DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen; son propiedad de Naoko Takeuchi. La historia desgraciadamente tampoco es mía es producto de la cabeza de Michelle J. Beckett. Una gran escritora
El Final es el Principio
Capítulo veintidós: Si, he conocido el paraíso.
Cuando te vaya bien llevame contigo, cando te vaya mal no me defraudes.
Bob Marley
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Ahora que estaba segura, me despertaba cada mañana sabiendo lo que iba a venir. Mínimo no era una ingenua. Ninguna mujer podía serlo. Es algo que sabes dentro de ti antes de siquiera notarlo. Simplemente, lo sabes.
No me levanté cuando Seiya lo hizo en la mañana. Hace una semana días que me había enterado del embarazo. Y hace una semana que no me quitaba a Amy de encima. Si no me visitaba todos los días, me llamaba hasta que agotara la batería de celular 6 veces al día.
Aun no lo he había dicho nada a Seiya. Y por eso, últimamente trataba de pasar el menor tiempo viéndolo, era una terrible mentirosa, creía que tenía tatuada 'mentirosa' en la frente. Así que mi decisión fue alejarme de el hasta que tuviera el valor de poder decirle, sabía que aparte también tenia 'cobarde' para hacerlo aún mejor.
En mi frente había un desfile de adjetivos para poder calificarme la última semana. La mayoría salían de la creatividad de Amy. La comprendía, y lo admitía. Pero es que cada vez que veía a Seiya, e intentaba decirle, no se si era a propósito, pero se me revolvía el estomago en solo pensar en su reacción. ¿Y si respondía mal? Estaba evitando esa reacción precisamente, no sabría si lo podía resistir.
Salí del baño en la madrugada limpiándome la boca, había vomitado. En estas ocasiones siempre procuraba vomitar en el baño de abajo para que Seiya no pudiera escuchar nada. Pero esta vez fallé.
Seiya estaba parado con su típica cara escéptica. Sentía que se me caía el cielo, sentía la presión en los hombros, el lo sabía, podía verlo en sus ojos, el podía sentir mi pánico. El se acercó caminando un paso y yo, simplemente no pude más. El peso era demasiado para mi y caí.
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"¿Solamente se desmayo?" Escuché una voz familiar en la obscuridad. Aún tenía los ojos cerrados y estaba mareada y confundida.
"Si, te lo juro, estaba por preguntarle que si estaba enferma, solo me miro como esas veces cuando va perdiendo en el póker y aposto algo fuerte. Entonces se desmayó." Escuché la voz de Seiya.
"¿Y se puede saber que estaba haciendo en el baño en la madrugada?" Oh, no. Ya sabía de quien era la voz. Malachaite.
Abrí los ojos de repente. Me estaba consultando. Intenté levantarme lo más rápido que pude, pero la cabeza me pesaba mucho.
"¡Bombón! ¿Qué haces? Acuéstate."
"No, no, no. Seiya. Estoy bien." Y hubiera preferido no abrir los ojos. Estábamos en la casa de los Kou, y todos estaban atrás de Malachaite mirando lo que pasaba. Rápido localicé la mirada de Amy. No sabía si estaba aliviada o asustada de que Seiya descubriera así mi embarazo.
"No, no estás bien, ¿Por qué deberías de estarlo? Te desmayaste enfrente de mi"
"Quizás solo estaba cansada Seiya. Por que no todos volvemos a dormir y los dejamos que se vayan a su casa a platicar." Habló Amy. Y aunque era perfecto que eso sucedería, sabía que no iba a pasar.
"Amy, está enferma, podrías mantenerte al margen de esto, por favor." Le dijo Seiya.
"Seiya, cálmate. Solo es un desmayo. Me desmayo todo el tiempo."
"Si, calmémonos." Dijo Malachaite. "Entonces, ¿Qué estabas haciendo antes de desmayarte, Serena?"
"Nada" Respondí yo. Y Seiya al mismo tiempo.
