EL LLANTO DE UNA PRINCESA
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de Naoko Takeuchi. Yo solamente cree la historia.
CAPITULO IX
CONVERSACIONES
Serena Pov.
Hablando de mantelería y cristalería y no sé qué tantas cosas más habían dado cerca de las 12:30 de la madrugada. Era tardísimo y mi cuerpo se encontraba completamente cansado. Lo único que pedía a gritos era un baño de burbujas para relajarme y dormir profundamente.
Suspire en cuanto deje a las chicas en la puerta. Por mi mente solo pasaban imágenes de Seiya sonriéndome, Seiya haciéndome reír, Seiya enfadándome, Seiya confortándome y complementando mis dibujos. Y así, lentamente entre a casa perdida en mis pensamientos.
La verdad sea dicha de paso, en otro instante ni siquiera me hubiera percatado de su presencia. Iba tan concentrada en la felicidad que me embargaba, así como en el remolino que se habían transformado mis sentimientos: alegría, tristeza, felicidad… tantos y tan distintos, que de no ser porque estaba en mi casa es probable que hubiese pasado de largo por ellas.
Aunque, es posible, que de no ser porque en mi mente estuvo recreando lo sucedido ese día todo el tiempo podría jurar que habría mandado todo al demonio y aún más y sin temor a exagerar creo que me hubiese atrevido a decirles a las chicas que estaba completamente exhausta (lo que no era una mentira realmente) y que no me apetecía hablar de absolutamente nada que tuviera que ver con ningún preparativo de ese "maravilloso y mágico" momento. Aún más, incluso hubiese botado por la borda todos sus magníficos planes de boda. Pero afortunada ¿O desafortunadamente? No había sido así y había logrado sobrevivir estoicamente a ese embate. ¿A mí que más me daba si la mantelería era color perla y la cristalería, cubertería y demás en color hueso? ¿Era realmente importante? Para mí, ambos tonos eran tonos demasiado opacos. Si hubiese podido opinar me habría encantado sugerir una raya en color azul, quizás en rosa para cubrir las servilletas o quizás un aro para sostenerlas en ese tono. Pero…. Yo no me atrevía a ir más allá. Simplemente dejaba que crearan la perfecta boda para la perfecta y obediente princesa. De alguna manera quería terminar con todo. Si lo pienso un momento solamente recuerdo que entre las discusiones, habían dicho algo sobre mantelería y cubertería de color blanco prístino con servilletas y mantelería de damasco blanco. O al menos es lo último que había captado. Ya ni siquiera recordaba….
¿Por qué no recordaba lo que había sucedido hacía apenas unos minutos en mi casa? ¿Qué había cambiado para que yo no deseara el futuro en el que alguna vez había pensado seria la mujer más feliz del mundo? De alguna manera, pienso que quizás fue el conocerlo a él. O simplemente las rupturas que poco a poco se fueron dando entre Darién y yo. No podía culpar a Seiya por ello. El no era el responsable de haber llegado a mi vida después de un final casi perfecto. No puedo evitar pensar, justo en estos momentos, que si quizás la vida no me hubiese permitido conocer a mi estrella, si quizás mi querida madre no me hubiese permitido saber la posibilidad de lo imposible. Lo que podría cambiar si yo decidiera…. Pero no puedo. Amo a Rini con todo mí ser y aunque puedo tener una maravillosa familia con Seiya, no conozco ese futuro y no deseo conocerlo, porque no sé si tendré las fuerzas necesarias para rechazar el primero. Apoyada sobre el marco de la puerta de mi casa, las observo alejarse poco a poco en el coche de Haruka con una media sonrisa. No puedo evitar sentir pena de mi misma, después de todo, seguiré representado un papel. El papel que todas esperan de mí. Y es muy curioso, como es que al final, lo único que recuerdo es que los manteles no combinaban con la cristalería, cubertería y que tendría que encargarse de ellas Michiru, quien al parecer era la encargada de la decoración en el salón y la distribución de las mesas. Porque yo, "la mujer más feliz del mundo". "La luz del universo". No soy capaz de terminar con la utópica felicidad de las personas que amo. Y, quizás, lo peor es saber que tengo la posibilidad de cambiarlo.
Volví a entrar a la casa, pensando en lo irónico de la situación. Yo siempre había soñado con una boda maravillosa en la que yo me vería completamente involucrada. Elegiría mi vestido, la decoración y me volvería loca contando cada eterno segundo para estar con la persona que yo amaría para toda la vida a mi lado. Sin embargo, por hoy era suficiente de preparativos y torturas. Porque mi camino se había vuelto una tortura al aceptar un futuro que no deseaba. ¡Y pensar que solamente era el inicio! Si a eso le sumábamos que obviamente estaban iniciando por lo más sencillo. No quería ni imaginar el duelo que sería escoger el "adecuado" vestido de novia. ¿Por qué no podían ser más fáciles las cosas? ¿Por qué no podía casarme con el vestido de mamá, como cualquier novia? ¿Por qué no podía elegir una comida sencilla? ¿Por qué era todo tan difícil? ¿Por qué simplemente podía decir: NO ACEPTO?
