By Candlelight Luz de las velas
DISCLAIMER: La autora de este fanfiction, no posee cualquier cosa referente a Harry Potter, ya que pertenece a JK Rowling y a las partes interesadas; no se obtiene ningún beneficio a partir de la redacción de este fanfiction.
Autora: TSURUSAKI EIRI
Resumen: Harry se escapa de la dura realidad de vivir la vida con la familia Dursley y propiciamente es inscrito en Midlothian, Escuela de Artes y Ciencias, donde se encuentra con un cascarrabias Draco Malfoy - el joven Lord de Caer Meadhan Lodainn (Castillo Midlothian). A la luz de las velas (By candlelight) cuenta la historia de lo peligroso que es vivir en un mundo de fantasía - y que el regreso de el espejo podría ser más difícil de lo que parece al principio.
ADVERTENCIAS: Slash( relación homoerótica) DMHP, AU / AR, criatura. M-PREG. Contenido no apto para menores de 17.
N/T: Me alegra decirles que me comunique con Tsurusaki Eiri y me dio (por fin) el santo OK para traducir oficialmente su historia.
Por si lee estas líneas: Puppy eyes you a lot! :)
A quienes esperaban la actualización, mil disculpas. Dos meces después pero aquí está xD
III
El balanceo amigable del hacha
En la mañana, las pálidas luces del alba soplaron en las cortinas frescas, aligerando la oscuridad, como una lenta y silbante brisa que se deslizó a través de fisuras rocosas del castillo. En el hall de entrada de la Residencia Sur, del cual tiritaba un acurrucado Harry en el armario junto a la puerta, tan frio como lo era el invierno en Febrero y dormitando entre los impermeables húmedos y botas de goma cubiertas de barro, estornudó en la vigilia. Su perlados, ojos verdes ondeaban, parpadeando en la oscuridad como un felino curioso como él abrió un pequeño hueco en la puerta con sus dedos, y se asomó en el vacío hall de entrada.
No había nadie, así que, con el camisón que Lady Malfoy le había acurrucado, repiqueteó al salir del armario y se dirigió al comedor. Le tomó una gran cantidad de giros equivocados, pero lo encontró con el tiempo, y luego desde allí era mucho más fácil localizar lo que necesitaba; las cocinas, como cada otro sitio en el Castillo de Midlothian, se jactaba de elegancia y magnitud. Había una cocina de piedra y hornos elegantes que seguramente encajarían dos de él dentro de ellos, un pintoresco jardín de hierbas en el alféizar de la ventana, y Harry se imaginó a su tía llorando de celos al momento en que sus manos se alisaron sobre las modernas comodidades. Pero también podía imaginarla chillándole, "¡Apúrate con el desayuno, muchacho!" Y con eso en mente, Harry se apresuró.
No estaba seguro de qué es lo que Lady Malfoy con certeza le gustaría tener para el desayuno aunque asumió que a su esposo e hijo, siendo tan evocadores a su propio tío y primo, es posible que se contentaran con las mismas cosas que ellos a diario exigían. Para la buena señora, pensó Harry mientras revolvía los armarios inferiores, 'Tal vez algo dulce, como ella". Las ollas y sartenes y las cosas para cocinar estaban, afortunadamente, en los estantes de abajo y pudo alcanzar la manija de la heladera y el refrigerador. Fue cuando estaba buscando una bandeja con mantequilla que vio a un hecho más que destacable y poco común por el rabillo del ojo;
Dedos, y luego una mano, un brazo, el codo a continuación, un hombro con volantes, camisa de color rojo vino, extendiendo el brazo de una pintura en lo alto sobre un mostrador. Harry habría rebotado un pie en el aire, si hubiera sido un niño tan fácil de asustar, pero tan curioso como su naturaleza era, simplemente miró con la boca en puchero como una chica bonita con rasgos rubicundos sacó un brazo del retrato y se esforzó por tomar un melocotón de la taza de fruta vecina. Cuando no pudo alcanzarla, hizo un mohín. Luego, en un jadeo de una respiración, su una vez atractiva cara estalló en una lluvia de plumas y chasqueos de picos y ojos pequeños y brillantes. Sus fauces de pájaro daban mordiscones mientras ella trataba de arrancarse de la imagen, sin voz clamaba en cólera.
Harry dio un salto. Se abalanzó sobre el melocotón y lo lanzó hacia ella y con una garantía de sus propios movimientos, las manos de la joven las juntó alrededor de la fruta y se la llevó a la boca, bonita de nuevo y sonriente, pronunciando cuando ella dio, un silencioso "gracias. '
-Pronto se arrepentirá de comer eso.-dijo arrastrando las palabras una voz conocida por su oído.
