¡HOY ES DÍA DE ACTUALIZAR!

¡YAY! Hoy también logre actualizar mi Sasodei *O* Bueno aquí les dejo el tercer cap de este fic que llevamos con Karu-sempai ¡Espero les guste!

No olviden comentar, sin falta! X3

Si no, Jashin-samma los castigara, muahahaha 3:D Bueno ya.., dejando de lado mis delirios le dejo la advertencia y ya el fic nwn

ADV. Ooc (un poco), sasodei, kakuhidan, painkonan, insinuaciones leves de itadei e itasaso

Reviews~ Ok, solo decia.. ^^U


You´re not he

Capítulo 3

- Esto es estúpido. - Gruño el rubio a lo que el pelirrojo frunció el ceño.

- Ya te he dicho que no me agrada tu modo "mocoso caprichoso". - Rezongo este mientras empujaba la silla de ruedas que tanto le molestaba al ojiazul, el menor bufo.

- No me digas así, no tienes ningún derecho a hacerlo. - Le cuestiono.

- Si lo tengo, soy mayor que tú, mocoso.

- No me interesa, solo Danna me dice así. - El tono del rubio se tornó a uno dolido más que molesto, el pelirrojo no quiso responder y el silencio reinó hasta que lograron llegar fuera del edificio recorriendo aquellos pasillos blancos que se les hacían sin fin.

- ¡Hey! - Los llamo el pelinaranja desde la camioneta que tenía todas sus cosas ya cargadas listas para irse.

El rubio sonrío al ver el rostro de alguien conocido y levanto su brazo en forma de saludo, emocionado, ahora todos los demás se asomaron a verle, aquella imagen se les hacía familiar; Sasori y Deidara salir del hospital.

- ¡Chicos! - Exclamo mientras sonreía, pronto se abrieron las puertas de la camioneta para subir al rubio, pero cuando Sasori fue a tomarlo para subirlo el rubio le dirigió una mirada molesta, el pelirrojo lo noto de inmediato y se dio vuelta hacia uno de sus compañeros.

- Pain, por favor ¿Lo ayudas? - Le pidió este, no quería molestarlo más, comenzaban a dolerle las muecas que le hacia el rubio de vez en cuando -a lo mejor inconscientemente- cada vez que intentaba ayudarle. Pain lo miro algo apenado y se apresuró a tomar al rubio en sus brazos para colocarlo en uno de los asientos, en cuanto a la silla fue rápidamente retirada por uno de los enfermeros del hospital, después de todo tendrían que comprarle unas muletas al rubio que unos días después de estar postrado en una cama comenzaría a usar.

- ¡Rubia! ¿Cómo estás? - Pregunto el albino al ver que lo sentaban junto a él a lo que el rubio sonrío y comenzó a charlar con sus compañeros.

En cuanto a Sasori se encontraba adelante en el medio de Pain, Konan, Kakuzu y Kisame intentando ignorar sus pensamientos, la voz del rubio retumbaba en sus oídos, sus risas, hasta podía llegar a sentir sus gestos mientras aquel charlaba con el albino y Madara que se colaba de vez en cuando a la conversación desde el asiento de atrás donde estaban Zetsu y Itachi.

- Sasori. - Lo llamo el conductor, pero el aludido no oyó, en cambio al rubio se le paro la oreja enseguida en busca de la persona que respondería a aquel llamado, pero pronto se desilusiono al darse cuenta de que se referían a aquel -para si- desconocido pelirrojo. La mujer de azules cabellos movió un poco al pelirrojo para que "despertara".

- ¿Ah? ¿Qué pasa? - Pregunto distraído este mirando a aquella mujer que le mostraba algo de lastima e su rostro.

- ¿Cómo estás?

- ¿Eh? … Bien - Respondió el pelirrojo ahora mirando al proveniente de aquella firme voz.

- No te oyes así. - Dijo este el conductor, lo que provoco que el rubio dejara de prestar atención a su conversación del todo y se centrara en aquella, pero Sasori no dijo nada, solo bajo su vista a su celular y observo la imagen que tenía en el fondo de pantalla, aquella bella foto de él con su rubio, ese recuerdo se le hacía tan lejano…

- ¡Danna, mira, mira! - El rubio corría por el departamento en busca de la cabellera roja de su novio, emocionado y ahí estaba él…, en su escritorio con la laptop y unos auriculares escuchando música mientras navegaba por Internet. El rubio sonrió y se puso a sus espaldas.