Di un fuerte suspiro. Necesitaba relajarme con urgencia y volver a ser yo misma. Necesitaba quitarme está careta y ver reflejada en el espejo a Serena Tsukino. A la chica terrestre y despreocupada, a la chica que estaba llena de vida, de sueños e ilusiones, a la chica de cabello rubio largo y lacio llevado en dos coletas. Era suficiente mentirle a los demás, más no así, a mi misma. No necesitaba ver más a la Princesa con aspiraciones de reina. Aunque eso último con gusto lo cambiaría por volver a ser libre. Si tan solo tuviera el valor….
Tan ensimismada entre que no me di cuenta de que mamá aún me esperaba. Alce la mirada. Sus ojos eran profundos. Siempre me había gustado reflejarme en ellos. Era como perderse en la inmensidad de una tormenta, o de la noche, aunque llenos de luz y calidez.
-¿Te encuentras bien, Serena? –Pregunto mi querida madre que había soportado estoicamente a mi lado todas aquellas propuestas y discusiones. Sin embargo, su pregunta me descoloco ¿Tan mala era disimulando? –me cuestione mentalmente.
-Eh…. Sí, claro ¿Por qué lo preguntas, mamá? –Respondí.
Serena. Eres mi única hija y si de algo puedo estar segura es de conocerte. Por supuesto sé que ocultas tus secretos y que hay cosas que no puedes contarme y lo acepto. Siempre lo he sabido y no te cuestiono por ello. Es solo que está noche estabas más distraída de lo normal, hija. Tu cuerpo estaba aquí, sin embargo tu mente estaba en otra parte, y supongo que por la sonrisa y por la mirada perdida que tenías era en cosas mucho más agradables.
Me asombro el minucioso examen que mamá había hecho de mi y de mi comportamiento. Parecía que eso de ser madre te daba poderes extrasensoriales o algo así para captar el estado de ánimo y los gestos de las personas.
-No, ¿Cómo crees mamá? –Me apresure a responder. Seguramente son solo ideas tuyas. He actuado como siempre. Como normalmente lo hago. Es solo que el trabajo hoy estuvo algo complicado. Tuve muchas emociones y estoy algo cansada. Es solo eso mamá.
Ella me devolvió la mirada suspicaz, aunque su rostro parecía estar completamente sereno. Sin embargo, yo la conocía mejor que nadie en este mundo.
–¿Qué es lo que realmente te preocupa? –Le pregunte con temor.
-Seiya –respondió mi madre.
-¿Lo has visto, mamá? –Repregunte sin poder evitar un deje de miedo en la voz.
Claro que esa era una pregunta tonta, pues era más que obvio que lo había visto. Lo sabía desde el momento en que entro a la sala con el café, el té y las pastas para las visitas.
Ella me devolvió la mirada y se acerco a mí, tomándome de las manos.
Serena, hija sé muy bien que quizás hay cosas que no puedes contarme y confió plenamente en ti y en tu recientemente adquirido buen juicio. Aunque, a decir verdad, algunas veces ni siquiera alcanzo a comprender el porqué de tu manera de actuar.
Sé que ya no eres una pequeña niña a la cual pueda controlar y decirle hacía donde dirigirse, mucho menos qué camino tomar. Desde que cumpliste 14, me propuse dejarte ser libre y decidir por ti misma. Sin embargo, quiero que sepas que siempre has de contar con el apoyo de tu padre y el mío. Incluso el de Sammy.
Desde el día que llegaste a nuestras vidas, nuestra pequeña Serena has sido el motivo de dicha y de alegría más grande que tu padre y yo hayamos podido tener. Sé que quizás algunas veces hemos sido demasiado duros y otras más bien demasiado flexibles, pero quiero que sepas que cada una de esas veces ha sido pensando en tu bienestar y nada más.
–¿Qué si he visto a Seiya? Si. Claro que lo he visto, Serena. Es por ello que decidí intervenir, aunque indirectamente, claro. No soy yo quien debe enfrentar todo aquello que tú has enfrentado Serena. Sé que ese joven forma parte de tu pasado. Uno que amenaza con volver con más fuerza, con más ímpetu. Pero también sé que tú tienes la fuerza necesaria para resistir a ese embate, si es lo que realmente deseas.
Pero… no creo que sea prudente que discutamos ese tema con la puerta entre abierta y contigo tan cansada. Por ahora, creo que lo más sensato para ti y para todos es ir a descansar. Necesitas reponer energías, aunque algo me dice que por primera vez está noche no te escuchare gritar desesperada. –Señalo mi madre con naturalidad.