Allí estaba el Sr. Riddle, reflejado por una olla brillante.
-¡Señor Riddle! -gritó Harry, absolutamente encantado como lo había estado extrañando algo al hombre de aspecto adusto. Harry no había visto al señor Ryddle desde antes de visitar a su madre el domingo pasado. Entonces las palabras del Sr. Riddle se filtraron a través de su cabeza y Harry miró fijamente al hombre en entusiasmo. -¡Usted la vio también!
-Por supuesto que sí-respondió el señor Riddle, lanzó con incredulidad, como si fuera una pregunta tan tonta, que tal vez, lo era.
-¿Por qué iba a arrepentirse? Tuve un durazno ayer.-Las mejillas de Harry mostraron hoyuelos al recordar la textura blanda. -Sabía muy bien.- Se dio la vuelta para verla de nuevo, pero la imagen estaba ahora vacía, un destello de faldas que desaparecía en el marco lateral y sólo el hueso del durazno dejado en un pequeño muro pintado.
-Supongo que sería así para ti, Harry. Ella, sin embargo, pronto aprenderá que lo que existe tiene un sabor encantador, pero para ellos, podría no ser muy seguro aquí, para nosotros.
Harry le dio al señor Riddle una expresión de desconcierto. Bastante a menudo, su amigo hablaba en rimas extrañas y significativas pausas, sólo que Harry no podía entender lo que realmente quería decir. -Yo vi algo más ayer también. ¿Crees que podría preguntar el profesor Dumbledore al respecto?"
- Podría estar un poco ocupado - después de todo, él es director de esta escuela, es probable que ya -El señor Riddle se detuvo, a continuación, con una mirada señaló sobre el hombro de Harry, se fue en un parpadeo.
-¿Qué estás haciendo?- La voz juvenil de tono alto y fuerte no era tanto una cuestión como era una demanda de atención, y Harry, se descorazonó por la interrupción, y se volvió hacia el hijo de Lady Malfoy. El heredero Malfoy tenía una vez más una mueca enojada que estropeaba su rostro aristocrático, que contrastaba con su pelo desarreglado por el sueño y el camisón arrugado. Cruzó los brazos con impaciencia, los ojos grises agudos rastreando la cocina y Harry, en busca de pistas sobre por qué Harry no había estado en la cama a la hora de la mañana. Pero en ese momento, cuando Draco vio la pintura por el frutero, él comenzó. Harry la miró también, el hueso de melocotón todavía estaba allí en la pared pintada y la muchacha no había regresado todavía. "Espero que esté bien», pensó Harry, un poco preocupado.
Era evidente a Harry que Draco estaba perturbado circunstancialmente por la pintura y si hubiera sido cualquier otra persona, Harry podría haber compartido con entusiasmo lo que acababa de ver hace unos momentos. Pero como era Draco - el heredero muy principesco que había aplastado a Harry con palabras crueles sólo ayer por la noche - Harry se contuvo y bajó su mirada del cuadro. Esto apartó la atención de Draco, por lo que llegó a sentarse en un taburete de la barra aisladora, recordándose a sí mismo cuando él preguntó: -¿Y bien? ¿No vas contestar mi pregunta?
-Tal vez si no fueras tan grosero.-Harry murmuró en voz baja.
-¿Qué fue eso?
Harry negó y retrocedió hasta que su cuerpo golpeara el horno detrás de él. No se sentía aún muy valiente como para mirar el heredero en el ojo y en su mente, pequeñas fantasías corrieron a través de todas las cosas que podrían ir mal con este enfrentamiento. No hubo nadie alrededor para detener a Draco de comenzar una pelea o meterlo en problemas ¿y donde lo dejaría, si éste hiciera que Lady Malfoy viera qué clase exacta de chico Harry era realmente?
"Debería irme », pensó Harry, y no estaba al tanto si se refería de la presencia de Draco, o a Midlothian mismo. Inclinó la cabeza todavía, Harry se acercó despacio de vuelta al mostrador y trató de caminar a toda prisa, pero Draco hizo un ruido de frustración y su mano salió disparada justo en el momento equivocado, agarrando el cuello de su camisa de dormir y tirando hacia atrás cuando Harry fue tironeado. La tela se rasgó - un sonido que era fuerte y revelador - y los dos muchachos estaban allí, mirando salvajemente el uno al otro, sorprendidos, todos los rastros de ira o miedo limpiándose de sus ojos.
