DISCLAIMER: La autora de este fanfiction, no posee cualquier cosa referente a Harry Potter, ya que pertenece a JK Rowling y a las partes interesadas; no se obtiene ningún beneficio a partir de la redacción de este fanfiction.

Autora: TSURUSAKI EIRI

Resumen: Harry se escapa de la dura realidad de vivir la vida con la familia Dursley y propiciamente es inscrito en Midlothian, Escuela de Artes y Ciencias, donde se encuentra con un cascarrabias Draco Malfoy - el joven Lord de Caer Meadhan Lodainn (Castillo Midlothian). A la luz de las velas (By candlelight) cuenta la historia de lo peligroso que es vivir en un mundo de fantasía - y que el regreso de el espejo podría ser más difícil de lo que parece al principio.

ADVERTENCIAS: Slash( relación homoerótica) DMHP, AU / AR, criatura. M-PREG. Contenido no apto para menores de 17.

By candlelight

II

El príncipe del Castillo Black

Al día siguiente, aunque Harry parecía un poco menos enérgico que su yo normal y cojeaba de vez en cuando, el profesor Dumbledore no le llamó en afán concerniente a esos alarmantes cambios. En realidad, el profesor era un torbellino de la prisa desde el momento en que Harry dijo las palabras mágicas: -Profesor, quiero sumarme a la escuela hoy.

Harry ya tenía con él todas sus pertenencias - su jabón y dentífrico viejo, el pedazo cuadrado de tela, los dibujos que había guardado, y una foto que pertenecía a su mamá desde hace mucho tiempo. Su tía y su tío no le habían permitido tomar cualquiera de la ropa vieja de Dudley, salvo lo que llevara lo explicaba el por qué Harry estaba hábilmente vestido con pantalones cortos limpios y dos pares de pantalones, dos camisas, un jersey de carpa, una camisa hecha jirones abotonada, una chaqueta larga deshilachada, cuatro pares de calcetines que llenaron los bolsillos y un par en los pies, y sus zapatillas de deporte. Además de la bufanda de lana que su mamá había hecho durante un período de artes y oficios en St. John. Estaba cómodo, y él lo dijo tanto así cuando el profesor Dumbledore, comentó del calor en la temporada actual de Edimburgo.

Se detuvieron por St. John's, de manera que Harry podía dejar saber a su mamá a dónde iba. Prometió volver a verla pronto y que le haría un montón de dibujos de todo lo que observara en el ínterin. El profesor esperó afuera de la puerta. Cuando hubo terminado, Harry observó la misma mirada de desilusión en la cara arrugada del profesor Dumbledore y muy silenciosamente se reprendió por tomar su propio apacible momento si sabía que tenían prisa.

A pesar de las circunstancias, el hecho trascendental de que Harry estaba finalmente libre de su tía y su tío y su primo, era una partida sombría. El profesor se tornó muy callado durante el viaje con ojos lejanos que se sumieron en sus pensamientos y aunque Harry estaba fascinado por todas las nuevas vistas - La estación de ferrocarril de Surrey y todos los trenes elegantes de color rojo-plata -estaba durmiendo al momento de acomodarse en su asiento y se apoyara contra la ventana avistando la plataforma apresurada.

Mientras se quedaba dormido, soñó que rápidamente se hizo amigo de un chico tan tímido como él, y una chica que conocía todas las respuestas a las preguntas de los profesores sea cual fuera lo pedido. Tal vez él podría permanecer en las mismas habitaciones en las que su madre había estado una vez o sentarse en el escritorio en el que había garabateado. Harry soñó con estar con gente nueva que conocía historias sobre ella y gente que le gustaba tenerlo con ellos, personas que, al menos, no le golpeara tanto como su tío lo hacía.

Soñó con la pertenencia.

o

Nubes de tormenta zumbaban a través de los cielos celtas y la tierra de Midlothian retumbaba con cada trueno. Cuando las nubes dieron un profundo gemido de vientre, le parecía a Harry que se abría un saco ancho en el cielo hasta las fuertes lluvias caídas rodaron para salpicar con frialdad el suelo fangoso. "Es bonito», pensó Harry. Apretó la nariz mocosa contra el vidrio polarizado del taxi negro en el que estaba cuando pasó sin problemas a lo largo del camino rural, teniendo en la mira este increíble, nuevo lugar.

