LOS PERSONAJES DE INUYASHA SON TOTALMENT DE RUMIKO TAKAHASHI LA HISTORIA ASI COMO LOS PERSONAJES OCC SON DE MI PROPIEDAD

Faby Sama: gracias por lo de que mi ff es muy tierno espero que este capítulo te agrade

Sasunaka doki: bueno aquí tienes la continuación, espero te agrade

Angeline-dbz: aquí tienes la continuación espero realmente que te guste este capitulo

Rosedrama: si quémenlo y arrójenlo aun rio jejeje

Pameliitha Uchiha Lainez: aquí está la segunda parte espero te guste

Kuro-kun0414: Si fue demasiado triste lo que le paso a kagome, pero estoy segura que ellos podrán encontrarse de nuevo y alcanzar la felicidad

Reencarnación: princesa o miko

Las primeras luces del amanecer anunciaba un nuevo día , todos en el castillo del emperador debían de levantarse antes de que a su señor le tocaran los rayos del sol, los sirvientes debían preparar todo para su despertar, el desayuno, la tina de baño , la ropa , así como los documentos que firmaría a primera hora; los soldados por otro lado debían proteger el castillo y a las doncellas del té, en aquella época donde los youkais se extinguían y los humanos tomaban más fuerza cosas como él te eran vistas como algo puro y sagrado, y las mujeres que lo cultivaban debían de ser cuidadas tanto como al propio emperador, sesshomaru el youkai que hace algunos años era temido por toda la tierra nipona se había convertido en un simple soldado de la corte real, hacía más de medio siglo que todos aquellos que lo conocieron habían Muerto la pequeña Rin había hecho su vida alado del exterminador Kohaku había tenido descendencia y había muerto ya de vieja, Yaken había muerto más o menos por la misma época la vida de los kapas era mucho más corta que la suya, mientras que los amigos de su amada miko bueno no estaba seguro que había pasado con ellos del único del que se había encargado personalmente era de Inuyasha después de que había enterrado a kagome en su cementerio familiar se encargó de regresar a la miko no muerta al infierno y junto a ella a él estúpido de su medio hermano , no habría podido vivir sabiendo que aquellos dos que lastimaron a su miko seguían viviendo por ahí, después de la muerte de kagome la perla de shikon despareció lo supo después, cuando buscando a naraku encontró a este mismo muriendo la perla antes de desaparecer se había alimentado de su energía, el acabo con su vida al igual que con todas sus extensiones, varios años de paz llegaron a las tierras del sol naciente pero como todo en la vida no duro para siempre y los humanos descubrieron una forma de matar a los youkais sus armas de fuego eran muy efectivas si lograban encontrar el punto débil de cada raza y ellos las encontraron, la alianza de demonios trato de detenerlos pero nada funciono y ahora los pocos que quedaban debían de hacerse pasar por humanos si querían seguir viviendo, el honor youkai se había acabado pero esto a Sesshomaru poco le importaba pues él tenía algo importante por lo que vivir, hacia unos años para ser exactos 17 años una bebe nació la bebe era la reencarnación de su amada miko lo supo en el mismo instante en el que ella salió del vientre de su madre, su aroma aunque distinto estaba ahí su poder espiritual aunque era solo una bebe era grande además con ella nació algo más, la perla de shikon se encontraba dentro de ella aquella era la prueba de que aquel bebe era la reencarnación de kagome, por eso había aceptado degradarse y servir al emperador humano pues aquel ser aunque repugnante seria el detonador que haría que él y ahora la nueva reencarnación se encontraran , pues todas las chicas del país tenían que ir un año al castillo al cumplir los 18 tenían que seguir siendo vírgenes y totalmente puras para que el plantío de te fuera exitoso cada año y ese año ella cumpliría 18 solo faltaban unos días para volverla a ver.

