Había pasado una semana desde la boda, Naty y Nahuel se habían ido de Luna de Miel, debes en cuando lo veía de lejos pero siempre que trataba de esconderse de mí, ya me estaba cansando…

Un nuevo día en el maldito instituto

Hoy estaba sola, Naty de Luna de Miel, Paula se había ido unos días a fuera con Gabriel junto con Jenny y Ale, los únicos que quedábamos en el instituto éramos Bastian y yo.

-¿Señorita Cortez me podría decir que es la meiosis?- pregunto el profesor Barnier.

-La meiosis es el medio por el cual las células gametos se reproducen, en las masculinas se hacen cuatro células hijas y en el caso de las femeninas solo una es funcional…

-Bien, pero por favor este aquí presente y no en la luna…- asentí mientras comenzaba a jugar con el lápiz en mi cuaderno. El timbre sonó antes de tiempo y cuando me quise darme cuenta ya tenía a Bella y Alice en cada brazo y Edward se dedicaba a guardar mis cosas en mi morral, cuando todo estuvo listo me llevaron a fuera seguidos por Bastian que sonreía por algo, antes de que pudiera decir algo ya estaba metida en el interior del Volvo de Edward…

-Creo que Carlisle y tu deben arreglar algunas cosas…


Continuación…

-No tenemos nada que hablar nosotros…- comento Carlisle.

-No… no hay nada que hablar con alguien como él

-¿Alguien como yo?- pregunto, su tono sonó dolido, pero no creía que estuviera mas dolido que yo.

-Si… alguien como usted…- recalque bien el usted, no había que ser genio para saber que eso le dolía -… alguien que se deja vencer solo por unos estúpidos complejos de sociedad… ¿Sabes? Podría tener a cualquiera…- comente girándome y enfrentándolo, mirando fijamente a sus ojos -… podría tener a cualquiera, desde Azrael hasta Sammael, desde Uriel a Gabriel…

-Tenlos entonces… ¿Quién te detiene?- me pregunto con voz dolida

-Mi corazón… mi esencia, mi cuerpo, porque todo yo pertenezco a un mismo hombre, al hombre más bueno que había sobre la faz de la tierra, pero parece que quedo olvidado en algún lugar… ya no esta acá…


Carlisle POV

Su rostro compungido y dolido se grabo a fuego en mi retina, sus palabras se fijaron a mi corazón muerto matándolo aun mas. Tenía ganas de dejar toda esa payasada, porque eso era, una reverenda estupidez…

¿Por qué tenía que hacerle caso a ese chucho?

-Bueno… si ya no está aquí ese hombre que buscas vete y busca a ese bendito chucho amigo tu…

-¿Para qué seguir si la razón de tu existir no existe?- me cuestiono, su voz sonó acerada, llena de dudas y de por qué -¿Por qué motivo voy a seguir? Para que un maldito viejo que tengo como padre me siga matando de apoco… para seguir viendo aquel hombre que amo lejos… no me importaría si este fuera feliz, pero yo sé que no lo es… No se para que te digo todo esto si no sirve de nada… ¿Sabes? quédate con tus benditos tratamientos y comprimidos… creo que otra eternidad no quiero vivir…- comento arrojando un frasco con su medicación.

-Am… Amalia no te hagas esto…

-Hago lo que quiero con mi persona… gracias por su preocupación…- así sin mas salió de la casa, quise seguirla pero mis pies estaba atados al piso, ella tenía razón, para que seguir si tu razón de existir ya no estaba…


Capítulo VIII: Los cinco lobos, el ángel, y los tres señores del inframundo

Ya habían pasado cuatro meses desde la boda de Naty, ella y los demás ya habían regresado y estábamos en los preparativos para mi cumpleaños sorpresa pero los había escuchado hablando. Me sostuve con fuerza de la taza mientras botaba todos mis almuerzos de aquella vida y de las anteriores antes de derrumbarme contra el piso, me sentía fatal.

-Dejar el tratamiento no es la mejor solución…- comento Bastian desde la puerta de mi baño mientras trataba de levantarme, a poco si lo hice - ¿Por qué no aceptas la propuesta…?

