BY CANDLELIGHT Luz de las velas

DISCLAIMER: La autora de este fanfiction, no posee cualquier cosa referente a Harry Potter, ya que pertenece a JK Rowling y a las partes interesadas; no se obtiene ningún beneficio a partir de la redacción de este fanfiction.

Autora: TSURUSAKI EIRI

Resumen: Harry se escapa de la dura realidad de vivir la vida con la familia Dursley y propiciamente es inscrito en Midlothian, Escuela de Artes y Ciencias, donde se encuentra con un cascarrabias Draco Malfoy - el joven Lord de Caer Meadhan Lodainn (Castillo Midlothian). A la luz de las velas (By candlelight) cuenta la historia de lo peligroso que es vivir en un mundo de fantasía - y que el regreso de el espejo podría ser más difícil de lo que parece al principio.

ADVERTENCIAS: Slash( relación homoerótica) DMHP, AU / AR, criatura. M-PREG. Contenido no apto para menores de 17.

IV

Cuando él era un niñito

La siguiente semana fue mucho más de la misma forma que la primera semana de Harry había pasado en la que, a veces, Draco se pondría furioso con él y añadiría a las palabras hirientes, golpes al niño más pequeño en torno como un huracán en miniatura contenido en una botella diminuta. No parecía tener rima o razón para ello, pero cuando se sentaba y pensaba en ello, se dio cuenta de que el joven aristócrata no era ni remotamente tan vicioso como su primo lo había sido. Por lo menos, Draco ya no trató de humillarlo en clases, pero siempre se quejaba cuando se daba cuenta que Harry partía hacia el estudio de baile. Lamentablemente, las cenas eran acontecimientos todavía conducidos en un ambiente prohibitivo, silencioso, salvo por el tintineo de los utensilios y Lord Malfoy inusualmente preguntando a su hijo acerca del progreso de la educación de Draco, mientras examinaba a su esposa y a la carga.

Sin embargo, como siempre había un resquicio de esperanza para buscar en la más oscura de las nubes, Harry tenía el calmante afecto que compartía con Lady Malfoy, la compañía de Gwydion cuando el estudiante de más edad – anteriormente de sexto, aprendió Harry - podría perder el tiempo, y la escuela, con sus horas de aprendizaje se filtraban en Harry como el más rico chocolate caliente. "¡Con un montón de malvaviscos!" Había encontrado a sí mismo atrapado con sus clases de Inglés - en parte porque era dulce con el maestro, y en parte porque estaba leyendo una historia de una niña curiosa que se cayó por un agujero de conejo.

El domingo anterior, Harry se había desalentado al saber que él no sería capaz de visitar a su madre con tanta frecuencia como lo había hecho cuando vivía con sus parientes - bastante justo, teniendo en cuenta la distancia entre Edimburgo y Surrey. Pero el profesor Dumbledore había dicho que a ciencia cierta no había olvidado su promesa con Harry en absoluto y había dispuesto que para el tiempo, ya que ni él ni el profesor Snape pudieron llegar a un acuerdo definitivo sobre la mejor manera de calmar la situación, uno del personal de la escuela acompañaría a Harry por un día de visita cada dos semanas.

La primera visita de Harry era con el profesor Snape, lo cual, en la mente del profesor era el camino indirecto del profesor Dumbledore, para enseñarle una lección no deseada de "una educadora tolerancia hacia los niños difíciles." Claramente, el jefe de la facultad se dio cuenta, acababa de ser llamado niño por el insufrible viejo director.

Así fue como un domingo, en una mañana ventosa de octubre, Harry se encontró a sí mismo a toda prisa tirado por su lado a bordo del Express Cross- Country , en la estación de ferrocarril de Edimburgo. El Profesor Snape los puso en el tren justo a tiempo al segundo cuando uno de los extremos de la bufanda de Harry viró a través de las puertas corredizas automáticas, un silbido de caldera chilló por el aire y la cabina se tambaleó hacia delante en movimiento.

-Comprenda, Potter-dijo con sorna el profesor Snape mientras se frotaba la mano que había estado llevando a cabo en el codo de Harry contra el costado de su pantalón, limpiándose las huellas invisibles de la suciedad. -Entienda, no me hago culpable de cualquier delito menor que se atreva a coincidir en mi reloj.- El profesor se inclinó sobre Harry amenazante: -No espere a que le mime como el director lo hace, muchacho. Me uno para saber exactamente lo que eres.

Qué es exactamente lo que podría haber sido, Harry no podía entender pero obedientemente – puso buena cara - siguió al profesor a través del pasillo de la cabina hasta que encontraron sus asientos. Por suerte, o tal vez era como el profesor Snape previó, ni siquiera tuvieron que sentarse juntos y de modo así que Harry estaba sentado al lado de una muchacha adolescente con auriculares en las orejas y un libro grueso en el que tenía la nariz pegada

Las seis horas a Londres habrían sido extremadamente aburridas, sin nadie con quien hablar y sólo el cierre de la chaqueta para jugar; Lady Malfoy le había vestido con su chaqueta nueva, de color rojo, así como unos jeans de lujo y un cuello de tortuga. Llevaba puesta la bufanda de su madre y jugó con los extremos durante un rato. Miró a su alrededor de su asiento para ver si el profesor Snape podría estar demasiado aburrido, pero el profesor se había retirado la bandeja del asiento individual y estaba aparentemente corrigiendo ensayos de sexto. "Me pregunto si el profesor Snape enseña a Gwydion". Al tiempo, su inquietud distrajo a la adolescente. Ella no parecía demasiado molesta, pero Harry murmuró una suave disculpa de todos modos.