Una nueva mañana llegaba y con ella una nueva oportunidad de ayudar a alguien, una chica de 17 años salía de su hogar con esta idea, la joven de piel nívea y cabello color ébano caminaba rumbo a la cabaña donde su maestra se encontraba, la chica se preparaba para ser una miko había nacido con un gran poder espiritual y aunque sus padres no eran descendientes de ningún sacerdote fue aceptada por la sacerdotisa del pueblo, aquella mujer le enseño desde leer y escribir hasta el poder sentir la presencia de los demonios, aunque pareciera que eran seres casi inexistentes todavía quedaban algunos de ellos y estos eran los que atacaban las aldeas y de los que debía cuidarse; Llego a la entrada de la cabaña donde vivía su maestra cuando entro la encontró sentada con el desayuno enfrente de ella
- o Himeko no te esperaba tan temprano, ¿quieres desayunar conmigo o ya has desayunado? - la mujer de aparentes 65 años sonreía a la joven mientras hablaba - muchas gracias Kisho sama pero ya eh desayunado, si no le molesta iré al bosque a recoger algunas plantas medicinales para los aldeanos- la chica esperaba la autorización de la mujer para poder levantarse, cuando esta hizo un movimiento de aceptación con la cabeza la chica inmediatamente salió de la cabaña y tomo camino rumbo al bosque, estuvo ahí más de una hora recolectando plantas esperando por su maestra pero esta nunca apareció preocupada regreso a la aldea y cuando llego lo que vio no le gusto pues fuera de varias cabañas había soldados imperiales, así que la hora había llegado pensó mientras inspeccionaba donde se encontraban su madre y su maestra, cuando por fin las localizo vio cómo su madre se encontraba nerviosa y como Kisho sama trataba de consolarla su padre no estaba seguramente habría salido a los campos de cultivo y no regresaría hasta tarde, la chica camino hacia las mujeres que se encontraban entre los aldeanos que estaban fuera de sus casas , cuando su madre la vio dejo de respirar - Himeko donde has estado los soldados no han sacado de casa para buscarte creyeron que te estábamos escondiendo - la madre regañaba a la chica y esta solo sonrió - lo siento madre no era mi intención preocuparte, hablare con los soldados para que dejen de buscarme- la chica camino hacia uno de aquellos hombres hablo con él un momento y luego entro a su casa, después de unos minutos salió con algunas cosas que le harían falta en su viaje, camino de nuevo hacia las mujeres para despedirse- madre sensei me voy cuídense mucho madre despídeme dé padre, nos veremos en un año - la madre solo asintió no podía hablar pues en cualquier momento rompería en llanto- cuídate mucho Himeko recuerda lo que has aprendido y trata de no destacar mucho así el emperador dejara que regreses en un año - la vieja miko daba algunas palabras con el tono de voz más angustioso que ella le había oído en toda su vida , Himeko solo logro asentir y camino hacia el carruaje que las llevaría hacia el castillo, tres aldeanas irían con ella en ese viaje todas ellas tenían algo en común ese año cumplían los 18 y tenían que viajar al castillo por órdenes del emperador para cuidar su cultivo de té.

Hacia una semana que había salido de la aldea el viaje comenzaba a parecerle infinito cuando por fin oyó decir aunó de lo los hombres que llegarían al castillo aquella misma tarde, no es que le emocionara llegar a aquel lugar pero después de una semana en ese carruaje era lo más agradable que había oído, una de las chicas que iban con ella comenzó a hablar- lady Himeko como cree que sea vivir en el castillo del emperador- la chica se mostraba nerviosa desde que salieron del pueblo - no los sé pero espero que se agradable después de todo vamos a vivir ahí un año - la joven Himeko trataba de darle ánimos a la chica a su lado pero no era sencillo después de todo ella tampoco sabía cómo sería estar en aquel lugar - eso espero, también espero que sea solo un año y que el rumor de que hay chicas que nunca regresan a casa sea solo eso un rumor - todas la chicas en el carruaje asintieron ninguna de ellas quería comprobar lo que los rumores decían sobre el emperador.

La chica se encontraba ya muy cerca podía olerla desde hace unas horas, después de más de 100 años volvería a verla estaba seguro que ella no podría recordarlo no había razón para que lo hiciera, después de todo una reencarnación no podía recordar cosas de su otra vida, pero él se encargaría de enamorarla de nuevo, y cuando hubiera pasado la convertiría en youkai, no dejaría que se la arrebataran de nuevo, todo estaba planeado había tenido mucho tiempo para hacerlo cuando la hubiera convertido en demonio se encargaría de traer de vuelta cada uno de sus recuerdos; hacia algunos años conoció a una bruja que le había mostrado como hacerlo pero para lograrlo ella debía de ser una youkai ninguna hembra de otra raza soportaría aquel procedimiento.