Volví a devolverle la mirada completamente desconcertada y llena de temor. ¿Alguna vez me habría visto solo dormida como la Serena normal? ¿Habría vuelto a verme dormir con mis coletas rubias? ¿Se habría asustado con lo que sea que hubiera dicho? ¿Habría revelado algo de suma importancia? De repente el miedo me embargo, aunque intente disimularlo al verla de frente y escuchar su respuesta al sentir que dirigía su mirada hacia mi desconcertado rostro.
Sí, mi pequeña he escuchado cada una de tus suplicas, cada uno de tus lamentos y solamente quiero que sepas que estaré aquí, siempre a tu lado, apoyándote y protegiéndote hasta donde tú me lo permitas.
Yo la miraba atónita. Ni siquiera me había dado cuenta en qué momento habíamos llegado a la sala. Sus observaciones cada vez parecían más acertadas.
¿Por qué jamás me había mencionado lo de las pesadillas? –Me cuestione ¿Qué tanto de ellas había escuchado y comprendido? –Me pregunte aún más aterrorizada. Mi mente parecía repetir las mismas preguntas constantemente en busca de alguna respuesta.
Sin embargo, me tranquilice. No podía perder la poca cordura que aún conservaba. Era probable que solamente hubiese escuchado gritos de miedo, de terror y absolutamente nada que ver con el cuento del príncipe y la princesa. De ser así, era probable que ni siquiera me lo estuviera diciendo, pues lo rectificaría en aquel instante. Además, como prueba contundente de ello. Del hecho de que respetaba mi intimidad estaba el hecho de que yo dormía sin la transformación que realizaba día a día.
Si alguna vez ella hubiese entrado en mi recamara se habría dado cuenta, sin necesidad de explicaciones o palabras que yo había estado engañando a absolutamente casi todos. (Con excepción de Luna y la Reina Serenity) pues dormía con mis coletas rubias que tanto había extrañado a lo largo de ese día. Y que, era probable que me cuestionara por ello a la mañana siguiente. Apenas despertara.
Me alegro comprobar en tan poco tiempo (realmente mi cerebro recuperaba de a poco todos aquellos recuerdos de mi primer nacimiento como princesa) había llegado a una conclusión totalmente valida, con argumentos sustentables, para evitar que el miedo y la zozobra invadieran aún más mi vida.
Concluí que lo más prudente era hacer lo que en un inicio ella misma había sugerido. Ir a dormir por esa noche para poder poner en orden mis pensamientos.
Tenía que pensar y actuar racionalmente. No podía darme el lujo de cometer ningún error. Había llegado a la firme idea de que al menor indicio de que había estado engañando a todos, las chicas volverían a estar pendientes de mi las veinticuatro horas del día sin posibilidad alguna de volver a pasar tiempo sola para reflexionar y afrontarme con arrojo a mi trazado destino.
Ya ni siquiera sabía que era lo que me estaba diciendo mi querida madre. Para no parecer grosera bostece un poco al tiempo que me tallaba un poco los ojos en una clara muestra universal sin palabras para decir "tengo sueño".
Mi mamá me dio una sonrisa. Había captado el indirecto mensaje.
-¿Te parece si te cuento mañana toda la verdad de mi encuentro con Seiya mamá? –Le pregunte con cierto matiz suplicante en la voz. La verdad es que estoy cansada y muerta de sueño y mañana tengo clases a las 7:00 de la mañana en punto con el profesor Ikuto y no me gustaría llegar tarde. Ya sabes, parte del problema es que mis compañeros ven muy mal que una estudiante de segundo grado este en un proyecto tan importante y pues de alguna manera, he escuchado que la mayoría piensa que el me regala una calificación. Aunque claro, eso es mentira y no me importa lo que digan, -señale restándole importancia.
Ella simplemente asintió y yo me despedí con un beso en la mejilla al tiempo que decía "buenas noches, mami".
Subí pesarosamente por las escaleras. Quise seguir un poquito más con la farsa del cansancio. Pues bien podría subir, si bien no con tanta energía, si con la naturalidad de un día terminado pero necesitaba un escape. En serio necesitaba pensar antes de actuar o contar cualquier detalle de lo que había sucedido a lo largo del día.
Sin embargo, poco antes de subir al último rellano pregunte por papá. No lo había visto ese día y sinceramente lo extrañaba. Papi era el único que era capaz de alguna manera de ponerles freno a mis alocadas visitas.
-¿Ha llegado papá de Londres? –Pregunte. Es que lo he extrañado muchísimo durante la cena y suponía que con el desfase de horarios podría verlo aunque fuese por poquitas horas. ¿O acaso se ha retrasado su vuelo?
