Wolas OwO)/
Aquí les traigo el segundo cap de este fic que llebamos acabo yo y mi Sempai (Karu-suna)! x3
Espero les guste y no olviden dejar reviews :3
ADV. Ooc (un poco), sasodei, kakuhidan, painkonan, insinuaciones leves de itadei e itasaso.
DATO IMPORTANTE : Se publicara la conti de este fic todos los lunes.
Nos vemos y disfruten ! :D
You´re not he
Capítulo 2
Su mirada se mantenía fija en la vieja loseta de aquella sala de espera, el sonido de los pequeño ventiladores en las esquinas le hacían recordar el terrible calor que debía hacer tras las puertas del hospital, suspiró dejándose caer de espaldas en la incómoda silla chocando su hombro con Itachi que un tanto adormilado miraba por el ventanal frente a ellos.
-Es tarde…-murmuró el moreno ganado su atención- Pain ya debería estar de vuelta con los chicos
Sasori asintió, afortunadamente habían dado rápidamente con la clínica y tan solo debieron ser vistos en el umbral de "Emergencias" para ser atendidos, de eso ya habían pasado cerca de tres horas y aunque más tranquilos la angustia y la incertidumbre no salía de sus cabezas.
Volvió su mirada a su teléfono donde la última llamada marcaba los mismos 180 minutos de haber pasado, aquel numero que tenía más que memorizado, Tsunade, la doctora de cabecera de Deidara y abuela de Pain, el accidente involucraba posibles daños cerebrales, casi nulos pero aun así palpables, necesitaba informarle, la necesitaba ahí para que le dijera que todo estaba bien y que el golpe no había empeorado la situación de su novio.
Solo en ella confiaba, le había tratado desde que fue diagnosticado, una extraña consecuencia de un tumor ubicado en una zona inoperable, para su fortuna benigno y si crecimiento pero que presionaba ciertas zonas en la corteza cerebral que le hacía ser un tanto disperso, algunas situaciones lo excitaba sobremanera causando ansiedad y alta producción de adrenalina, hacia cosas sin pensar en su mayoría peligrosas y ahí estaban las consecuencias.
El medicamento lo mantenía controlado pero había lapsos, como el que acababa de ocurrir, en los que su "razón" ganaba sobre la sustancia activa en su organismo.
Dejó salir el aire en sus pulmones frunciendo el ceño con molestia, quizás si lo hubiere vigilado más…estaba acostumbrado a estar tras sus espaldas cuidando cada movimiento pero hacía tanto que todo se veía tan tranquilo que pensó, por un momento, que no había ocurrido jamás.
Aquel recuerdo de él saltando por el techo de la escuela y atrapando al rubio poco antes de chocar con el suelo bailaba en su memoria, aun sentía la soga en su cintura colocada rápidamente pos sus amigos para el rescate, sentía su brazo crujir al colgar el peso de su compañero y aún dolía el impacto de ambos cuerpos contra el muro de concreto rebotando un par de veces ante el brusco movimiento.
Rememoraba los días en el hospital en los que Deidara reía inocentemente ante la experiencia, con su brazo adornado por el yeso pintarrajeado de firmas y buenos deseos y un par de vendas rodeando su torso manteniendo las costillas rotas en su sitio para sanar.
Si no era saltar de un lugar alto para sentir el vértigo y el aire chocando contra su rostro era el provocar a perros callejeros para sentir la adrenalina al salir corriendo y saltando entre los obstáculos de la ciudad, siempre había una "actividad", siempre un peligro.
El sonido de pisadas a través del angosto corredor lo sacó de sus cavilaciones, el médico que horas atrás los había separado del rubio volvía mirando algunas anotaciones y conversando por teléfono con la doctora que el mismo Sasori le había comunicado, indicándole que solo ella conocía el historial médico de su compañero.
-…así es Tsunade-sama…bien la estaremos esperando…gracias, hasta pronto.
Apenas cortó la llamada los cuatro presentes en la sala se abalanzaron hacia el en busca de respuestas.
-¿c-cómo está?-pregunto el pelirrojo sintiendo la garganta seca, ahora que lo pensaba ni un vaso de agua había ingerido desde que despertó esa mañana.
-…Bueno-el mayor sonrió levemente- su pequeño amigo esta fuera de peligro- el resto suspiró con alivio- es bueno saber que tenemos jóvenes tan aptos como salvavidas en las playas, realmente los felicito muchachos- comentó mirando sonriente al par que sabía responsables del rescate
-Eso no importa joder!, como está la rubia?