- ¿Qué pasa, Dei? - Pregunto el pelirrojo sintiendo a este atrás de si.

- ¡Mira, mira! ¡Compre una cámara digital! ¿Nos sacamos una foto? Por favor.. - Pidió el rubio, a lo que el pelirrojo hizo girar su silla para quedar enfrente de él.

- ¿Enserio gastaste tú dinero en esa porquería? - Pregunto levantando una ceja, a lo que el rubio inflo sus cachetes en forma de berrinche.

- ¡No es una porquería, h'm!

- Si, si como digas ¿Qué quieres que haga? - Al menor se le iluminaron los ojos al escuchar aquellas palabras, podía imaginar tantas cosas al escuchar esas palabras salir de su boca, pero primero lo primero.., pronto lo tomo del brazo obligándolo a pararse, acercándolo a él mientras lo rodeaba con su brazo izquierdo, justo en ese momento aquella foto se tomó

Esa imagen era irremplazable, aún le causaba un poco de gracia su mueca algo sorprendida y el rubio a su lado pasando su rojiza lengua por su cachete, sonrío débilmente, pero aquella expresión no duro mucho, quería regresar el tiempo atrás; y correr hacia el rubio cuando apenas estaba braceando mar adentro, si tan solo hubiese reaccionado en ese momento, tal vez esto no hubiese pasado y estaría felizmente riendo allá atrás con su rubio como en el viaje anterior, pero todo parecía tan lejano, y el miedo a que aquellos momentos no regresasen crecía dentro de sí.

Luego de una corta parada para almorzar habían vuelto a la ruta, el camino por recorrer era bastante largo, la hora de la siesta callo sobre ellos, la mayoría ahora descansaba. El pelirrojo del grupo ahora se encontraba al volante, intentando mantener su concentración en la ruta, a un lado de él se encontraba el líder del grupo; que acariciaba los azules cabellos de su novia ahora dormida en su pecho, algo soñoliento de vez en cuando dejaba escapar algún que otro suspiro cansado. Incluso Kakuzu dormía contra la puerta, ni se había quejado cuando Zetsu se había tirado sobre él -también dormido-, ya se había cansado de hacer cuentas para ver cuánto pondrían cada uno para regalarle unas muletas a Deidara y no le quedaba ninguna clase de energía.

En cuanto al rubio mencionado; miraba adormilado, con sus ojos entreabiertos, casi cerrados, por la ventana, en un raro silencio, no tenía energías para nada, pero su conciencia no le permitía conciliar el sueño, por otro lado, su albino amigo lejos de estar celoso por Zetsu, estaba inconsciente en su asiento dejando escapar fuertes y molestos ronquidos.

Finalmente en los asientos de atrás Kisame y Madara dormían tranquilamente, Itachi sostenía el mismo libro que había tenido al principio del mismo viaje, seguía leyendo aquella estupenda obra, pero algo lo distrajo, al levantar la vista llego a ver el cansado rostro del pelirrojo al volante.

- Sasori. - El pelirrojo miro a este por el espejo retrovisor de la misma manera que lo había hecho el moreno desde atrás. - Te ves muy cansado.

El pelinaranja a un lado del aludido levanto la vista hasta este para toparse con aquellas enormes ojeras moradas marcadas en la blanca piel de aquel.

- ¿Estás seguro que no quieres dormir un poco? Seguiré manejando, no importa. - Se ofreció a su diestra el pelinaranja.

- No se preocupen, estoy acostumbrado a no dormir mucho… - Contesto el pelirrojo a la preocupación de estos, la verdad era que lo que menos podía hacer, era dormir.

- Eso no significa que sea bueno para ti.

La voz del rubio retumbo en los oídos de los tres aún despiertos.

- Creo que deberías dormir un poco. - Agrego el rubio desde la ventanilla por donde miraba por la ventana intentando ocultar un tenue sonrojo en sus mejillas que llegaba a sentir, se maldijo por ello.

