EL LLANTO DE UNA PRINCESA

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de Naoko Takeuchi. Yo solamente cree la historia.


CAPITULO V

Sentimientos

Serena Pov.

Era bastante tarde cuando las chicas se fueron. No es que no me alegrara de ver a Haruka y a Michiru, pero obviamente habían venido a cambiar nuevamente mi mundo.

Durante un par de horas tuve que fingir que estaba feliz cuando lo único que quería era llorar y maldecir mi suerte. ¿Es que acaso era mucho pedir no verle a los ojos y saber que al igual que yo el también estaría sufriendo?

Pero….

Soy muy egoísta y pese a que sabía que el también sufriría me aferre a que viniera a esta boda como lo que siempre fue para mí: Seiya Kou.

Sabía que estaba siendo muy egoísta, pero no me importo y me impuse –como digna princesa- y nadie se atrevió a contradecir mis órdenes.

Al parecer, a nadie le molestaba que yo diera mil órdenes –algunas incluso sin sentido- para ellas era completamente normal que yo me enfadara, gritara y me impusiera. En momentos como estos es cuando me cuestiono a mi misma ¿Cómo llegue a este punto?

Estoy completamente segura que cinco años atrás ninguna me hubiese permitido hacer mi voluntad. (Tal y como aquella tarde de lluvia, cuando lo vería. Cuando Chibi-chibi iba tomada de mi mano). Si tan solo me hubiese forjado ese carácter antes. Si tan solo me hubiera impuesto y no les hubiera impedido que me dejaran ver a Seiya. Si tan solo les hubiera detenido cuando…

Pero fui demasiado débil y ahora estoy pagando por mis errores y duele. Duele mucho. Crecer y madurar dolía.

Quince minutos después de que las chicas se fueron, me despedí de mi Darién. El como todo un caballero se ofreció a llevarme a mi casa, sin embargo, yo necesitaba pensar, por lo que decidí caminar y me negué en rotundo a que el me llevara.

Poco a poco se volvía más difícil sostener esta farsa. Pero debía hacerlo. No me sentía capaz de cortar de tajo las ilusiones y "el futuro" por el que tanto habíamos luchado mis amigas y yo. Me sentía incluso culpable, pues si yo dejaba a Darién jamás tendría a mi pequeñita.

Me senté en una de los bancos del parque, cerca de la fuente en la que me había encontrado aquella vez con Seiya. Sin querer derrame un par de lagrimas y me sentí fatal. Yo no tenía fuerzas para hacer lo que debía.

Contemple mi rostro, estaba completamente pálida. Y no tenía nada que ver con la claridad que destellaba la luna llena.

Di un fuerte suspiro y volví a contemplar mi rostro. Recompuse una sonrisa al tiempo que me secaba un par de lágrimas. No debía llorar. Después de todo, ¿No había sido acaso yo quien había tomado la decisión final?

Y, tan cierto como lo era, no debía lamentarme de sus consecuencias. Debía superar el dolor.

Una vez que llegue a mi casa, subí a mi habitación. Mis padres aun se sentían un tanto decepcionados, sus rostros eran muy fáciles de leer, sin embargo no dijeron nada.

Desde que había salido del apartamento de Darién había actuado como autómata. Subí a mi habitación dirigiéndole a mi familia solamente un escueto "buenas noches". No quise complicarlo más. Mañana tendría que decirles a mis padres que la boda seria aplazada. Supuse que les daría mucho gusto, aunque claro, cuando supieran porque la cambiaba y aun más los cambios a hacer en el menú, las invitaciones y el lugar no les agradarían en lo más mínimo.

Debería incluso, dar una infinidad de explicaciones. Alguien tendría la respuesta a ¿Cómo explicarles a tus padres que conoces a tanta gente importante y que no habían rechazado tu invitación a la boda?

Supongo que después de recuperarse de la sorpresa exigirían una muy buena explicación.

Subí lentamente las escaleras que llevaban a mi habitación. En mi recamara ya me esperaba luna, mi más fiel amiga.

-¿Qué sucede Serena? –Me cuestiono apenas elimine la transformación.