Estaba un poco ansioso el nuca lo había estado y esa sensación le molestaba, por qué, ¿qué pasaría si ella no se enamoraba de él?, él no podía forzarla a nada, ¿esperaría a su siguiente reencarnación? ,¿Podría vivir con aquello? Sesshomaru freno sus pensamientos él no era alguien que dudaba no debía de comenzar ahora después de todo el alma de kagome se encontraba dentro de este nuevo cuerpo, y sus almas estaban conectadas él le pertenecía a ella y ella a él, así seria siempre no importaba cuantas reencarnaciones hubiera.
El carruaje se detuvo y los soldados abrieron la puerta para que las chicas bajaran, la luz les dio de lleno dejándolas aturdidas un momento, después de que se acoplaron a la luz pudieron observar frente a ellas un gran castillo más grande del que alguna de ellas hubiera podido imaginar himeko examino el entorno y logro ver como unos soldados caminaban hacia ellas la chica los examino y su mirada se posó en uno de ellos, su larga cabellera del mismo color que la suya su piel bronceada lo hacían muy apuesto pero eso no fue lo que la dejo cautiva si no sus ojos eran de un color ámbar era como un mar de miel que la inspiraban a unirse en ellos la chica comenzó a sonrojarse y a hiperventilar cuando se dio cuenta que él también la veía, trato de voltear pero no podía era como si la hubieran clavado su cabeza y no pudiera moverla, el hombre sonrió y volteo la mirada después de unos segundos ella pudo hacer lo mismo, una de las chicas que iba con ella le pregunto qué es lo que le había sucedido pues de repente se había quedado parada, la miko no pudo responderle nada solo sonrió y siguió su camino, uno de los soldados que había viajado con ellas les explico que a cada una se les asignaría un guarida personal y que no podrían ir a ningún lado si el, la joven miko se encontraba extremadamente nerviosa no podía encontrar la razón de su nerviosismo pues casi siempre que esto le pasaba era por que algo iba a suceder y su sexto sentido le avisaba que tuviera cuidado, los soldados fueron asignados y para su buena o mala suerte dependiendo de la forma de verlo le habían asignado al soldado de ojos de miel, si se había encontrado nerviosa después de su asignación las cosas cambiaron, tan solo fue la cercanía de sus cuerpos ni siquiera estaban tan cerca pero todo su nerviosismo se esfumo era como si su presencia la envolviera en una paz que hasta esos momentos ella desconocía, era como si su presencia le dijera que podía bajar la guardia que el la protegería de todo mal, el color carmín de pronto volvió a sus mejillas y el hombre sonrió, como era eso posible eso se preguntó la miko ni siquiera la estaba viendo y sabía que se encontraba apenada por sus pensamientos y además este hecho le causaba gracia; la chica inflo sus mejillas sin darse cuanta muestra de que se encontraba molesta, sesshomaru volvió a sonreír definitivamente aquella mujer era la reencarnación de kagome, la forma de sonrojarse la forma de enojarse hasta la forma de suspirar eran iguales a como los recordaba, dios quería tomarla en brazos y llevársela lejos convertirla en youkai y nunca más separar de ella, pero no podía sabía que debía ser paciente, también debía calmar a su youkai pues dejo escapar un poco de su aura sin querer esto había sido algo muy riesgoso si ella se enteraba ahora que era un demonio las cosas podrían no ir como lo planeaba; El general dio la orden de llevarnos a nuestros dormitorios, el soldado me guió hasta el mío en el camino intente hablar con él, le pregunte su nombre y su edad, si tenía familia y todo lo que se le pudo ocurrir a mi cabeza, pero el solo respondió algunas de ellas, su nombre por ejemplo era sesshomaru su edad tenía 25 años, no tenía familia y eso fue todo las demás preguntas las contesto con un espantoso silencio, cuando llegamos a la puerta del cuarto él me explico que vendría a por mí en una hora me llevaría a los campos de té, también me explico que debía de bañarme y ponerme alguno de los kimonos blancos que se encontraban guardados en el baúl y sin más que decir se fue, cuando cerré la puerta me dispuse a revisar aquel lugar, el cuarto no era muy grande solo había un futon un baúl un quinqué y lo que parecía ser una tina, la chica estaba inspeccionado el baúl cuando tocaron a su puerta, una mujer de edad avanzada entro con varias jovencitas, la chicas llevaban varios baldes de agua caliente y los vertían en aquella extraña Tina, buenos días hablo la mujer dirigiéndose a ella mi nombre es Sunami, señorita por favor entre al agua tenemos que prepararla para que valla a los campos, himeko asintió mientras comenzaba a desvestirse,