-Eso está bien. ¿Es ese tu padre el de allá atrás? Puedo cambiar de asiento con él si lo deseas. Pero rápidamente, Harry negó con la cabeza, horrorizado de que ella podría pensar en hacer algo tan peligroso.

-Él es el profesor Snape.- Harry se acercó hacia ella, curiosamente tocó la cubierta de su libro grueso. Se veía muy claro, sin nada que diera cualquier tipo de detalles de su contenido. -¿Qué estás leyendo? -preguntó Harry.

-Oh ¿esto? Es un libro que escribí.- Parecía un poco tímida cuando lo dijo, el flequillo cayendo hacia delante ligeramente. -Me voy a Londres para tenerlo publicado ahí. Tal vez. Supongo. Si les gusta.

Al oírla hablar, Harry se preguntó por qué le daría vergüenza de algo tan asombroso como eso, era como Gwydion, de una manera - mayor que él y con talentos especiales. - ¿Puedes hacer eso?- Acababa de empezar de introducirse a la lectura de los libros con menos dibujos y más palabras, y Harry lo había amado. Para que alguien pueda ser capaz de escribir un libro por su cuenta - la idea nunca había cruzado su mente hasta entonces. Supuso que era una tonta manera de pensar. De lo contrario, ¿qué sería de todos los libros que han salido? -¿Puedes - me dirás de qué se trata? ¿Por favor?- El afán de Harry era contagioso y su compañera de viaje estaba probablemente igual de contenta de compartir su trabajo con él. Las horas volaron en buena compañía mientras Harry escuchaba embelesado su historia de un joven que cayó para siempre en un sueño profundo, oscuro y podía caminar por los sueños en la fantasía, y sin embargo deseaba que algún día despertar porque estaba sólo él en su mundo.

Sonaba muy solitario y muy triste a Harry, y cuando él se lo dijo, ella le contó en voz baja mucho más triste.- Eso es sólo la vida, Harry.

o

Cuanto más cerca estaban a Surrey, el profesor Snape más parecía enfurruñarse. Él intentó morder al niño para que se apresurara para que pudieran terminar el día, de forma irascible tamborileó con los dedos en su rodilla cuando él y Harry tomaron un taxi en Little Whinging y bruscamente pagó por una botella de aguardiente de orujo de Waitrose junto a la panadería local. Harry vio, con los ojos muy abiertos, como el profesor normalmente decoroso desenroscaba el tapón y bebió un trago ahí mismo en la tienda. Fue probablemente un poco temprano para beber, pero Harry mantuvo la boca cerrada y simplemente esperó afuera. El Profesor Snape había decidido entonces, que tal vez debería alimentar al mocoso Potter con el almuerzo, y así estaba inspeccionando la autenticidad de las fechas de vencimiento en los sándwiches.

En las afueras de la tienda, Harry tarareó un poco, en cuclillas jugando con unos cuantos guijarros que lucían interesantes que viera en el soporte de las bicicletas. Pensó en el Hombre Eterno - como Harry había venido a llamar al personaje solitario del que había aprendido durante el viaje en tren - y se preguntó si a su madre le gustarían los dibujos pintados con dedos que trajo con él para mostrarle. Preocupado por sus pensamientos, Harry nunca notó a tiempo los dedos gruesos como chorizo, que lo agarraron de su brazo flacucho y lo arrastraron fuera de la tierra hasta que sus dedos de los pies enzapatillados apenas rozaron el pavimento. Harry gritó de sorpresa pero en cuanto vio la barbilla de su tío tambaleando coloreada de púrpura allí sobre su cabeza, se tragó el grito que había amenazado con escapar y volvió la cabeza hacia el lado en el miedo. Él no quería ver a su tío. No podía verlo.

No después de lo que había sucedido

Harry no sabía qué hacer - no podía esperar a comprender cada vez - por qué era que su tío, Vernon Dursley, lo odiaba. Odiado, despreciado, e indignado por la idea misma de su continua existencia respirante.

No había comenzado de esa manera como Harry sólo había comenzado como una pequeña molestia. Después de todo, no había mucho que un bebé pequeñito podía hacer más que llorar mucho. El problema era, lo que enojaba al tío de Harry era que había tenido que compartir su casa con algún medio-huérfano bastardo- y el muchacho era un bastardo sin importar lo que su esposa en primer lugar le dijo. Lo hacía sentirse agitado cuando tuvo que sufrir la madre del niño y su tranquilidad desconcertante. Pero cuando tuvo que cargar de mala gana el dinero para retirar con una pala a la madre de Harry en un refugio y luego tener al chico viviendo con su propia familia de forma permanente - fue demasiado para mantener su aversión a raya.