Camine hacia donde ella se encontraba y la tome entre mis brazos al tiempo que me sentaba sobre la cama.

-Sucede lo mismo que hace unos días Luna. Simplemente no puedo fingir que soy feliz cuando no lo soy. Pero… ¿Podrías esperar un poco? Enseguida te cuento Tomare un baño y después podre contarte todo. Además necesito tu ayuda gatita. –Le dije acariciando sus orejitas.

-Está bien, Serena.

Coloque a mi gatita sobre mi cama y me dirigí a la cómoda, saque mi pijama rosa claro y lo lleve conmigo al baño.

El baño me relajo un poco, sin embargo aun me daba vueltas la enorme lista y las razones que me dieron Haruka y Michiru para cambiar los planes de boda iniciales.

Treinta minutos después, cuando comencé a sentir que el chorro de agua cambiaba de tibia a helada por lo que salí del cuarto de baño y me dirigí nuevamente a mi cama.

Comencé a cepillar lentamente mi cabello, pero luna me interrumpió.

-¿Qué sucedió Serena? ¿Por qué estás tan pensativa?

Deje el cepillo en el tocador y le comencé a narrar a luna lo sucedido en el apartamento de Darién, no pudiendo evitar derramar unas pocas lágrimas más.

-Tranquila, Serena. Tranquila. Todo saldrá bien. –Me dijo con voz serena y algo melancólica, pues incluso luna me había aconsejado decirles la verdad. A ella no le gustaba que yo sufriera y estaba más que segura de que incluso ella tendría un momento de debilidad y les podría contar todo. Después de todo ella era mi mejor amiga.

-¿Es que no lo entiendes Luna? –respondí llorando aun más fuerte. El estará allí y no sé si tendré las fuerzas necesarias para soportar el hecho de decir "Si, acepto".

Luna me miraba abatida y me sentí culpable. Ella era solo una pobre gatita y no tenía la culpa de mis errores y sin embargo, ella estaba allí. Apoyándome y no permitiendo que me derrumbara. Era la única persona (pese a ser una mascota) con la que podía hablar y externar mis miedos y mis culpas sin temor a ser juzgada.

-Luna, necesito hablar con mi madre. –dije abruptamente. Necesito pedirle un consejo.

-Está bien, Serena. Recuéstate.

Mientras Luna adquiría la concentración necesaria para contactar a la Reina Serenity y Serena entraba en un profundo sueño Ikuko, la madre terrestre de Serena entraba a su habitación y se impactaba por lo que veía.

S&S

-Princesa Serena, bienvenida.

-Madre.

-¿Sucede algo, princesa? –Me pregunto con su cálida y maternal voz.

-Es solo que….

No pude evitarlo, volví a llorar. Al parecer, esta noche había derramado más lágrimas de las que había derramado en los últimos cuatro años.

Mi madre, al ver mi reacción, me tomo entre sus brazos y comenzó a acariciarme el cabello mientras me susurraba palabras de tranquilidad.

Cuando por fin mi ataque de lágrimas ceso y pude hablar claramente le dije:

-Madre, necesito un consejo.

Ella solamente me observo. Sabía que no necesitaba decirle nada. Ella sabía a que había acudido a ella. Sin embargo, debía decir la verdad, eso me estaba ayudando un poco a sacar toda la frustración y la tristeza que me embargaba.

-Las chicas me dicen que debo cambiar la fecha de la boda y el tipo de ceremonia –comencé a decirle sin más. Me han hecho una lista de toda la gente a la que debemos invitar. La mayoría son personas que ni siquiera conozco y que no me gustaría que estuvieran pero según ellas y según Plut si no las invitamos a la ceremonia podría avecinarse un conflicto interplanetario y es probable que una nueva lucha se desencadene.

Mi madre solamente me observaba y me escuchaba atentamente, no recuerdo todo lo que le dije. Quizás le dije todo y le dije nada a la vez. Sin embargo ella me escucho y me miro fijamente hasta que termine mi relato. Y solo hasta el final me respondió:

-Princesa Serena, se que a ti no te hace muy feliz esta unión. Y aunque sé que puedes evitarla, también estoy muy consciente de tus motivos para no hacerlo. No te voy a mentir, ni a engañar, ni mucho menos asegurarte que todo estará bien. Tampoco te voy a garantizar que el dolor que sientes pasara porque esa es una herida que tardara mucho en comenzar a cicatrizar por lo menos.