Blancos y peludos animales con cuernos y barbas rizadas extrañas correteaban por las verdes, onduladas colinas. Parecían dispersarse, ya que llovía, balando y corriendo y haciendo tanto alboroto que Harry casi los podía oír cuando su ventana se bajó ligeramente. A continuación, un niño salió corriendo de entre los cantos rodados con un palo grande, un perro ladrando a su lado mientras persiguieron a los animales extraños para que volvieran por donde aparecieron.

Los ojos desorbitados de Harry por fin sacaron una carcajada sosegada del profesor Dumbledore, que estuvo ligeramente abatido y pensativo toda la tarde. -Esas son cabras, Harry.- El niño se echó hacia atrás en su asiento de cuero con asombro, pronunciando la palabra, sin haber visto antes a las criaturas fuera de un libro ilustrado. El viejo director golpeó a Harry en el hombro y señaló hacia la otra ventana donde en la gran distancia estaba lo que parecía una enorme montaña de rocas que se elevaba desde el valle de hojas perenne.

-¿Qué es? -preguntó Harry en un curioso mutismo, ojos entrecerrados.

-Ese es Caer Meadhan Lodainn-respondió el profesor Dumbledore, su voz curtida se profundizaba a medida que pronunciaba las palabras que eran más antiguas que el tiempo mismo. Favoreció a Harry con una sonrisa deleitada cuando se dio cuenta del asombro de su nuevo pupilo. -O Castillo Midlothian, si quieres.

-¿Es esa la escuela?- Harry estaba completamente noqueado por el tamaño total del mismo - y lo que había confundido con una enorme piedra se convirtió en una enorme fortaleza de obsidiana y granito cuanto más cerca estaban de llegar al final de su largo viaje.

-Parte de él es.

Lenta, muy lentamente, el taxi se acercaba y se acercaba hasta que estuvieron justo antes del perímetro cerrado de hierro forjado que rodeaba el castillo. Luego, el conductor paró el motor y se volvió alegremente hacia la pareja. –'tán lloviendo gatos y perros por ahí.-Hablaba con un acento muy marcado, casi como una canción inusual para los oídos de Harry. -Ustedes siéntense bien y aquí Mac va a buscar al guardián para que avara las puertas para nosotros.

-Estaría muy agradecido.-dijo el profesor.

-Seh, no se moleste.-respondió el conductor.- ¿'te quiere que le mande un mensaje 'tonces? Le ahorrara un problema.

-Si pudieras decirle: el Profesor Dumbledore pide una reunión inmediata. Él entenderá exactamente lo que quiero decir.- El piloto inclinó la gorra plana y saltó en un santiamén. Luego corrió hacia una casita al lado de la carretera, una corta caminata de distancia.

-¿Profesor? Si no importa que le pregunte…

-¿Sí, Harry?

- ¿Qué es un guardián?

-Hagrid.-dijo el profesor, hizo una pausa en sus atenciones que fueron desviados por un hombre increíblemente alto saludándoles como él y el conductor abrieron las puertas. -Hagrid, es un guardián que me atrevo a decir es una profesión más que indispensable.- El conductor regresó empapado pero sinceramente sonriente de oreja a oreja por la ventana mientras aceleraba el auto y puso a todos en los terrenos del castillo. -Estoy seguro de que estará más que feliz de mostrarte lo que implica su trabajo - si tienes en mente ponerte un poco fangoso.- El niño ya estaba girando en su asiento, con los ojos verdes establecidos en Hagrid, con una especie de entusiasmo de cachorro. -Ahora, sin embargo, tú y yo nos reuniremos con mis profesores y un par de autoridades de la escuela - vienen solos, Harry.

-Sí, profesor.

Nada de lo dispuesto en Midlothian, al parecer, se hizo a medias. Cuando Harry estuvo extasiado ante el tamaño del castillo, ahora fuera de la lluvia y pasando a través de los arcos de granito, la mandíbula se desencajó por la decadencia imposible de las galas del castillo. Las grandes puertas tenían una pequeña entrada que se abrió con facilidad por el profesor mientras guiaba a Harry por un pasillo. Caminaron a lo largo de las gruesas alfombras y debajo de las arañas de cristal, doblaron a los lados por altos paneles de vidrio coloreado a lo largo de las paredes, y pasaron sin hacer ruido por las habitaciones con marcos de madera de roble finamente tallados. Cada pulgada del castillo hablaba de innumerables años de historia.