Ver a Harry con las mejillas rosadas y en su nueva y al parecer costosa ropa, para su tío, era como una burla ridícula en la cara de su vida difícil de ganar, una injusticia. ¿Por qué siempre tenía que pagar por la comida del niño y cosas si regresaba con el aspecto de muñequita de un hombre rico?¿Por qué aguantar al enano mocoso durante siete años?

-Pequeño bastardo.- susurró el tío de Harry, la saliva y el whisky desintegrándose a partir de las desigualdades entre los dientes torcidos. Sacudió a Harry duro con toda la fuerza de su espalda, completamente ajeno a la atención que había obtenido. -¡Pagué para enviar a tu madre sangrienta para que le arreglen la cabeza! ¡He pagado por ello! ¡Yo lo hice! ¿Y cuál fue el agradecimiento que tuve? ¡Querías irte! ¡Marcharte lejos, así de simple!- Se enfureció contra Harry, allí mismo en la calle principal, agitando el niño indefenso hasta que Harry se sintió terriblemente enfermo y asustado. -Ni siquiera me dabas lo que yo quería tú sucia, pequeña…

-Señor. Ponga al muchacho abajo y de un paso hacia atrás. - Un par de policías se habían congregado a ambos lados del tío de Harry, y el profesor Snape estaba de pie junto a ellos con un brazo alrededor de su bolsa de papel marrón de las compras.

Venir a, darse cuenta demasiado tarde de lo que él acababa de hacer en público, el hombre de rostro púrpura estalló en sudoración y se volvió horrorizado, ojos pequeños y brillantes descendieron hacia su sobrino, que con valor falso, colgaba de forma pasiva y silenciosa. -Ponga al muchacho hacia abajo, ahora.- el mismo policía repitió.

Harry sintió que la mano carnosa lo soltaba - la sangre precipitándose a su brazo - y cayó en un montón en el suelo, temblando y con el estómago revuelto. Oyó su tío defenderse diciendo que él había tenido un poco demasiado para beber, y oyó la voz sibilante del Profesor Snape murmurando algo más en respuesta a los agentes de policía. Harry pudo ver que los policías que finalmente apresaron a su tío en un coche destellante y que el profesor Snape lo tironeaba de la tierra. -¿Puedes caminar, Potter? -preguntó él, pero Harry apenas podía entender la pregunta. Miró a los ojos muy oscuros desde tan lejos por encima de él y sintió la mano que lo condujo hacia adelante sin embargo, la única voz que entendía - la que más fuerte sonó, hasta la sal de los huesos - era la de su tío Vernon.

…Tú sucia, pequeña - '

- ¿Potter? ¡Potter! - Harry se alarmó en el tono agudo, envolviendo sus brazos alrededor de sí mismo y lanzando sus ojos ferozmente alrededor hasta que reconoció donde estaba y quien estaba junto a él. El profesor parecía tan sorprendido por Harry como el niño lo estaba de él, pero el flash de shock se apresuró a esconderse y la calma y sobre todo una mueca irritable de desprecio estaba de vuelta en su lugar. -Hemos llegado.

Estaban de pie delante de una puerta con paneles de vidrio junto a él, a través de la cual estaba una mujer con el pelo largo y ondulado de color rojo dispuestos delicadamente a su alrededor. El Profesor Snape no hizo ademán de seguir a Harry, en verdad, el profesor no hizo ningún movimiento en absoluto. Se quedó allí, cuando los pies de Harry llevaron al niño a ciegas en la habitación y sobre la cama para abrazar a su mamá dormida. Harry se quedó de esa manera, se sentó en el regazo de su madre, los brazos sobre los hombros y la cara pegada a su cuello. No recordó el mostrarle los dibujos que había querido, ni hablar con ella acerca de sus días en el castillo. No chilló acerca de Draco o le dijo cuan asustado había estado al ver al tío Vernon de nuevo.

El niño con fiereza sostuvo a su mami en su sueño profundo y oscuro, porque no había nada más que podía hacer.

o

Un muy tranquilo y cansado Harry fue devuelto entrada la noche – la Cena ha pasado y la hora del baño – a una ansiosa Lady Malfoy que esperaba a la entrada de la residencia Sur. Ella tocó suavemente sus mejillas pálidas y miró a los ojos desenfocados con preocupación, pero fue asegurada por el sombrío profesor Snape que Harry estaba bien. -En necesidad de una buena noche de descanso, presumiblemente.- dijo en una voz áspera, luego se fue.

No mucho después, Harry estaba escondido cuidadosamente en la cama - declinando frutas y cuento. Oyó sus pasos suaves desvanecerse y tensarse para asegurarse de que su hijo estaba realmente dormido en el segundo nivel. Cuando fue obvio que él era la única persona despierta, Harry se coló fuera de la habitación de Draco y salió a buscar el armario del vestíbulo de entrada. Había paraguas y botas de goma mojadas de la lluvia del norte dentro del espacio pequeño; pequeños charcos de barro en el suelo sucio. Escogió un lugar relativamente seco, Harry se acomodó y se acurrucó, la voz de su tío, aún resonaba en su cabeza. "Tú sucia…" su tío le había dicho. Harry trató de combatir la somnolencia, pero no sirvió de nada; le dolía el cuerpo y la cabeza le pesaba tanto que le arrulló hacia los sueños.