Por cierto, Harry no pudo ver qué era lo que ahora llamó la atención de Draco. El niño de cabeza rubia sostuvo la rotura floja del camisón de Harry en la mano mientras Harry se quedó allí, en los comienzos de un escalofrío levantando piel de gallina a lo largo de su tez. Sin embargo, era casi cómico observar cuan anchos los ojos grises agudos crecían. Su diversión, sin embargo, dejó de inmediato a Harry cuando Draco se acercó hacia él, los dedos abiertos al tacto. Desconcertantemente, la mirada de Draco se estableció con intensidad en el desnivel hacia la parte posterior de su hombro desnudo y cuando los dedos fríos pulsaron en copa hacia del omóplato, la respiración superficial de Harry se enganchaba.
-¿Te duele?-preguntó Draco. Una vez más, su finas, pálidas cejas se encogieron en un punto de vista consternado y los bordes de su boca se fruncieron casi como si en insulto.
-¿Qué es lo que duele?-Harry trató de darse la vuelta y ver esto que retuvo la atención del heredero por completo. Tenía que ser algo mágico para borrar de Draco el permanente ceño fruncido - o inclinarlo en una intensidad menor. Pero él no podía por lo que sólo podía inclinarse hacia atrás lo suficiente para atrapar la mirada de Draco, que los agarró a ambos en un momento de tranquilidad absoluta. No podía entender el torbellino de emociones en la manera en que las pupilas de Draco se ensancharon, o el parpadeo lento de los párpados; confusos- que sería lo más contundente. A su vez, esto desconcertó a Harry también. -Ayer, me llamaste, mugriento.
-Bueno, lo eres.
Dolió - otra vez. Hirió a Harry en algún lugar profundo de su pecho. No era un mugriento. Draco nunca podría saber lo que significaba estar verdaderamente embarrado en la inmundicia y sin embargo todavía lo insultaba de ese modo, e hizo que los pequeños hilos de seguridad en él se quemaran. Descontento consigo mismo - "¡no debí abrir mi bocaza estúpida!" - Harry luchó por quitarse aun cuando el otro chico lo agarraba más fuerte en la espalda. -¡No me toques, entonces!-gritó Harry, cuan estridente sonaba en la mañana tranquila. –No...me…
-¡Draco!-Los dos muchachos se bambolearon en ese regaño femenino.
Lady Malfoy los había encontrado.
La persona más agradable que Harry conocía, los había encontrado. Quería en cambio, que hubiera sido el viejo de la casaca, o siquiera Lord Malfoy habría sido correcto. Pero tener a alguien que Harry había comenzado a adorar, encontrarlo de esta manera-Harry no pudo terminar la frase. Se apartó de los dedos holgados de Draco y puso la camisa de dormir junta, envolviendo sus brazos alrededor de sí mismo en un arrumaco reconfortante mientras miraba vergonzosamente a sus pies. Fue de esta manera que Harry nunca notó el estallido de ira de Draco deformando los rasgos finos a medida que se desplazaba lo más lejos del rubio.
-Regresa a tus habitaciones, Draco-dijo Lady Malfoy con tanta calma que Harry se encogió aun más. Fue tal vez, que en la cara de gran agitación, ella era el tipo de mujer que se resistía estoicamente.
-¡Madre! ¡No fue mi culpa!
-Harry no asistirá a clases hoy y voy a informar a los profesores de esto. No tienes que hacer tus excusas.- Lady Malfoy ignoró las súplicas de su hijo.
-¡¿Te estás poniendo de su lado? Ni siquiera estas - no me escuchas! ¡Ya he dicho, no fue mi culpa!
-Y yo te dije que regresaras a tu habitación, jovencito.
Draco respondió, en forma de un empuje vicioso al pecho de Harry hasta que el muchacho pequeño se desplomó con torpeza. Luego se pasó corriendo de las llamadas frustradas de su madre y dejó a Harry con Lady Malfoy, solos.
Antes que nada se pudiera decir, Harry se puso de pie, más asolado por la culpa por el hecho de que había hecho la madre y al hijo discutir entre sí. Se disculpó con fervor y él tuvo la osadía de colocar sus manos infantiles sobre los brazos expectantes.
-Calla, ahora, calla. Eres un buen chico, Harry, sé que lo eres.-dijo, separó el flequillo hacia un lado y cuando eso hizo poco para calmar a Harry, ella lo atrajo en un abrazo y lo acunó hasta que se quedó en silencio.-No hay ninguna razón para lamentarse.
