Ohaio~ ¿Cómo andan todos? Mi tener dolor de cabeza =_=U

Dormiré una siesta =w=

Les dejo el quinto cap de este fic que llevamos con Sempai~ :3

Espero les guste, dejen reviews~ nwn

ADV. Ooc (un poco), sasodei, kakuhidan, painkonan, insinuaciones leves de itadei e itasaso


You're not he

Capítulo 5

Corría con todas su fuerzas, con todo lo que sus piernas daban, nunca antes había sentido aquellos blancos corredores tan eternos y lo único que escuchaba era el rebotar de sus ruidosas pisadas y las de sus dos amigos tras él.

Apenas Madara entró al aula pronunciando angustiosamente aquellas palabras su cuerpo se movió por sí solo, algunos compañeros curiosos obstruían su paso logrando que su preocupación aumentara, escuchó a Itachi llamándolo a sus espaldas y lo sintió detenerse junto con Pain pero no le dio importancia, solo necesitaba llegar a tiempo.

Subió las escaleras tropezando y derrapando en cada tortuoso descanso, al llegar a la cima abrió la puerta de una fuerte patada cegándose al instante con los rayos del sol, algunas personas (entre ellas amigos) miraban la escena con estupefacción.

Deidara reía y se mecía peligrosamente al borde del edificio teniendo como único apoyo la endeble malla metálica, haciéndose paso se acercó con cautela, la situación era delicada y no podía darse el lujo de asustarlo o impulsar sus acciones.

-Deidara…-le llamó suavemente ganado al instante su atención- ¿qué haces ahí?

-Danna!- gritó entusiasmado haciendo que el movimiento de la reja aumentara- debiste verlo!, fue genial!

-¿Qué fue genial Dei?- continuó acercándose cada vez un poco más

-Un ave!, un hermoso gorrión saltó desde aquí, justo donde estoy- explico sonriente señalando el vacío- se arrojó en picada alzando en vuelo justo antes de chocar con el suelo, en serio fue genial!

-Lo imagino- le sonrió intentado darle confianza y estirando su mano hacia el-¿Por qué no bajas y me cuentas que hacías antes de que ocurriera?

Deidara cerró los ojos aun con sus labios curvos en un gesto de completa inocencia y negó con un suave movimiento de cabeza.

-Quiero hacerlo- declaró alertando a los presentes

A lo lejos se escuchó la puerta ser abierta de nueva cuenta, Sasori vio de reojo a Itachi y a Pain con una soga en sus manos mientras se acercaban a su espalda, suspiró preparándose para lo que estaba seguro vendría.

-¿Ya viste los arbustos allá abajo Danna?- continuó el rubio- debe ser genial sentir el aire contra tu rostro y el vértigo al caer- hizo un puchero infantilmente señalando a Madara que nervioso lo veía a unos metros- él dijo que no podía!, dijo que no podía saltar y caer en la maleza

-no dije que no pudieras sempai!-intervino el Uchiha alterándose más al ver lo que se avecinaba- solo dije que no debías!, por favor baja de ahí sempai, por favor!

-Nada de eso!, te probare que puedo hacerlo y tendrás que tragarte tus palabras!

Sasori abrió los ojos aterrado y salió corriendo apenas sintió el fuerte agarre en su cintura, se asió de la reja impulsándose para llegar al punto más alto del que Deidara ya descendía, estiró su mano logrando atrapar la diestra del menor, un fuerte latigazo de la soga en su cuerpo le sacó el aire y el crujir de los huesos en ambos brazos retumbó en su cabeza mareándolo al instante mas no soltó a su compañero.

El peso de ambos venció el claro de la reja curvándola bruscamente bajando sus cuerpos, en un efecto de péndulo la cuerda los meció impactándolos contra el muro del piso inferior y provocando que el cristal de una ventana cercana se quebrara estrepitosamente.

