DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen; son propiedad de Naoko Takeuchi. La historia desgraciadamente tampoco es mía es producto de la cabeza de Michelle J. Beckett. Una gran escritora
El Final es el Principio
Capítulo veintiuno: Desesperación e Iluminación.
El corazón quiere lo que justamente lo que no puede. No preguntes por más.
Anónimo.
"¿Lo sentiste?" Me preguntó Mina emocionada. "Espera, espera..." Me movió la mano de nuevo. A estas alturas ya le había toqueteado toda la panza.
"Mina, en serio, no eh sentido nada." Me había cansado de estar en la misma posición por 15 minutos. Me tenía la mano espirada desde su sillón al mío, que era más de metro y medio.
"¡Es que llegaste tarde!" Me tiró la mano y siguió comiendo su guacamole. Últimamente estaba demasiado... emocional. A mí no me molestaba, para nada, me parecía incluso tierno. Y Yaten... bueno, no compartía el mismo sentimiento.
Me levanté del sillón en los comerciales, y fui hacía la cocina. Allí, evitando a Mina tal vez, estaba Yaten viendo la repetición de otro partido de fútbol. Cosa que era más que escalofriante, se sabía hasta los diálogos de los comentaristas.
"¡Ami! ¡Hermana, podrías darme más totopos?" Me dijo sin mirarme, dándome el plato vacío.
"Yaten, soy Serena." Le dije tomándole el plato.
"Sí, bueno. ¿Eres mi hermana igual, no? Ami, Serena, Mina." Seguía sin mirarme. "Todas son especiales."
Suspiré. Yaten y el fútbol eran una relación con lazos demasiado fuertes, lo que me recordaba... Sacudí mi cabeza. No debía de pensar en eso.
Le serví más totopos mexicanos a Yaten y se lo di, tenía tiempo con la mano alzada sin quitar la vista de la televisión. ¿Comenté que era una repetición? Volví a suspirar, tomé mi soda y regresé a la sala.
Había llegado de la universidad. Que estaba pensando el tomarme un año sabático, tenía suficientes problemas, para sumarle toda la presión de la escuela. Mañana podría empezar el trámite, era una esposa ahora.
Y Seiya se había ido, a trabajar, claro.
"Puedes dejarle la empresa a alguien más. ¡Es mucha presión! ¿Qué tal Haruka? ¡No es tan viejo! Cuando me dijo que tenía un hijo, pensé que era un bebe." Dije resignada, mientras se ponía su corbata.
"Serena, ¿qué pensaran si les digo que dejaré la empresa?" Me miró alzando la ceja.
"¿Qué quieres pasar tiempo con tu esposa?" Le dije, era lo más obvio del mundo. "No todos tienen esa obsesión por el trabajo que tienes tú, ¿sabías? Existe gente en el mundo que esperan por vacaciones. ¡Tú eres tu propio dueño! Puedes tenerlas cuando tú quieras." Me empecé a vestir con mi bata.
"Eres demasiado terca." Empezó a peinarse un poco en el espejo, cosa que era un caso perdido.
"Me siento extraña. Tu yendo a trabajar mientras yo te ayudo a acomodar tu corbata. Estamos viviendo en nuestra casa. Como típicos recién casados. ¿No es... extraño?"
"Si bueno, en el típico sueño americano, el esposo no se está muriendo." ¿En serio? ¿Tenía que sacarlo al tema? Mejor decidí ignorarlo. Salté de la cama, encerrándome en el baño, quizás con un portazo poco más fuerte de lo habitual. No ganaba nada siendo dramática, pero no me importaba.
Me senté en el filo de la tina, se quería ir a bañar, que se fuera.
"¡Bombón! Por favor, lo siento en serio. Bueno... voy a llegar tarde."
"¡TU ERES EL JEFE!" Le grité como niña caprichosa, pude escuchar la carcajada de Seiya a través de la puerta.
Escuché como Seiya salía de la habitación, y esperé a escuchar la puerta principal cerrarse. Entonces corrí fuera del baño para poder verlo mientras se iba.