Luego, los estudiantes de vez en cuando pasaban, saludando al profesor con un respetable "buenas noches". Hasta Harry, los niños lo miraban fijo- a su atuendo, sin duda, era desaliñado y nada que ver con sus uniformes bien planchados. Harry sintió sus mejillas arder en rojo cuando un grupo de ellos comenzaron a susurrar unos a otros cuando él pasaba, pero sintió que debía estar acostumbrado así que endureció sus hombros y adiestró su mirada en otras cosas más agradables.

A través del corto trayecto por el pasillo, Harry notó los grandes adornos de metales brillantes, mármol y porcelana - había armaduras, floreros de cristal, asientos con almohadones de terciopelo y pilares tallados, tantos, que sabía que su tía estaría escupiendo verde de la envidia si estuviera allí para verlo todo. Criaturas Míticas parecían perseguir colas a lo largo de los arcos de piedra. Flores, cordeles y helechos fueron grabados en las pesadas puertas. Todo era realmente magnífico, y un poco intimidante a Harry - por no hablar de la reacción de los estudiantes al verlo a la zaga del director -pero no tuvo miedo hasta que el Profesor Dumbledore se detuvo en un arco aparentemente inocente al lado de la ruta por la que marcharon.

Fue aquí, que la más curiosa, y sorprendente cosa pasó.

Harry osciló un paso hacia atrás, los ojos como platos cuando parpadeó como un búho, a las enormes alas de piedra que se ondeaban en torno a un marco de la puerta y compuesto por la entrada arcaica. ¡Se movían! No lo podía creer, ¡pero sucedió otra vez! Las alas de piedra revoloteaban en los bordes, como si fueran sólo ligeras plumas erizadas en el viento. En la parte superior del arco estaba un hombro de piedra y una cabeza de piedra de algo que tenía la textura escamosa de un reptil, pero mandíbula de un águila, y cuando Harry miró fijamente a los ojos serpentinos, las tapas de piedra parpadearon, deslizando una película húmeda viscosa sobre los perlados orbes que lo observaban.

-Por este camino, Harry-dijo el profesor Dumbledore a través del arco.

Desconcertado, cuidadoso de los ojos como dardos de piedra detrás suyo, Harry se apresuró, preguntándose si debería preguntar al profesor sobre lo que acababa de ver. Los momentos previos se dejaron de lado sin embargo, cuando Harry se encontró en lo que se suponía era la oficina del profesor Dumbledore. Allí estaba el director sentado importantemente detrás de su escritorio - en una habitación llena de retratos y objetos peculiares, dando vueltas, haciendo tic-tac, y el zumbido de un golpe en un tiempo del que Harry nunca había oído - y dos sillones que estaban desocupados curiosamente a pesar del número de adultos también presentes. Se le quedaron mirando, todos y cada uno de ellos, sólo un poco menos groseros que los estudiantes, hasta que tomó asiento en una de las sillas, los pies colgando sobre el suelo y con el sentimiento de ser increíblemente pequeño.

El profesor Dumbledore se aclaró la garganta. -Harry, ésta.- señaló a una alta, parada, mujer que estaba a su derecha.- Es la Profesora McGonagall. Hay muy pocas cosas con respecto a tu plan de estudios que yo no tenga ningún conocimiento - y menos aún que la profesora McGonagall no sea consiente.- La severa disposición se ablandó lo suficiente como para ofrecer un gesto de bienvenida a Harry. A la derecha de ella, un hombre vestido de tonos formales del orden práctico - que parecía casi pastoral - frunció el ceño al oír las palabras del director. -Por supuesto, el profesor Snape podría impugnar esa afirmación.- rió el profesor Dumbledore. -Pueden parecer inalcanzables, pero no dudes en preguntarles si no hubiera alguna necesidad, Harry.