A menudo, cuando no era el tipo de sueño con sus deseos, soñaba en la noche con las minúsculas cosas que le daban miedo. Por las mañanas, no podía entender por qué esto era así. Había soñado con espejos rotos, confusas notas, y lugares muy oscuros. Parecían inofensivos en la luz del día pero ambientado en la noche y bajo llave en su armario, el menor ruido podía hacer Harry gritar de terror y el más ligero roce hacer que Harry pensara en frías manos llegando por las rendijas de su puerta.

Uno de los sueños, en particular, había estado rondando a Harry desde que salió de Surrey. Comenzaba en su armario, donde estaba encerrado, como de costumbre, y sería en un momento en que nadie estaba en casa. Luego de las sombras de las esquinas de la mínima habitación vino el rumor, clic -clic de dedos en movimiento en el piso de cemento. Manos vacunas - cortadas o abrumados por los huesos del antebrazo - hundieron los pulgares y los índices hacia su pequeña mancha en el centro. Llegaron a él y lo inmovilizaron en el suelo, una de ellas cubrió su boca y la otra, la más grande, esperó entre las piernas, los dedos en movimiento como el de un corazón que late. Por lo general, hacia gemir a Harry hasta que se sentara bruscamente en estado de vigilia, pero esta noche fue la noche que oyó la voz de su tío Vernon, susurrando las palabras que le hicieron gritar despierto;

-Tú sucia, pequeña calienta pijas

-Déjame salir, déjame salir, déjame salir.-gimió Harry, los brazos y las piernas frenéticas forcejeando locamente en el suelo como manos invisibles le sacudían bruscamente. -¡Por favor! ¡Déjame salir!

-¡Estás afuera, bebito llorón! - Otra sacudida fuerte y los ojos de Harry se abrieron de golpe, parpadeando con dureza hasta que se acostumbraron a la pálida luz de una linterna rodando por su muslo. Era Draco quien lo sujetaba por los hombros; Harry reconocería esa voz ridículamente hosca en cualquier lugar y nunca había estado tan contento de oírla. Apenas podía ver la cara del otro chico, pero Draco podía verlo muy bien, ya que estaba más cercano a la viga de la luz de la linterna. Por un momento, le preocupó que Draco pudiera hacer algo horrible - hacer descender a Lord Malfoy y demandar que Harry sea expulsado de la escuela por hacer jaleo - pero la frialdad de las manos que sostenían sus hombros le aliviaba y Draco estaba arreglando su camisa de dormir de manera que no se juntara tanto hacia sus muslos. -¡Bueno, vamos entonces!

-¿Ha-hacia dónde vamos?

-Volvemos a nuestras habitaciones, por supuesto-respondió Draco mientras se desplazaban fuera del armario con el joven aristócrata sosteniendo la linterna en frente suyo. Caminaron, para Harry, en un silencio embarazoso y torpe. Harry estaba preocupado por lo que esto podría significar para él. Pero Draco no pataleó por el escándalo - ni siquiera cuando un ruido deslizante sorprendió al niño más pequeño lo suficiente para empuñar la camisa de la espalda de Draco en su mano temblorosa. -Simplemente no puedo dejarte solo, ¿no?- dijo Draco, con un tinte de resignación y una diminuta muy mala cara. Para continuar el asombro de Harry, Draco no se molestó en volver a subir a su propio nivel, pero se metió en la cama con el muchacho que había estado llamando mugriento y dejó la lamparita de Harry colgada del techo encendida hasta la mañana.

o

Tal vez para un observador casual, no había cambiado nada en la actitud intimidatoria de Draco hacia Harry desde el fin de semana – no que supieran buscar cualquier signo de cambios - pero Lord y Lady Malfoy , conscientes de las payasadas perturbadoras de su hijo por lo general, discretamente echaron un vistazo del uno al otro en cuestión sobre la mesa, sorprendidos, es decir, Lord Malfoy con una peculiaridad menos sedentaria de su ceja fina y Lady Malfoy con un brillo en sus hermosos ojos mientras ella se escondía detrás de su copa de vino. Ellos no sabían qué lo ocasionó, pero cada uno estaba agradecido por razones muy distintas; Lord Malfoy, apaciguado de que Draco que tendría más éxito en frenar a su madre en su preocupante malsana devoción y Lady Malfoy, complacida por el amor de Harry.

La colocación de los asientos había sido cambiada por un joven, aristócrata mandón. Draco había entrado en el comedor con un niño pequeño, de cabello oscuro, sin decir palabra y luego exigió que el chico más bajito se sentara junto a él durante las comidas. Comenzó las conversaciones por su cuenta- volviendo a contar su día a sus padres - y dio un codazo a Harry hasta que la voz más suave habló una o dos palabras acerca de las lecciones. A lo que, Lord Malfoy dio su guiño superficial de atención y Lady Malfoy, rebosante de alegría por debajo de su agraciada calma, cayó en la atracción de las conversaciones también. No pudo haber estado más orgullosa con el cambio de corazón de Draco, y cuando su hijo irrumpió en el cuarto de baño, alegando que no debería tener que esperar su turno cuando el baño era lo suficientemente grande para compartir, las preocupaciones de Lady Malfoy acerca de que Draco nunca aceptaría a Harry estaban indeciblemente silenciadas. Ella hecho un vistazo a tiempo para atrapar la sonrisa de Harry, iluminando su rostro angelical como si fuera Navidad, y derramó el agua burbujeante tentadoramente a Draco para que brincara.