El mayor soltó una carcajada ante la actitud del peliblanco, carraspeo al ver la seriedad en sus rostros.
-Ok, ok, les explicaré, como bien me informaron al llegar estuvo mucho tiempo bajo el agua sin embargo los estudios muestran que todo está en orden, quizás muestre dolor en el pecho unos días pero no pasará de ello, la tomografía tampoco muestra ningún daño descartando las características del historial médico del paciente así que…de momento no hay que preocuparnos por algún daño de tipo cerebral…
-¿Cómo que de momento?-le interrumpió un poco alterado el pelirrojo
-Bueno, debemos esperar a que despierte para una revisión más minuciosa, el golpe en su cabeza fue algo fuerte y necesitó de catorce puntadas sin mencionar de los raspones y cortadas en su espalda y brazos seguramente producto de las rocas y los corales tan comunes en la costa, también notamos un pequeño esguince en la rodilla derecha que atribuyo al amarre con la tabla, un par de semanas con reposo y muletas y estará como nuevo.
…
Una suave brisa removió sus cabellos causándole cosquillas, arrugó la nariz soplando hacia arriba en un intento de deshacer la molestia pero no funcionó, giró la cabeza para ayudarse de la gravedad pero una fuerte punzada en la parte de atrás lo hizo gruñir y detener sus movimientos.
-Rayos…-murmuró acercando sus dedos y palpando entre su cabello, una mano lo detuvo.
-será mejor que no la toques, podrías abrir la herida
Deidara saltó un poco al saberse acompañado, abrió los hasta ese momento cerrados ojos, parpadeó un par de veces acostumbrándose a la luz amarillenta que entraba por la ventana abierta a su izquierda, la cortina ocre se mecía con el aire y a lo lejos se escuchaba el movimiento de la ciudad.
Una caricia en su mano aun sujeta lo hizo voltear, unos ojos castaños lo miraban con atención y una suave sonrisa adornaba el rostro de él joven pelirrojo frente a él, sonrió instintivamente compartiendo el gesto.
-¿Cómo te sientes?
Deidara miró el techo suspirando, como si responder aquella pegunta fuese lo más difícil del mundo, pasó su mano por su cuello y encogió los hombros sintiendo molestia en todo su cuerpo, soltó una pequeña risa cansada.
-No…no lo sé…que paso?
-Casi te ahogas…-suspiró-entraste al mar y había alerta roja
El menor cerró los ojos de nuevo intentado recordar lo sucedido, apretó los puños sobre las sabanas que lo cubrían tan solo para sentir el tacto de la tela.
-estaba fría-rememoró levantando nuevamente sus parpados para perder su vista en el techo- y tan azul…un azul muy intenso, muy oscuro, casi como…-el sonido de la puerta hizo voltear a ambos- Itachi!
El moreno sonrió cuando al apenas cruzar el umbral fue recibido por aquella sonrisa, cerró tras de sí y se acercó compartiendo el gesto con Sasori.
-Despertaste…nos tenías muy preocupados- se acercó sintiendo como el rubio jalaba levemente los mechones de cabello que enmarcaban su rostro
-Como tu cabello!...era tan oscuro como tu cabello- sonrió halándolo infantilmente
-Así que ya estas contando tu aventura- bromeó tomando asiento al borde de la cama
-Debiste estar ahí
-te recuerdo que lo estaba aunque no fue muy agradable desde nuestro lado-contraataco siguiendo el juego aun cuando el pesar no se iba del todo-te apuesto que Sasori piensa igual
-Danna!-gritó entusiasmado el rubio hacia la entrada cuando vio al Uchiha referirse a su novio pero su rostro se vio decepcionado cuando la puerta permaneció cerrada-¿…donde esta Danna Itachi?
La pregunta descolocó al par que se miró preocupado
-¿De qué hablas mocoso?, ¿con quién crees que has estado hablando?-probó medio nervioso el pelirrojo
Deidara miró mal al que descansaba en aquella incomoda silla y frunció el ceño con molestia
-¿Por qué me llamas así?, solo Danna puede llamarme así
Decir que aquella frase los confundió era poco, Itachi y Sasori se miraron entre sí con notable preocupación mientras el rubio pasaba distraídamente su vista por toda la habitación como si lo anterior no hubiese ocurrido.