-Pero hice que Draco se enojara con usted.- Harry, quien nunca en su joven vida fue sostenido de esta manera, comenzara a llorar. No porque sintiera dolor de ser robado en esto cuando bebé, un niño, entonces ahora, un niño que estaba creciendo. Pero sólo porque se sentía tan perfecto y tan felizmente cálido después de todo, que su confusa felicidad reventó lo más rápido, en lágrimas saladas. Lady Malfoy no le refutó. No ha sido necesario, porque en su lugar, se limitó a apretar la mejilla a su flequillo, albergando la cara mojada en el plano de su cuello. Ellos se acurrucaron allí en silencio, respirando, empapados, compartiendo su calor mutuo.
Moqueando una vez que él estaba totalmente tranquilo, Harry jugueteaba con el cuello de la bata de baño de su tutora. Rosado, y con volantes, como una toalla húmeda, era como una cosa nada elegante para usar. Harry había pensado que Lady Malfoy no podía parecer más hermosa, pero allí estaba ella con su larga cabellera suelta y recta su alrededor, con una bata que había visto a su tía llevar cuando quería ser perezosa, y sin embargo ella era un hada en sus ojos. No quería dejar - su presencia, o el Castillo de Midlothian. Quería quedarse por ella. Harry deseó que su madre pudiera conocer a Lady Malfoy, serían tan parecidas, estaba seguro, ya que podrían ser la mejor de las amigas y Harry, y hubiera podido tenerlas cerca para siempre.
-¿Draco te hizo daño?
Harry negó con la cabeza, su cabeza de pelo oscuro despeinado en el marco de su mejilla.
-Me alegro.- Entonces ella le habló con su voz suave, de sus planes para el día. Harían algo especial, dijo, para celebrar su venida aquí. -Vamos a visitar a la hermana Pomfrey primero y conocer a algunos de sus profesores durante el desayuno. Luego tendremos al Sr. Dobby que nos llevará a Edimburgo para un día de compras frívolas.
-¿Dobby?-Harry se rió en el nombre gracioso.
-Por que sí, Harry. Sr. Bretton Dobby. Lo conociste ayer. Viejo divertido. Luego confió en un susurro a escondidas.-Tiene la extraña fascinación por las medias y en ocasiones de fiesta, cuando piensa que está solo, él les trae en su cabeza y danza alrededor de la biblioteca. Usted se ríe ahora, señor Potter.-se aclaró la garganta.- Pero espera a verlo en Navidad.
Harry no podía creer la historia tonta, y él se rió aún más, retorciéndose y sin aliento mientras ella rebotaba sus dedos por su estómago delicado. Por supuesto, Lady Malfoy rara vez decía mentiras, y mucho más tarde, en Navidad, al tiempo, ante el asombro de los ojos de Harry, ella se dio la razón.
o o
Harry nunca había tenido un día más lleno de diversión. Se había quedado, o más bien, se escondió con Lady Malfoy en sus habitaciones mientras esperaban por los sonidos de los hombres Malfoy yéndose. Después de que ellos mismos se cambiaron con la ropa adecuada - y su tutora, había insistido en que Harry llevara el lindo conjunto que dejó para él, sin duda, una vez perteneciente a su hijo - y luego se reunió con la hermana Pomfrey en el ala oeste del castillo.
Era un lugar extraño con hileras de camas simples y cortinas que tenían ruedas unidas a sus partes inferiores. La Hermana Pomfrey era una mujer ocupada en un uniforme como los utilizados en St. John's pero se dio tiempo para Harry y su tutora, e incluso le dio a Harry su primer chupetín de cereza. Le dio, sin embargo, instrucciones para hacer cosas extrañas como estar parado en un cuadrado de metal con una regla en movimiento cubrió a un palo, y lo miró en la boca, y escuchó los latidos de su corazón. Ella le preguntó si podía darse la vuelta y quitarse su bonita camisa, tocando con seguridad, mientras preguntaba en voz alta si conocía alguna historia buena o shows que tal vez podía ver cuando estuviera menos ocupada, lo que hizo – estaba la imagen del libro de Lady Malfoy de la última la noche. Luego dejó que se pusiera la camisa de nuevo, le dio la vuelta, las gracias y le dio otro chupetín por ser muy útil.
El desayuno en el comedor estudiantil era increíblemente ruidoso. Filas y bancos con los estudiantes y profesores se mezclaban, como charlaban y comían, o hicieran algo en un corrillo. Nadie miró como Harry caminó junto a Lady Malfoy. Oh, ellos lo vieron, pero no miraban como lo hacían antes. Conoció a sus profesores que eran una mezcla de personajes extraños, pero no eran nada como el profesor Snape o la profesora McGonagall. Se quedaron a charlar con Lady Malfoy y cuando terminaron, le dijeron a Harry, "¡nos vemos mañana en clase!" Decir que Harry estaba radiante de alegría habría sido una subestimación. Él brilló por ello recordándole que él iba a la escuela ahora.
