CAPITULO II

COMPROMETIDOS I

DARIEN

Hace tres años, poco después de haber vuelto a Tokio me sentía un poco a disgusto. ¿La razón? Gracias a Sailor Galaxia había perdido la oportunidad de mi vida. Por un lado estaba feliz de estar al lado de la mujer que amo; pero por otro sentía que si no hubiese conocido a Serena nunca hubiera tenido que pasar por esto. Creo que Serena aun y con sus rasgos infantiles se dio cuenta de mi cambio de actitud y me sorprendió mucho cuando una tarde me dijo:

-Darién, se que uno de tus sueños era ir a Harvard y que por eso quisiste alejarte de mi lado hace algún tiempo. ¿Sabes? Creo que debes volver a buscar otra oportunidad para irte a Harvard. Quiero que persigas tus sueños… yo, yo estaré bien. Te lo prometo. Sé que te extrañare, pero quiero que sepas que quiero que estés a mi lado como un ser completo; con todas sus ilusiones y todos sus sueños cumplidos. Quiero que cuando estemos juntos sea porque aunque tengamos sueños individuales no sentiremos que nos faltó una meta o un sueño que cumplir. Además, cuando regreses te tendré una gran sorpresa.

Fue así, como conseguí una nueva oportunidad para ir a los Estados Unidos. Serena y las chicas me ayudaron mucho. En realidad fueron ellas quienes planearon todo. Fue así, como un falso accidente y un falso estado comatoso me hizo obtener una nueva oportunidad.

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Me dirijo a casa de Serena, voy a enfrentar mi destino. Esta noche en casa de sus padres le pediré oficialmente que sea mi esposa, que sea mi reina. Me sorprendí de sobremanera al ver lo mucho que ha cambiado. Cuando me fui comenzó a dar sus primeros destellos de madurez y en estos momentos creo que podríamos decir que ha madurado tanto. Ya no queda casi nada de la jovencita de 14 años de la que me enamore, aunque en esencia, sigue siendo ella.

Mientras conduzco mi auto en su dirección comienzo a recordar el día que la volví a ver, el día que me fue a recoger al aeropuerto. En cuanto baje del avión lo primero que recordé fueron sus palabras: "Cuando regreses te tendré una gran sorpresa". ¡Vaya que si me la dio!

En el aeropuerto, una jovencita de 19 años muy formalmente vestida de traje sastre en color gris Oxford, blusa en rosa pálido, zapatos de tacón alto y una bolsa a juego se acercó a mí y me dijo: "¡Bienvenido querido Darién!"

Caminó lenta y pausadamente hacia mí. Yo aun me encontraba analizándola, es decir, era su voz, pero no la reconocía. Cuando se acerco un poco mas hacia mi y observe sus facciones me di cuenta que era ella, mi Serena, con un nuevo peinado y maquillaje.

Aun en estado anonadado la seguí observando como si fuese algo inverosímil. ¡Su cambio era tan radical! Llevaba sujeto el cabello en forma de un moño recogido sobre una coleta, ¡y que decir de su tono de cabello! Ya ni siquiera era rubia, ahora era pelinegra.

Una vez que salí del shock lo único que pude fue pronunciar su nombre.

-¡Hola Serena!

Le di un fugaz beso que ella correspondió, aunque en realidad siento como si me hubiese evadido.

-¡Darién me alegra que hayas vuelto! ¿Qué tal tu vuelo? ¿Alguna turbulencia? Espero que no –comenzó a decir-. ¡Por Dios! ¡Que modales los míos! Disculpa Darién, perdona mi falta de cortesía. Debes estar muy cansado, después de todo tu vuelo debió ser muy agotador y yo agobiándote con mis preguntas. En fin, disculpa nuevamente pero, para compensar mí falta de delicadeza te diré que ya tengo tu taxi esperando en la entrada del aeropuerto.