-No hay necesidad de iniciar nuestras presentaciones, director.- replicó el murmullo sibilante de la voz del profesor Snape – el cual era para Harry, calmante, y sin embargo.-Yo me opongo a sus reclamos. Intentos aceptables como lo son el de adormecer al niño.- contestó malicioso.-En un falso sentido de seguridad en lo que respecta a mi cercanía, por favor, señor Potter, dude en preguntar. La profesora McGonagall será una opción más placentera. Como dice el director, su conciencia es mayor que la mía.

-¿La edad ante la belleza, Severus?-. La profesora McGonagall rodeó con aspereza.

-Quién de nosotros es cual, uno se pregunta.

Para este momento de la discusión - y seguramente eso es lo que era, Harry se inquirió a sí mismo - el otro par de adultos a la izquierda del profesor Dumbledore parecían cansarse del patrón familiar. Los dos eran rubios, señaló el niño, muy débilmente brillaban en la luz de la lámpara y muy bien formados. La mujer tenía remarcados rasgos de nieve, en el sentido de que eran blanco puro, y frágiles, y quizá incluso fríos al tacto, pero sus ojos azules estaban inclinados con una especie de alegría que Harry había visto con frecuencia en la mayoría de los padres que fueron recoger a sus hijos de la guardería. Tenía el brazo galantemente acunado por el hombre a su lado - una persona que se alzaba sobre el niño pequeño con una mirada no afectada que se extendía por la habitación, y Harry no se sentía lo suficientemente valiente como para mirarlo demasiado tiempo. El hombre alto le recordaba vagamente a su tío en que sus ojos grises pasaron y se deslizaron sobre él, ligeramente asqueado.

-Ellos son tan buenos como madre e hijo, los dos.- dijo la mujer, y su voz era tan encantadora que el niño pequeño descubrió que él se inclinó hacia ella como una planta marchita que buscaba la luz del sol. Al Profesor Dumbledore le hizo gracia su comentario.

-Más que una pareja casada.

-Ahora, Lucius.- ella reprendió pero la discusión se había detenido para entonces y el Profesor Dumbledore se dio espacio para introducir al hermoso par como Lord y Lady Malfoy.

Parecían esperar a que él dijera algo, y Harry nunca se había sentido tan inesperadamente inadecuado cuando se dio cuenta que no tenía idea de lo que les diría como respuesta. Entonces se acordó de los estudiantes de antes y murmuró un tímido -Buenas noches, profesores.- algo sin aliento, entonces tuvo problemas en cuanto a cómo se debe abordar a un verdadero Lord y una Lady. –Um.- no pudo mantener contacto visual durante mucho más y así que se sentó allí, las mejillas encendidas y jugueteando inútilmente.

-¿Un obtuso descendiente Potter?- El Profesor Snape espetó a raíz de su silencio. -No esperaba nada menos.

Harry dejó caer los hombros con timidez, 'Oh,' pensó. Sus esperanzas y sueños echaron a correr pieza por pieza, entendía y conocía ese tipo de palabras muy bien. Cuando Harry no pudo cumplir con las expectativas, significó que no iba a estar recibiendo mucho para cenar o que no hablaría durante el resto de la semana. Francamente, eso significaba que no era querido. En su asiento, el niño infeliz retrocedía, queriendo y extrañando a su armario, donde al menos se escondería de su escrutinio.

-Severus.- El tono del profesor Dumbledore era nefasto, y eso fue suficiente para frenar el hombre pastoralmente degradante. -Este no es el momento.

-Muy bien, señor director.

-Ahora, para llegar a fin de cuentas, yo había pensado que Harry haría bien en vivir contigo, Severus, durante el año académico, pero como ahora podemos ver, tu sentido de cortesía con respecto a los niños más pequeños sigue siendo abismalmente insatisfactorio - incluso hacia el hijo de Lily Potter. Se tendrían a ambos, de lo contrario, ganarían mucho el uno del otro.- Las palabras del director, se tiñeron con decepción, pero luego la emoción revoloteó sin problemas tan lejos como llegó. -En ese caso, espero que mi Lady y su Lord ¿no estarían en contra de tomar al niño? Después de todo, tal vez estaría mejor con Draco como una compañía competente.