Señora Malfoy no se entretuvo una vez que había terminado el desayuno. Ella retiro rápidamente a Harry en su coche caro y el Sr. Dobby los condujo a las tiendas. Incluso sin el centro comercial, Edimburgo era un lugar tan pintoresco. Parecía haber cientos de lugares para explorar y por lo que fue de esta manera que su salida juntos pasó.
La tarde llegó antes de lo que Harry le hubiera gustado. Dio las gracias a Lady Malfoy profusamente a su regreso a la Residencia del Sur, a lo largo de su baño, y también cuando ella le secaba con la toalla enérgicamente el pelo con olor cítrico. Pero ella no se cansó de sus palabras o el brillo del sol en sus ojos. Ella sólo le sonrió suavemente en respuesta.
o
El aire en el comedor durante la cena se sentía sombrío en comparación con el día maravilloso que Harry había tenido con Lady Malfoy, Draco estaba desplazando la comida en su plato al otro lado de Harry y Lord Malfoy era una vez más superficial en sus movimientos. Harry comenzó a inquietarse, los nervios creciendo en las miradas breves que el hombre mayor le daba desde la cabeza de la mesa.
-Dinos, Draco.-dijo Lord Malfoy de repente- ¿cómo fueron tus clases hoy?
Draco se animó al ser mostrado cierta atención de su padre. Destellos de expresiones se cruzaron sobre su boca mientras corría a través del día en su cabeza, en busca de algo para estar orgulloso. Era algo que Dudley con frecuencia haría- aunque el padre de Dudley, Harry pronto se dio cuenta, se habría sentido orgulloso de cualquier cosa que saliera de la boca de Dudley, a diferencia de Lord Malfoy.
El relato de la reunión de un estudiante llamado Neville Longbottom en el Club Gentry (1) se entretejía. Draco estaba animado inmensamente - otra primicia para Harry – lo cual sacó sus rasgos atractivos cuando el semblante de su padre se concentrara en el eje central de su recuento. Mientras Draco hablaba, Lord Malfoy guardó silencio y era evidente lo difícil que Draco intentaba obtener una palabra de elogio de su Padre. Su relato llegó a ser menos placentero cuando Draco habló de Neville en términos más degradantes hasta que él empezó a decir: -Oh, no te preocupes, papá, sé que no debe gustarme como un amigo - Longbottom está muy por debajo de nosotros y yo podía mostrarle exactamente hasta dónde. Yo podía decirle durante la práctica de mañana, "Deja el deporte de caballeros con los caballeros", y él es una basura de todos modos y esta tarde en Inglés, ¡le dije a Ronald Weasley que yo podría haberlo expulsado de aquí! si yo quería, así que sería mejor no me mirara nunca más! Después de todo, yo soy el dueño de este castillo.
Un silencio cayó pasivo sobre la mesa como Harry y Draco esperaron la reacción de Lord Malfoy.
-Eso está muy bien, Draco - uno debe ser muy consciente de su propio lugar, sin embargo.- y acabó con la sonrisa petulante fuera de la cara del heredero Malfoy.-Jactarse tan fuerte es un comercio de plebeyo, y un vergonzoso caso de que no mantienes tu status. -Durante mucho tiempo, durante la cena, nadie dijo una palabra más. Sólo estaba el amable recordatorio de Lady Malfoy a su hijo que podía ayudar a Harry en las clases de mañana, si pudiera tan gentilmente ahorrarnos el esfuerzo.
o
Abrigado en un camisón recién comprado - éste era propio y del color de su elección - Lady Malfoy volvió a leerle de un libro de imágenes mientras él masticaba un trozo de banana. Harry se sentía cansado después de su largo día, y aunque su voz melodiosa flotaba dentro y fuera de sus pensamientos, se obligó a permanecer despierto. Les dio las buenas noches a él y a su hijo, se apagaron las luces y sus pasos se desvanecieron, pero tan pronto como lo hizo, Harry se sentó en la cama.
Esta noche, fue Harry quien encendió las luces y con mucho cuidado, tocó a Draco en la espalda. Los dos sabían que Draco sólo estaba fingiendo dormir. El niño mayor estaba tendido de costado, mirando hacia la pared, pero Harry pudo ver cuán tensos los hombros y su cuello estaban. Tiró de su buena voluntad y con mucho cuidado una vez más, Harry golpeó a Draco en la espalda.