Miré discretamente entre las cortinas cafés, pero me atrapó, dentro de su coche, levantó la mirada hacía la ventana, y me sacó la lengua.
¿Y yo era la infantil?
"¿Y cómo va la universidad Serena?" Me preguntó Taiki casualmente.
"Creo que... solo es una presión que no necesito. Sé que les prometí a mis papas terminarla sin lapsos, pero estoy pensando en tomarme un merecido año sabático, siempre fui buena en la escuela, no era la mejor, pero nunca tuvieron quejas. Así que, terminaré solo un año más de lo planeado." Dije alzando los hombros, mientras me sentaba con el refresco.
"A mí nunca me gustó la escuela." Dijo Ami. (N/A Raro, ¿No? Ami ama la escuela) "De hecho, cuando estaba en el último año de pre..."
"¡Ami! ¡Ya empezó la película!" Mina le gritó, Ami solo arqueó los ojos, y se acomodó en el sillón más grande con Taiki.
...Regla número 23: Disfruta de las pequeñas cosas.*
Tallahesse estaba a punto de tomar su twinkie en la película, cuando el auto de Seiya se escuchó en la entrada de la casa.
"...Y si Esmeralda, encarga eso también. No lo sé, ya lo veré yo mañana. Como sea, ya no me llames a este celular, dejas los mensajes en mi escritorio y... ¡pues arréglatelas! Es tu trabajo..." Seiya se despegó el celular de la oreja, y se espero a que la vos se callara, pero no lo hizo, a si que mejor colgó.
Cuando levantó la vista, todos en la sala lo veíamos sin pestañear, en excepción de Mina, que estaba llorando porque tallahesse por fin había encontrado sus twinkies. La primera en hablar fue Ami, qué sorpresa.
"¡Ya te dije que esa secretaria no me gusta!" Me dio risa en tono de voz que empleó.
"Bueno, no te tiene por que gustar.. No trabaja contigo." Seiya replicó sin poner mucha atención. "En fin, Serena... ¿podri...?"
"¡Serena!" Me exclamó Ami chillando. "¡Dile algo!"
"Ammm, más o menos, ¿qué quieres que le diga?" La volteé a mirar confusa. "Es su secretaria, no encuentro moti..." Ami interrumpió otra vez.
"¡Es que no lo entiendes! Una vez que entras en el mundo del sexo..."
"¡OH POR DIOS, AMI!" Exclamé yo, no podía creer lo que estaba escuchando. Mina volteó a poner atención en la conversación, los créditos estaban corriendo en la pantalla, Taiki estaba callado, no sé si aguantándose la risa. Hasta Yaten salió la cocina.
Mientras yo me ponía roja, vi como Yaten le decía a Taiki que si qué pasaba.
"Mira, Ami... no sé si entiendas la palabra, incómodo, pero... bueno, para dejarte claro, yo no era virgen. A sí que no sabes cómo te agradecería que no volverías a hablar del 'Mundo del sexo', otra vez." Oh, por Dios, en serio quería morir. "Bueno, ¿nos vamos Serena?"
"¡Por favor!" Tomé mi mochila, me puse los zapatos y casi corrí fuera de la sala. Antes de salir, Ami me gesticuló un 'Dile que la corra.'
Y, exitosamente, salí de la casa.
"No deberías de hacerle caso a Ami. Ya la conoces, es un poco excéntrica y entrometida." Me dijo cuando íbamos hacía nuestra casa.
"Ah, empiezo a acostumbrarme." Le dije, empecé a pensar en decirle sobre la universidad.
"Pero si quieres que la corra, lo hago, no me importa." Le sonreí ante el gesto.
"Oh, no. No entiendo porque es necesario." Seiya avanzó hacía el semáforo. "Seiya... estoy pensando en dejar la universidad." Y de pronto, frenó de golpe, hasta el chillido de las llantas se escuchó.