-Por supuesto-contestó lady Malfoy, y luego se volvió hacia Harry y tocó suavemente sus manos, sorprendiendo a Harry por lo caliente que estaban. -Mi esposo y yo estaríamos más que felices de tenerte, Harry, y estoy segura de que te llevaras a la perfección con nuestro hijo, Draco. ¿No es cierto, Lucius? Su esposo debió estar de acuerdo, pero no hizo ningún otro comentario, y Harry aún no se aventuraba a mirar hacia arriba.

-¿Está bien contigo, mi querido muchacho?- convenció al director.

-Sí, por favor.- Él no se atrevía a decir nada más.

-¡Entonces, está arreglado! Oh, mira eso – ¡justo para la cena! Voy a tener que disculparte a ti y a tus guardianes parece. Es fascinante cómo pasa el tiempo tan sagazmente…

'Oh, no'… ¡No puede haber olvidado a mamá! ¡No puede! Lo prometió... Los ojos llenos de pánico de Harry se elevaron hasta el rostro del director – si deseaba eso nada más, entonces su único deseo el de tener a su mamá con él no sería tan rápidamente rechazado. -¡Profesor espere! Usted prometió que traería… - Pero el profesor Dumbledore se paraba ya por detrás de su escritorio y era sermoneado efectivamente por los maestros en un corrillo animado. Él, el pequeño don nadie que era, ya había sido despedido. Tragando alrededor del tumor que crecía en la garganta, Harry temperó sus hombros y miró en torno suyo para darse cuenta de que el Lord y Lady - sus tutores - estaban al otro lado de la puerta, susurrando entre sí en voz baja. No había nada más que eso, sólo seguir, aunque se sentía como si para todo el esplendor de las riquezas de su nueva escuela prometida, el sueño que él había ansiado febrilmente quizás nunca se cumpliría.

o

La familia Malfoy residía en la parte sur del castillo, donde debían cruzar por el patio abierto y llegar a lo que se consideraba, en la antigüedad, un santuario construido para el propósito de proteger las líneas de sangre real. Había guirnaldas de flores de verano que decoraban el tejado de la senda recta que unía el norte y el sur del castillo, manteniéndolos secos de la aún deprimente acequia de agua - flores de profundo color azul brillaban con las gotas de lluvia. Harry se ocupó de contar las flores bonitas y así el siguió la pista tras el vestido barrido de Lady Malfoy y el clic rítmico de los zapatos de Lord Malfoy en el pavimento de piedra.

La caminata se sentía increíblemente larga para las cansadas, piernas más cortas de Harry pero muy pronto llegaron al afloramiento del ala sur. Un viejo con una casaca les dio la bienvenida fuera del tiempo húmedo. Él jugueteó con botones en una esquina y esto iluminó el tono suave de las luces, revelando a Harry una mansión más grandiosa aún de lo que el interior de la escuela había sido.

-Harry.-le hizo señas Lady Malfoy. Dándose la vuelta, Harry encontró que el Señor Malfoy se había abierto camino más adentro, a través de una serie de puertas dobles y que Lady Malfoy había subido una expandida y curveada escalera. Con miedo de quedarse atrás, Harry se apresuró y ella lo congració con su mano cálida para agarrarse. La suite a la que les llevó, explicó, pertenecía a su hijo y fue diseñada originalmente con la intención de ser compartida entre dos niños pequeños. -Perfecta para nuestras circunstancias.- De hecho, era perfecta, con sus matices alegres y abiertos, con pisos de madera clara y gruesas alfombras. Había una sección elevada del piso que se parecía a la cubierta de un barco con una cama limpia, blanca sobre ella y una escalera a su lado que llevaba a un segundo nivel, donde estaba otra cama – ésta con juguetes y libros que desordenadamente fueron dejados en las sábanas verde tierra. Hubo otras pertenencias y muebles, pero Harry estaba atraído a la cama blanca y esponjosa, que de acuerdo a Lady Malfoy, sería suya.

Harry no estaba seguro qué pensar acerca de eso. '¿Una cama?' Harry se preguntó: "¿Mi cama? '

-Ven, vamos a sacarte el abrigo. Cenaremos en primer lugar.-sus manos ya estaban llegando a la chaqueta larga de Harry cuando ella con gracia se arrodilló junto a él.-Y luego te daremos un baño.- con cada capa que se pelaba - la chaqueta larga, botón abajo, el suéter y la segunda camisa- la expresión de Lady Malfoy se balanceaba entre la diversión en la docilidad de Harry y la curiosidad por su elección de ropa.-Y, a continuación, vamos a tener un poco de fruta antes de dormir.- Pero para Harry, ella parecía estar más relajada aquí en la habitación de su hijo – y era menos como los copos de nieve, más cercana a una mansa brisa. -¿Qué crees, Harry?