Con un susurro suave, el muchacho rubio se volvió hacia el otro lado y se miraron unos a otros sin hacer ruido por unos momentos. -¿Estás bien?-Harry preguntó por último.
-¿Por qué no iba a estarlo?
Draco no lo echó y sorprendió a Harry tanto que se mantuvo en silencio.
-Lo siento-fue todo lo que Harry podía pensar en decir.
-Deberías. - Levantándose, Draco saltó de su nivel y fue a inspeccionar las bolsas de la compra ociosas al lado de un escritorio. El buscó a través ellas vigorosamente como si fueran suyas para hacer lo que quisiera, con el rostro apretado reunió la ropa vieja de Harry y las cosas en sus manos, y luego las dejó caer en un lío, pero a Harry no le importaba. -¡Mira esto!- dijo Draco. - Debes preguntarle a Dobby para que los tire a la basura. ¡Y esto! Uf, es repugnante. ¿Tu vieja madre la loca hizo esto para ti? - Harry comenzó, sin oír lo que le dijo, pero vio cuando Draco levantó la bufanda de lana, y amenazó con echarla por la ventana. -Si vas a estar colgándote a mi alrededor, voy estar a tirando esto en primer lugar.
-¡No! -chilló Harry, atrayendo la bufanda lejos antes de que Draco pudiera incluso terminar el desbloqueo de los paneles de vidrio. Él se tambaleó hacia atrás con la fuerza de su propia fuerza, se volvió rápidamente para abrir la puerta y corrió por el pasillo en un puño apretado de miedo. Oyó a Draco gritarle, pero Draco no lo siguió y eso fue todo lo que a Harry le importaba. "¿Cómo pudo?"-Exclamó Harry en su propia mente, lanzado al ataque de histeria como alguien que se le había quitado casi fuera la única cosa que su madre había hecho jamás. Tal vez ella no lo había hecho para nadie en particular, tal vez simplemente lo había hecho porque los ordenanzas le habían dicho hacerlo, pero sea cual fuera la razón, era de ella. Le pertenecía, tenía su toque en cada hebra de lana, su mirada y conciencia y eso fue todo lo que Harry quería. "¿Cómo pudo?" Sólo estaba – él estaba triste - ¡pero aún hizo eso! "
Respirando demasiado rápido, Harry se inclinó contra una pared y se dejó caer con su bufanda de lana en su regazo. Su cabeza rodó por el lado en malestar como un cegador dolor de cabeza le asaltó y tomó todo sus esfuerzos para facilitarse la respiración y reducir la velocidad. Largos minutos pasaron. Asumiendo su entorno, Harry se dio cuenta que sus pies lo habían llevado cerca de las habitaciones de Lady Malfoy y con un suspiro agradecido se transpuso para levantarse. Sin embargo, al oír susurros ásperos no muy lejos, Harry pudo ver que su puerta estaba entreabierta. Entonces oyó la voz de Lord Malfoy atravesando los susurros.
-¡Ese sucio mequetrefe no es tu hijo, Narcissa!
Harry se congeló.
-Te estás olvidando. No es Caelum. Señor voz de Malfoy volvió a su tono sedentario, sin embargo, convenció a su esposa y Harry que podían oír el cuidado en sus palabras.
–Sé que no es. Nadie podría reemplazar -
-Mi amor, mi queridisima, ¿me crees tan ciego, tu marido? No me puedes engañar, ni a Draco y si esto sigue así siento decir que no debe quedarse…
No se quedó por mucho tiempo. En su lugar, Harry fue a buscar el armario en el que había dormido la noche anterior, aferrándose a la materia áspera de la bufanda de su madre al pecho.
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Los días pasaron, miércoles, jueves, viernes y ahora la mayoría del sábado pasó vacilante como la luz de las velas, iluminado y sin luz con la brisa caprichosa. Harry asistió a sus clases y aprendió cosas interesantes sobre el sistema solar en ciencia, había tocado en el piano por primera vez en una clase de música, pintado docenas de dibujos para su mamá en arte y comenzó a aprender sobre la resta con un ábaco. Se sentó en el banco por su cuenta durante la práctica deportiva, se comió su almuerzo en una esquina, y trató todo lo posible de sentarse en la parte posterior de la clase - lejos de Draco. Esto último fue un poco difícil ya que Draco se tomó a sí mismo como con el derecho torcido de pisotear discretamente cualquiera de los intentos de Harry en darse a conocer a los profesores y a sus compañeros en las clases.