-No pienso seguir el tratamiento…- comente mientras me giraba para el banitori, me agarre bien por el mareo, mi reflejo se rio de mi, había un hilito seco de sangre debajo de mi nariz y aun tenía el sabor acido por las nauseas…

-No te hagas esto Amalia…- me espeto mi hermano.

-Eres mi hermano o mi vigilante.

-Soy tu hermano y no creo que a nadie le haga gracia que te mueras…

-Yo creo que a varias le haría mucha gracia…- comente, me limpie todo lo sucio antes de prepárame para una ducha.

-¿Otra vez?- pregunto, me gire en su dirección, no me había dado cuenta que aun seguía ahí -¿Amalia?- gruño, temblé levemente, por frío, por temor, y por la fiebre -¿Amalia?- pregunto haciendo el amago de acercarse pero antes de que lo pudiera hacer todo se volvió negro para mi…


Bastian POV:

Escuche los ruidos desde la habitación de Ami, suspire cansado mientras subía hasta esta.

Ella estaba en el suelo del baño, cansada, limpiándose la boca, la nariz le había sangrado por la noche, su habitación estaba llena de su efluvio. Suspire cansado observándola.

-Dejar el tratamiento no es la mejor solución…- comente desde la puerta de su baño, mientras la observaba levantarse -¿Por qué no aceptas la propuesta…?

-No pienso seguir el tratamiento…- comento interrumpiéndome, estaba mareada, casada, tenía fiebre y tenía varios espasmos por todo su cuerpo.

-No te hagas esto Amalia…- le espete.

-¿Eres mi hermano o mi vigilante?- me cuestiono.

-Soy tu hermano y no creo que a nadie le haga gracias que te mueras…- le gruñí.

-Yo creo que a varias le haría mucha gracia…- me comento mientras se limpiaba lo sucio.

-¿Otra vez?- le pregunte observando las marcas que tenía en la espalda, como lo odiaba y se hacía llamar el muy maldito nuestro padre -¿Amalia?- gruñí, ella tembló, sus ojos delataron todos los sentimientos que estaban pasando por ella -¿Amalia?- le pregunte preocupado tratándome de acercarme pero antes de que pudiera hacer algo se derrumbo, se desmayo, por suerte la pude sostener antes de que se cayera -¿Ami?- la zarandee un poco -Amalia en serio no es broma…

…Camine de un lado a otro del pasillo, a penas aparecí en el hospital Cullen me intercepto y se la llevo, aun no tenía noticias de ella y habían pasado algo de tres o cuatro horas, seguí con mi rito hasta que sentí unos brazos rodearme.

-Fuimos a la casa y no te encontramos…- comento Nahuel dándome unas palmadas en el hombro, la que me abrazaba era Naty, junto a ellos estaban los demás, Angel y la chica Newton, Alejandro y Jenny, Gabriel y Paula y Thomas.

-Gracias por venir…- les agradecí a mis amigos.

-No tienes porque, pero queremos saber si sabes que significa esto…- comento Thor mostrándome su orbe azul, que ahora era una especie de torbellino azul y negro.

-¿Crees que ya llego la fecha?- pregunto.

-No lo sé… dijo que sería el día de su marchi…- empecé.

-El día de su muerte…- comento Jenny, los ocho asentimos.

-Angel…- el aludido entendió y se aparto un rato con su chica -…no…- negué con la cabeza dándole la espalda a mis amigos.

-Sabes que eso iba a suceder…- comento Nahuel.

-¡NO!- gruñí… no podía estar muriendo, no ahora -¡Maldito!- gruñí tomando a Thomas por el cuello de su camiseta, de inmediato Alejandro y Gabriel me tomaron por los brazos para intentarme parar, pero era por su culpa - ¡Eres un maldito Black! y ¡después dices que la amas! ¡Es por tu culpa que ella esta así!- le espete

-¡Señor Cortez!- lo solté con asco antes de girarme para ver al Dr. -Creo que no es el lugar para esos asuntos y no creo que el joven Black sea el culpable…

-Usted no lo sabe…- gruñí -… vámonos, hay que preparar todo… Dígale a sus hijos que nos vean en el estanque del Sauce tras el bosque de la abadía… usted si quiere puede venir…- no me fije si asentía u otra cosa simplemente me dedique a salir de allí, Amalia no se podía morir, no si yo lo podía detener…


Lilith POV

Observe la luna llena, desde lejos se escuchaban los aullidos de los chicos

-El día se acerca ¿no?- pregunto Anna a mi lado, asentí ¿Por qué? ¿Por qué mis hijos tenían que pasar por todo aquello?