-Me gusta mucho eso, Lady Malfoy-susurró Harry. No pudo evitar una sonrisa tímida cuando ella le peinó el flequillo a un costado con los dedos - todo muy amablemente.

-Eres un buen chico.-murmuró lady Malfoy, buscando algo con tanta intensidad en sus ojos mientras ella le relajaba los hombros.-Un niño encantador.- Sus miradas se encontraron, por lo que se sentía como una pluma a la deriva en la eternidad, y Harry vio en su rostro blanco, cubierto de nieve, una tristeza solemne que él no hizo mucho para entender su origen. La hacía más bella en su joven mente, porque la tristeza era un sentimiento con el que Harry estaba familiarizado- para lo cual, si una sonrisa fue dada, estaba destinada entonces a la honestidad.

- Narcisa. -La voz profunda los sacó de su momento.

Lord Malfoy estaba muy ligeramente apoyado en el marco de la puerta, una expresión impenetrable en su rostro cuando él los empujó al comedor. –Draco.- dijo con un sentido oculto mientras sacudía una mirada de desinterés a Harry.-Nos está esperando.

-Sí, por supuesto. -Lady Malfoy mantuvo un agarre en sus manos aunque Harry no se lo esperaba. -Te encantará Draco, estoy más que segura.-entonces a manera de una pequeña broma, le susurró en voz alta detrás de una mano clara-Él es mi hijo predilecto.

-Él es tu único hijo.- vinieron las palabras afiladas y Lady Malfoy hizo una breve pausa.

-No estoy demasiado segura de eso, cuando tengo ser consciente de tus caprichos.

Nada más se habló a continuación, hasta que llegaron a la sala comedor bien iluminada. Olores rizadores de estómago asaltaron el nada refinado sentido del olfato de Harry, y la comida colocada a lo largo de la gran mesa parecía brillar como un espejismo. Él no podía tener la intención de comer esto, ¿verdad? A medida que se instaló en una de las sillas más cercanas a Lady Malfoy, y sintió un rollo de náuseas reducir el apetito que podía tener, Harry esperó una escena familiar. La idea de los alimentos, sin embargo, lo dejó cuando se dio cuenta de otra persona sentada al otro lado de él.

Había un niño - una mezcla atractiva de un Lord y una Lady - y mientras miraba con fijeza a Harry de vuelta, lanzando miradas entre sus padres y la mano que todavía estaba en el gentil agarre de Lady Malfoy, parecía luchar con un ceño fruncido furioso. No era una expresión muy bonita - hizo que sus finas, pálidas cejas se surcaran y su boca se frunciera con insulto.

–Draco.- reprochó Lord Malfoy.-Este es Harry Potter…El alumno del que estaba hablando. Sr. Potter, Draco mi hijo. Confío en que se conocerán y se asimilaran independientemente del método que sea necesario.-Era más de lo que Harry había oído hablar al hombre. Entonces Lord Malfoy cayó en un silencio, atendiendo a su comida con un manierismo superficial.

Lady Malfoy dio a su mano un estrechamiento débil y eso fue aparentemente como asumieron su primera comida juntos en quietud.

o

Más tarde - después de su baño de burbujas bajo la supervisión de Lady Malfoy - Harry fue envuelto en toallas y metido en una camisa de dormir del tamaño perfecto. Fue una experiencia agradable para ambos. Lady Malfoy le había dicho que ella solía hacer lo mismo por su Draco, pero no lo hacía en un tiempo desde que Draco tenía en la cabeza que ya tenía la edad suficiente para no querer que su madre lo ayudara en el baño, o quererla a su alrededor en absoluto. Harry no podía imaginar por qué alguien no querría a Lady Malfoy.