-Deidara-llamó el moreno- ¿sabes quién es él?- preguntó señalando a su asustado compañero
-no se…estaba aquí cuando desperté-contestó con simpleza- pensé que era mi doctor o algo, ¿no es así?-cuestionó confundido
-Dei…
-Está bien Itachi yo…esperaré a Tsunade afuera, no debe tardar en llegar
El mayor asintió apenado esperando poder sacar más información al rubio, las cosas parecían complicarse pero como bien acababa de decir el pelirrojo, la doctora no tardaba en llegar y ella sabría qué hacer.
…
El sonido incesante de su pie contra el piso era lo único que llegaba a sus oídos, la preocupación inundaba su mente mientras intentaba desarrollar una hipótesis de lo recién ocurrido, pero algo le impedía pensar con claridad, ese punzada que ahora se posaba en su pecho haciéndole arder a montones, innumerables preguntas se veían a la mente, pero la más inquietante de todas; ¿Y si acaso nunca reconocía que él -y nadie más que él- era su amado novio?
El miedo comenzaba a poseerlo del todo ahora su inquietante mirada se volteaba a cada lado del pasillo una y otra vez en busca de la cabellera rubia de la médica, pero no había señales de tal, el sonido de la suela golpear contra la blanca baldosa del piso, aquel hueco ruido comenzaba a hacerse insoportable, pero era imposible dejar de hacer aquel movimiento, era gracias a esta clase de situaciones que odiaba esperar.
Pronto el sonido de pasos hacia donde él se encontraba se posó en sus oídos.
- ¿Sasori? ¿Por qué estas fuera? - Pregunto confundida la rubia que intentaba adivinar a que se debía el gesto de angustia que tenía este.
- No me reconoce. - Fueron las primeras palabras que logro expulsar el pelirrojo. - Deidara, reconoció a Itachi y dice saber quién es "Sasori", pero parece que no estoy a sus expectativas.
Intento explicar el pelirrojo ahora con una sonrisa nerviosa, pero esta pronto se convirtió en un gesto de claro temor, la rubia lo meditó.
- Entra - lo invito abriendo la puerta de la habitación del menor. - Lo revisare - esta le dedico una amable sonrisa intentando hacerlo sentir mejor.
Al entrar la médica se acercó a su paciente y comenzó a revisarlo, empezando por las orejas.
- Y… Dei ¿Cómo te sientes? - Pregunto la rubia calmada mientras continuaba por las pupilas del chico, este se encogió de hombros.
- Bien, supongo… me duele la cabeza y un poco el pecho, pero dentro de todo bien, h'm. - Intento explicar el rubio con una de sus contagiosas sonrisas, mientras tanto el moreno le dedicaba una mirada angustiante a su amigo pelirrojo que estaba en una esquina de la habitación mirando como revisaban al menor.
- Bueno, todo parece estar en su lugar… en cuanto al dolor de cabeza y el pecho, ya se te pasara - dijo la médica, se volvió hasta el pelirrojo y luego volvió a mirar a su paciente - Deidara, tienes ganas de ver a Sasori ¿Verdad? - el otro asintió con energía.
- ¡Si! Aunque espero que no me regañe demasiado.
Sasori sintió como si le hubieran retorcido el corazón, intentando exprimir la mayor cantidad de su sangre posible.
- Deidara… ¿Sabes quién es él? - Pregunto la rubia preocupada señalando al pelirrojo que intento sonreír, sin éxito.
- Otra vez con eso, no, no lo sé, h'm. - Este se cruzó de brazos mostrando un gesto molesto - Y no, él no es Danna.
- Yo no dije que lo fuera. - Aclaro la rubia que pronto recibió una acusadora mirada de Itachi y Sasori - Entonces… ¿Me describes físicamente a tú novio?
- ¿Para qué? Ya lo conoces- Hizo un berrinche el otro que comenzaba a enfadarse.
- Yo claro, quiero ver si tú lo conoces.
- Esto es una idiotez. - Gruño malhumorado el ojiazul. - Sasori Danna es.. - Silencio. - Él es…
El moreno y el pelirrojo miraban anonadados al rubio que mostraba una clara expresión de quien no tiene idea, este algo confundido intentaba buscar las palabras para describir el rostro de su novio, pero se le hacía imposible.
- ¿Es..? - La doctora se sintió conforme con aquel silencio que dejaba estar el rubio, sintiéndose ganadora de aquella batalla, aquel le frunció el ceño.