- señora Sunami puedo hacerle una pregunta- la señora asintió mientras comenzaba a lavarle el cabello con una extraña esencia, -¿ porque tenemos que bañarnos antes de ir a trabajar el campo no sería mejor bañarse después de ir?,- la señora sonrió - señorita¿ cuál es su nombre?- - himeko- respondió la chica- bien himeko sama, esto es porque el cultivo de té es muy frágil, para que haya una buena cosecha deben de cultivarlo mujeres vírgenes que se encuentren en su etapa más bella deben de estar siempre muy limpias nada debe afectar el sabor de la planta se te darán guantes de seda así tu sudor no afectara a la planta y cortaras la planta con tijeras de oro, todo esto se hace para que el sabor del té sea lo más limpio posible lo entiende ahora himeko sama- la chica asintió, después de vestirla y arreglarle el cabello las mujeres salieron del cuarto, la chica quedo entonces sola trato de procesar aquello que le estaba pasando, estaba meditando cuando logro sentir una pequeña presencia demoniaca no era muy grande casi era imperceptible pero ahí estaba, se levantó con gran rapidez pues la presencia se acercaba hacia su cuarto pero cuando abrió la puerta se topó con la armadura del soldado de ojos miel la chica se asustó trato de sentir la presencia pero no la encontró, tal vez y había sido su imaginación, estaba tan absorta en sus pensamientos que no había caído en cuentas que se encontraba en los brazos de Sesshomaru pues este noto como después del choque con él casi cae y el la sostuvo para evitar ese incidente, la chica por fin se dio cuenta de esto cuando él la soltó y le hablo - mujer cuál es tu nombre no te lo había preguntado - la chica sonrió - himeko, sesshomaru san- el soldado asintió- con que himeko no, bien entonces hime sama acompáñame la chica se sorprendió nadie le había ducho hime, su cara a había vuelto de un color rojo la chica pensaba que el hombre tenía facilidad para ruborizarla.

- hime sama el hombre le hablo cuando estuvieron frente a la cosecha -si - pregunto- aquí están tus tijeras y tus guantes es hora de ir a trabajar yo la esperare aquí, la chica asintió y poco a poco se alejó de él, este se quedó ahí parado observándola después de todo ese era su trabajo, verla así le recordaba mucho a Kagome las dos chicas se parecían físicamente pero al mismo tiempo eran diferentes el cabello negro la conflección delgada la voz suave era en lo que se parecía pero kagome no había sido tan blanca de piel y sus ojos habían sido de un bello café mientras que la chica a la que veía tenía la piel tan blanca como porcelana y sus ojos eran de un negro profundo, el aroma de kagome Era de dulces flores silvestres mientras que el de esta chica era de invierno era frío y fresco pero a pesar de eso si ponía atención podía percibir levemente el aroma de las flores de kagome.