Estos eventos podrían de ningún modo llegar al conocimiento de extraños, maestros o amigos, por lo que aún ellos principalmente presenciaban, sobre una base diaria, al heredero Malfoy empujando a Harry en clase y poniendo en marcha peleas en el comedor estudiantil. Es cierto, Draco siempre era quien iniciaba las discusiones con la mayoría de los estudiantes, no solamente Harry. Era el carácter de Draco, tenía que mangonear a las personas que querían acercarse a él, y él tenía que salirse con la suya en cualquier desacuerdo. Pero eso significaba que a Draco le importaba - aunque él nunca lo decía en palabras o términos que mostraban preocupación. Harry, no obstante, aprendió a que no le afectara como empezaba a entender muchas otras cosas acerca del rubio, pintando una imagen distinta cada vez.

Viernes por la tarde, y algunas semanas después de haber extrañado el visitar a su madre debido a que el profesor Dumbledore y el Profesor Snape temporalmente no se lo permitían, Harry estaba en su clase favorita, sentado junto a Draco. Harry hasta ahora nunca había compartido un banco con Draco fuera de la Residencia Sur y mientras la lección progresaba Harry no pudo evitar desviar sus asombrados ojos hacia su compañero de mesa debajo del borde de su cabello. Sabía que Draco era estudioso relacionado a las clases, pero nunca había tenido la oportunidad de ver correctamente como el rubio lucia; con aplomo sujetaba el lápiz de manera contundente sobre los libros de ejercicios, y los ojos grises se centraban en el tablero frontal. Al final de la lección, el profesor de Inglés - quien siempre hacia que las mejillas de Harry se sonrojaran cuando el adulto le daba un poco de atención - se volvió hacia la mesa y anunció que era el momento de su lectura especial antes de soltarlos por el fin de semana.

-Lord Malfoy.-y el profesor de inglés era la única persona que hacia frente a Draco tan formalmente.-Cuando esté listo.

Draco apartó la silla y se inclinó cerca del lado de Harry mientras sacaba un libro que aparentaba viejo de su mochila. Esto despertó la curiosidad de Harry al instante - un niño rubio en ropa de color verde y de pie en lo que le parecía a Harry como una roca redonda. A sabiendas, Draco sonrió. Entonces se irguió de pie alto y orgulloso mientras pasaba las páginas abiertas y, con voz agradable, comenzó a leer.

-À Léon Werth. - empezó con confianza, y continuó, muy consciente de ojos como lechuza de Harry.- Je demande aux enfants perdón … - y a pesar de que Harry no entiende una palabra de ello.-Je corigir donc ma Dédicace: À Léon Werth, quand il était petit garcon ... -amó los colores y los sonidos que la voz de Draco creaba. Mientras Harry se cruzaba de brazos sobre el escritorio y asentaba la cabeza sobre ellos, escuchando a Draco quien era, para entonces, a él como una luz en la oscuridad, sus miradas se cruzaron sobre las copas del libro, hablando en sus propias palabras

o

-Vivíamos en Dordogne. - dijo Draco mientras conducía a Harry a la academia de baile el sábado. -Antes de venir de nuevo aquí este verano.

-Así que ahí es donde aprendiste a hablar francés.- Harry adivinó pero el rubio negó con la cabeza, los pálidos, hilos de seda brillaron en los ejes repentino de luz natural cuando salieron de la escalera que habían estado subiendo.

-Aprendí de mi tía abuela, Casiopea Black. El castillo le pertenecía a ella y le gustaba invitarnos para las vacaciones de invierno, antes de que nos mudáramos a Francia. Tenía la intención de dar su castillo al primo de madre, Sirius Black. Pero murió en un accidente. Después de eso alguien más estuvo destinado a heredarlo, sin embargo desapareció, así que cuando Nana Cassie murió, yo heredé el castillo y el título. - Harry se sorprendió por el tono afectado con que Draco habló de sus parientes. Trató de disculparse -, sintió compasión de que alguien con el que Draco era cariñoso con claridad suficiente como para llamarla "nana" había fallecido -, pero Draco simplemente se encogió de hombros y continuó. -De todos modos, nos quedábamos aquí durante Navidad hasta Año Nuevo; Nana, yo, madre y padre, y mi - hermano menor - los chicos se detuvieron tan abruptamente, perfectamente sincronizados y en armonía el uno al otro que nunca se dieron cuenta de las miradas de confusión de los estudiantes que pasaban.

Harry no podía entender cómo la conversación anterior sobre la historia de Draco que había leído en clase el viernes logró convertirse en esta confesión susurrada. Se dio cuenta de la manera en que Draco se inquietaba, cambiando su equipo de esgrima y una bolsa de deportes en un brazo. El muchacho blondo tenía una mirada de desconcierto e incredulidad de que había hablado tanto a Harry, pero era, en cierto modo, completamente natural el compartir ahora las pequeñas cosas entre sí - aunque pelearon constantemente - ¿y por qué debería ser el compartir sus recuerdos dolorosos algo diferente?