- ¿Qué intentas? ¡Que no pueda describirle bien no significa que ese idiota sea Danna! - Dijo señalando al pelirrojo enfadado. - Solo, necesito dormir…si, eso aclarara mis ideas.
La de blanco delantal suspiro con cansancio ante la terca actitud del menor e indico a los demás que salieran de la habitación y dejaran solo a este.
El rubio dejo escapar un bufido de enojo mientras se acomodaba en su incomoda cama con olor a remedio. La puerta de la habitación donde este estaba se cerró dejando al resto fuera de esta.
- ¿Qué es lo que tiene, Tsunade-sama? - Pregunto el moreno sentándose en un banco que había en aquel frío pasillo.
- Parece ser que tiene un desorden de disociación de personalidad* - Dijo al fin esta, pero aquello solo causo más confusión. - Es decir, Deidara separo lo que sabe de Sasori; como su personalidad, de su aspecto físico.
Hubo un corto silencio en el que aquellos parecían intentar procesar aquel hecho.
- Y… ¿Cómo lo arreglamos? - Pregunto la voz del pelirrojo que intentaba mantener la postura, después de todo si se podía arreglar todo pronto se solucionaría y volvería a la normalidad.
- No es algo que se pueda tratar muy fácil, él tiene que volver a asociarte con su Sasori, para eso se necesita tiempo y tal vez terapia.
…
La cálida brisa le acaricio la piel haciendo que este volviera a la realidad del todo, se acomodó en su cama con molestia e inspiro aquel fresco aíre con un toque salino, pronto sus problemas se vieron planteados en su adolorida cabeza, una mueca de terror se veía posada en su rostro que aún intentaba conservar el enojo, el aíre fue expulsado como si este molestara en sus pulmones dejando escuchar un quedo suspiro, intento imaginarse a su novio y mejor amigo, a su compañero, a su Danna, su amado Danna, recuerdos tan cercanos como el estar mirando las estrellas la noche anterior eran imposibles de descifrar, aquel rostro parecía estar siendo ingerido por la oscuridad de su inconsciente, sus recientes sueños, lo sabía, sabía que había soñado con él, pero aun así… primero vino el enojo y se maldijo con rabia a sí mismo, pero ¿Qué ganaba con aquello? Esa pregunta no tardo en apoderarse de él, intento convencerse de que su mente aún se encontraba confundida y que pronto podría descifrar el rostro de aquel, pero ¿Por qué Danna? De todas las personas que había en el mundo y que conocía ¿Por qué debía olvidarle a él?
De pronto sintió como una mano -que no había sido llamada- se posaba en su hombro, tenía que ser él, eso se dijo, sintió una sonrisa surcar sus labios, pero al voltear se encontró con el rostro del pelirrojo que comenzaba a desesperarlo, aquella sonrisa se convirtió en una mueca molesta que hizo que el pelirrojo se maldijera mentalmente por hacer que este notase su presencia.
- ¿Qué haces tú aquí? - Pregunto la tenue voz del rubio, aquella que el pelirrojo conocía bien, se sentía mal, simplemente quería que alguien le dijera que todo iba a estar bien, que no había porque preocuparse de nada, que simplemente…, las cosas se arreglarían, por más que nunca lo hicieran, él necesitaba escucharlo, no tardo en entender aquel sentimiento, si lo que más hubiese deseado era chocar con aquella mueca de enojo y miedo para convertirla en una de las contagiosas sonrisas que solía regalar el rubio.
- ¿Acaso no es obvio?
El rubio se quedó mirando fijamente la expresión que le mostraba el pelirrojo, era imposible, él no era su Danna, nunca lo sería, él… él lo hubiera reconocido, de no ser así, entonces ¿Cómo aquel lo perdonaría? Y aquel pensamiento no tardo en inundar su mente, forzando que sus ojos se volvieran lejanos, si es que él era Danna.., ¿Cómo se sentiría?
Su mirada poco a poco se había visto desviada a la sabanas, lo mismo para el pelirrojo, pero la vista del menor se vio levantada con sigilo, el pelirrojo siquiera lo notó y ahí estaba el rostro de la persona que decía ser él, su supuesto novio, intento relacionarlo con sus recuerdos, pero le fue imposible, con aquella molesta sensación en la boca de aquel que no ha bebido un sorbo de agua en años, ahora analizo la expresión del pelirrojo; la angustia, el miedo, la preocupación, aquellos sentimientos que él encontró en -tenía que admitirlo- ese apuesto rostro, aquellos sentimientos, que él podía compartir, pero todo desapareció en el momento en el que aquel pelirrojo tomo una botellita de agua de la mochila del moreno -que dormía a su lado-, después de todo este no pensaba dejar solo al pelirrojo que no podía ser reconocido como una persona de confianza por el rubio.