Quiero que sepas que comprendo tu dolor y que cuentas incondicionalmente conmigo. Aun si es que en el último momento te arrepientes y deseas no casarte con el príncipe de la tierra. Ten la seguridad de que yo te apoyare.

Pero, por ahora comprendo lo que me quieres pedir. Comprendo lo doloroso que será para ti invitarlo y verlo a los ojos sin poder decirle cuanto lo amas.

Mi pequeña princesa. Tu más que nadie en el mundo merece ser feliz, pero sin embargo, estas dispuesta a sacrificarte por ellas.

No cuestiono tu decisión. Jamás me atrevería. Pero quiero que escuches a tu corazón. Y si él te dice que estás haciendo lo correcto no seré yo quién te reproche por ello.

En cuanto a lo que me pides, creo que tengo la forma perfecta para que lo puedas invitar y ver a la cara sin que nadie sospeche absolutamente nada. –Me dijo mi madre con una sonrisa.

-¿De verdad, madre? ¿De verdad puedo verlo sin que nadie sospeche nada? –pregunte con inocencia, esperanza y temor.

-Así es, princesa Serena. –Me respondió mi madre. Con ayuda del cristal de plata podremos lograrlo. Solo espero poder recordar cada detalle.

-No entiendo, madre.

-Tranquila princesa. Es solo que el sagrado cristal de plata nos ayudara a devolverle el esplendor al antiguo milenio de plata.

Yo cada vez entendía menos. Mi mente realmente no estaba procesando la información que mi madre me estaba dando. En mi mente y en mi corazón solamente había cabida para el dolor. Dolor por no poder verlo a los ojos y decirle: Te amo.

Comencé a escuchar a mi madre y su idea…

S&S

Ikuko Pov.

Había visto subir a Serena con prisa a su habitación. Cada vez entendía menos las reacciones de mi hija. Sin embargo, no quise comentar nada frente a Sammy o a Kenji.

La había visto subir las escaleras y en el instante en el que se dirigió a nosotros, juraría que sus ojos estaban hinchados por haber llorado durante mucho tiempo.

Espere a que tanto Kenji como Sammy subieran a dormir. Como cada noche, ellos ya no esperaban que subiera a su mismo ritmo. Sabían que prefería quedarme y recoger la cocina antes de dormir. Después de haber compartido un alegre momento en familia.

En cuanto termine de lavar los tratos decidí subir para ver a mi hija. Quería estar segura de que estuviera bien, porque para ser honesta, su falsa sonrisa no me engañaba. Deseaba, desde lo más profundo de mí ser poder romper esa barrera que le impedía a mi hija contarme la verdad de su situación.

Subí hasta su habitación y escuche unos débiles sollozos de su parte. Toque con cautela para poder entrar, sin embargo ella jamás me respondió. Con sumo cuidado abrí la puerta de su nueva recamara.

Era tan impersonal. Parecía la habitación de un hotel o de alguna extraña. No parecía la habitación de mi pequeña y alegre niña. Era como si alguien más la hubiese decorado. Como si fuese una simple pieza de museo. Aun me pregunto de donde saco el dinero suficiente para su remodelación y los muebles, ya que a decir verdad entrar a su habitación era como entrar a un pequeño departamento. Aun me sorprende el hecho que en lugar de una habitación tuviera dos, pues pese a que solamente iba en primer grado de arquitectura, ya había sido capaz de crear un espacio para sí misma, por supuesto, pidiéndonos autorización a su padre y a mí para poder unir dos habitaciones y crear una sola. Sin dañar la estructura de la casa

La entrada estaba tapizada por unas alfombras en color beige. Sus paredes eran color terracota, a juego con el piso de madera lustrosa en la cual prácticamente te podías reflejar. Tenía un par de columnas falsas que simulaban un pequeño arco.