-Escuché a Lord y Lady Malfoy riñendo esa noche que casi te deshiciste de mi bufanda…

- Bueno, en realidad no quería -Draco, se puso nervioso por la verdad, tratando de negarla. Harry asintió con la cabeza comprensivamente. Draco simplemente no estaba interesado en decir lo siento la mayor parte del tiempo, o estar en lo incorrecto.

-Tu padre dijo que Lady Malfoy estaba tratando de reemplazar a Caelum siendo amable conmigo. ¿ Caelum - ¿tu hermano -.- pero ¿cómo iba a preguntar tal cosa como si el hermano de Draco había o no muerto? "Podría haber sido secuestrado, o podría estar... en otro lugar, perfectamente seguro, sólo que no aquí". Harry preocupado se mordía el labio, pensando que tal vez no debería ser tan audaz y presunto. Estaban empezando a llevarse bien, pero eso no significa que Draco realmente quería compartir algo tan personal con él. "Sólo lo mejores amigos comparten secretos" Harry recordó a uno de los estudiantes que lo desairó al decir. "Y a Draco ni siquiera le gusto".

-Sí, murió. Claros, ojos verdes se elevaron a Draco - tristes por la pérdida de Draco y, sin embargo, indebidamente contentos de que el otro chico no lo había apartado bruscamente por preguntar. -Ocurrió cuando yo tenía cinco. Estuvimos aquí en el invierno - Caelum siempre fue como un bebé llorón, como tú, supongo - y se puso muy enfermo un día. Él no era lo suficientemente fuerte para mejorar. - Empezaron a caminar de nuevo, alcanzando el estudio de baile en lo que parecía un latido del corazón.

En la puerta, sin palabras y ahora completamente triste por Draco, Harry preguntó en un murmullo.- ¿Lo extrañas?

Las cejas finas de Draco se relajaron en un punto de vista reflexivo. No estaba tan triste como Harry parecía estar, pero Draco había tenido un par de años para llegar a un acuerdo con ello y lo más importante, entendía por qué había sucedido. Nadie iba a ser acusado por el fallecimiento de Caelum, y aunque Draco le había hecho frente admirablemente, apenas significaba que no echaba de menos a su hermano menor. Se lo dijo a Harry, y añadió con una mirada picara.- Le gustarías, los dos son unos bebés, así que supongo que tendré que hacer lo mismo en su lugar.

"¿Hacer qué?"Harry quería preguntar, mirando la traviesa sonrisa de Draco.

Las palabras apenas tuvieron tiempo de asentarse en sus pensamientos cuando las puertas del estudio se abrieron y la cabeza de Gwydion saltó. - Pensé que oí una voz repipi hablando aquí. Hola Malfoy, Harry.

-Hola pendejo. - Draco ignoró el ceño del prefecto y se volvió a Harry en su lugar. -Vendré cuando termine-. Luego dejó a la pareja, sin pensar en sus miradas asombradas.

-Parece que el diablito encontró algunos modales. - dijo Gwydion, deliberadamente cambiando su mirada hacia el niño bajito.- Hacia ti por lo menos.

-Oh no, yo no lo llamaría modales.

-Otra cosa entonces. Quien sea, pase, niño Harry - estarás viendo un ensayo general hoy. Estábamos a la espera de ti y no creerías - La voz de Gwydion se desvaneció de sus pensamientos mientras Harry trataba de no perderse en las cosas que Draco le acababa de decir, y trató en su lugar, prestar atención a los ensayos.

Era un baile de jazz - lleno de vueltas y revueltas y estallidos repentinos de energía que tenía a Harry, olvidando a Draco en la construcción de su excitación, rebotando en su asiento mientras les aplaudía. El grupo, en el que estaba Gwydion y sus compañeros de año-, impulsado por los vítores de Harry, se movían en intento atrevido e improvisaban donde querían a la caída del sombrero, lo cual era porque adoraban tener al niño a su alrededor. Una vez que terminaron, dieron una profunda, profunda reverencia delante de Harry y Gwydion alegremente recogió al niño sobre sus hombros, mientras anunciaba a un pequeño grupo de estudiantes que estaban a un costado que Harry era su mascota de la suerte. Harry no había notado hasta entonces a los estudiantes y así fue que inmediatamente rojas mejillas fueron atrapadas sentado en los hombros del chico mayor de sexto.

-¿Por qué no hablas con estos futuros discípulos de baile de nuestra fina sociedad y todos los pequeños detalles que necesitan saber si quieren entrar en el club? - Gwydion situó en el piso a Harry entre los estudiantes reunidos y acarició la cabeza del niño. -Voy a tener unas palabras con el grupo. No será ni un momento.

A pesar de que Harry no quería nada más que desaparecer de los escépticos rostros de los estudiantes que se le había encomendado, Harry se moldeó a la petición de Gwydion. Era su responsabilidad y él se encargaría así que comenzó, aunque con cierta timidez, pero fue ganando confianza, como se hizo evidente que los estudiantes estaban prestando atención. Él les dijo las cosas que Gwydion conversó cuando se conocieron - los tipos de bailes y con qué frecuencia se practicaba - y Harry habló mientras se sentaban en el suelo, los pies cruzados o de rodillas, en cualquier forma que fuera más cómoda. Terminado de hablar con el grupo de baile, Gwydion y sus amigos estaban contentos de unirse a los estudiantes más jóvenes y respondieron a sus preguntas con paciencia.