No oyó más discusiones entre cualquiera de los miembros de la familia Malfoy y parecía que a pesar de ellos, Lord y Lady le trataban exactamente de la misma manera que cuando él había llegado primero. Es decir, Lady Malfoy aún le mimaba por la noche con baños y fruta y una historia, y Lord Malfoy estaba en su modo mecánico. Lo mismo no ocurrió con Harry. Cada día fue barrido por las discusiones del martes que pesaban más y más pesadas sobre sus hombros hasta que se inclinaron en una constante ansiedad. Esperó al día en que se cansarían de él. Esperó a la última gota del vaso - para que fuera expulsado del castillo, ya que así lo dijo Draco.
Los sábados estaban al parecer destinados a clases especializadas; Draco había tomado esgrima y Harry todavía no se inscribió a nada. Usaba el tiempo para pasear por fuera de las aulas de Draco. Draco - a pesar de su mala intención hacia Harry - aún mantuvo la petición de su madre e hizo de ello otra parte de su perverso derecho de caminar con Harry y pastorearlo a lo largo de cada lección que compartían o no. Útil teniendo en cuenta que Harry tenía un momento difícil el encontrar donde estaban las clases, pero humillante, porque Draco nunca falló en mencionar en voz alta a su pandilla que era el vigilante de Harry Potter.
Sin amigos, más solo que nunca en sus preocupaciones ahogadas y con posición incierta, y extrañando a su mamá incluso más, Harry se dobló hacia abajo contra la pared al lado de una armadura con la que había estado fingiendo hablar, y dejó que las lágrimas de frustración se deslizaran. Inoportuno, ese fue el momento en que la lección de Draco terminó y un flujo de estudiantes salía de las puertas dobles al segundo que se abrió de golpe. Eran una mezcla de edades - algunos lo suficientemente mayores para no mirar como removió sus lágrimas y se irguió. El último en salir fue Draco, llevando su bolsa de deportes y equipo de esgrima en un brazo. No tenía sentido tratar de esconderse de él. Extrañamente, el niño más grande siempre sabía cuando Harry había estado llorando o se sentía especialmente miserable y por supuesto, sería su señal para empezar con su púa de insultos.
-¿Otra vez? - Draco resopló, mientras rodaba los ojos. -Eres un bebé. ¿Y te preguntas por qué nadie te quiere?
-¡Eso no es cierto!- Harry replicó. - ¡Lady Malfoy si lo hace!- Él había tenido suficiente, suponía, y, posiblemente, este podría ser el tiro de gracia para Draco también. Harry pudo ver el destello de ira en los ojos que eran tan similares al florete que Draco con frecuencia mostraba - afilado y metálico que brillaba a la luz.
-No. ¡Ella no!- Draco dijo entre dientes. -Sólo te tiene lástima. ¡Ella no te quiere, ni siquiera le gustas!
-¡Le gusto! ¡Ella me quiere! ¡Lo dijo ella misma!- Harry estaba gritando, envuelto en su propia histeria y la desesperación como si su mundo estuviera tan cerca del rompimiento de su eje. Justo delante suyo estaba alguien que tenía el poder de tomarlo todo. Todo, y tal vez, quería que Draco se lo llevara todo, de modo que no quedara nada, aunque sabía lo peligroso que era el pensamiento. -¡Soy un buen chico!- Harry estaba más allá de gritos - agudos y en voz alta y el dolor con las manos en puño a su lado y sus pequeños hombros desmoronándose bajo el peso de la no pertenencia. -¡Soy lo suficiento bueno …
-Cá-lla-te
De pronto, en un momento desconcertante en el que Draco se encorvó sobre sus hombros y lo estrelló contra el pecho de Harry, el chirrido estridente de hierro resonó en el silencio que siguió del estallido de Draco, segundos antes de su agitación. No era el florete que hizo el ruido, sino más bien, la armadura que había levantado su hacha en las garras de sus manos y se volvió con una fuerza tremenda a los muchachos, silbando después y perdiendo la cabeza de Draco por una cabeza y la de Harry por una pulgada. Cuando todos los movimientos se detuvieron, los temblorosos chicos con cautela miraron hacia arriba al ver que el hacha se había incrustado en la pared sólida. La armadura estaba inmóvil.
