EL LLANTO DE UNA PRINCESA

DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi. La genial creadora de Sailor Moon.


CAPITULO III

UNA NOCHE ESPECIAL: EL INICIO DE MI AGONIA Y EL PRINCIPIO DEL FINAL:

NUESTRA CENA DE COMPROMISO

S&S

SERENA

Estaba lista para iniciar mi puesta en escena. En cuanto Darién entro sentí como si una parte de mi se quebrara en pedazos. Le di un beso muy suave en los labios y sonreí para infundirnos valor tanto a él como a mí misma para enfrentar lo que se venía.

Pasamos a la sala en donde ya nos esperaban tanto mis padres como mi hermano. Casi podría jurar que era capaz de tocar la tensión que se flotaba en el ambiente con las yemas de los dedos.

Respire profundamente, me arme de valor, me dirigí a mi familia y les dije:

—Papa, mama, Sammy, él es Darién, se que ya lo conocían; sin embargo el era solo mi amigo hasta hace algún tiempo.

Comencé a hablar tan rápidamente que me reprendí mentalmente por encontrarme tan nerviosa; pues no debía estarlo. Tome aire una vez más y dirigiéndome a papa le dije:

—Papá. El es Darién; quien viene a pedir en matrimonio la mano de tu adorada hija.

Afortunadamente; mi madre noto mi nerviosismo y me interrumpió diciendo:

-Serena ¿Por qué no me acompañas a la cocina por unos bocadillos mientras tu padre, tu hermano y Darién checan el resultado del partido?

Asentí levemente y le dirigí una mirada de agradecimiento a mi madre y me encamine con ella a la cocina la cual solamente giro y me dedico una de esas sonrisas que eran capaces de devolverme la calma. Una vez en la cocina mi madre me abrazo y termino de calmarme cuando me dijo:

-Tranquilízate Serena. No estás firmando tu sentencia de muerte ni estas confesando un crimen. Esta noche es especial. Concederemos la mano de nuestra hija en matrimonio. Nuestro ángel abrirá sus alas y volara. Serena, mi niña, formaras tu propia familia y serás muy feliz porque tú te lo mereces. –aunque esto último lo dijo un poco titubeante.

Gracias por tus palabras mamá. –le dije aunque ella no sepa realmente lo que esas palabras significan en este instante para mí-. Ahora sirvamos los bocadillos y vayamos a la sala.

Íbamos rumbo a la sala con las charolas de bocadillos y las bebidas cuando a lo lejos escuchamos una pequeña discusión en la sala. Creímos que era normal; sin embargo, a medida que nos acercábamos un poco más me di cuenta que no era así. Mi madre y yo avanzamos más rápidamente a la sala pues no hicieron falta las palabras ya que mi madre noto de inmediato mi estado de alerta por esa discusión.

Lo que alcanzaba a escuchar era a Sammy discutía con Darién por los resultados de un partido de softbol. Al tiempo que narraba lo sucedido aquella tarde cuando ganamos el partido. Por un lado Sammy le decía a Darién que yo amaba ese deporte y muy entusiasmado seguía narrándole lo sucedido. Mi hermano le contaba a Darién como había pasado varias tardes en compañía de Seiya practicando hasta atrapar una bola y muy orgulloso le contaba también como habíamos ganado ese partido.

El escuchar su nombre trajo inmediatamente a mi mente su recuerdo. El recuerdo de aquellas tardes que practicábamos, así como el juego y sin que pudiera evitarlo una lagrima resbalo fina cual cristal sobre mi mejilla.

Por otra parte, Darién le contestaba a mi hermano que a mí no me gustaban los deportes (lo cual era cierto) que si había una clase que realmente me molestaba era gimnasia y si podía la evitaba. Darién le decía que era imposible que yo hubiese practicado con tanto empeño por un simple juego. Sammy estaba a punto de debatirlo nuevamente cuando mamá y yo entramos en la sala con los bocadillos; así que, de inmediato me senté al lado de Darién (no sin ganarme una mirada de desaprobación por parte de papá) y tras dejar la charola sobre la mesa.

