Pues bueno, supongo que tenía que hacer algo así. Es un fail, pero así dejo constancia de ello... Lo bueno, si malo, ambiguo. Yo esperaba que Sergio Ramos volviese a tirar la copa al suelo para pasarla con el autobús por encima, obteniendo de ese modo una sencilla manualidad Art Attack en modo vasco.

Warning: No se me enfade ningún fan de CR7... ¿sí?

Disclaimer: Ni Hetalia Axis Powers ni Hetalia World Series ni ninguno de sus personajes me pertenecen. Pero como esto es España y lo que sí nos pertenece son los recortes, me he cortado el pelo.


Un fútbol casi perfecto

España aún no se lo podía creer. Para una vez que lo había dejado caer así sin más, ¡y mira ahora! Era campeón de Europa de fútbol por segunda vez consecutiva, habiendo ganado en el camino un título mundial. ¡Pero éste! Éste era tan especial...

—¡Qué te pasa, ganapán! –se abalanzó sobre España Prusia, revolviéndole con tremenda energía el pelo.

—Es cierto, Antoine, no te veo satisfecho... ¿Estás bien?

—Sí...

—¡Por supuesto que está bien! –contestó a Francia el albino, pidiendo a la camarera que le llenara otra jarra de cerveza sin soltar a su amigo– Ha vengado mi muerte a manos del escurridizo Ita y su novio Romano –se carcajeó–, y eso que esta vez no había pulpo profeta.

—Cierto, cierto –rio Francia–. Además la celebración ha sido de lo más feliz que podías haber imaginado, con el campo lleno de niños corriendo de un lado a otro jugando con los trozos brillantes de confeti... con lo que a ti te gustan los niños, si eso no te ha hecho feliz no sé qué puede hacerlo...

España rio al acordarse de todos los críos jugando con sus papás tras haber conseguido ganar a Romano y Feliciano cuatro a cero. Cuatro a cero...

—¡Cuatro cero! –exclamó entonces el moreno dejándose caer sobre la mesa, con las lágrimas aflorando ya a sus ojos– Estaba tan cerca... Póngame más vino señora, que si mañana me acuerdo de algo de lo que he hecho esta noche es que no he bebido lo suficiente...

—¡Eso no es una señora, España! ¡Es Francia! Mira que estás perjudicado ya... ¡Pero si hace nada estabas bailando encima de la mesa la mar de contento! ¿Qué coño te pasa?

—¿Eso? –se indignó el francés ante el artículo que le había sido impuesto.

—Gibraltar...

—¿Gibraltar? –trató de comprender el galo, aún enfadado por haber sido confundido con una señora.

—Gibraltar... Casi podía tocarlo... Casi... ¡Cuatro a cero! ¿Por qué? ¡¿Por qué? Francia, ¿por qué a mí? –preguntó abrazándose a él– Como diría mi hermano, qué injusticia...

—Eso no es Francia, España, es el abrigo de Austria que huele a lavanda... –explicó Prusia levantándose para intentar despegarlo del perchero, a quien abrazaba con todo su amor convencido de que era su inseparable amigo.

—¿Eso? –volvió a indignarse Francia sin que nadie le hiciera ningún caso.

—Si sólo hubiese conseguido uno m-... ¡¿Está sonando la macarena? !

Y allá que salió corriendo, olvidando de repente todas sus penas, dejando a sus amigos sin saber qué rayos le ocurría y a Francia con un enojo que le duró un tiempo considerable. No pudo pagarlo con nadie, empero, porque Prusia también salió a bailar la tan famosa canción.

Mientras tanto, Inglaterra seguía aún en su asiento, en el estadio. Las palabras fanfarronas que habían salido de su boca tras ver todos los partidos de España, en los que había ganado por un gol en casi todos sus encuentros (Irlanda no cuenta, como para todo buen inglés), resonaban ahora en su cabeza. Había sido una frase con total intento de mofa, ante el aburrido fútbol que el español estaba demostrando en toda la Eurocopa. Ahora, con una victoria a favor del capullo del moreno por cuatro goles a cero, Inglaterra trataba de recuperar el aire y el corazón, que estaba seguro de haber perdido. Su hermano Escocia se acercó hasta él, fumando tranquilamente un puro. Sin decir una palabra, se puso delante suyo y le sacó una foto con su teléfono móvil.

—Tienes mucho que aprender en lo que se refiere a ser un capullo, enano.

—¡Cállate, imbécil! ¡Que te he visto animar a España todo el tiempo!

—Si supone posicionarme en el bando contrario al tuyo, sabes que lo haré...

Poco después, Escocia subía a cuantas redes sociales fuera posible la foto de su hermano aún aterrorizado, titulada con la famosa frase que le había dicho al español:

Si ganas por una ventaja de cinco goles, te devuelvo Gibraltar.

Inesperadamente superó el número de visitas de su famosa foto con kilt y a torso descubierto.