. Hoy podía hacer lo que yo quisiera, porque hoy era mi día.

"Quítate la bata" Dijo Amy como si nada hubiera pasado. Sabía que la última de sus preocupaciones, es que la novia se volviera loca, lo principal era que llegara al altar.

"De acuerdo." Asentí con la sonrisa aun en mi boca.

Mina y Amy tuvieron mucho cuidado a la hora de ponerme el vestido. No podía recordar lo perfecto que era. Cuando terminaron de ponérmelo, me permití a mi misma sentirme la mujer más feliz y hermosa del planeta, y no pude evitar dar una vuelta como si yo fuera una princesa.

Los holanes del vestido se movían con tanta fluidez, junto con todo el encaje de la parte de abajo. Con su hermoso color blanco y el encaje de diminutos destellos dorados. Era lo único que podía pedir, y más.

"Sí, sí. Disfrútalo. Pero por favor, por el amor que me tienes, Serena, no se te ocurra hacerle algo al vestido. A la última que decidimos vestir fue a ti por lo mismo. Oh, por cierto, Mina, ¿Molly ya esta lista?" Volteó a verla y no pude evitar ver su cabello. Amy se veía hermosa igual.

"Sí, ella y tu mama vienen para acá Serena."

"Perfecto" susurró Amy, como si estuviese planeando algo malvado, la mirada se le oscurecía y daba mucho miedo. "Más vale que así se mantenga todo. ¿Kenji ya está listo, verdad?"

"Sí" Dijo Mina rápidamente, creo que ella notó el mismo tono oscuro en los ojos de Amy. "Él le estaba ayudando a Seiya a acomodarse el traje."

Oh por Dios, pensé. Ojala no le diga nada, una amenaza se me venía a la mente.

Y estaba lista, aquí estaba señores. Después de más de un mes desde que todo empezó, aquí estaba. Vestida de novia, y... enamorada. Podrían decir que no podría sufrir tanto, en el matrimonio, yo lo quería y no sería tan tortuoso, pero... ¿y si la otra parte no responde? No pienses en eso, me reprimí mentalmente. No hay malos pensamientos hoy, nada que lo pueda arruinar. El futuro... eso es lo que era, futuro, y yo estaba viviendo en el presente.

Molly e Ikuko entraron las dos ya totalmente arregladas a la habitación. Molly también llevaba un vestido dorado strapless, se parecía un poco al de Amy, solo el de ella era solo encaje. Llevaba el cabello recogido en un pequeño molote y su copete suelto por un lado. Por otro lado, Ikuko llevaba un vestido beige, largo con tirantes que caían en sus brazos sin recoger mucho el vestido, sus ojos azules resaltaban por su maquillaje y su cabello corto se había llenado de roles que caían sobre sus hombros. Estaba orgullosa.

Molly le empezó a pasar detalle de toda persona que iba llegando a la casa para pasar a la sala donde se llevaría a cabo la ceremonia. Desde altos ejecutivos que yo no conocía, hasta la odiosa de Raye Hino y su estúpido novio y su más odioso abuelo.

"Lo siento" Se disculpó Ikuko volteando hacía otro lado que no fueran mis ojos furiosos. "En serio lo siento mi amor, pero no podía evitarlo, y es que no viste la cara de Raye y su abuelo cuando entraron y vieron lo hermoso que es todo esto. Sé que está mal. Pero esa señora me lo debía." Sonrió triunfante.

"Está bien. Mientras no tenga que cruzar palabra con ninguno de las dos en todo el día, por mi que hagan lo que sea."

Eran las 5:41. A las 6 era la ceremonia. Faltaban 20 minutos. Maldita sea, de pronto me importó que el vestido no estuviera arrugado, o que todo estuviese listo, quería mandar a alguien para que me asegurara que Seiya me estaba esperando en el altar. Se veían tan extraños esos pensamientos dentro de mi cabeza. Nunca, en todo esto, me interese ni siquiera en a quien habían invitado, en realidad, eran la última de mis preocupaciones. Era curioso que 20 minutos antes de la boda, me entraran ataques de pánico repentinos. 5:43.

Cuando faltaban 8 minutos exactos, entró mi papa a la habitación. Llevaba un traje muy elegante a decir verdad, no eran los típicos que llevaba al trabajo, se veía bastante guapo.

"¡Papá! ¡Faltan 10 minutos!" Casi le grité. Otros de mis impulsos de nerviosismo. Tendría que tomar alcohol o pastillas para poder tranquilizarme, aparte él no lo hacía muy fácil. Kenji miró el reloj de la mesita de noche y me volvió a ver a mí como si estuviera loca.

"¿Quieres entrar precisamente a las 6: OO?" La mirada como si estuviera otra vez. "Mi amor, ¡tu madre me hizo esperar como media hora!" Me dijo exasperado. "Aparte, si en realidad te ama, te podría esperar allí hasta que los pies se encarnen al suelo."

"Sr. Tsukino" Llegó Amy que se veía que estaba un poco más nerviosa que yo, se acercó a Kenji y empezó a alisarle una manga de su traje como si fuera una psicópata y en realidad quisiera matarlo. "No queremos que eso pase, estoy segura. ¿Sabe usted cuánto he dormido en los últimos mes y medio? ¿No?"Kenji negó con la cabeza "¿No lo sabe? Nada Sr. Tsukino. No he dormido nada ¿Sabía que podría quitarme estos nervios que tengo por esta boda?" Creo que mi papa se estaba empezando a asustar, igual negó con la cabeza. "Que agarré a su hija de su brazo, salga de esta habitación, salga de esta habitación y entregue a su hija a mi hermano. Oh, estaría tan agradecida."