El silencio permaneció unos segundos en el auto, claro; a excepción de los molestos ronquidos del albino y el ruido de la carretera. Pronto al pelirrojo se le curvaron los labios en una suave sonrisa.

- Cuando lleguemos dormiré un poco, gracias.

Los otros dos aún despiertos disfrutaron aquella corta escena, eso era un progreso ¿No?

La tarde caía cuando llegaron a casa, un viejo edificio de tan solo seis departamentos que habían comprado entre todos un par de años atrás.

Al llegar a esa pequeña ciudad el grupo de amigos habían buscado donde establecerse, aquella edificación vieja y maltratada había resultado perfecta, una "ganga" por sus condiciones pero propicia para remodelación, tras algunas reconstrucciones y arreglos la propiedad no solo lucia habitable sino que asombraba a los habitantes de la zona ante la nueva imagen que daba al lugar.

Vivían en parejas, dos en cada departamento dejando el último como taller de trabajo y bodega común, el departamento 103, el 101 y el 102 eran ocupados por Konan y Pain y por Tobi y Zetsu, estando abajo tenían el jardín estacionamiento cerca y siendo pasatiempo de la única mujer y su amigo bipolar el cuidado de las áreas vedes, bueno ambos departamentos habían sido fácilmente cedidos.

En la parte alta vivía el resto, Kakuzu y Hidan en el 201, Itachi y Kisame en el 202 y Sasori y Deidara en el 203, estando este sobre el "estudio" tenían el privilegio de una comunicación extra con unas escaleras al fondo de la estancia eran quienes más lo usaban al trabajar con sus esculturas asi que eso les facilitaba la tarea.

La camioneta por fin se estacionó al frente del complejo, ese aspecto de hotel viejo con un vestíbulo exterior al frente y los pasillos de entrada a cada departamento externo por mucho que pudiese parecer anticuado y poco apropiado siempre lograba hacerlos sentir en su hogar, podían ver desde el estacionamiento cada entrada y cada número finamente marcado con placas de cristal esmerilado, pequeñas luminarias alumbraban cada acceso dando una imagen moderna a los aparentes acabados*, un enorme cerezo (desojado por esa época del año) rompía la simetría del edificio bordeando la colindancia este y dando guía a numerosas plantas y flores que de manera degradada adornaban el jardín mezcla con el par de cajones de autos.

Solo contaban con la van de Pain, un convertible regalo del padre de Itachi hacía su hijo y un modesto "Polo" gris Oxford propiedad de Kakuzu, era una ciudad pequeña y todos trabajaban relativamente cerca, a excepción del moreno contador que por formalidad requería de dicho medio de transporte.

Aun cuando vivían "independientemente" todo era de todos, trabajaban para el grupo y si se necesitaba alguna reparación, algún gasto extra era de todos, eso era lo que los mantenía tan unidos desde que se conocieron por aquellos años de su educación secundaria, tal era ese caso, ahora debían organizarse no solo por los gastos médicos del rubio sino para sus cuidados y atenciones.

Sasori apagó el motor girando la llave con cansancio, volteó a los asientos traseros viendo a la mayoría bostezando y estirando el cuerpo pero su atención se perdió en Deidara, el rubio dormitaba contra la ventanilla usando una sudadera enorme (probablemente perteneciente a Kisame) como cobija abierta sobre su pecho, su adolorida pierna se apoyaba sobre algunas maletas colocadas estratégicamente en la parte de abajo y una improvisada almohada servía de apoyo entre su cuello y el respaldo.

Sonrió ante la imagen, aquella apariencia tan inofensiva y herida se había vuelto costumbre para él y lejos de causarle molestia como tiempo atrás lo había hecho ahora le transmitía un enorme sentimiento de protección, lo pensó, lo sintió y le molestó en exceso el saber que no podría hacer nada, al menos no por un tiempo.

Mientras el resto bajaba y tomaba maletas y de más el salió dando la vuelta conteniéndose de entrar y sacar al rubio entre sus brazos, una mano se posó en su hombro y encontró a un Itachi y un Kisame que lo miraban con una sonrisa mezcla de pena y apoyo.

-No te preocupes Sasori yo lo llevo-se ofreció sonriente el peliazul

El mayor entro y cuidadosamente se hizo del pequeño cuerpo que aunque adormecido soltó algunos quejidos de molestia desperezándose un poco.