El pelirrojo suspiro, tan solo ocurrieron segundos y sus oídos zumbaban dolorosamente, escuchó a sus amigos gritándole desde arriba y abrió los ojos cerrados durante la caída viendo a Deidara meciéndose inconsciente aun sujeto a por el fuerte apretón de su mano, una indescriptible tranquilidad lo invadió aun sabiendo de los múltiples golpes y la posible fractura en su brazo, el dolor no le importó y agradeció infinitamente el riesgoso e improvisado plan de su compañeros.

Sonrió sabiendo que Itachi se había detenido en el pasillo al ver la soga, consciente de que tanto el como Pain habían temido por su seguridad y aun así lo habían dejado correr por el rubio, sabía que solo él podía cuidar de él en el enfermizo nivel que lo hacía, era estúpido y peligroso y aun así, solo él podía hacerlo, no había logrado disuadirlo pero había saltado tras él, siempre saltaría tras él.

Se sentía abochornado, completamente acalorado, jaló aire sintiendo su garganta seca al instante, pasó la palma de su mano sobre su sudorosa frente sintiendo como una traicionera lagrima corría por el rabillo e su ojo hasta perderse en la almohada.

Sasori permanecía en aquella cama, aquella habitación prestada que sustituía su lugar junto a Deidara, suspiró dejando sus brazos a ambos lados de su cuerpo perdiendo la vista en las partículas de polvo que se dejaban entrever en los rayos de luz tardía, las oscuras cortinas casi cerradas y el aroma viciado en el interior lo molestaron, llevaba más de dos días encerrado, pensando, solo faltaban botellas vacías de licor desperdigadas en el suelo para completar el cuadro pero agradeció a sus amigos que con tirones evitaron que llegara a tal extremo.

El sonido de la puerta le hizo virar en su dirección, suspiró con hastío tallando sus ojos en un intento de desaparecer las ojeras y lagañas que estaba más que seguro adornaban sus cuencas, los golpes siguieron pero no se movió.

-Sasori tarde o temprano tendrás que salir…

La voz de Itachi al otro lado le molestó, no es que tuviese algo en su contra pero estaba tan cansado, tan harto, que los intentos de todos- en especial del moreno- por animarlo le estaban colmando su diminuta paciencia, solo quería estar solo, pensar y recordar, ¿Qué tan difícil era eso de entender?

-Sasori, voy a entrar ¿está bien?

El pelirrojo bufó frunciendo el ceño y tapando su rostro cuando la luz del pasillo le dio de lleno en la cara al ser abierta la puerta, escuchó los pasos del Uchiha acercarse pero su atención se perdió de nueva cuenta, la mano sobre su rostro aun ardía, no literalmente pero aquel torpe golpe dado por el rubio días atrás le quemaba como si de ácido se tratase, le había agredido, le había tocado con temor y violencia y se sintió profundamente desdichado al haber percibido esas sensaciones en tan ligero roce.

El peso del moreno a su lado lo trajo de vuelta aun permaneciendo en la misma posición, por un momento el silencio invadió la habitación aumentando solo su molestia, podía sentir la pesada mirada de Itachi sobre él, no le dio importancia.

-Sabes…que no fue su intención ¿cierto?- el menor cayó-…está inestable Sasori-insistió-…tu mejor que nadie sabe que…

-¿En dónde está?- le interrumpió casi en un susurro

-En su habitación, Tsunade decidió darle algo para dormir…esperamos que despierte más relajado

El silencio de nuevo reinó, Sasori suspiró girándose de costado enredando sus piernas en las desordenadas sabanas, Itachi de nuevo habló.

-…debes tener paciencia-una risa burlona fue lo que obtuvo como respuesta

-Siempre la he tenido…más que nadie y lo sabes- soltó con molestia-…estoy cansado

-Lo se…pero debes resistir

-¿Resistir que Itachi?, ¿sus gritos?, ¿sus arranques?, ¿su desprecio?, acaba de borrar todo recuerdo que teníamos, cada prueba de que alguna vez…-pausó sintiendo un nudo en la garganta-…tuvimos algo

-Debes seguir como hasta ahora-declaró con seriedad-como lo has hecho durante estos años, sé que no es fácil pero…

-No!