Y no faltó más. Se fijó rápidamente que Amy no le hubiese roto la manga del traje de tan fuerte que empezó a 'limpiarla'. Ikuko salió de la habitación mirando a Amy como si temiera que la matase, Molly solo se limitó a no acercársele mucho, y Mina había terminado de retocarse el maquillaje. Me imaginé que esto no era nada nuevo para Mina, ella tuvo que vivir la propia boda de Amy. Que agradecí a Dios no estar en ella.

Eran las 6:O3. Y todo ya estaba listo, hasta Amy se había tomando un té contra su voluntad. Fue muy amable al avisarnos que si agredía a alguien, era solo por la situación. Oh Dios, muchísimas gracias por evitar que asistiera a la boda de Amy. En serio.

6:11. Volteé a ver a mi papá. Íbamos por el pasillo para llegar a la sala donde se celebraría la ceremonia. Amy, Mina y Molly iban delante de nosotros. Con sus hermosos vestidos dorados, ahora sabía lo mucho que tenía que agradecerle a Amy. Daba miedo, pero si no hubiera sido por ella, nada de esto sería como es ahora.

"Te amo." Me dijo mi papá sacándome de mis pensamientos.

Y de pronto todo me llegó y me pegó en el pecho con emoción. Escuché cuando la gente se levantaba de sus sillas y miraban a Amy, Mina y Molly caminar por el pasillo. Al final, a un lado de Yaten, Taiki y el sacerdote, estaba Seiya. Y era mágico. No presté atención cuando mis damas de honor se acomodaron a lo que sería mi izquierda, ni a que Taiki tenía agarradas las manos de Yaten con las suyas. Era un jalo sobre cuerpo.

"Serena, sé que es muy guapo, pero favor, debes mover los pies para llegar a él." Me susurró Kenji, la gente ahora me veía a mí, todos los ojos en esa habitación estaban posados en mí. Pero no me importó. Caminé lentamente hacía el único sitio que me gustaría llegar, con la única persona que me podía imaginar en ese lugar.

Una sonrisa automática se posó en mi rostro, cual fuera una inocente mariposa que llegaba a una flor. Nunca, en todo este tiempo, había visto a Seiya tan radiante, con su elegante traje negro, su corbata y su pañuelo dorados en su pecho, sonriendo hacía mi.

Kenji saludó a Seiya no sé si de buena o mala gana, pero Seiya solo le sonrió como si fueran amigos de siempre. Me tomó del brazo delicadamente y me ayudó a acomodarme a su derecha, sonriéndome. Le parecía todo tan gracioso. Estaba yo alucinando o el no dejaba de sonreír. Me susurró un "Bellísima" acercando su rostro a mi oreja.

La gente se empezó a sentarse de nuevo en sus asientos haciendo el típico revuelo.

Era maleducado no poner atención a la ceremonia, pero era totalmente justificable cuando Seiya era el novio, que te tenía tomada del brazo a escasos centímetros de él, cuando podía oler su aroma, cuando cada segundo lo volteaba a ver a él cuando debería de estar mirando al sacerdote. Era más maleducado cuando Seiya se veía concentrado en cada palabra que decía el sacerdote. Pero es que no estaba en mí. Mi mente no se podía ocupar en otra cosa que en Seiya, en una iglesia, y yo era la que estaba vestida de blanco.

De repente se acomodo frente a mí, y me pregunté qué pasaba.

"Si, acepto." Mierda.

"Y tú, Serena..." Mierda, mierda, mierda... nadie se debe de dar cuenta que no ponías atención en la ceremonia. "¿Aceptas amarlo, cuan desgracia o alegría, sea sobre luz o oscuridad, y prometer que siempre habrá amor por el resto de en sus vidas?" Recitó el padre mirándome cariñosamente.

"Sí, claro, acepto." Sonreí radiante. Seiya sonrió con su sonrisa torcida, amaba esa sonrisa.

"Entonces me atrevo a decláralos marido y mujer, darles mi bendición y desearles lo mejor de la vida. Y sí, ya pueden besarse."

Seiya se acercó a mí tomando mi rostro delicadamente con sus manos, poniendo su boca en mi oreja primero.

"A esto si le pones atención, ¿verdad mi amor?" Sonrió dulcemente en mi oreja y se acercó aun mas para besarme como nunca lo había hecho.

¡ASÍ SE HACE! se escuchaban los gritos de Yaten en las bancas de madera, era como si su equipo de fútbol americano hubiese ganado el súper bowl 15 veces seguidas.

Pero mejor, pensé a mis adentros. Esto era indudablemente mucho mejor.


¿No fue una linda ceremonia?

Para mí fue de ensueño.

Ahora, si no me equivoco, viene la noche de bodas.

Se van a llevar una sorpresa.

Por cierto, no se a ustedes, pero cuando lo leí, se me hizo muy cómico el imaginar a Serena, en su caso a Bella dándole agracias al cielo por no haber tenido que acudir a la boda de sus respectivas cuñadas (Amy-Alice) Aunque si soy honesta, comprendí perfectamente a la pobre de Bella por agradecer no asistir a la boda de Alice xD.

Reviews?????

Sayonara!!!!

Hasta el próximo sábado.

Besos a todos.

Gracias por sus alertas y sus reviews y, a quienes solo leen, en las sombras.

Serena Princesita Hale