-mhp…¿ya llegamos?

-Ya llegamos Dei-chan- respondió sonriente el más alto- podrás descansar cómodamente en tu camita

-m…deja de-bostezo-…tratarme como crio…auch!- se quejó al sentir un tirón en su herida pierna al subir por las escaleras

-Lo siento, te mueves mucho

Kisame caminó con el peso en sus brazos teniendo especial atención a las partes heridas de su amigo, tras él el pelirrojo y el Uchiha le seguían.

Subieron las escaleras hasta el departamento de los artistas, Sasori introdujo la llave y una vez adentro se hizo a un lado dejándoles pasar, Deidara dejó salir un suspiro de alivio cuando su espalda toco el colchón, volteó mirando su alrededor con los ojos entrecerrados, la luz estaba apagada pero pudo reconocer su habitación, sonrió sintiéndose cansado, no tardó en quedarse dormido.

El pelirrojo se quedó ahí, en el marco de la puerta viéndole con tristeza, con la profunda tristeza que le inundaba.

-Oigan yo…necesito dormir un poco y…

-No te preocupes- le interrumpió el moreno haciendo que le mirara a la cara- puedes usar mi habitación, nos turnaremos para cuidarle y si necesitas algo, Kisame estará contigo, yo me quedaré con Deidara hoy si te parece bien

Sasori suspiró con alivió, un enorme tranquilidad lo invadió al no tener que pedir lo que necesitaba a gritos, Deidara no lo quería cerca y no lo complacería, claro que no, pero trataría de darle su espacio, vivir unos días en el departamento de junto y pasar las tardes tratando de hacer recordar al rubio sería el primer paso.

Asintió torpemente sintiendo el cansancio del viaje como un golpe directo en el pecho, agradeció al moreno que palmeo su espalda en un gesto de apoyo, se volvió hacia la entrada solo necesitaba dormir un poco, descansar y dejar que los sueños le dieran aunque fuese una vaga imagen de una solución a su situación, bien decían que consultar las cosas con la almohada siempre traía algo de ayuda.

Para su mala suerte no fue capaz de confirmarlo, cambió habitación con Itachi, desempacó, tomó una cena rápida con sus amigos que se reunieron en el departamento para conversar un poco y solucionar algunos problemas de "operación" que se presentarían de ahora en adelante, más que agotado se dirigió a su cama temporal y nada, sus ojos no querían cerrarse, todos esos pensamientos no salían de su mente, rodo entre las sabanas, se sentó mirando por la ventana, volvió a tumbarse y los números rojos en la pequeña pantalla del reloj despertador en la cómoda avanzaban como numeral en caja bancaria.

Bufó molesto y se decidió por salir y caminar un poco aunque fuese por el pasillo, salió cuidando no hacer ruido al cerrar la puerta y paso al baño para refrescarse un poco, se vio frente al espejo pasando su mirada por cada pequeño rasgo, sus rojos cabellos alborotados, sus perfiladas cejas, sus ojos castaños adornados por las ligeras ojeras sobre el pómulo, arrugó la nariz como si olfateara y sonrió ampliamente mostrando los dientes cambiando a los pocos segundos su expresión por una molesta.

Era el, todo en él seguía igual, entonces ¿Por qué Deidara no lo reconocía?, soltó un grito mudo procurando atorarlo en su garganta chocando su frente (exageradamente) contra el borde del lavamanos.

-auch…-murmuró al sentir la punzada de dolor y una pequeña lagrimilla colarse por el borde de su ojo

-¿Kisame?

Aquella voz retumbando por el muro a su diestra llamó su atención, algo confundido miró a su alrededor abriendo el cancel de la regadera.

-¿Kisame eres tú?

Sasori sonrió entrando a la tina vacía, se inclinó y con algo de fuerza abrió la pequeña ventana en la pared frente a él, Itachi le veía al otro lado.