-No hay forma de…- empezó Halley, negué con la cabeza mientras seguía contemplando la ventana.

-Tiene que haber algo…- espeto Anna.

-No lo hay… el sábado la novena puerta se abrirá y los tres demonios surgirán junto con sus allegados, Akasha no se va a hacer esperar…

-Tienes que detenerla…- me grito Anna

-¡COMO QUIERES QUE DETENGA AL MISMISIMO DIABLO SI NI YO ME PUEDO CONTENER!- le grite, no había nada que hacer…

-Puedes pararla, puedes enfrentarte a ellos de una maldita vez… deja ya el temor Lilith…- me espeto Anna.

-No…- susurre mientras me aferraba a la ventana -… son Sammael, Lucifer, Azrael, Astaroth, Akasha y Uriel por Dios… entiendan que no se los puede destruir…

-No se los puede destruir pero si detenerse…- comento Halley tomando un libro entre sus brazos -… hay una forma… siempre hay una forma…- siguió -… hay que hacerlo entrar en razón…


Carlisle POV

Llegamos al famoso estanque del Sauce y lo que nos encontramos no fue lo que esperábamos.

-Cullen…- saludo Jacob acercándose a nosotros, nos estrecho la mano a todos y nos señalo el lugar. -adoctrínense… lo que pase el sábado va a ser algo sublime…- sonrió, todos nos acercamos a los demás, todos los lobos estaban transformados y aullaban a la diosa en el cielo. En medio del estanque surgía una especie de montaña, un islote, más que estanque era lago, y en medio de la parcela de tierra estaban las chicas, las amigas de Amalia rociando una especie de sales de azufre en la tierra. No había viento en todo el lugar, el cielo estaba despejado y la luna brillaba con fuerza, el ruido de un motor me saco de mi observación, en menos de lo que creímos llegaron las hermanas Valerious junto con dos hombres, uno era alto, de cabello largo, vestido con un pantalón algo viejo y un sobretodo, me resulto levemente familia, y el otro era de aspecto más alineado, vestido con un pantalón común y una remera simple, tenia anteojos y el cabello corto en pequeñas puntas oscuro.

-Dr. Cullen…- comento Anna, su asentó fue demasiado evidente, era la única de las tres hermanas que tenía un asentó conocido -el señor Van Hellsing y el Dr. Oliver…- nos presento.

-¿El cazador de bestias?- pregunto Edward, el hombre asistió sacándose su sobrero en señal de respeto.

-Lo que sucederá acá es algo increíble…- comento el hombre observando a los demás, miro a Anna, esta asistió a algo mientras él se sacaba el sobretodo y el sombrero, entregándoselos a la mujer, en menos de lo que supimos se transformo en un enorme lobo negro, mas grande de todos los que vi, tan grande como Bastian.

-¿Qué…?

-Gabriel está especializado en todo lo que tenga que ver bestias míticas, el es una bestia mítica…- mire al otro hombre, este me estrecho la mano.

-Soy teólogo, fui compañero de Halley en la universidad y ella me pidió que venga para presenciar esto…

-¿Cómo esta?- pregunto Lilith

-Está bien, ella… tuvo una crisis pero logramos estabilizarla…- comente.

-Lo golpeo con un vaso…- comento Alice acercándose, su vista se fijo en la mujer -… de tal palo tal astilla ¿no?

-Alice…

-No se lo dije yo, se lo dijo Halley pero parece que no sirvió aquellas palabras para usted…- comento la mujer.