Todo iba sin problemas y sin ningún inconveniente hasta que algunos de los más descarados de los alumnos en la parte posterior de los reunidos plantearon un alboroto, susurrando en voz alta y fingiendo gritos de miedo.

-¿Qué está pasando allí? ¡El grupo de ahí!- Gwydion se acercó más al cúmulo de risas y chillidos a continuación, les dio una buena, dura mirada de desaprobación. -¿Qué pasa con ustedes niñas?

-Bueno… ves - Alicia nos estaba simplemente diciendo acerca de esa mujer que … tú sabes , la que se trató de matar aquí.-dijo uno en una especie demostración de susurro.

-¡Eso es basura! ¿Dónde te despacharon divulgando cuentos como ese?

-¡Pero es verdad! Mi hermano mayor era un estudiante de danza de aquí cuando sucedió. Y la mujer era su profesora de baile. Bueno, fue una manera extraña de suicidarse.- continuó la chica, animada por sus amigas que asentían con la cabeza.-Vino a la escuela por la noche, rompiendo todos los espejos y se apuñaló con los pedazos. El Profesor Snape la encontró así. Dijeron que estaba deprimida porque su marido la dejó. Es lo que dice la gente por lo menos.-La muchacha se encogió de hombros cuando ella acabo.

Estaba enojado y su voz resultó levantarse ese tanto. -¡La gente bien no sabe cuándo meterse en sus propios asuntos! Lily Potter nunca intentaría suicidarse. Ella nunca - Oh, mierda. ¡Harry, espera!

En un primer momento, aunque la historia de la niña había sido revelada morbosamente interesante, Harry sintió que había tenido suficiente de este tipo de conversaciones para un día pero en el momento que oyó gritar a Gwydion y mencionar el nombre de su mamá, sus frases hicieron clic en su lugar. Harry casi podía imaginar a su madre sentada aquí, justo donde estaba sentado, con la cara encogida y los ojos lejanos. Podía imaginarlo tan bien que le daba miedo y sin pensarlo, se levantó de un salto y corrió fuera del estudio, el arrastrándose a través de sus pisos pulidos, fuera de las puertas y hacia el otro lado el pasillo.

-¡Harry! ¡Harry, por favor espera!- Gwydion gritó, y con las piernas más largas, logró capturar a Harry justo en la parte superior de una escalera y lo batió con seguridad a las barandas.

-Sabías de mi mamá- sollozó Harry. –Ellos sabían de mi mamá ...- Disparándole al prefecto una mordaz, cuestionadora mirada de decepción, respirando rápido en la jaula de los brazos de Gwydion, Harry desesperado le preguntó: -¿Por qué no me lo dijiste?

Gwydion abrió la boca y la cerró, sacudió la cabeza, indeciso, y finalmente cayó de rodillas para que pudiera mirar al chiquillo desde una altura mucho más baja. Estaba claro que Gwydion no sabía cómo responder a su joven amigo, porque no había pensado en ello. Todo el mundo podía ver cuán duro el niño Potter estaba tratando de encajar y la gente había asumido naturalmente de su timidez paralizante que Harry lo sabía todo sobre sus padres y los rumores que se propagaban y morían e iluminaban como los incendios forestales. Al final, Gwydion suspiró. -Lo siento.- dijo entonces apretando sujetando la nariz rojiza de Harry y se conformó con una débil sonrisa. -¿Estás enojado conmigo, Harry?

-Yo - no, es sólo -.-el hermoso rostro Gwydion estaba tan angustiado que Harry no pudo sostenerse sobre sus sentimientos confusos. -Yo no estaba al corriente – de lo que esa niña dijo.

-No prestes atención a eso.- le aconsejó Gwydion suavemente, inclinando la barbilla de Harry cuando se dejó caer abatido.-O cualquier otra cosa cualquiera que los estudiantes digan. Tu madre era una buena profesora de baile. Era lo mejor que la escuela nunca tuvo y podía hacer que los estudiantes se comportaran como cariñosos angelitos sólo por caminar junto a ellos.

-¿En serio?

-Sí, de verdad. -Por último, compartieron una real, si breve, sonrisa. -De lo que ocurrió con tus padres, no sé lo que realmente pasó. De hecho, nadie lo sabe.

-Salvo mamá, y el profesor Snape, tal vez, y - mi padre.

-Buena suerte preguntando al profesor.

-Creo que el profesor Snape preferiría comer gusanos que hablarme de mamá. Y mamá no puede … no le puedo preguntar.

- ¿Así que es verdad lo de tu padre entonces? ¿Nunca lo has visto?- Se sumieron en un silencio cargado mientras Harry transmitía su respuesta con un gesto afirmativo. -Ánimo, Harry. Tu diablito viene a buscarte, ¿no? Creo que tendría una pelea conmigo si te ve así de tristón.