-Podrías haber muerto-murmuró Draco con horror. El rubio miró a Harry mientras el chico más pequeño observaba a su propia reflexión sobre el hacha sobre su cabeza, sus ojos verdes sin pestañear y con los bordes rojos. Algo que no se debería haber desplazado acababa de desplazarse, y Draco había estado allí junto a él para verlo. Entonces, el pensamiento de Draco despejó cualquier sentido de asombro que se atrevió a quedarse en la mente de Harry. Él se apartó del muchacho rubio e hizo lo que mejor había aprendido al vivir con su primo, corrió. Descendió pasillo, tras pasillo, ignorando los gritos de Draco, Harry corrió tan rápido como pudo escapar del invasor sentimiento de derrota. Si se quedaba a escuchar los insultos de Draco o su vicioso empuje y golpes de revés, él con cansancio se rendiría. Él permitiría que Draco fastidiara para devolverle el golpe y dejar que fuera expulsado de la escuela o él mismo se perdería cuando Draco caminara por encima suyo y entonces ya no habría punto el salir de su tía y su tío. Había anhelando el cambio, pero no tenía nada, y nada tendría si abandonaba ahora.
Harry había corrido mucho más lejos de lo que sospechaba y hubiera continuando corriendo si no hubiera derrumbado directamente a alguien que dio un grito de respuesta. Manos grandes le estabilizaron antes de que pudiera caer hacia atrás y le dio unas palmaditas hasta que su corazón dejó de martillar y su respiración volvió.
Disculpándose, Harry inclinó su cabeza hacia atrás para ver con quién había estrellado vergonzosamente. Harry sintió que sus mejillas arder aún más cuando se dio cuenta que la otra persona parecía estar a medio vestir - en mallas negras y un chaleco - y esto era lo que la mente infantil de Harry entendía como el príncipe azul del libro con dibujos de Lady Malfoy. Era alto, de espaldas anchas y cabello ondulado dorado de otoño. Harry estaba preocupado de si se había chocado con un profesor.
-¡Oi, Diggory!- Harry se encogió cuando escuchó la voz de Draco.- ¿Qué crees que estás haciendo, maldito mariquita?- y nunca había oído jurar a Draco.
Draco parecía haber conseguido que su ira volviera.
-Diggory -frunció el ceño al muchacho rubio. -Podría darte detención por insultar a un prefecto, Malfoy.
-Vamos a ver si lo intentas. ¿No? Ya me lo imaginaba. Pues bien, vamos.- Draco desató una lucha por el brazo de Harry pero el joven se alejó, acercándose al muchacho mucho más alto. -¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡A ver si me importa cuando te pierdas!
Los dos estudiantes menos airados se quedaron quietos mientras Draco pisoteó distanciándose.
-Pequeño Diablo enojón, ¿no?-Harry sintió mucha vergüenza para contestar pero el muchacho más alto apenas se desanimó. Se puso de rodillas hasta que estuvo ojo a ojo con Harry y le tendió la mano junto con una sonrisa. -Soy Gwydion.
Con el corazón sordo y asombrado, Harry colocó su mano mucho más pequeña en Gwydion, ruborizado y brillante hasta las raíces de su cabello a medida que subían y bajaban juntas. -Harry.
-Ya lo sé-sonrió el estudiante de más edad. -Por lo tanto, joven Harry, ¿siempre has estado en el estudio de baile?
Pasar el tiempo con Gwydion había llevado de su mente todas las cosas que pasaron desde su llegada al Castillo de Midlothian. Hablaron de baile y Gwydion había cuidadosamente prestado a Harry sus pies para pararse mientras giraban en torno a una música viva de la radio. Él no ha preguntado por qué estuvo corriendo o por qué sus ojos parecían un poco hinchados pero había bailado y se dejó girar en el aire, siempre capturado con seguridad en los brazos inquebrantables de Gwydion .Por una tarde, Harry se había dejado flotar, dichosamente feliz que había encontrado un amigo al menos.
No sería hasta mucho más tarde que Harry pensó en el traje de hierro de la armadura y su hacha, y sería aún más tarde que Harry se daría cuenta de lo equivocado que Draco había estado cuando dijo, "Podrías haber muerto." Harry nunca había estado en ningún peligro, pero si Draco no se hubiera encogido hasta chocar contra Harry en su enojo -
Draco podría haber muerto.
N/T: (1)Gentry: según Encarta (jeje) dice que es la clase inglesa que está debajo de la aristocracia y consiste en familias quienes no son de la nobleza por nacimiento pero tienen títulos y un escudo de armas. Ó el grupo de gente que pertenece al grupo social más alto.
Lo sé. Necesita una editada descomunal, no me maten. No sé cuando vuelva a actualizar. Lo siento mucho, quizás dentro de un mes o algo así. En menos tiempo si me pongo todos los días. Si alguien puede decirme como coloco los códigos para las cursivas y todo lo demás, le sería muy agradecida, que sino la historia pierde mucho significado y eso… No les gustaría... o.O