"Vomitando"
Amy empezó a decirles a los demás que se regresaran a dormir, o al menos eso fue lo que intuí. Y le hicieron caso. Después de 5 minutos, solo estábamos Seiya, Malachaite y yo en la sala. Y no me gustaba nada lo que venía. Seiya no era un estúpido.
"Serena" Dijo Malachaite, guardo sus cosas y cerró su maletín. "¿Puedo hablar contigo?"
Yo asentí con la cabeza. Seiya nada más veía como el y yo nos movíamos sin decir nada.
"¿Sabes que estás embarazada, verdad?" Yo asentí de nuevo. "¿Por qué no quieres que el se entere?
"Malachaite, compréndeme. No puedo escuchar una reacción negativa de su parte, tu, el y yo nada mas sabemos de su enfermedad, y sigue terco en no querer operarse. Tengo miedo."
"¿Sabes que algún día se lo vas a tener que decir, o el se va a dar cuenta eventualmente?"
"Se lo diré ahora, no es que pueda seguir escondiéndolo."
Malachaite me abrazó y salió de la casa. Seiya se levantó exaltado.
"No te preocupes, no estoy enferma." Le dije. "¿Podemos ir a tu cuarto a hablar?"
"Serena, ¿Qué pasa? Me estas asuntando."
No le contesté, seguí el camino a su habitación y el solamente me siguió. Seiya entró al cuarto y con una seña le pedí que se sentara.
"Es en serio, Serena, me estas.."
"L-l-le pedí a Malachaite que se fuera por que no estoy enferma. Nunca fui muy sana, pero tampoco tuve enfermedades muy fuertes. Yo ya sabía lo que tengo. No te culpes, lo descubrí hace vario tiempo, y los siento es que… simplemente no sabía como decírtelo."
"Serena, por favor.."
Seiya se paró e iba hacía mi, cuando suspiré, cerré los ojos y le dije.
"Estoy embarazada."
Seiya paró en seco, bajo la manos, mi futuro abrazó desapareció y creo que solamente ya lo veía venir.
Se sentó en la cama sin mirarme, y aunque el no me miraba a mi, yo podía ver exactamente su cara. Su reacción. Y esa reacción era precisamente la que yo estaba evitando todo este tiempo. Lo sabia, siempre lo supe.
Mis ojos se empezaron a llenar a lágrimas, traicionándome, di un paso atrás. No podía verlo lamentarse por que íbamos a ser padres.
Empecé a caminar hacía la puerta, no quería que el me viera llorar.
"Serena, pensé que te estabas cuidando… Yo, no sé… no puedo…" Dijo, y algo en mi pecho se rompió.
Salí despacio de su habitación no quería que me persiguiera, en cuanto pisé el pasillo salí corriendo, llorando descontroladamente sin poder hacer nada, me tape la cara con mi cabello lo mas que pude, intentando salir de la enorme casa, no quería que nadie me viera así, mi pecho subía y bajaba por lo alterada que estaba, incluso me faltaba la respiración. Cuando estaba por bajar el último escalón de la gigante escalera, Amy salió de la cocina, lo que menos ocupaba en estos momentos.
"¡Serena!" Gritó. En esos momentos odiaba que la sala que tenía que cruzar fuera tan enorme.
"Estoy bien, A-a-amy." Obviamente no me creyó. La voz se me rompió y amenas me salía. Pero con que no me persiguiera a mi me bastaba.
"¿Te dijo algo? Serena, por favor déjame…"
"No." Salí de la casa, apenas traía un suéter y estaba haciendo demasiado frío. Y otra cosa que me había dado cuenta; no tenía mi carro.
Me quedé parada. Entonces en ese momento fue cuando me di cuenta todo lo que había pasado desde conocí a Seiya. Lo había odiado. Amado, con el había pasado mis momentos más felices, pero también lo mas dolorosos. Me paré a ver lo que había hecho con mi vida, las mis decisiones me habían llevado a estar en este punto.