Masticando lentamente un pedazo de melón en rodajas, Harry se metió en su cama y se acurrucó junto a su amable tutora en el momento en que ella le leía un cuento; la pequeña lámpara que colgaba sobre él desde el fondo del segundo nivel brilló e hizo que las imágenes en el libros centellearan, y su voz melódica entraba y salía de su conciencia. Sintió la presión de los labios contra los finos hilos de su pelo con olor cítrico y la suave palmada de su pecho cuando Lady Malfoy le dejó. -Que duermas bien, Harry-murmuró, sonriendo con gentileza cuando Harry respondió de la misma manera. Luego, en la puerta mientras ella apagaba las luces, lady Malfoy deseó a su hijo buenas noches también. Draco, sin embargo, desde hace mucho tiempo recluido en su segundo nivel no respondió - algo que molestó a Harry en su somnolencia.

La paz sosegada no duró, en el instante en que sus pasos se desvanecieron, Draco saltó de su nivel a la cama de Harry con un golpe sordo de traqueteo. El muchacho rubio encendió la lámpara de Harry - obligando a Harry a cerrar sus ojos verdes en la cruda luz repentina. - Así que tú eres Harry Potter.- Draco era un muchacho de complexión más grande, aunque era de una edad similar a Harry. O quizás fue que Harry era el único anormalmente pequeño. No obstante, hizo que Draco se mofara cuando se inclinó sobre el niño diminuto, amenazante y desconcertante. -No te ves muy brillante.- se burló Draco.- ¿Qué vio madre en ti? Hablando de ti toda la semana cuando no eres casi nada especial.

-¿Lady Malfoy habló de mí antes?

-¡Pobre Harry! Eso es todo lo que ella dice siempre.-La mano del muchacho más grande por poco alcanzó a tocar la cara de Harry, pero antes de que las manos heladas pudieran poner un dedo sobre él, Harry dio un respingo y se encogió distanciándose, para gran irritación de Draco. -Supongo que tengo suerte de que padre y Severus ven lo que realmente eres.- Tal vez fue la forma en que el otro chico mencionó el nombre del Profesor Snape, con tanto descuido - con familiaridad y una picadura de mala educación - o podría haber sido la expresión dañina, de alegría infantil en su rostro aristocrático, pero Harry sabía sin duda que las siguientes palabras declaradas estaban destinadas a ser un golpe hiriente a su persona. –Eres común. Mugriento. Un donnadie.

Las mejillas de Harry se encendían enrojecidas y el nudo en la garganta que se había retirado con el cuidado de Lady Malfoy, se enrolló en su lugar, y poco a poco lo ahogaba hasta no poder respirar. La sombra de la duda de que se había arrastrado tras él toda la noche mientras miraba boquiabierto los lugares de interés y las diferencias en el Castillo Midlothian finalmente fue pronunciada en voz alta, y por alguien que sabía exactamente lo que quería decir. -No creo que me gustes mucho.-musitó Harry con una valentía falsa, propulsándose lejos de Draco.

Por alguna extraña razón, la murmuración insegura de Harry tocó una fibra sensible en el niño más grande, por lo que Draco escupió rabioso.- ¡A mí me gustas menos!- Harry fue empujado duro hasta que su espalda chocó contra el muro, sacándole el aliento. -¡No te pongas demasiado cómodo, Potter! ¡Este es mi cuarto, mi castillo, y ella es mi madre! Así que será mejor que lo veas.-amenazó Draco. Luego él mismo se subió a su nivel, pateando enojado con el pie un lado de la cabeza de Harry mientras lo hacía.

La oscuridad y el reposo cayó sobre ellos – la lámpara de Harry suavemente se apagó - y Harry, en el silencio, luchó por no parpadear sus lágrimas de humillación mientras todas sus esperanzas fueron drenadas por completo en la certeza de que Draco Malfoy estaba en verdad en lo cierto."Ve a dormir, Harry Donnadie"-le susurraron sus pensamientos crueles.

Nota Traductora:

En el capitulo anterior el titulo (que me olvide de poner) es: "Hechizado por los lentes de media luna"

Argghhh, ¿porque existen los acentos en el mundo? (y que son tannn difíciles de traducir) Además cuantos sinónimos puede tener el diccionario para "Silent", rayos…

¡Drake no seas tan malo! Dirán algunas. Pero ya mejora en unos cuantos capis, se los aseguro