De lado izquierdo había una pequeña escalera que conducía a lo que propiamente podía decirse "su recamara", pues era el único espacio que había mandado construir para su cama un par de buros sobre los que descansaba una pequeña lámpara y un pequeño escritorio y su closet.

Cada vez que entraba en ese lugar, sentía como si invadiera el espacio de una extraña. En la planta baja de la habitación había una pequeña sala con una mesa de centro en la que siempre había un juego de té.

Del lado izquierdo, su antiguo mueble con peluches había sido reemplazado por un enorme librero de roble que albergaba miles de libros. Había de todo tipo: cultura general, medicina, botánica, jardinería, derecho, literatura. Esta ultima incluso dividida en libros de autores y sus épocas. Y por supuesto, de arquitectura.

Mi pequeña niña se había olvidado de sus tiras cómicas o de las novelas de romance que tanto le apasionaba leer. Ahora solo el escritorio de una intelectual y perfecta desconocida.

En el fondo de la habitación, sin embargo, había algo que aun no había cambiado. Era la única parte que se conservaba en original en la habitación de aquella extraña. Era el balcón en el que mi pequeñita se sentaba a contemplar la luna y las estrellas. Era como si fuese la única parte que conservaba de su esencia.

Por lo demás…. Bueno. Simplemente no era ella.

Los sollozos que había escuchado al estar tocando la puerta por primera vez se hicieron más fuertes. Solamente que esta vez estaban acompañados de algunas frases: "No puedo hacerles eso a las chicas" "Es mi destino" "No lo amo". En ese instante subí rápidamente. Por suerte no hice ningún ruido que pudiera delatarme. Pero me quede anonadado ente lo que vi.

Mi pequeña Serena tenía sus dos coletas y su cabello era rubio como antaño. Por un breve instante incluso creí que tenia de vuelta a mi niña. La cual abrazaba a su pequeña gatita. Me acerque poco a poco intentando descifrar sus frases sueltas y al mismo tiempo inspeccionaba el lugar buscando algún rastro de la peluca de cabello negro.

Me sentí como la peor madre del mundo. ¿Mi hija me ocultaba que utilizaba peluca y que jamás se había teñido el cabello? Sin embargo no encontré nada.

Deje de buscar la famosa peluca mientras me acercaba a mi pequeñita. La cual parecía estar sufriendo enormemente, pues su rostro estaba perlado de una ligera capa sudor, y su rostro mostraba una mueca de tristeza.

Sus sollozos se volvieron más débiles, sin embargo no me atreví a despertarla. No sabía que decirle. Tampoco tenía el valor para preguntarle ¿En que había fallado? ¿En qué me había equivocado? ¿Por qué no confiaba en mí?

Baje las escaleras conteniendo mis lágrimas y prometiéndome a mi misma buscar una respuesta real al porque mi hija me ocultaba las cosas.

Sin embargo, esa visita a su recamara también me confirmo la certeza que yo ya tenía. Mi hija no deseaba esa boda y "sus amigas" la estaban presionando para llevarla a cabo.

Quizás había fallado. Le había fallado de sobremanera a mi hija. Sin embargo, me propuse evitar esa unión. Aunque mi hija no me lo confiara abiertamente, tenía el presentimiento de que alguien más ocupaba el lugar que hasta hace poco tenía ese joven: Darién y descubriría quien era. Descubriría quien le podía devolver la sonrisa a mi hija.

S&S

Reina Serenity Pov.

Sabía que mi hija estaba sufriendo demasiado. Gracias al cristal de plata pude convertir el tiempo para permitir que un minuto se convirtiera en una hora y darle tiempo a mi hija de desahogarse y derramar todas las lágrimas que valientemente retenía.

Es en ocasiones como esta en la que me cuestionaba si había hecho bien en devolverle sus recuerdos como princesa a mi hija. Después de todo, su verdadero sueño siempre había sido el ser una chica normal. Ella deseaba ser una chica más y no tener en sus manos el destino de todo un planeta.

Esa siempre fue una carga para ella y desgraciadamente yo se la impuse desde que era tan pequeña. Ese había sido mi peor error.