Con una fingida inocencia me dirigí a Darién y le pregunte:

-¿Qué sucede? ¿Es que acaso les apasiona tanto un simple juego de softbol que se han olvidado del verdadero motivo de la cena?

Darién me abrazo y me dijo:

-¡Claro que no amor! ¿Cómo se te ocurre tal cosa?

-La verdad, lo que sucede es que me parece increíble lo que tu hermano me cuenta. Pues a ti no te gustan los deportes y Sammy asegura que pasaste varias tardes practicando para un juego de softbol ¿Es cierto?

-Yo… Pues veras… -comencé muy titubeante.

- ¡Vamos Sere! Cuéntale porque practicaste tanto para ese juego. Yo estaba a punto de contárselo cuando llegaron. Dile que es verdad, que tú no querías…

-¡Sammy! –reprendió mi madre- Eso solamente lo contara Serena si eso es lo que ella realmente quiere. No tienes porque divulgar lo que hace tu hermana. O es que acaso ¿Te gustaría que ella contara lo que tú haces?

-¡Pues a mí me gustaría saber el porqué de tanto empeño! –dijo Darién un tanto molesto.

-Está bien –accedí-. Te contare la historia.

Y fue así como comencé a narrarle como había sucedido todo. Aunque claro hubo algunas partes que preferí omitir –mas por prudencia que por querer- pues de ante mano sabia que si Darién se enteraba de todo se enfadaría de sobre manera conmigo y quería evitarlo. No quería tener una verdadera razón para cancelar mi compromiso con Darién. Ya había tomado una decisión y no quería que nada me hiciera dudar de ella. Cuando termine de contar la historia y todo estuvo más tranquilo mi madre nos pidió pasar al comedor; ya que si no la cena se enfriaría y no la disfrutaríamos. Nuevamente Darién me abrazo y caminamos juntos rumbo al comedor.

DARIÉN

En cuanto entramos a la casa nos dirigimos a la sala. Allí estaba reunida la familia de Serena. Sin duda alguna todos me esperaban. De reojo observe "las miradas asesinas" que me dirigían tanto su padre como su hermano. Ella comenzó a dirigirse a su familia y ¿me presento nuevamente? Es decir, ya me conocían, pero inmediatamente comprendí él porque de la presentación. Pues antes solamente era su amigo y ahora estaba allí para pedir la mano de la única hija de los Tsukino.

Me encontraba tan nervioso y sumergido en mi razonamiento que no me di cuenta de lo que sucedía hasta que Serena se fue con su madre a la cocina por unos bocadillos. Esta era la primera vez que comía nuevamente algo hecho por Serena la cual –a decir de sus amigas- había mejorado mucho en las artes culinarias.

-¡Pasa muchacho! ¡Toma asiento por favor! –estaba claro que no era el único nervioso-. Pues la voz del padre de Serena sonó un poco alta.

Por su parte, Sammy el hermano de Serena sintonizo el canal de los comentarios deportivos ESPN en el cual se anunciaban los resultados de los diversos partidos de lacrosse, tenis, softbol. Este último estaba sobre la mesa de discusión ya que a decir de los especialistas había sido un partido realmente difícil…

No encontraba la forma de cruzar esa delgada pero firme barrera invisible que se interponía entre la familia de Serena y yo. Analizaba la situación hasta que, inesperadamente Sammy dio un tema sobre el cual charlar.

-¡Vaya! ¡Ese juego sí que fue muy complicado! –exclamo de súbito. Me recuerda a la vez que Sere se la pasó días enteros con Seiya practicando para un juego de softbol.

Me sorprendí mucho al escuchar eso. Hasta donde era capaz de recordar a Serena no le gustaban los deportes y resulta que se pasa días practicando para un juego. Era difícil de asimilar la información que Sammy me daba. Generalmente Serena nunca se esforzaba tanto por un simple juego.

"Otra vez Seiya", pensé.

Pretendiendo entablar conversación con Sammy le pregunte:

—¿Por qué no me cuentas lo que sucedió en ese partido?