"¿Qué? ¿Por qué? Es tu futuro." Iba a empezar a hablar cuando el levantó el dedo índice diciéndome que lo dejara terminar de hablar. "¿Por qué tendrías que dejarla? No tienes que trabajar, yo te doy todo. Aparte de que tus padres estarían muy decepcionados, yo también. Es tu carrera lo que..."
"Seiya, por favor. Creo que tengo otras cosas más importantes de las me tengo que preocupar, antes de exámenes y proyectos finales. Y, por último, no la pienso dejar para siempre, solo será este ciclo, y empezaré el mismo semestre el año que viene."
"¿Cosas más importantes?" Me preguntó suspicaz.
"Sí, Seiya. Hablaba de ti, y... no me mires así, por que... ¡no te tengo lástima! Lo haré porque te quiero, y quiero estar contigo en todo." Terminé, estábamos a punto de llegar a nuestra casa.
"Bueno, como quieras, Serena. Es tu decisión." Nos bajamos del carro, pero antes me detuvo, me abrazó y me dio un beso en la frente. "Pero solo te diré una cosa, si dejas la universidad justo después de casarte, bueno, la gente va a creer que estás embarazada."
"¡Pero yo no estoy embarazada!" Le chillé.
"Ya sé que no lo estás, Serena. Bueno, ese exactamente es el punto, yo lo sé, los demás no." Y entró a la casa sonriendo.
Me quedé en shock. Wow, Seiya sabía jugar sus cartas bien. Pero no le tenía miedo a lo que la gente decía de mí, no encontraba nada que me detuviera para dejar la universidad, ni mensajes de Rei Hino diciéndome lo feliz que esta por mi embarazo.
Era de noche, no se me había podido sacar de la cabeza la pequeña trampa de Seiya para que dejara la universidad, como si un simple chisme fuese a detenerme, hace muchos años que me había dejado de importar lo que otras gentes dijesen de mí, y en especial Rei Hino, su estúpido novio Nicholas y su abuelo.
Seiya había estado varias horas mirando unos papeles solo en la habitación, no hacía nada. Solo se quedaba mirándolos como si mientras más tiempo los mirase, algo mágico saldría de ellos.
No le tomé mucha importancia y seguí abajo buscando mis papeles y convenciendo a mis padres de dejar la universidad. Me gritaron por una media hora probablemente, pero se medio tranquilizaron cuando les dije que solo era un año. Incluso los gritos se empezaron a bajar de tono, así que decidí que había ganado esta y me despedí.
Iba a empezar a hacer la cena, y fui a tirar la basura. Empezaba a recordar la segunda cosa que Seiya me prometió decirme, había sido muy listo en tenerlo escondido, la última vez que habíamos hablado de eso, era hacía más de una semana.
Y ahora que lo pensaba, Seiya era demasiado listo para distraerme. Si no era con un beso, era con algo más. Me sonrojé hacía los recuerdos que venían a mi mente. Borré la sonrisa instantánea de mi rostro. Saliendo de la casa con la bolsa de basura en mis manos. Me sentía como toda ama de casa. Aunque solo tuviera 20 y mi matrimonio no era el más convencional. Volteé hacía él.
No iba a ser tan fácil después de todo.
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3 semanas después
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Estaba desesperada. No me había esperado que esto fuera tan difícil. Pensé que sería pan comido, nuestro amor lo iba a hacer todo más fácil, pero incluso pensé que eso lo hizo más difícil. Seiya se sentía más culpable con el tiempo.
Incluso yo estaba enferma. Había dejado la universidad hace dos semanas, y por lo que pensé que sería mucho mejor, la aparente no-presión me estaba matando. Y no podía dormir, ni pensar, ni comer bien, sabiendo que Seiya se estaba muriendo.
¿Qué podía hacer para convencerlo? Lo había tratado todo. Le había rogado que no me dejara. Y me seguía insistiendo que ya había tomado una decisión, y mis llanos solo le hacían más difícil todo. Incluso le había amenazado con decirle yo misma a su familia por lo que él estaba pasando, su mirada fue suficiente para ni volverlo a mencionar jamás.