Los meses transcurrían con gran rapidez todo parecía tan surreal el trabajado en los campos de té no había resultado tan difícil después de todo y además era divertido, pronto la cosecha seria cortada y presentada al emperador; el trabajo era por las mañanas y en las tardes cuando acababa de trabajar se quedaba largas horas platicando con Sesshomaru, realmente era una persona agradable además de todo tenía algo que la hacía sentirse en paz, al principio había sido muy frustrante estar cerca de él pues hablaba casi nada y toda la conversación la tenía que llevar ella pero conforme fue pasando el tiempo se dio cuenta que él no hablaba con palabras si no con silencios y miradas y debes en cuando con movimientos de su cabeza, las pláticas se hacían más largas y ella se sentía cada vez más cómoda a su lado, el día después del levantamiento del te Himeko encontró a Sesshomaru cerca de la entrada del oeste se encontraba sentado en la sombra de un árbol de cerezos parecía dormir y ella se acercó, verlo así tan apacible hizo que su corazón comenzara a latir no entendía por que pasaba eso que significaba estaría enferma, mil preguntas se formaron en un segundo pero cuando el abrió los ojos y volteo a verla lo entendió aquel ritmo al que palpitaba su corazón significaba solo una cosa que ella se había enamorado de aquel soldado, la chica se sentó frente a él analizando lo que aria ahora, después de todo ella era una miko y debía permanecer virgen si quería seguir siéndolo, pero aquel sentimiento que la embargaba la llenaba de paz y de alguna forma sabía que si lo dejaba su vida ya no sería la misma, en varios minutos de silencio la chica sopeso los pros y los contras de este nuevo sentimiento y llego a la conclusión de que si el sentía lo mismo que ella dejaría todo por él porque desde el primer momento en que lo vio algo nació dentro de ella y con cada momento que paso con él eso fue creciendo hasta convertirse en amor, la chica tomo un poco de aire antes de alzar la mirada y ver de frente a sesshomaru – ¿sesshomaru puedo hacerte una pregunta?- el hombre no respondió pero ella vio en su mirar que podía hacerlo- ¿alguna vez te has enamorado?- la chica soltó sin más, Sesshomaru abrió un poco más los ojos por sorpresa esa había sido la misma pregunta que le hizo kagome en el bosque por esa pregunta había comenzado todo, el hombre sonrió y a Himeko esto le pareció lo más hermoso que había visto en su vida -si - soltó el hombre, la chica iba a preguntar que como se llamaba su amor cuando sintió como era jalada hacia él y de un momento a otro era besada por aquel hombre de cabellos de ébano y mirada de miel, al principio eran besos castos, pero poco a poco él los fue convirtiendo en besos de necesidad era como si entre los besos estuviera diciéndole algo, algo que ella no entendía, trato de seguirle el ritmo así estuvieron bastante tiempo hasta que él se separó, - sesshomaru yo…- el chico la cayo con uno de sus dedos que pasaba sobre sus labios, - himeko, no hay necesidad de decir nada ahora, solo déjate llevar-