El solamente asintió giro su cabeza en un leve movimiento como si estuviera recordando y comenzó a narrar:

-Realmente no sé como sucedió todo. Lo único que recuerdo es que Serena llego un día muy triste y enfadada diciendo que no iba a permitirlo. Entro como bólido a su habitación y salió vestida con un uniforme deportivo tomo unas pocas botellas de agua mientras salía y al tiempo que yo le preguntaba "¿Qué sucede Sere?", "Nada", dijo ella, "luego te cuento." Y salió para irse en el coche de Seiya. Así pasaron varios días Serena se iba temprano y regresaba hasta muy tarde en compañía de Seiya, hasta que un día me decidí a seguirla para saber qué es lo que sucedía, estaba preocupado pues mi hermana llegaba muy cansada y con rasguños y moretones en las manos. Eso no era normal. ¡Vaya sorpresa que me lleve al verla en un campo de softbol con Seiya a su lado practicando! No los interrumpí y me aleje del campo. Al llegar Serena ese día a casa le dije que sabía que era lo que hacía en las tardes y fue cuando me conto todo lo que sucedía realmente.

-Pero eso es imposible. A Serena no le gustan los deportes –objeté.

-Si, así es, pero ese era un juego especial. Había algo muy valioso que mi hermana perdería si es que no ganaban ese juego.

-Eso es imposible -volví a decir incrédulo sobre lo que escuchaba-. Serena nunca se esforzaría tanto por un simple juego. Conozco a Serena y si hay una materia que no le gustaba era gimnasia. Ella evitaba esa clase.

-Así es Darién. Pero como te repito ese juego era especial.

Estaba Sammy a punto de decirme porque ese juego era especial cuando Serena y su madre entraron en la sala con unas charolas con bocadillos y refrescos.

-¿Qué sucede? –preguntó Serena-. ¿Es que acaso les apasiona tanto un simple juego de softbol que se han olvidado del verdadero motivo de la cena?

-¡Claro que no amor! –le dije intentando recalcar que ella era mía-. Lo que sucede es que tu hermano asegura que pasaste varias tardes practicando para un juego de softbol cuando a ti no te gustan los deportes ¿Es cierto?

Serena estaba a punto de explicarme todo cuando nuevamente su inoportuno hermano nos volvió a interrumpir pidiéndole que me contara el porqué de la práctica y que él no mentía. Su madre lo regaño inmediatamente y le dijo que no tenía porque contar lo que hacía su hermana y remato su regaño al decir que lo sucedido solamente debía contarlo Serena si es que ella realmente así lo deseaba.

Estaba muy enfadado. Serena jamás se había esforzado al máximo por alguien en específico; así que intentando disimular mi enfado dije:

-¡Pues a mí me gustaría saber el porqué de tanto empeño! -aunque no logre controlarme del todo y mi voz sonó una octava más alta de lo deseado.

Serena asintió y comenzó a narrar lo sucedido en ese juego.

A decir verdad, me dolió sentir la nostalgia en su voz ¿Era realmente Seiya solamente un amigo para Serena? ¿Qué significaba Seiya en la vida de Serena? ¿Por qué le dolía tanto perder su amistad? ¿Realmente mereció la pena el esfuerzo que había hecho? No pude dejar de notar la alegría en su voz cuando al final relató cómo había atrapado la bola que los había hecho ganar el juego y mucho menos pude contener los celos cuando –consciente o inconscientemente- Serena conto como Seiya la alzo en brazos y la hizo girar para celebrar su triunfo y mucho menos como conto que paso el resto de la tarde con Seiya festejando su triunfo.

Al notar esa alegría en su voz y ver la sonrisa que se dibujo en sus labios no pude evitar cuestionarme. ¿Qué había sucedido realmente en mi ausencia? ¿Realmente Sailor Galaxia no había dejado verdaderos daños tras de sí?

Abrace a Serena sintiéndola solamente mía al tiempo que su hermano me dedicaba una sonrisa ¿De triunfo?

La madre de Serena nos pidió pasar al comedor ya que si no la cena se enfriaría y no la disfrutaríamos. Avance hacia el comedor con Serena en mis brazos y con un inquietante martilleo en mi cabeza: Seiya, Seiya, Seiya. Comenzaba a odiarlo.