- ¿Tienes sed verdad? - Aquel ojimiel le ofreció amablemente aquel bien que tenía en su mano con un intento de sonrisa del cual el rubio se habría reído a carcajadas si no fuera porque el compartía aquella misma mueca de dolor queriendo ser ocultado.
- H'm, gracias... - El agua fue bien recibida y la garganta del menor pronto fue revitalizada.
La luz de la luna apenas llegaba a iluminar aquella habitación, había silencio, pero no era un silencio incomodo, no, para ellos era paz, cada uno estaba sumido en sus pensamientos sin decir una sola palabra, comprendiéndose el uno con el otro y compadeciéndolo, un suspiro cansado salió de los labios del pelirrojo haciendo que el menor -que aún conservaba el agarre a la botella de plástico-, mirara a este una vez más, pero ahora lo que fue notorio para este eran aquellas bolsas que había debajo de los ojos del mayor, muestra de claro insomnio, trago saliva en forma nerviosa y se dispuso a decirle algo, pero las palabras se atoraron en su garganta, haciendo que su mirada se volviera a la ventana de la habitación dejando prevalecer el frío silencio, que siendo aún una calurosa noche de verano, estaba presente.
…
- ¡No! - El pelirrojo bajo la cabeza adolorido, pero no por algo físico -aunque así lo hubiera preferido-, aquello era la peor tortura que podrían darle en toda su vida.
El rubio tenía sus celestinos ojos cristalizados por las lágrimas, se negaba a reconocerlo, mientras apretaba sus puños entre las blancas sabanas.
- Deidara, por favor, estamos en un hospital. - Intento tranquilizarle el moreno a su lado, pero lo que en realidad le importaba era otra persona y no los demás pacientes de aquel establecimiento.
- ¡Y a mí que me importa! ¡No estoy aquí para que me vengan a decir esta basura! - Exclamo el rubio que estaba rojo de enojo, no lo aceptaría, aquello… ¡Eso era una mentira!
- Deidara, escúchame, puedo explicarte lo que te paso, pero tienes que cooperar. - La médica empezaba a odiarse por haberle pedido a Sasori que se quedara en la habitación cuando este dijo que mejor dejaría que hablaran ellos con él.
El rubio amago a protestar nuevamente, pero las palabras se le atoraron en la boca de su garganta al ver al pelirrojo, este estaba muy silencioso mientras miraba al piso, demasiado, llegó a divisar como una lagrima que parecía de cristal caía al suelo, la rubia aprovecho el momento de silencio para adelantarse a explicarle.
- Deidara, tú crees que Sasori, no es él porque no lo reconoces ¿Verdad? - La rubia no espero una respuesta. - Pero piénsalo un poco ¿No crees que nuestro Sasori se parece un poco al tuyo? No me respondas; quiero que lo hagas dentro de un mes, de todas formas vives con él así que solo te estoy pidiendo que pases tiempo con él desde mañana, y no quiero escuchar otro de tus reproches egoístas. - Tenia que admitir que Tsunade a veces daba miedo, pero eso no lo haría callar.
- ¡Ni lo…! ¿Cómo que vivo con él! - Pregunto anonadado el rubio.
- No estamos para mentirte, él es Sasori, Deidara. - Intento hacerlo comprender el moreno, este no dijo anda, simplemente quedó mirando sus sabanas.
- Iré por algo de tomar. - El rubio levanto su mirada al proveniente de aquella voz tan parecida a la de su Danna, el mayor salió de la habitación con la cabeza gacha y desapareció tras la puerta.
Maldijo en voz baja, no quería, simplemente no quería aceptarlo, pero… En el fondo muy en el fondo, sabía que tenían razón.
- No veremos en un mes entonces, Deidara. - Dijo la rubia en forma de despedida desde la puerta y no tardo en desaparecer tras aquella.
Silencio, el moreno se sentó agobiado en la silla del pelirrojo dejando escapar un suspiro cansado, no lo soportaba, aquella tensión en la habitación, sus amigos sufriendo enfrente de él ¿Por qué no simplemente lo recordaba? Quería ayudar, pero no tenía las palabras.