Mamá me observo suspicaz. Sabía que había entendido el verdadero motivo de mi pregunta. No es que fuese una ingrata, claro que extrañaba a mi papi, pero ella también entendía que lo había necesitado durante esa noche para calmar a "Mis amigas".
-Sí, Serena. Tu padre ha vuelto de Londres, sin embargo pequeñita ha llegado tan exhausto como tus estas ahora y ha subido a dormir. Al parecer en el lugar venía en el avión era junto a una señora con un bebe al que le estaban saliendo sus dientes y tuvo un poco de fiebre durante el vuelo, por lo que el pequeño lloro durante la mayor parte del trayecto no permitiéndole dormir y descansar un poco. Sabes que prefiere pasar el tiempo con nosotros y por ello siempre aborda el primer vuelo disponible apenas termina su trabajo y no descansa como debiera, haciéndolo en el avión.
-Qué pena. –Respondí sincera. Me hubiese gustado saludarlo antes de dormir.
-Ha llegado poco antes que tus amigas. De haber llegado después de ellas estoy segura que no se hubiese ido para no dejarte a merced de sus alocados planes. Esto último lo dijo ya sobre el mismo rellano que yo dándome un beso de buenas noches y enviándome nuevamente a dormir.
-Ahora, señorita, a la cama que ha tenido un día lleno de emociones y es necesario descansar para reponer fuerzas. Apenas es miércoles y aún quedan tres días laborables por delante.
Sonreí mientras sentía su beso en mi mejilla y me dirigí de inmediato a mi habitación.
En momentos como ese es cuando deseaba con más ahincó haber tenido una vida normal. Quizás, de ser así, no estaría obligada a casarme con un "fabuloso" príncipe azul, y mucho menos estaría obligada a vivir una utópica realidad que me tocaba construir.
El cansancio comenzaba a cobrarme factura. Realmente con cada paso que daba veía más lejos mi habitación. En días como este, en el que estaba tan cansada me arrepentía de haber subido mi cama que había en mi habitación a la parte de arriba. El decorado era lindo y daba la sensación de un mini departamento, pero aún así, en verdad hoy era capaz de dormir incluso en el suelo.
Apenas había abierto la puerta de mi habitación cuando Sammy salió por ella. Ya no recordaba que debía hablar con él.
¡Me has asustado Sammy! –dije suprimiendo un grito. ¿Por qué te inmiscuyes en mi habitación? No es educado entrar en la habitación de una señorita sin su consentimiento, hermano.
-Lo lamento, Serena, se disculpo mi hermano. Pero la verdad sea dicha, al ver que tus carceleras no se iban, supuse que estarías muerta y que olvidarías que tenemos que hablar. Porque, en verdad necesitamos hacerlo hermana.
Su tono de voz tan formal me asusto. ¿Ha sucedido algo malo? –Le cuestione sin apenas pensar y espabilando por completo del sueño que sentía. Quería formar parte de la vida de Sammy y de mis padres tanto como pudiera. Tanto como el futuro cada vez más cercano me dejara. No sabía que tendría que hacer después de casarme con Darién, no sabía cuántos ciclos lunares podría pasar junto a ellos antes de que todo se fuera al traste y que, en el mejor de los casos, tuviera que borrar sus memorias. ¿Cuánto faltaría para el nacimiento de Tokio de Cristal? –Me pregunte mientras observaba con atención a mi hermano. Al tiempo que inconscientemente lleve las manos a mi vientre. Rini. –Pensé. Si ella no hubiese llegado a mi vida, quizás….
-¿Me escuchas, Serena? –Cuestiono Sammy con un fuerte timbre de voz.
-Perdona, Sammy. Estoy algo cansada y no te he escuchado. En verdad lo lamento, hermano. –Dije con verdadero arrepentimiento en la voz.
-Está bien, hermana. No te preocupes. Entiendo. De verdad lo hago. ¿Sabes? He estado intentando hablar contigo para decirte que hoy encontré a alguien muy importante y me ha pedido que te de un mensaje. Y lo hare, porque a decir verdad lo quiero mucho y pues me cae bien, además de que prometió ayudarme con los entrenamientos de futbol soccer.
Sus palabras, si es que habían intentado tranquilizarme habían logrado el efecto contrario. ¿Qué mensaje debía darme? Pero sobre todo ¿De quién?
-Me estas asustando, Sammy. –Dije sinceramente y llena de miedo.
Pues, antes de decírtelo, creo que debes saber que es alguien que es parte de tu pasado y que me encantaría que fuera parte de tu futuro. Es alguien a quien admiro mucho y que siempre te ha hecho sonreír. Porque, si no me equivoco, esa alegría que hace mucho tiempo no reflejaba tu mirada se debe a él. Al hecho de que haya vuelto, porque sé que él ha hablado contigo. Lo encontré justo cuando llegaba.