Me sorprendió la deliciosa cena que había preparado la madre de Serena, pero me sorprendí mas cuando supe que serena había hecho la mayor parte de ella. Había cocinado pollo empanizado acompañado con onigiris rellenos con un poco de queso crema. Habian quedado simplemente deliciosos. El pollo lo acompañamos con un poco de vino tinto y además de un riquísimo postre consistente en crepas de fresa, de cajeta, de chocolate, de piña, entre otras.

Cuando llego el momento más álgido de la noche, el momento en el que le entregaría por fin el anillo de compromiso sentí un poco de temor pero aun así sacando fuerzas de flaqueza comencé con mi discurso:

-Sr. Y Sra. Tsukino, Sammy, Serena, se que quienes debieran estar aquí esta noche son mis padres, pero como saben ellos murieron hace ya algún tiempo. No voy a contarles la historia de mi familia ni mucho menos. Esta noche para mí es muy especial, por fin he decidido dar el paso más importante en la vida de un hombre: El matrimonio, y sé que Serena es esa mujer que he esperado por tanto tiempo. Sé que es ella quien ilumina mi existencia y, aun más sé que es Serena y nadie más quien le da sentido a mi vida, quien le da luz a mi camino. Sé que nuestro noviazgo ha sido muy largo y, aun más estoy muy consciente del daño que le hice a mi amada Sere al irme a Harvard a estudiar, pero sé que ella entiende que lo hice con la finalidad de crear un futuro mejor para nosotros. Para crear nuestra propia familia. Así que Sr. Y Sra. Tsukino, con el más profundo de mis respetos y con la seguridad que tengo me gustaría pedirles la mano en matrimonio de Serena. ¡La luz de mi existencia! Aunque claro, no sin antes preguntárselo a Serena. Serena, amor ¿Aceptarías casarte conmigo? ¿Aceptarías hacerme el hombre más feliz del mundo? ¿Me concederías el honor de ser mi esposa?

-¡Claro Darién, acepto!

Esta vez el padre de Serena fue quien tomo la palabra y me dijo:

-Joven, su discurso ha sido muy emotivo y no me queda la menor duda de que ama usted a mi hija, y ya que Serena ha aceptado su propuesta de matrimonio no me queda más que respetar la decisión de mi hija y si, concederle el honor de otorgarle la mano de mi hija. Lo único que su madre y yo le pedimos es hacerla feliz. Le pedimos que no la haga sufrir, que respete sus decisiones y la apoye así como ella lo apoyara a usted.

Agradecí al padre de Serena por la confianza depositada en mí y saque nuevamente el anillo que previamente me había entregado Serena, pues no había aceptado un nuevo anillo. Me arrodille en el comedor y frente a su familia y le coloque el anillo en su anular izquierdo, el lugar que nunca debió haber abandonado, (ni por unas horas). Y dije nuevamente:

-Serena, amor, ¡Gracias por hacerme el hombre más feliz de la tierra!

-Darién, acepto ser tu esposa –respondió-. Sin embargo solamente tengo una petición: Me gustaría que celebráramos una boda muy sencilla y con pocos invitados.

-Yo acepte gustoso, pues yo tampoco tenía a mucha gente a la cual invitar y besando su mano derecha, después la izquierda y, finalmente sus labios selle nuestro compromiso.

Cuando sus padres y hermano nos felicitaron preguntaron por la fecha de la boda Serena inmediatamente respondió que sería al final de su semestre de primavera y yo solamente asentí. Quería darle gusto en todo lo que ella deseara; siempre y cuando estuviera dentro de mis posibilidades el poder hacerlo.


¿Les gusto? Espero que sí. Déjenme saberlo en un review.

Lamento haber tardado tanto en subir. Pero espero que les haya gustado el capitulo. Lamento hacer sufrir a Darien pero pronto ya no sera asi.

Les informo que Darien no se quedara solo.

Por cierto pasense por mis otros fics. Hay varios one shots el mas reciente esta basado en la relacion de Sere, Darien y Seiya. Es un song fic con la cancion de You´re Beautiful.

Besos a todos los que leen.

Gracias por sus alertas y sus reviews

Serena Princesita Hale

¡¡¡Sayonara!!!