-Es lo mejor… yo no soy para su hija… ella puede tener a quien desea y creo que el joven Black es un buen partido…

-Un ángel no se puede unir con un ser corrompido, por eso no es un buen partido Thomas, el odio a su padre por amar a otra mujer en vez de a su madre lo hizo desear poseer algo que siempre supo que no le pertenecía… esto es suyo…- comento entregándome una esfera blanca, en ella volutas de humo negro, azul, rojo y verde se arremolinaban -… la quintaesencia es de quien la posee con un sentimiento puro en su corazón… ¿Usted la ama?- me cuestiono mientras observaba aquella esfera fascinado.

-Más que a mi propia vida….- comente mirándola a los ojos, ojos tan profundos como los de sus hijos.

-Entonces su lugar no es aquí… vaya, quédese a su lado y proteja a aquel ángel de las tinieblas que se avecinan… protéjala… no la deje jamás…

Observe su rostro dormido, acaricie sus mejillas y de apoco ella abrió los ojos…

-No entiendo…- susurro mientras apoyaba su cabeza en mi mano.

-Pasa que una bella mujer me hizo dar cuenta de lo equivocado que estuve y que a pesar de todo los contras que tenemos, a pesar de todos los prejuicios tu eres lo mejor que me paso en la vida, en toda mi vida y que en verdad seria un tremendo estúpido si te dejara ir… pero ahora descansa amor…- susurre besando su frente.

-No quiero despertar…- susurro ella

-¿Despertar?- sus palabras se abrieron paso en mi mente… -No amor… eres lo que más me importa en esta vida y no pienso volver a cometer un error como aquel…- ella asistió levemente besando mi mano antes de dormirse nuevamente. La observe un rato más hasta que comprobé que estaba profundamente dormida.

-¿Dr. Cullen?- pregunto María, una enfermera -Ya está todo listo, falta que llegue el donante.

-Gracias…- con paso lento llegue a mi despacho, la puerta estaba levemente abierta -¿Siempre puntual?

-Por mi hermana lo que sea…- comento el chico observándome entrar.

-Es bueno que pensemos igual… ven, vamos a prepararte…

La intervención duro apenas dos horas, ahora solo quedaba esperar el tiempo reglamentario para ver cómo evolucionaba, y allí estaba de nuevo en mi despacho leyendo un libro que me había entregado Lilith mientras jugaba con la esfera que la misma me había dado…

-Sáquenme de aquí…- rogo mirándome con ojos de cordero degollado.

-No… aun no sabemos cómo puedes evolucionar…- comento Bastian.

-Estoy hablando con el dueño del circo no con los monos…- susurro al aire lo bastante alto como para que su hermano la escuchase y suspirara hastiado -Por favor…- rogo de nuevo mirándome a mí a los ojos, si seguía así iba a ceder y parecía que ella sabía muy bien lo que podía llegar a pasar si no se rendía, y parecía que además le gustaba.

-Tu madre dijo que solo te dejara ir cuando la esfera estuviese completamente negra…- le respondí mostrándole el orbe.

-Pero…- empezó.

-Ningún pero Amalia…- rezongo Bastian.

-¡Por fis!…

-No…- dije derrotado, no podía dejarla salir aun, estaba demasiado débil -… no hay peros que valgan… así que descansa amor…- le pedí, ella suspiro cansada antes de hundirse nuevamente en la cama con la vista fija en el techo.

-El mundo se complota contra mi…- murmuro, no pude evitarme reír, a pesar de ser bastante madura para su edad aun se seguía comportando como una niña, y eso era…

Amalia POV

Me removí inquieta, no ahora, no en aquel preciso momento y en aquel preciso lugar…

Lo sientes cariño ¿no? Sientes como todo el poder de más de 30 siglos corre por tus venas, como todos los hechos acontecidos en tus vidas pasadas resurgen como antaño… lo sientes… Este es tu poder, está en ti aceptarlo o no…

La voz venia acompañada de distintas imágenes con diferentes paisajes en ellas… todas mis vidas pasadas mostraban su lugar de residencia eterna… siempre terminaba así… la heredera moría…

Escucha los gritos… las lagrimas… escucha todo… ¿vez? es tu destino… morir por aquel a quien amas… por entregarle a la parca tu alma una vez más, tal cual la primera… ¿la recuerdas? la primera vez que moriste…

Esto va a ser diferente… no los voy a abandonar…

Eso decías siempre, y al final terminabas abandonando todo…

-¡NO!- me incorpore rápido de la cama, mala elección, todo me empezó a dar vueltas.