Nunca había pensado en desistir, nunca me iba a cansar de rogarle, que se operara, se sometiera al tratamiento, y así vivir juntos mucho tiempo más. Ambos sabíamos que iba a ser duro para la familia aceptarlo, el mucho más que yo, pero para mí ver, era la única manera de hacer esto fácil, el, obviamente, no pensaba igual que yo.
Seiya me dijo que me encontrara en la casa ya de noche, que se iba a tardar por que iba a encontrarse con Masato. Le insistí en acompañarlo, pero me dijo que iba a ser mejor si iba solo. Me sentí un poco triste al que me excluyera de eso de esa manera, así que solo le sonreí al dejarlo solo en la cama.
Me metí a bañar, planeaba durar bastante tiempo. Lo suficiente para que Seiya se bañara en el otro cuarto, se cambiara y se fuera a trabajar. Aun estaba sentida por lo de la cita de Masato.
Escuché que hablaba por teléfono con Ami, no entendí muy sobre que hablaban, así que seguí relajándome. Ayer había sido genial, tan solo recordar cada palabra que Seiya me había dicho, cada beso o cada caricia, me hacía pensar que era totalmente imposible amarlo más.
"Bueno, Serena... amor, nos vemos en la noche, ¿está bien?" Hizo una pausa, estaba muy equivocado si pensaba que le iba a contestar. "Si, entiendo que no me quieras hablar. Nos vemos en la noche."
Me salí rápido de la bañera poniendo la bata con una velocidad envidiable, escuché como musitaba un 'Ah estado un poco sentimental últimamente'. ¡Ja!
Dejé la toalla en el pequeño tocador junto al lavamanos y entré a la tina de nuevo. Yo no estaba sentimental. Es solo que era mi periodo, y nada más. ¿Periodo? No lo había pensado hasta ahora. Justo se me había atrasado... un mes.
Salté de la bañera asustada, tome mi celular, no, no podía marcarle a nadie, me temblaban las manos. La razón más lógica era por mi enfermedad por el estrés, justo me había pasado en varías ocasiones. Pero, de vuelta a esa enfermedad... no era ningún resfriado, incluso eran todos los síntomas del... no, no. Era imposible.
Salí corriendo del baño y me entretuve cantando una canción para no pensar en ello mientras me cambiaba, parecía que estaba en un maratón de las olimpiadas. Tenía el cabello todavía escurriendo cuando salté a mi auto para ir a la farmacia. No podía creer lo que iba a comprar. Esto no me estaba pasando a mí.
Entré a la farmacia para irme directo a la sección de bebidas, me moría de sed. Después, caminé lentamente hacía la sección prohibida. Las miré todas, las cajas eran de diferentes colores y tamaños, no supe cual escoger, así que las tomé todas.
El encargado me miró levantando una ceja, ¿cuándo un cliente compra 7 pruebas de embarazo y un Gatorade sabor a ponche de frutas? No le tomé mucha importancia, parecía que esa farmacia era el mismo infierno. Le sonreí cuando termino de cobrarme y salí lo más rápido que pude de allí.
No podía ir a mi casa, estaba sola, y un resultado como este no lo podía cargar sola. Sola. Así que... ¿ir a casa de sus padres? Allí estaban Mina y Ami. Michiru, Haruka, Yaten y Taiki trabajaban. No podía encontrar dos personas en el mundo que necesitara más. ¿Mis papas? No, gracias. No necesitaba amenazas de muerte. ¿Y Seiya? Bueno, no había que alarmarlo sin estar totalmente seguro.
Así que manejé como nunca, en menos de 10 minutos estaba en la casa de los Kou. Me metí la bolsa de la farmacia a mi mochila y me metí a la casa. Estaba la puerta abierta. Pero parecía que la casa estaba totalmente sola.
Casi se me sale el alma del cuerpo cuando empecé a caminar y mi celular empezó a sonar. Genial, Yaten le había cambiado el ring toné y ahora sonaba con un rap de los 90's. Y, era Seiya.