-¿Has visto a Seiya, Sammy? –Por favor, no puedes decirle a nadie, -comencé a suplicarle desesperada, ¿Quién más me habría visto a su lado? ¿Quién, que pudiera reconocerme y que conociera mi historia con Darién?
Comencé a hiperventilar. Sentía un poco nublada la vista. De repente, entre tantas emociones, vi la alegría en los ojos de Sammy. ¿Por qué mi hermanito estaba tan feliz? Entonces mi cerebro comenzó a funcionar y algo hizo clic en mi mente.
-Yo…. Bueno…. Será mejor que te vayas a dormir, Sammy –balbuceé
-Sí, claro que iré a dormir, Serena. Pero antes, creo que deberías saber que él… -No, Sammy. Por favor, no quiero saber nada. Solo necesito saber que no le dirás a nadie que él está aquí, por favor. Es necesario para poder seguir viéndolo. –Fue entonces cuando me volví a dar cuenta de mi error. Se suponía que no debía decir eso último.
Mi hermano solo me observaba entre divertido y confuso. Hace tiempo que no actuaba de esa manera impulsiva, o más aún, que no me quedaba sin palabras. Lo adjudique al cansancio y a lo entrado de la madrugada. Por lo que en un último intento por escapar le prometí a mi hermano contarle toda la verdad. Por lo menos, le contaría la parte no censurada de la historia.
-Estoy muy cansada, Sammy. Hablemos mañana. Como he trabajado hasta tarde en el proyecto de hoy, el profesor Ikuto ha permitido que mañana tanto Seiya como yo lleguemos a la oficina hasta muy entrada la mañana. –Debía dejar de hablar. Debía dejar de decir palabras que permitieran a mi hermano oponerse con más fuerza a mi unión con Darién.
-Está bien, Serena. Te dejare descansar porque yo también lo necesito. Mañana comienzan los entrenamientos del equipo de futbol de secundaria y también necesito descansar si quiero aprobarlos, aunque creo que con su ayuda ya no será tan difícil. Después de todo, Seiya siempre fue muy bueno en deportes y si logro que tu jugaras softbol y ganar el juego, será más fácil que logre ayudarme a entrar al equipo de futbol soccer ¿No lo crees, hermana?
No pude evitar sonreír. A pesar de todo, Sammy entendía mi situación. Pese a que aún era muy pequeño cuando todo aquello había sucedido, entendía que necesitaba estar cerca de Seiya. –Pero que cosas pensaba, era probable que el solamente quisiera que él lo ayudara un poco con deportes y yo era quien se hacía ideas.
-Hasta mañana, Sammy.
-Hasta mañana, Serena. ¿Sabes? Es curioso que lo digas. Justo venía a decirte que Seiya quiere que se reúnan mañana y que de ser posible, no les digas a "tus amigas" –Señalo Sammy haciendo comillas en el aire cuando pronunciaba la palabra tus amigas-, que está aquí. Dice que quiere que sea una sorpresa. Pero supongo que tú deseas lo mismo.
Se despidió de mi con una sonrisa juguetona en su cara. Extrañaba estos momentos de complicidad con mi hermano, pero era algo que hace tiempo ya no me permitía. No podía hacerlo. No cuando todo el peso de un futuro estaba casi encima de mí. No cuando se suponía que aprendía y maduraba para comportarme como lo que realmente era. Una princesa destinada a ser la reina del imperio más poderoso del universo.
Le sonreí un poco a Sammy. Note un pedazo de fotografía saliendo de su bolsillo. Era probable que mi hermano si tuviera un problema relacionado con chicas y quizás necesitaría un poco de mi opinión. No es que yo fuese muy buena en esos temas. Pero supuse que quizás, al ser una chica, mi hermano quisiera un consejo sobre como acercarse a alguien o quizás sobre cosas que le gustaran a una chica o algo así. Sonreí con algo de confusión y alegría por todos mis pensamientos, por lo que antes de que se alejara completamente pregunte. ¿A qué hora tienes entrenamiento, Sammy? Quizás pueda acompañarte y platicar ¿Te apetece?
-Claro, Serena. Saldré a las 8:30. Mi entrenamiento comienza a las 9:00
Sonreí. El cansancio se había ido, pero solo una pequeña parte. La suficiente como para poder arreglarme para dormir.
S&S
HARUKA POV
¿Notaste lo distraída que estuvo la gatita durante la reunión? –Le comente a Michiru con cierto toque de pregunta en la voz. Parecía que aunque el cuerpo de la gatita, de nuestra princesa estaba allí, su mente se encontraba a kilómetros de distancia. –Señale está vez con más ahínco.
-¡Oh!, ¡Vamos, Haruka! –Me respondió Michiru. Sabes que nuestra princesa ha madurado mucho en los últimos tiempos y que es probable que esta muy cansada. Supongo que está presionada por terminar el proyecto antes de casarse con el príncipe. –Dijo Michiru con tono alegre.