-Shhh… solo fue una pesadilla…- sus labios se quedaron en mi frente febril, su brazos me sostuvieron, lo agradecí, no… yo no podía hacer eso, no de nuevo… -Yo… yo… yo no soy Lilith…- levante mi rostro y observe sus ojos, estaban oscuros.

-Lo sé amor… lo sé…- acorte la distancia que nos separaba y uní mis labios a los de él con necesidad, lo necesitaba y mucho, el correspondió el beso y lo profundizo, cosa que agradecí, de apoco me fue recostando en la cama y colocándose entre mis piernas, sus manos frías se deslizaron por debajo de las sabanas y por debajo de la bata de hospital, al parecer al doc. no le molestaba estar a punto de hacer lo que íbamos a hacer.

-Ejem… ejem…- el doc. Se alejo de mi como si quemase para ver a Edward riéndose en la puerta -… veo que interrumpí algo interesante…- comento mirándonos con picardía, no pude evitarme sonrojar pero no ocultaría mi rostro como otras veces, para que, si lo que íbamos a hacer no estaba mal, al revés, era la mejor muestra del amor que nos teníamos.

-Mas te vale que sea algo importante…- gruño Carlisle mirando a su hijo de forma poco apacible.

-Si es importante… ya vas a tener tiempo para esas cosas… Feliz Cumpleaños Amalia…- asentí con la cabeza entendiendo lo que quería decir, me iba a levantar de la cama pero en vez de eso dos brazos me levantaron y antes que supiera estaba en mi casa, mejor dicho en mi cuarto.

-Esto no va a quedar así…- susurro el antes de besarme con fuerza para irse, suspire anhelando de nuevo sus labios sobre los míos pero viendo que tenia primero que trabajar me apure para vestirme rápido. Opte por unos pantalones militares negro, una remera de tirantes verdes y una camisa escocesa por encima.

Una vez vestida baje a la sala donde ya estaban Bastian, Mama y mis Tías

-¿Por qué estaba el doc. por acá?- pregunto curiosa Anna mirándome con cara de circunstancia.

-Sola no vine…- comente mientras tomaba la vieja caja que había sobre la mesa -¿Listos?

-Nunca lo estuvimos mas…- comento Lilith sonriéndome.

El olor a azufre penetraba terriblemente en mi nariz, apestaba a infierno, todo ya estaban listo. Lilith estaba en el norte, al sur Jenny, al oeste Naty y al este Pau, mientras que yo en el centro. El reloj se estaba a punto de extinguir

-Tres… dos… uno…- el circulo de azufre fue encendido repentinamente, el viento que había dejo de existir, solo estábamos nosotros ahora, la manada comenzó a aullar y en tres de los cuatro espacios surgieron inmensos portales los cuales en poco tiempo se desvanecieron y fueron apareciendo en su lugar aquella tres figuras que tanto temía…

-Es un placer volverte a ver…- susurro una voz aterciopelada detrás de mí.

-Que lastima que no puedo decir lo mismo…- susurre antes de girarme y marcar la distancia de los tres hombres.

-¿Siempre tan alegre?- pregunto un hombre alto de facciones envejecidas y rasgos aristócratas, su cabello gris como ese mismo cielo que resaltaba su pálida piel y las cuencas carmín que tenia por ojos.

-Y tu siempre tan puntual Lu…- comente con sorna, la sonrisa que adornaba el rostro del señor de las tinieblas se desvaneció.

-Muy bello momento, pero creo que tenemos asuntos que llevar a cabo…- comento uno de los otros dos hombre, este tenía el cabello blanco tal cual sus facciones y sus ojos ciegos, en la mano derecha llevaba asida como siempre la guadaña filosa.

-Es bueno verte Azrael… creo que el chico tiene razón… y que mejor que empezar todo esto en un mejor lugar…- comento el tercero, su cabello largo y rubio, sus ojos acerados y su distinguido porte lo delataban, Sammael.

-El limbo…- susurramos los cuatro antes que todo nuestro alrededor se desvaneciera y la nada apareciera frente a nosotros….