Me toqué mi panza, aunque en realidad no tenía nada. Mi vida estaba llena de problemas, que había causado el precisamente el.
Empecé a caminar, por que ahora, era exactamente lo que tenía que empezar a hacer. Empezar a no pensar en el, a no depender.
Sabía que desde la casa de los Kou a la mía iban a ser unos 45 minutos caminando, pero tampoco quería llegar ahí. Maldita sea, tenía todo para perder, estaba en los suburbios, cosa que salir de aquí caminando iba a tomar años, (media hora), pero aún así era demasiado, no había autobuses, ni algún restauran para quedarme mientras pensaba que hacer. Pero no me podía detener a pensarlo allí. No podía seguir en la casa de él.
Empecé a caminar, cuando la puerta tras de mi se abrió. Se me detuvo el corazón. Si era alguien más de la familia, podía manejarlo, si era él…
"Toma mi carro, Serena." Y gracias a Dios, era la voz chillante de Amy. Me abrazó muy fuerte, podía sentir las lágrimas en su rostro, me puso una chamarra de Michiru y entró a la casa de nuevo.
No lo pensé, empecé a caminar hacía el auto de Amy, su nada incógnito porshe amarillo.
Arranqué el auto y no volteé atrás.
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Casa de los Kou.
Ese mismo día.
Michiru se despertó a la misma ahora que siempre, bajo a abrir las puertas y empezó a hacer un simple desayuno. Estaba un poco preocupada por lo que había pasado en la madrugada, pero sabía que su hijo y Malachaite la cuidarían bien, confiaba en él.
Michiru estaba terminando tostar unos panes cuando una hermosa idea se le venía a la mente. ¿Y si…? ¿Sería probable que pudiera estar Serena embarazada? Algo dentro de ella creía que si. Quitó los panes de la sartén y corrió hacía el cuarto de Seiya como niña chiquita, a lo mejor durmieron allí.
Abrió la puerta de su hijo, para encontrarlo solo, tirado en el suelo mirando hacía el cielo. Seiya tenía la mirada triste y clavada en el techo, ni siquiera volteó con la ruidosa entrada de su madre.
"¡Hijo!" Gritó Michiru. Entró en la habitación para sentarse aún lado de el. Seiya se sentó, acomodándose en la misma posición que ella. "Corazón, estaba pensando que... no sé, llámame loca pero, ¿no habría alguna posibilidad de que Serena este embarazada?"
Seiya rodó los ojos lentamente, como si esa fuese la pregunta más dolorosa de responder.
"Tienes un instinto demasiado desarrollado, mamá. Pero temo que no te podría decir si eso es bueno o malo. Podría decir que algo de ambas en este caso."
"Espera, Seiya... ¿Eso es un si?"
"De hecho, Serena me dijo hoy que estaba embarazada."
4 minutos después todos los Kou se habían enterados gracias a Michiru, menos Amy que sabiendo lo que realmente estaba pasando, se metió a su cuarto sin poder dejar de pensar lo que en ese momento le preocupaba más.
Los nuevos recién-casados, próximos papás.
Serena POV
Tres días después.
"¿Y que piensas hacer?"
"No sé, se me ocurre fugarme a España y no volver aquí, dicen que es un bonito país." Le contestó Serena a su amiga.
"Hay terrorismo. Serena, no puedes huir de lo que te está pasando, es más creo que estas siendo un poco dramática." Le contesto Molly.
Me sentó delante de ella en el restauran con su orden lista.
"Molly, ya pasaron tres días. ¿No crees que debió de haberme llamado? Digo, aunque el no lo quiera, aún así es su hijo y lamentablemente, eso es algo que el no puede cambiar. No sé, que tal un: Hola Serena u Hola bombón, ¿Cómo estas? Oh! Se me olvidó que estabas embarazada de nuestro hijo, ¿Como la llevas? Eso Molly, aunque lastimoso, es mucho mejor que nada. Cualquier cosa es mejor que nada. Oh no olvídalo." Aun tenía en la mente las patéticas palabras de Seiya: 'Duh, Bella pensé que te estabas cuidando duh'
Empecé a comer como si me estuvieran privando de la comida por semanas. Al final, Molly, derrotada, pensó que sería mejor no tocar en tema de Seiya de nuevo a menos que fuera absolutamente necesario, la verdad, me ponía de malas. Y era suficiente con el embarazo.