Itachi abrió los ojos con sorpresa al ver al pelirrojo a centímetros de su rostro con furia, sintió su respiración agitada y pudo palpar la ansiedad en el tembloroso cuerpo.

-No sabes nada!, ninguno lo sabe!, a ti no te evade ni te ignora, no tiembla cundo te ve caminar por el pasillo ni se remueve incomodo al escuchar tu voz… no te mira de ese modo…con temor y desprecio…-suspiró apretando los puños-…no sabes nada…

-Si no estás dispuesto a superarlo…entonces no lo mereces

Lo siguiente que ocurrió no estaba previsto por ninguno de los dos, Itachi sintió el peso de Sasori sobre él y el dolor en su espalda al impactar con la fría duela, el calor de la sangre acumularse en su mejilla se incrementó ante el golpe recibido por el puño del pelirrojo y su piel escoció por el rose de su camisa siendo halada por su compañero.

El sonido del reloj de pared y las respiraciones de ambos era lo único que se escuchaba dentro de esos cuatro muros, Sasori cerró los ojos con fuerza desconociendo su acción al tiempo que un mar de ideas y preguntas inundaban su cabeza, sintió la mano del moreno posarse sobre la suya que sostenía sus ropas y sin soltar el agarre estalló.

-No lo entiendes… tu siempre has tenido a alguien, siempre has tenido quien te apoye y en quien refugiarte- soltó con dolor si ser consciente de la mueca de sufrimiento que le mostraba al otro- tus padres, tu hermano…Deidara era lo único…y me lo han quitado, él mismo se ha arrebatado de mis manos.

Itachi lo miró fijamente sin preocuparse siquiera de la incómoda posición que tenía en el suelo, levanto su mano y limpió con su pulgar el llanto que su amigo dejaba salir sin cuenta propia.

-Recupéralo- Sasori pareció tensarse y aflojó un poco el agarre mirándolo como si no hubiese comprendido del todo aquellas palabras

-No es él…no es Deidara, sus ojos, su tacto…su voz- le desconoció cambiando por un momento los papeles en aquella burda situación

El moreno negó con una ligera sonrisa que le pareció arrogante.

-Dime algo…¿de qué le sirven los ojos si no puede ver?-el menor se crispó ante la pregunta-¿de qué le sirve la voz si realmente no expresa lo que siente?-continuó análogamente- ¿de qué le sirve el tacto Sasori, si no es capaz de sentir lo que sus dedos tocan?

El cuerpo del pelirrojo se relajó sin embargo permaneció sentado sobre el Uchiha mirándolo interrogante.

-No necesita verte…ni hablarte y tampoco sentirte…te necesita a ti, necesita a Sasori, tu esencia…sus sentidos están cerrados… ya encontrarás la forma de abrirlos

Sasori soltó el aire que no sabía sus pulmones habían estado reteniendo, arrugo la frente tallando su rostro con frustración, estaba tan cansado…en un gesto infantil y necesitado se dejó caer chocando su cabeza aun sujeta por sus manos sobre el cálido pecho del mayor, no paso mucho cuando sintió los brazos del mismo rodearle protectoramente y sintió como si un gran peso le hubiese sido quitado de la espalda.

-No…me disculparé por golpearte- soltó a voz baja sintiendo al otro reír levemente.

-No esperaba que lo hicieras-suspiró-me lo he buscado.

Por fin lo había logrado, sonrió con suficiencia al verse de pie sin el ya acostumbrado tambaleo, por fin dejaría de depender de las incomodas muletas y aunque aún cojeaba un poco y un ligero tirón en su rodilla le recordaba andarse con cuidado ya podía andar con mayor libertad que los días anteriores.

Alisó las sabanas de su cama y a paso lento salió de su habitación directo a la cocina donde las voces y los murmullos se escuchaban desde hacía rato.