Bueno, esto no se podía poner peor así que contesté.
"Am... ¿Bueno?" Pausa. "Eh, no... ya no estoy enojada. No me parece perfecto que vayas tu solo, en realidad iba a visitar a... mis papas todo el día, así que no importa que tan tarde llegues. Seiya, lo siento pero me tengo que ir. Estoy en la mitad de algo." Pausa "Si, yo también te amo. Adiós."
"¡Ami! ¡Mina!" Y nadie me contestó.
Me asomé a la cocina, y en la sala. Allí estaba Mina dormida en un sillón abrazando a su pequeña barriga como si nada en el mundo le importara más, incluso me sorprendió su rostro de amor, y aún así estaba dormida. Di dos pasos atrás. Había una posibilidad que yo estuviera así dentro de 5 meses.
Me sacudí con la cabeza ante la idea, no debía de pensar en ello todavía.
Me senté en el sillón aun lado de ella, y me le quedé viendo, aun así no quería pensar en ello, no podía sacarme esa idea de la cabeza.
"¡Mina! ¡Mina! ¡Los encontré! Ah, ¡Hola Serena!" Ami entró por la puerta con una bolsa de una heladería en la mano.
"Hola Ami. ¿Otro antojo?" Le pregunté sonriendo.
"Si" Se le obscureció la mirada. "Ya van tres esta mañana y solo son las 9:26. Ya entiendo a Yaten."
Me reí ante su comentario, no sabía si por lo dulce, o porque me estaba muriendo de nervios y cada cosa que decía me hacía reír como estúpida.
"Espérame tantito, lo dejaré en la cocina." Me volví a reír, si, eran por los nervios.
Ami regresó sin bolsas en las manos pero con dos conos de helado.
"Mina sabe compartir." Me susurró. "Nada más no le digas." Y me volví a reír.
"Oye, Ami. ¿Podrías acompañarme arriba? Tengo algo que decirte." Me mordí el labio y miré hacía el suelo.
Ami se me quedó mirando sospechosamente. Pero solo sonrió y empezó a danzar hacía la escalera. Sabía que no lo podía tomar mal si, el resultado era si... no, no pienses en nada hasta ver los resultados.
"Y... ¿qué pasó?" Me dijo saltando en la cama de Seiya. Estaba casi vacía ya que se había llevado todas sus cosas a nuestra casa. Estaba comiendo su helado sonriendo de oreja a oreja.
"Am, bueno... básicamente, la cosa es que..." Ami alzó las cejas. "Bueno, creo que..."
"¿Si?" Me empujó poquito.
"Estoy embarazada." De repente paró de brincar y se derrumbó en la cama. Tenía todo el chocolate del helado embarrado en el pelo.
Si, desmayo era una de las reacciones con posibilidades más altas. Tomé el helado de su cabello y lo tiré a la basura. Y, por último, fui al baño a hacer lo que debería.
Terminé con todas y regresé al cuarto, Alice seguía tendida en la cama medio moribunda. Ya me imaginaba cual sería su post-reacción. Miré por la ventana, para ver el lindo día pero caluroso que estaba haciendo en Tokio, después bajé para ver que Mina seguía dormida. Me senté con ella de nuevo, fui a la cocina y tomé una salchicha y una baso con leche. Terminé y subí otra vez. Ya habían pasado los tormentosos minutos.
Y subí para encontrarme con lo que ya había predicho, Ami ya no estaba acostada en la cama. La puerta del baño estaba abierta, me metí allí adentro estaba Ami inmóvil viendo hacía la mesa de mármol en el baño. Y solamente me le adjunté para asegurarme lo que ya sabía.
Positivo. Positivo. Positivo. Positivo. Positivo. Positivo. Positivo.
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Bueno chicas, díganme que les pareció.
Estoy súper, mega, ultra emocionada.
¿Ustedes no?
Esta embarazada. A ver que viene luego
Reviews?
Besos y hasta el próximo
Serena Princesita Hale