Las dos llegamos al apartamento de Molly, donde últimamente había estado viviendo los tres días que pasaron.
Esa misma mañana me había hecho un ultrasonido, y aunque a Molly le parecía tierno, yo solo fingía que entendía las manchas grises de la pequeña foto impresa que tenía en las manos. Aunque me lo repetía todo el tiempo, sabía que nunca iba a terminar de agradecerle a Molly por todo lo que había hecho por mí.
Fue después del medio día, cuando a Molly se le salió comentar que todos en la universidad ya sabían que estaba embarazada gracias a Reí Hino, dulce amiga.
"¿Qhew?" Pregunté, yo pretendía que la gente se enterara de mi embarazo cuando el niño se estuviese mudando para irse a la universidad. "Pedho comos she entedo edsa edstupisha…"
"Serena, termina de comerte eso, no te entiendo nada."
Pero mejor decidid dejar ese asunto por la paz. Todo el mundo se iba a dar cuenta de lo que pasaba eventualmente.
Molly y yo nos fuimos del restauran cuando yo termine todo mi comida y pedí un par de helados. No tenía ganas de estar más en la calle. Igual después tenía que ir a mi casa por mis cosas y regresar con Molly.
Llegamos a su casa, y sabía que no quería ir, sería como estar dándole un fin a la relación de Seiya y mía, pero sabía que no podía estar mas a su lado, si el no quería algo de lo que yo por la vida daba.
Molly me insistió en darle más tiempo, pero negué con la cabeza y me fui a acostar un rato antes de salir. Y aunque sabía que no podía dormir por térnelo todo en tiempo en el pensamiento, la imagen mía y de un bebe en mis brazos me hacía enormemente feliz, no importaba si no estaba Seiya, iba a doler, lo sabía, pero podría sobrellevarlo.
Después de dos horas aproximadamente, me levanté y baje para coger el auto e ir a mi casa. Necesitaba unos objetos personales y era suficiente.
Llegué a la casa, antes de bajarme del coche respiré hondo y cerré los ojos. Podía hacer esto, era como el inicio de lo que debía vivir. Me bajé del carro lo mas rápido que pude y llegue a la puerta, sabía que si lo pensaba demasiado me iba a arrepentir y regresar con Molly.
Entré a la casa que parecía vacía, eso hubiera jurado, pero el microondas estaba funcionando, le faltaban alrededor de 2 minutos, había platos en el comedor pero no había rastro de Seiya.
"¿Seiya?" Pregunte bajito. Pero no hubo respuesta. No se pudo haber ido tan rápido dejando la comida en el microondas.
Pero, ¿Y si no quería verme? Di dos pasos atrás y subí las escaleras para ver si lo encontraba arriba. La puerta de nuestra habitación estaba abierta, ahí tirado en el piso, pálido estaba Seiya. Después de haber llamado al 911, llorando me di cuenta de lo que traía en las manos.
Nuestra foto de la boda y un pequeño cardigán cosido a mano que, bueno, solo podría ponerse un recién nacido.
Hola chicas y chicos si hay alguno por allí
¿No les pareció lindo este capi?
Y vaya con el final, no lo creen?
Y que me dicen del tormento que pasaron ambos.
En el original Michelle pide disculpas por tardar tanto, pero la universidad esta acabando con su poco tiempo libre, sin embargo espera no tardar en el próximo.
Personalmente, muero de curiosidad por saber la reacción del resto de la familia y lo que le ocurrirá a Seiya ¿Ustedes no?
¿Reviews?
Besos y hasta el próximo
Serena Princesita Hale