-¿Draco? ¡Él no haría eso! Sólo…-Harry se detuvo de forma abrupta, como sus ojos capturaron la vista de una extraña forma de pelota rebotando hacia el otro lado del corredor frente a ellos. Atraído, se agachó rodeando al prefecto, deseando atrapar la cosa extravagante; era una pelota que resoplaba en piel rosada cuando se elevaba en el aire y tenía una abertura como un disco a lo largo del medio cuando golpeaba con el suelo.–¡Gwydion, mira!- entonces la cosita inocente, en el centro donde su abertura que se separó, le lanzó una mirada enojada a Harry con un perlado globo ocular del tamaño de una naranja, las pieles rosadas a su alrededor resbalaban de vuelta como húmedas, pestañas peludas. Harry aulló, de regreso al prefecto quien se enderezaba en confusión. -Gwydion, ¿no puedes verlos? – Más de esos globos oculares enmarañados vinieron saltando del corredor- púrpuras, azul pálido, verde lima y del color del arco iris- y ellos caían de los escalones, botando sin cuidado.

- ¿Qué cosa? ¿Dónde?

Pero Harry no pudo esperar a Gwydion. Fue en persecución de las cosas saltadoras e hizo una carrera cuesta abajo de la escalera, con la esperanza de seguirles donde fueran a guiarle y así en su prisa, con sus ojos al nivel de los globos oculares rebotadores- apenas dándose cuenta de Draco, quien estaba subiendo las escaleras- perdió unos cruciales bastos pasos por accidente. Gritó en sorpresa en el momento en que sus manos trataron de agarrarse a algo. Su cuerpo cayó hacia adelante en una aterrorizante velocidad. Entonces por suerte, la cabeza de Harry aterrizó en un porrazo en el estómago de Draco, fuertes brazos sujetando sus hombros y el resto de su cuerpo se torció bajo suyo en los escalones. Ambos chicos estaban en silencio mientras esperaban que concluyera el latigazo de miedo que tan rápidamente les recorrió y luego Harry resopló cuando Draco lo levantó. - ¿Las viste? ¿Esas cosas?

- Tan llanamente como nos vieron.- replicó el rubio a través de los dientes apretados.

– Son muy extrañas. No creo que nadie más pueda verlas.

- Bueno, creo que salieron a matarte.- Draco chasqueó irritado.- Así que déjalos solos.- Tirando del niño peligrosamente curioso detrás suyo, Draco se fijó que no estuvieran lastimados de cualquier modo. Movió la cabeza de Harry de derecha a izquierda, inspeccionando sus rodillas donde había unas pocas raspaduras, y estuvo satisfecho cuando no hubo nada más de qué preocuparse que aquello. – Y por cierto, ¿qué te hizo Diggory? Tus ojos parecen un poco rojos.- Por alguna extraña razón- aún más extraña que el largo tumulto de saltarines, peludos globos oculares- Harry encontró a Draco tan chistoso que en un arrebato risitas y exhalaciones escaparon de sus labios de cereza roja. - ¿Qué tiene de gracioso?- Cuestionó Draco, luciendo casi ofendido.

– Oh, nada, Draco, nada en absoluto.- Apoyado contra su arisco rubio compañero de clases, Harry sonrió a sí mismo, entibiado en el inobservado abrazo.

N/A: Se acelerarán los años, habrá un SALTO EN EL TIEMPO.

"- A León Werth, - empezó con confianza, y continuó, muy consciente de los ojos como lechuza de Harry.- Pido la comprensión de los niños… - y a pesar de que Harry no entiende una palabra de ello.-Y así corrijo mi dedicatoria: A Léon Werth, cuando era un niñito…" Un extracto de la dedicatoria de Antoine de Saint- Exupéry en "El Principito":

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A Léon Werth

Pido la comprensión de los niños quienes pueden leer este libro por dedicárselo a un adulto. Tengo una razón seria: es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra razón: éste adulto entiende todo, incluso libros acerca de niños. Tengo una tercera razón: vive en Francia donde está hambriento y tiene frío. Necesita que lo animen. Si esas razones no son suficientes, dedicaré el libro al niño del quien este adulto creció. Todos los adultos fueron una vez niños, si bien algunos lo recuerdan. Y así que corrijo mi dedicatoria:

A Léon Werth

Cuando era un niñito

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N/T: El capi cuatro para quienes lo esperaban. No encontré mi copia de "El principito" con la gran traducción de Borges al español, así que…

Por favor, los comentarios serían agradecidos. Sé que me tardo mucho para actualizar pero les estoy dando el gusto ahora, ¿no? Jejeje

Un adelanto del capi 5 ( y de esta manera demuestro que soy más mala de lo que piensan, porque cuando estará listo , sólo Dios lo sabe) :

"-¿Te interesaría más si habláramos de Malfoy?

-¿De qué estás hablando?

-Draco Malfoy, el tipo que sigue lanzando miradas de odio hacia mí cuando - ¡oh, vamos, Harry!-insistió Cedric, dejando su almuerzo para inclinar su cabeza hasta que estuvo al nivel de Harry.- ¿Te besó?- Cedric preguntó con una cara totalmente franca, que se curvó en una lenta sonrisa cuando Harry se sonrojó de rojo profundo. -Ya me lo imaginaba. Tienes esa mirada – la de alguien a quien le han robado su primer beso, o algo así.

-¡No! Quiero decir… ¿cómo te lo…?"