la chica asintió estuvieron un rato más así disfrutando de su compañía y de su silencio, Sesshomaru se sintió completo por fin después de más de 100 años y creyó que esta vez sí podría estar con ella para toda la vida pero sus pensamientos no podrían estar más equivocados, pues en ese momento el emperador había decidido nunca dejar ir a la mujer que había preparado el mejor té que había probado, con ella no necesitaría nunca más a otra estúpida chica en su palacio, sus informantes le habían dicho que la chica era una sacerdotisa, sus poderes espirituales eran lo único que el necesitaba seguramente el sabor que tenia se lo debía a eso porque ¿ qué habría más puro que el poder de una sacerdotisa?, aquel hombre pidió a uno de los guardias que regresaran a todas las mujeres a sus aldeas a excepción de la sacerdotisa, ella se quedaría con él para siempre; las órdenes del emperador se cumplieron al pie de la letra al siguiente día cuando Himeko se levantó, se encontró extrañada de no ver a nadie por los jardines, ahí siempre había chicas pero ese día no encontró a nadie, cuando subió de nuevo a su cuarto se encontró con la vieja Sunami, esta tenía la mirada triste Himeko comenzó a preocuparse y si se habían enterado de lo suyo con sesshomaru, ella sabía que estaba prohibida esa relación al menos por ahora y no quería causarle ningún mal a él, - señora sunami sucede algo- pregunto la chica tratando de sonar lo más tranquila posible- de los ojos de la anciana comenzaron a brotar lágrimas de tristeza- o mi pequeña miko, tu destino no podía ser peor – la chica no entendió la profundidad de aquella oración - a que se refiere- la anciana volvió a hablar- el emperador ha mandado a todas las chicas a casa no ha quedado ninguna - la chica se sorprendió ante aquella revelación esto no iba para nada bien- todas a excepción de ti, el emperador ha decidido que no necesita a las otras chicas si te tiene a ti, es por eso que tú nunca podrás regresar a tu hogar- aquellas últimas palabras fueron como un balde de agua fría para Himeko quedarse ahí significaba no volver a ver a sus padre y a su maestra pero lo más importante al quedarse ahí y cuidar los cultivos de té significaba que no podría estar con sesshomaru - la chica comenzó a temblar- Sunami san donde se encuentra Sesshomaru- la mujer lloro un poco más - el emperador se enteró de lo suyo y no quiere que nada obstaculice tu trabajo, se le ha encomendado una misión de la que nunca regresara - la chica cayó al suelo sus piernas habían perdido la fuerza para sostenerla, que aria ahora ya no podría regresar a casa y la persona a la que amaba había sido condenada a la muerte por su culpa de repente una idea cruzo su mente, la chica se levantó - Sunami me gustaría estar sola me lo concedería, la mujer asintió y se marchó dejando a una Himeko totalmente decidida, la chica entro a su cuarto y serró la puerta, puerta que nunca volvería a cruzar.
Sesshomaru había sido enviado a una misión de rastreo el emperador le había asignándola tarea de inspeccionar el límite de las tierras del norte se encontraba a medio camino cuando delante de él se encontraban 4 soldados que le apuntaban con sus armas, sesshomaru paro al caballo en donde iba montado, iba a pedir una explica ion cuando las armas fueron disparadas una nube de humo se formó delante de los soldados cuando esta se disipo ellos esperaban ver el cuerpo de Sesshomaru tirado en el suelo, pero en su lugar solo se encontraba el caballo buscaron por todos lados pero no había rastro, uno de ellos el me joven alzo la vista y lo que vio le sorprendió, sesshomaru se encontraba en el aire sus cabellos negros habían cambiado a platino marcas youkai le salieron en el rostro, el chico soltó un grito que alerto a los demás estos al ver lo mismo que el chico trataron de recargar sus armas pero sesshomaru no los dejo, en un Segundo había bajado y había acabado con sus vidas solo dejo al más joven vivo, este estaba aterrado y trato de correr pero sesshomaru se lo impidió lo tomo de la ropas y lo alzo hasta quedar cara a cara - que significa esto porque me han atacado- el chico le contó todo lo que sabía de como el emperador había decidido tener para siempre en el castillo a la miko y como la presencia de el en el castillo presencia de él estorbaba pues él ya tenía conocimiento del tipo de relación con la mujer, cuando termino de relatar sesshomaru lo mato y se transformó en esfera de luz para regresar lo antes posible a el castillo, estaba decidido a sacar a Himeko de ahí y llevarla lo más lejos posible por lo menos hasta que e la chica pedirá procesar que él era un demonio , cuando estuvo a unos metros del castillo el aroma que percibió no le agrado era el aroma de Himeko mesclado con su sangre su presencia se encontraba muy débil, algo malo había pasado y no tenía mucho tiempo si quería salvarla, cuando llego al castillo corrió hacia el cuarto de la chica varios guardias lo vieron pero nadie lo intento parar, estaban muy sorprendidos de verlo vivo y en su forma original cuando llego al cuarto de la chica el aroma a muerte inundo sus fosas nasales, cuando entro al cuarto se encontró a la miko recostada en el futon parecía dormida y lo creería si no oliera tanto a sangre y sus brazos no estuvieran cortados. A un lado de ella se encontraba el quinqué roto el cual había usado para hacerse aquellas cortadas y un pedazo de pergamino en el cual la chica había plasmado sus últimas palabras.

Querida Sunami la noticia que me diste hoy pude haberla soportado y la hubiera aceptado pero con la muerte de mi amado sesshomaru mi vida no tiene sentido eh decidido seguirlo haya a donde fue, no te siente mal ni derrames más lágrimas, por favor cumple con mi último deseo no dejes que mi familia se entere de esto déjalos que piensen que me quede para siempre en el castillo, y dile a mi señor que lo perdono y mi corazón no guarda ningún rencor. Att:la miko himeko. Sesshomaru arrugo el pergamino y finas lágrimas surcaron Su rostro el hombre tomo el cuerpo sin vida de la chica y lo abrazo- muchas palabras le fueron dichas pero pocas se entendieron, el hombre se levantó con el cuerpo de la miko en brazos dejo el pergamino en el futon para que la anciana lo encontrara, camino hacia la puerta y salió de aquel lugar; Aquella chica había sido la segunda vida de kagome y la había vuelto a perder, no había podido protegerlas y ahora estaban muertas la rabia se apodero de su ser pero así como llego desapareció pues tenía algo más importante que hacer, llevaría el cuerpo de la miko al mismo lugar a donde llevo el de kagome, cuando la enterró solo se pudieron apreciar algunas palabras dichas por el demonio fuiste miko y princesa, fuiste esperanza y dolor en tu próxima vida estaré ahí lo prometo después de eso no se escuchó nada más el bosque se sumergió en un largo silencio.