Vi que el taxista se aproximó a mi novia y a mí y recogió mis maletas. Enseguida tomé de la mano a la "Nueva y Autosuficiente Serena" y avanzamos tras el taxista. En cuanto avanzamos tras el hombre solamente la volví a mirar y le dije:

-Te ves hermosa Serena, aunque debo decir que tu cambio me sorprende mucho, es decir, no me malinterpretes, no es que antes no fueras hermosa… es solamente que tu cambio es tan extremo.

Y, como si no me hubiese escuchado y como si jamás la hubiese interrumpido ella comentó:

-¿Sabes Darién? Diez minutos mas de retraso en tu vuelo y no hubiese podido esperarte. Conseguí un permiso especial para entrar 30 minutos tarde a la clase de "Historia del Arte" y me temo que tengo el tiempo justo para llegar a la Universidad. Creo que no podré acompañarte a tu apartamento -me dijo casi a la salida del aeropuerto.

Estaba a punto de sugerirle que ella tomara ese taxi y yo esperaría otro, cuando me sorprendió nuevamente con su comentario.

-Aborda tu este taxi yo me iré en el coche deportivo de Haruka, quien tan amablemente se ofreció a prestármelo.

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Estoy esperando el cambio de semáforo y aun sigo pensando en el cambio de Serena. Su extremo cambio no solo fue físicamente, sino también emocionalmente. Ya no se comporta como una niña, es más, en esos pocos minutos que pase con ella en ese frio aeropuerto en lo único que pude pensar fue en que ella estaba lista para convertirse en Reina.

Poco antes de abordar el taxi en el aeropuerto las únicas palabras que pude decirle fueron: "¿Te veré en la noche? ¿Me concederías el honor de aceptar mi invitación a cenar al Restaurante que esta en la terraza del hotel de la ciudad No. 10?"

Recuerdo que su contestación fue un frio: "Si, claro Darién", y me dio un fugaz beso y un seco adiós.

Nuevamente espero el avance del tráfico y reiteradamente me invade esa sensación de vacío. Es extraño, y quizás su aparente frialdad es solo producto de mi imaginación, pues no esperaba encontrarme con una Serena tan "madura". Quizás, y solamente quizás, yo esperaba encontrarme con la niña alegre y espontánea que mostraba todos sus sentimientos a flote.

De la cena en el restaurante, lo único que puedo recordar es que transcurrió como si fuésemos dos conocidos que jamás han dejado de verse, que es solo fue una cena más.

Sigo sintiendo esa extraña frialdad y ese miedo, siento como si ella hubiese esperado que no volviera.

Llego a su casa y me recibe con una sonrisa en sus labios, aunque no se porque aun tengo la sensación de que es falsa. La observo detenidamente. Aun espero acostumbrarme a su cambio. Lleva un hermoso vestido azul claro sobre la rodilla y amarrado sobre su espalda. Me doy cuenta que tiene un lindo detalle de mariposa bordado con pequeñas chaquiras al tono del vestido para disimularlas, aunque observándolo detenidamente puedes encontrar la forma. De inmediato noto también, que ha vuelto a cambiar su peinado. Ahora lleva una especie de coleta sujeta con un broche en forma de corazón de color plata, lleva unos rizos hechos, aunque por la forma en la que esta acomodado parecieran las plumas de un ángel negro que vuela sobre su cabellera (peinado plumeado para las que conozcan de estética o sean estilistas). Su vestuario lo complementa con una pashmina y unos zapatos de tiras.

-Pasa Darién. Mis padres nos esperan.

-Serena, ¿estás segura que no hubiese sido mejor el pedir su consentimiento en un restaurante? –le pregunto aun dudoso.

-Claro que no –es esa su respuesta-. Prefiero hacerlo en mi hogar.

Hasta aquí el capi.

Espero sus reviews y que me digan si les gusto o no....

El siguiente es desde el punto de vista de Serena; alli recibira una noticia k puede cambiar la historia; pero como ven Darién comienza a sentir pasos en la azotea.

GRACIAS A TODOS POR LEER Y POR SUS ALERTAS.

UN MIL DE GRACIAS A MI AMIGA SOL KAORY POR SU AYUDA

¡¡¡Adios!!!