Kisame cocinaba con ayuda de Konan y Pain mientras Madara y Zetsu corrían la vajilla en cada puesto sobre la mesa, Hidan y Kakuzu (para variar) discutían sobre cualquier tema sin importancia, era viernes, el fin de semana comenzaba y como costumbre se reunían en alguno de los apartamentos para pasar la tarde, esta vez en el suyo.

Se acercó tomando involuntariamente como apoyo cualquier mueble a su paso, Itachi le dirigió una breve mirada mientras bebía jugo y leía lo que parecía un libro secuela de aquel regalo de su hermano.

El rubio gruño con molestia y arrugó la frente al ver el todavía visible moretón en la mejilla del moreno, terminó tomando asiento junto a él sin quitarle la vista de encima.

-Todavía no puedo creer que te golpeara- soltó recargando su mentón sobre la palma de su mano.

-Te dije que no es nada Deidara…- respondió restándole importancia- y tú, ¿Cómo estás?, ¿te has tomado la medicina?

El menor bufó asintiendo, estaba acostumbrado a la medicación pero desde hace un tiempo no le veía mucho caso al fármaco, lo seguía tomando solo para no causar problemas.

-Itachi, ¿Dónde está Sasori? Estamos por servir- pregunto extrañada la única mujer del grupo ganándose un bufido del artista ante la mención del nombre

-Está en el taller, lleva varios días trabajando en no sé qué…ya saben cómo es…

-…una vez que se le mete una idea no para hasta terminarla…

La frase interrumpida y terminada por el rubio llamó la atención de todos, había hablado sin pensar y por un momento se confundió a si mismo por su acción, sacudió la cabeza y buscó rápidamente una justificación.

-¿Qué?, dicen que a "ese" le gusta el arte como a Danna, si es un artista serio debe tener ese nivel de concentración

-¿Concentración?

-"Un verdadero artista no descansa hasta ver su obra terminada"-murmuró rememorando aquellas palabras que le escucho decir al pelirrojo años atrás, justo al abrir su taller, suspiró-…pero ya no importa, Danna no volverá…

El silencio se instaló, las miradas tristes y preocupadas se posaban en Deidara que con la mirada cacha rascaba la madera de la mesa en un gesto perdido.

-Dei…- la suave voz de Konan llamó su atención, los delgados dedos se posaron sobre el dorso de su mano mostrándole una sonrisa sincera-…quiero que pienses algo…no lo tomes a mal ¿vale?, solo queremos ayudarte- el rubio asintió algo dudoso-sé que…"Sasori" no te parece "Sasori" pero…bueno, ¿Por qué te engañaríamos Dei?, ¿porque tendríamos que hacerte creer que él es alguien que tú no crees?

Deidara paseo su mirada por los rostros de los presentes, solo sonrisas lo rodeaban, expresiones de pena y dolor, de apoyo y honestidad, no podía cuestionarlos, pero…no!, no podía ser verdad!, con algo de brusquedad se soltó del delicado agarre en su mano, sus respiración se agitó de golpe y sus ojos se aguaron, quería creerles, en verdad quería creer lo que le decían con tan solo verlo a los ojos pero ¿Cómo ignorarse a sí mismo?, ¿Cómo velar las imágenes que veía y distorsionaba a una imagen completamente ajena a sus recuerdos?

Sintió la palma de una mano masajeando su espalda en un intento de tranquilizarlo, se volvió encontrando a Hidan sentado sobre la mesa y observándolo preocupado, era malo, que Hidan se mostrara tan receptivo era malo, eso solo significaba que las cosas iban muy mal y ahora no sabía cómo podría sobrellevar aquello.

Estaba por soltarse a llorar y gritar cuando el sonido de la puerta lo interrumpió, Kisame salió a atender no pasó mucho cuando el sonido de la puerta abrir y cerrar se escuchó.

-¿Qué es eso?-preguntó el peli azul aun oculto tras el muro que separaba el recibidor.