-Es cierto, dijo Setsuna, quien sostenía a Hotaru entre sus brazos, pues se había dormido. Pese a que ya era toda una señorita, seguía siendo una niña su cuerpo aún se resistía a permanecer en perfecto funcionamiento y equilibrio hasta tarde. La verdad es que la princesa estuvo muy extraña está noche, pero concuerdo con Michiru, Haruka. La princesa Serena se ha vuelto muy responsable y estoy segura que ella está consciente de que una vez que forme su matrimonio con el príncipe, deberá alejarse de todo y de todos para poder construir Tokio de Cristal. Aunque es una pena que no pueda decir cuándo será eso. La reina Serenity ha sellado las puertas del tiempo, ha dicho que quiere que veamos avanzar las cosas a su tiempo, que no debemos adelantarnos a los hechos.
La respuesta de Setsuna me tranquilizo a medias. No me daba la suficiente confianza que la reina le hubiese prohibido a Setsuna, la guardiana de las puertas del tiempo, observar por ellas. No sabía si definirlo como algo bueno o algo malo. Porque, ¿Qué tal si un enemigo nos atacaba? ¿Qué tal si podíamos evitar que la vida de la princesa se pusiera en alguna clase de riesgo? Habíamos luchado tanto por llegar hasta el momento de construir Tokio de Cristal, que temía que algo pudiera salir mal. Aunque, por otro lado, eso también podría ser un buen indicio. Eso quería decir que si la reina nos prohibía ver más allá, era porque el futuro ya estaba escrito y sería mejor disfrutar de los pequeños detalles conforme sucedieran.
Al parecer, Michiru se había dado cuenta de mi preocupación…. (Y de la de Setsuna, pues pude ver ¿Miedo? O alguna sensación parecida en su mirada). Pues tomo mi mano entre las suyas, como solía hacer para tranquilizarme. Saben que nada malo le pasara a Serena. No mientras nosotras estemos a su lado. Saben tan bien como yo, que si nuestra princesa se encontrase en peligro, podría verlo en el espejo. Y el espejo ha estado muy tranquilo. No ha mostrado señales de cambios o de enemigos cerca. Ni siquiera un poder o alguna aura maligna alrededor de nuestra princesa. Además estoy segura de que la reina quiere que disfrutemos sin adelantarnos. ¿No creen que es más lindo disfrutar de cada instante sin saber que pasara?
Ambas asentimos, pero la sensación de que algo no estaba bien me seguía carcomiendo el alma. No quería sonar paranoica ni nada por el estilo, pero habíamos luchado tanto por ese momento que cada vez estaba más cercano, pero no podía evitar la sensación de sentir que siempre existía la forma de que algo malo sucediera y sentía que era mi deber protegerlo y evitar el daño a toda costa. Vi el miedo que comenzó a instalarse en Michiru. Si había algo que no podía soportar era su tristeza y me reprendí mentalmente. Quizás ellas tenían razón y debía aprender a controlar mis miedos.
Sonreí forzadamente, Michiru tenía razón, ella tenía su espejo y yo al viento para informarme si algo estaba mal. Aunque esa sensación de que algo ocurría y que nadie me lo decía, ni siquiera mi elemento me tenía bastante inquieta. El hecho que no pudiéramos ver a través de las puertas del tiempo no significaba nada, después de todo, la reina Serenity podía prohibirnos ver por las puertas del tiempo tal y como lo había hecho, pero no podía mandar sobre nuestros elementos naturales de poder. –Pensé. Ni busque más teorías. Era imposible que la reina pudiera mandar sobre nuestros elementos. Quizás, tal y como la primera vez lo había pensado, su majestad, la Reina Serenity deseaba que descubriéramos el futuro poco a poco y permitirnos disfrutar del momento.
Apenas llegamos a casa, (ya que Setsuna y Hotaru vivían con nosotras) deje de preocuparme. Me encontraba tan cansada que lo único que deseaba era una cama cercana y quizás un poco de café para aplacar mis nervios.
Michiru me siguió hasta la habitación y me tranquilizo. Ella tenía razón, además sus argumentos eran convincentes. La princesa se había vuelto una persona muy responsable y era probable que deseara dejar terminado el proyecto en el que el profesor Ikuto la había incluido y que, además, la gatita estuviera feliz por los diseños sobre los que nos había hablado esa noche. Y si a ese hecho le agregábamos que había estado participando activamente en la planificación de su boda, no podríamos decir que la princesa fuese a cambiar el futuro.
Después de un relajante baño decidí descansar. Mañana seria otro día y pasaría a hablar con la gatita. Quizás necesitaba a alguien con quien desahogarse.
S&S
DARIÉN POV
Había estado intentando localizar a Serena toda la tarde, sin resultados, pues su móvil estaba apagado y en la oficina solamente saltaba el contestador. Lo que quería decir que era probable que Serena hubiese salido temprano del trabajo.