Después de que había terminado de derramar miles de lágrimas, de tristeza de dolor y de soledad y después de haberme contado sus tristezas me pidió un consejo.

¿Cómo podía invitarlo a él a esa boda que terminaría con los sueños y las esperanzas de ambos?

Eso era algo que había venido planeando desde hace tiempo. Y la única solución que tenía estaba en el cristal sagrado de plata.

Le conté a grandes rasgos a mi hija lo que haríamos. Con ayuda del cristal, por una noche seriamos capaces, con su poder y el mío de devolverle el antiguo esplendor al reino. Allí reuniríamos a todos los mandatarios y hablaríamos expresamente con la princesa del planeta de fuego para que le permitiera a sus star lights asistir a la boda de mi hija. (La cual yo más bien llamaría tortura). Como lo que habían sido para ella en el planeta tierra. Los hermanos Kou. Además, también conocería de cerca a Seiya. El hombre que había sido capaz de robar el corazón de mi hija. El corazón de la princesa de la luna.

Mi pequeña Serena acepto inmediatamente. Sabía perfectamente que la perspectiva de verlo era mucha y que haría cualquier cosa por volver a verlo. Además, así anunciaríamos el compromiso. Y tampoco era mala idea organizar un baile de máscaras. Como el de aquella vez.

Baile que si hubiera llegado a su fin aun me pregunto ¿Qué hubiera sucedido? ¿Se habría enamorado Serena de aquel joven si hubiese asistido como estaba programado aquella noche? ¿Qué hubiera sucedido si la princesa del planeta del fuego no hubieses estado indispuesta aquella vez? ¿Se habrían conocido?

Desgraciadamente era una pregunta de la cual jamás obtendría una respuesta y ahora solo me quedaba estar así. Consolando a mi hija y ayudándola a salir adelante. Ayudándola a superar el foso de dolor en el que se encontraba. Pero sobre todo apoyándola en sus decisiones. Cualquiera que esta fuese.

S&S

A la mañana siguiente y después de que la Reina Serenity prácticamente la consolara durante toda la noche Serena despertó y tomo fuerzas para dirigirse al comedor y plantearles el cambio de planes a sus padres.


Hola chicas, estoy de vuelta con esta hermosa historia. Y he vuelto con ella para terminar de contárselas.

¿Les gusto?

Espero no haberlas decepcionado. Espero que aun haya chicas y chicos que la sigan leyendo y me dejen saber que les parece.

Mil gracias a todos por leer, por sus reviews, por sus alertas y sus favoritos.

Aun después de tanto tiempo.

La verdad no tengo palabras para agradecer que aun la lean y que me pidan continuarla.

Por favor, no me maten. No quise cortar el capitulo allí, pero me gustaría que comprendieran la complejidad de la mente de Serena. Para mí era importante que supieran que ella aun no pierde su esencia. A esa niña llorona a la que tanto admiramos y que nos hizo soñar siendo Sailor Moon.

En cuanto a sus madres ya vieron que ambas están muy preocupadas por su hija. Ambas aun la ven como a una niña que necesita protección y no están muy lejos de la verdad.

Aunque ambas se sienten culpables de algo que no pudieron evitar. O quizás sí.

La reina se siente culpable por haber despertado a la guerrera y a la princesa que dormía dentro de ella. En cuanto a Ikuko se pregunta en que fallo y porque su hija no le cuenta la verdad.

En cuanto a la madre en la tierra de Serena, pues bueno, ya vieron que ni ella misma se acostumbra al radical cambio de su hija. (Después de todo, ella no sabe la verdad).

Aunque ambas llegaron a la conclusión que el príncipe de la tierra/Darién no es la felicidad de su hija y ambas planean o por lo menos quieren evitar esa boda. Pero bueno, ya les dije mucho. Ya verán como evolucionara esta historia.

¿Reviews?

Pd. Tengo planeado actualizar cada dos semanas. Planeo que sea los fines de semana.

Por cierto ESPAÑA CAMPEÒN!

Amo el futbol

Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar

(FRIDA KHALO)