Algunos murmullos se escucharon y de nuevo pasos acercándose al comedor, tras el enorme cuerpo del mayor se divisó un enorme trozo de madera finamente decorado, algunas exclamaciones de sorpresa acompañaron las miradas curiosas, Deidara se perdió en la imagen, una tabla de surf, específicamente su tabla de surf que supuestamente había terminado destrozada en las olas, el mismo tono amarillo con azul en la parte baja, la misma hermosa ave blanca justo al centro, el mismo brillo de la cera que la hacía una pieza perfecta.

La recorrió de arriba abajo hasta toparse con los dedos que la sostenían a ambos lados, una cabeza pelirroja se asomó sonriente y una gran ira lo invadió, de nuevo él, de nuevo ese sujeto.

-Ho!, ¿tienen visita?, ¿Por qué no me dijeron? Habría subido antes

Aquella pregunta descolocó por completo a los presentes deteniendo incluso las ganas de gritar golpear que se acrecentaron en el rubio, Sasori se hizo a un lado recargando la tabla en el muro y se volvió mirando detenidamente a Deidara.

-Tú debes ser Deidara, es una gran coincidencia que coincidamos justo el día en que termine tu trabajo

El rubio estaba pasmado, las palabras se atoraron en garganta y la furia desapareció, se sintió extraño viendo como el joven frente a el le hablaba con aparente inocencia, por un momento su mente se bloqueó y se vio a si mismo conociendo a una nueva persona.

-yo…

-No importa, es un placer yo soy Sasori- continuó recargándose en la mesa junto el- me han contado lo que ocurrió en l playa hace unas semanas, me alegro que solo necesites otra tabla no muchos pueden contar una aventura como la tuya…

El menor quedo atontado unos segundos intentando comprender la situación mientras miraba aquella mueca sonriente que le presentaba el pelirrojo, parecía una buena persona, con buenas intenciones como cualquiera de sus amigos, pero pronto su vista se desvió a su compañero tras este y volvió a recorrer con aquellos enormes orbes celestinos aquel moretón en el rostro del moreno, dudo en fruncir el ceño y se levantó de la mesa sorprendiendo un poco al pelirrojo que volvió a su postura de antes tomando la tabla nuevamente.

- Toma, espero que la vuelvas a utilizar en un futuro cercano. - Añadió entregándole por completo su obra de arte, no podía negarlo, era una buena persona, sonrío apenado tomando aquel obsequio que le presentaba.

- Sasori, yo… - Pronuncio su nombre, ¿En qué momento lo menciono? Sintió como su plan se escapaba por la ventana. - Gracias…pero yo… no quiero que sigas con esto… - La sonrisa del pelirrojo desapareció y pudo sentir como sus parpados llegaron a extenderse.

- Por más que lo intente… por más que quiera creerles… - Se dirigió a sus amigos intentando explicarse; ahora abrazándose a su tabla. - para mí, tú no eres Danna…- Dijo de la forma que le pareció menos dolorosa posible al volverse al pelirrojo, pero al ver la mueca de dolor que dejo escapar este sintió como la culpa lo comenzaba a carcomer por dentro… no importaba, tenía que terminar con eso de una vez por todas. - yo comprendo que es difícil para ti…. pero creo que lo mejor para los dos, es que no volvamos a cruzar palabra.

Silencio, los rostros angustiados y sorprendidos, todos tenían plantados sus ojos en el pelirrojo que aún no parecía querer asimilar lo que el menor le decía.

- Y-yo…

Intento ordenar las palabras en su cabeza, lo que menos quería era empeorar la situación… pero como pretendía que él lo tomara "Oh, está bien, nos veremos nunca." Sintió como un nudo se formó en su garganta y lo trago junto con el resto de sus sentimientos, destrozados.

- Entiendo…

El resto fueron movimientos mecánicos y torpes, intentando escapar de la escena termino chocando su hombro con el brazo de Kisame, siquiera llego a reaccionar para susurrar un "lo siento" y poco después se veía fuera del departamento, Itachi junto con Konan llegaron a la puerta del departamento tan pronto como se les hizo posible reaccionar a lo que acababa de pasar, pero Sasori solo levanto su mano dejando escapar un "saldré unos minutos" antes de doblar al final del pasillo.