Mi trabajo en el hospital se había complicado un poco. Había quedado con ella en pasarla a recoger a su casa para cenar juntos. Sabía que su padre estaba en Londres, lo que me permitiría salir con ella sin tener la necesidad de enfrentarme a su padre. No es que no amara a Serena, ni que no la quisiera lo suficiente como para no enfrentarme a su padre. Justo porque la amaba no me enfrentaba a él. De alguna manera, el pensar en Rini con un hombre mayor tras ella no era una visión que me alegrara mucho, de hecho, era extraño y quizás siempre había pensado que el verla crecer como una princesa cambiaria mi manera de sentir, y quizás de pensar en mi hija. Pero, justamente por eso y porque amaba a Serena no me enfrentaba a su padre. De algún modo lo comprendía. Él nunca había estado de acuerdo con nuestra relación y lo había dejado dicho implícitamente con sus palabras el día de nuestro compromiso, pero sabía que Serena era para mí, por lo que no le tome importancia. Pronto Serena y yo construiríamos la utópica realidad que habíamos visto. Pronto tendría a mi hija entre mis brazos, y muy pronto tendría a Serena a mi lado para siempre.
Pero mientras tanto, tenía que avisarle que no la podría recoger, el Doctor Matsumoto Akira me había pedido asistirlo en una cirugía cardiotorácica, lo que equivalía a una gran oportunidad. Nunca había tenido la oportunidad de entrar al quirófano no solo como un simple observador, sino como parte del proceso, por lo que debía disculparme con Serena y cancelar nuestra cita.
Sobre las 6:30, había marcado a su casa, su madre me había respondido que ella le daría el mensaje. Que mi Serena había olvidado el móvil en casa. Aunque no sé porque sentí que me mentía, perlo lo deje pasar. No quería sonar paranoico, después de todo, la madre de Serena siempre nos había apoyado y era la única en esa familia que había aprobado nuestra relación.
Le pedí a su madre que le avisara que la vería el día siguiente al salir de su trabajo. Sabía que Serena amaba diseñar y me gustaba verla sonreír cuando se encontraba tan relajada y tan feliz porque un nuevo dibujo de su proyecto había sido elegido. No tuve tiempo de pensar en nada más, el paciente había ingresado a quirófano y lo único que hacía falta era mi presencia para comenzar la intervención. O, mejor dicho para que el equipo de cirujanos estuviera completo. Lo último que pude pensar fue en el hecho de que para compensar mi falta de hoy, quizás debiera llevarle un precioso ramo de rosas rojas, sus favoritas, y decirle cuanto la amo, la ame y la amare siempre.
S&S
SEIYA POV
-¿Cómo ha ido tu primer día, hermano? Has llegado bastante tarde –Señalo Taiki. ¿Es posible que hayas aceptado trabajar en el proyecto? –Pregunto esperanzado. Asentí levemente.
-Vamos, Seiya. ¿Por qué no nos cuentas lo que haya sucedido? ¿Por qué al final de cuentas si has aceptado el proyecto? –Pregunto está vez Yaten esperanzado.
-Lo he aceptado. Respondí sin más. Odiaba mentirles, pero no podía decirles nada. No podía decirles que había encontrado a bombón, pues me pedirían que me alejara inmediatamente de ella y eso era lo último que pensaba hacer. Planeaba robarle cada segundo que pudiera pasar con mi bombón hasta el inevitable día.
¿Qué tal ha ido su día? –cuestione bastante interesado. ¿han podido inscribirse ya en la universidad?
-Ha sido bastante fácil el día, en realidad, la gente de este planeta no olvida y siguen adorando a Three Lights. Aunque es molesto volver a estar rodeado de fanáticas que creen conocer todo sobre ti. Es molesto. –Señalo Yaten.
-Es verdad. –Dijo Taiki. Aunque tiene sus ventajas, pues gracias a esa fama es que por lo menos yo he logrado que me acepten en la facultad de medicina aunque mis papeles no hayan llegado aún de Harvard. –Dijo Taiki al tiempo que se quitaba sus lentes y dejaba de lado su libro. ¿Qué tal ha sido para ti Seiya?
-Supongo que ha sido mucho mejor que el suyo. –Señale como restándole importancia. Solo una de las chicas se ha emocionado como verdadera fanática. Pero el profesor logro controlarla y nadie me ha molestado con lo de ser una estrella. Debo darle las gracias al profesor por ello. Al parecer el equipo está muy compenetrado y en lo único que piensan es en el proyecto y en que todo salga bien. Me he dado cuenta que aunque son gente talentosa, la mayoría aún son estudiantes y ve está oportunidad que el profesor nos ha dado como un logro antes de terminar la carrera universitaria. Así que…. Creo que podría ser el príncipe de Inglaterra y ellos me tratarían como un simple mortal más.