-Sasori, no pensé que estuvieras despierto

-Pues aquí me ves

Por un momento había olvidado ese conveniente error arquitectónico en el edificio, un par de ductos de instalación de no más de noventa centímetros de largo por sesenta de ancho, un cubo de "luz" que subía desde la planta baja hasta la azotea conectando los seis departamentos por pequeñas e incomodas ventanas en los cuartos de baño.*

Ahora mismo tanto Itachi como Sasori cruzaban miradas ambos sentados al borde de las bañeras, el pelirrojo rio recordando como descubrieron esa mala planeación del constructor, daba una pésima ventilación a los baños y nula iluminación natural pero una graciosa comunicación entre "vecinos".

-Y…¿Qué haces despierto a estas horas?, ¿Deidara está bien?-pregunto algo alarmado el menor

-Está bien, dormido como tronco- bromeó- y tu…¿Cómo estás? Además de golpeándote con los muebles

-Búrlate, tu lavabo se atravesó en mi camino- sonrió forzadamente dejándose caer en la bañera- entonces ¿Qué haces despierto Uchiha?

-Soy humano ¿sabes?, tengo algo llamado vejiga

Ambos rieron sintiendo el ambiente más ligero, era lógico que el estrés y la preocupación los embargara pero era de madrugada y por unos momentos nada importaba, comenzaron a conversar sobre cosas banales, a recordar cómo habían llegado ahí o como había sido la mudanza, como descubrieron ese ducto de "comunicación y las bromas que habían hecho tomando eso a su favor.

Sasori suspiró completamente desparramado sobre la losa, su mirada se perdió en el techo viendo parte de la mano del moreno entrar por la ventana, Itachi permanecía estirado recostado sobre su brazo disfrutando del silencio formado.

-Dios…necesito una cerveza- escucho una risa del moreno- ¿Qué? Al menos ebrio poder dormir un poco

-Levanta la tapa del excusado

-¿Qué? No me digas que dejaste una "sorpresita" antes de salir, que asco- rió nuevamente

-no "esa" tapa idiota, la del tanque- se burló

El pelirrojo se levantó pesadamente siguiendo las instrucciones del mayor.

-Más te vale que no encuentre alguna guarrada

-Solo hazlo pinocho

Sasori levanto la tapa de cerámica abriendo los ojos con sorpresa y soltando una carcajada al ver el contenido, un "six" de cerveza perfectamente acomodado entre el flotador.

-No podía esperar menos de ti Uchiha- tomo un par de latas y volvió a la bañera entregando una a su amigo

-No son mías, Kisame las esconde y piensa que no lo sé- sonrió abriendo la bebida y llevándosela a los labios para evitar que la espuma cayera- sabes cómo se pone cuando bebe

-Naaa no deberías de limitarlo, me agrada cuando esta bebido

-No sabía que te gustaba verlo desnudo

Sasori escupió la bebida soltándose a reír

-Idiota…sabes a qué me refiero, debes admitir que la mayoría son ebrios graciosos

-Si claaaaaro~, un Kisame y un Hidan nudistas, un Kakuzu "hecha bronca", un Pain cariñoso y ni se diga del Sasori sabelotodo

-Eso no es cierto- se quejó un con un ligero rubor en las mejillas- como tú eres de los que se quedan dormidos jamás te enteras de nada- contraatacó

Por un momento no se dijo más, ambos sonreían levemente teniendo como único sonido de fondo el de sus gargantas al ingerir la cerveza y uno que otro chasquido de las latas al ser abiertas, la mirada de Sasori perdió brillo y se perdió en los azulejos frente a él, suspiró aplastando la lata vacía.

-Pasará…-la voz de Itachi retumbo en sus oídos pero permaneció tal cual-ten fe, se recuperará y todo volverá a ser como antes…

El pelirrojo asintió sabiendo que el moreno podía sentir su agradecimiento, no quería pensar y alcohol en su sangre parecía comenzar a hacer efecto.

En la habitación contigua Deidara mantenía los ojos entreabiertos, era tarde y todo parecía calmo, podía escuchar el chirrido de los grillos, el sonido de las hojas al removerse con el viento y el murmullo casi mudo de las voces en el baño, su frente se arrugó dolidamente y apretó los dientes evitando que aquel gemido atorado en su garganta escapara haciendo notar su consciencia, una traicionera lagrima rodo por su mejilla.

Era "el", esa voz era de él pero no, la escuchaba claramente pero al mismo tiempo veía a aquel pelirrojo que "conoció" en el hospital, no podía, no debía ser Sasori.