-Vaya, hermano. Has corrido con bastante suerte –Dijo Yaten aún molesto por el hecho de que a él si lo habían perseguido un par de fanáticas.
-¿Por qué has llegado hasta ahora entonces, Seiya? –Realmente es tardísimo y tengo entendido que en cualquier parte del mundo la jornada laboral es de solamente ocho horas. –Señalo Taiki como siempre tan atento a la situación.
-Ah, no ha sido nada. –Señale lo más sereno posible. Es solo que me he quedado hasta tarde en la oficina porque quería familiarizarme completamente con el proyecto y quería estar a la par de todos por lo que le pedí al profesor que me permitiera quedarme en la oficina.
-Que bien, hermano. Me alegra que te guste el proyecto. –Dijo muy animado Taiki. Sabía que te vendría bien trabajar y distraerte para no pensar en. Bueno, simplemente lo sabes, ¿Verdad?
-Sí. –Dije. Justo de eso quiero hablarles. Me gustaría pedirles que por favor, no busquen a las chicas. No quiero ver a bombón ahora. No cuando puedo hacer algo aún. Sé que prometí dejarla ser feliz con su novio y es justamente por eso que no quisiera que habláramos sobre ella ni cualquier nombre o cosa que me la recuerde. Aún es duro estar aquí y resistir la tentación de ir a buscarla.
Agache la mirada. Desde que había montado en la camioneta en lo único que pensaba era en que nadie podría separarme de bombón el tiempo del que dispusiera para estar con ella. Supuse que funciono cuando sentí la palma de Taiki y Yaten sobre mi hombro izquierdo y derecho, respectivamente. Odiaba mentirles, pero las circunstancias me habían llevado a ello y sabía que ellos no entenderían que estuviera cerca de ella.
-No te preocupes, hermano. Nadie sabrá que estamos aquí. Ni siquiera ellas. Te queremos y te apoyaremos hasta el final Seiya. Dijeron al unísono mis hermanos.
Supe que era un buen momento para decirlo entonces. Puse mi cara más triste. Hora de comenzar la actuación –pensé.
¿Saben? Me he encontrado con Sammy. El hermano de bombón. Tranquilos. No pasa nada, le he convencido de que no le mencione de mi estadía, mejor dicho, nuestra estadía en este sitio a nadie. No me gustaría que ella supiera que este aquí. El ha prometido guardar el secreto a cambio de algo simple y supongo que no afectara que lo vea, así que será mejor que se enteren chicos. El hermano de Serena, de bombón me ha dicho que ha cambio de guardar el secreto quiere que lo entrene para jugar futbol soccer y he aceptado. Por lo que los entrenamientos comienzan el día de mañana a las 8:30 a.m. descuiden, confió en él. Además, el mismo me ha dicho que bombón tiene clases por la mañana, así que de paso evitare toparme accidentalmente con ella por alguna parte del campus o simplemente en la cafetería. –Buenas noches y hasta mañana.
-Hasta mañana, hermano. Y prometemos confiar en ti. Sabemos que no te acercaras a Serena hasta que el inevitable día llegue. Y ese día, estaremos contigo.
-Gracias. –dije sintiéndome horrible por no ser capaz de decir la verdad.
Antes que nada. Perdón por no actualizar. Este capi lo tengo básicamente desde hace un par de semanas hasta la mitad, y la semana pasada que lo termine quise publicar, pero mi mami estuvo en el hospital y no tuve cabeza para nada. Perdón.
Este capítulo está dedicado a una personita muy especial que me ha pedido continuarlo por mucho tiempo. Es especialmente para PRINCESSSNERAK. Gracias por estar allí. Y para todas y cada una de ustedes que también me siguen y que esperan la actualización. Gracias.
¿Les gusto? ¿Lo odiaron? ¿Lloraron?
¿Qué les pareció el relato de la outers? Siento que así es como debió ser la boda de Serena. Una espectacular pero con muchas restricciones. ¿Ustedes no? Todo demasiado calculado, demasiado perfecto.
¿Qué creen que pasara? ¿Los descubrirán? ¿Qué dirá el padre de Serena cuando sepa que Seiya regreso?
¿Qué les pareció la mamá de Serena? ¿Creen que ya sepa algo sobre que su hija es una princesa?
¿No odiaron a Darién y a la vez respiraron por dejar plantada a Serena? Digo, es odioso que te cancelen una cita de último minuto, pero a la vez, menos mal, porque Sere ni siquiera se acordó de él.
Hasta el próximo.
Mil gracias a todos por leer, por sus reviews, por sus alertas y sus favoritos.
Pd. Las invito a pasar por la adaptación que estoy haciendo a la historia de "El final es el principio". Ya saben está en mi profile.
¿Reviews?
Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar
(FRIDA KHALO)
